El Oaxaca de estos días.

27 sep 2006



Oaxaca, tierra del sol, santuario indígena de México, cuna de héroes nacionales y demás merecidos adjetivos con que los líricos o no, le califican, Oaxaca, ocupa uno de los dos primeros lugares nacionales en lo que a indicadores de pobreza, marginación y rezago toca; Oaxaca ocupa el último lugar nacional en indicadores de desarrollo económico e índices de desarrollo humano.
El 40% de su población económicamente activa no recibe salarios por su trabajo y del porcentaje que sí recibe, un 60% cobra menos de un salario mínimo diario; en contraste, una llanta de uno de los vehículos del gobernador cuesta 2 mil cuatrocientos dólares y el cabeza de los diputados priístas y presidente del Congreso del Estado, Bulmaro Rito Salinas, a diario sale de su casa con 200 mil pesos en la cartera para gastos menores.
En Oaxaca las tres principales fuentes de la economía estatal son, en ese orden: Los ingresos de los trabajadores de la educación quienes suman cerca de 70 mil personas y de cuya derrama de sueldos vive buena parte de la población, en segundo lugar se encuentran las entradas provenientes de los servicios turísticos y en tercero, las remesas de los oaxaqueños que han migrado a Estados Unidos de Norteamérica o al norte del país. En el marco del conflicto actual, el gobierno del estado ha decidido “sancionar” al magisterio suspendiéndole un mes de sueldo y como la actividad turística está en temporada baja y deprimida por el señalamiento del Departamento de Estado norteamericano, queriéndolo o no, Ulises Ruiz da un golpe bajo a la magra economía estatal; pero todavía reclama y obtiene el apoyo de algunos empresarios locales proclives al suicidio económico.
El Índice Sistemático de las Entidades Federativas 2006, contiene 130 indicadores para la evaluación del desempeño competitivo de las entidades federativas, destacando entre ellos: Nivel de ahorro, democracia, financiamiento público, equidad laboral, capacitación, subsidios y estado de derecho, Oaxaca y Chiapas son los estados que ocupan el último lugar. Los datos exhiben la inexistencia de una economía sustentable y un auténtico estado de derecho en el que prive no únicamente el orden social sino el respeto a los derechos humanos y civiles de la población.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública SEP, el gobierno de Oaxaca invierte 5 pesos por cada 100 que la federación le otorga para el gasto educativo. La media nacional de aportación estatal es de 17 pesos por cada 100. ¡Ah! pero eso sí, se dice reiteradamente y los hechos apuntan en ese sentido, que Oaxaca aportó grandes recursos económicos y humanos a la campaña del candidato a la presidencia por el PRI, Roberto Madrazo Pintado, siendo esta una de las razones por las cuales Ulises Ruiz Ortiz se obstina en no renunciar, hacerlo sería dejar al descubierto la contabilidad estatal y el eventual desvío de recursos para la campaña del candidato de su partido.

Lo anterior es una de las explicaciones del por qué de la defensa a ultranza que senadores, diputados federales y gobernadores estatales integrantes de la CONAGO (Comisión Nacional de Gobernadores) hacen de Ulises Ruiz; el caso de los gobernadores es patético, seguramente ellos hicieron sus propias contribuciones a sus partidos políticos y además temen de que si cae el tirano oaxaqueño se desate el efecto “dominó”, los gobernadores del círculo del coñac (Puebla y Veracruz), el represor del Estado de México y el denunciado de Morelos, encabezarían la lista.

Como es sabido el 67% de los oaxaqueños mayores de 15 años no concluyó su educación básica y según datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) por lo que a factores de calidad educativa en Oaxaca, el 23% de las escuelas públicas son aulas improvisadas hechas de materiales de la región. Otra vez, en contraste, hasta los políticos y funcionarios de medio pelo, no se diga los de primer nivel, tienen residencias con alberca y todo lo demás en la zona residencial de San Felipe del Agua. Los políticos de mayor alcurnia tienen casas valuadas en 30 millones, cantidad que alcanzaría para construir 230 aulas.

Lo que hoy se observa en Oaxaca es la adición de contradicciones y confrontaciones histórico-sociales y políticas; caciquismo y primitivismo político aunados a una feroz explotación de la fuerza de trabajo capacitada no capacitada, segregación y discriminación por razones de origen y lengua, depredación de culturas originarias y recursos naturales por la oligarquía estatal; corrupción galopante, inseguridad y falta de empleo para la juventud.

Asistimos a una crisis de gobernabilidad gestada hace más de ocho años, padecemos un gobierno “burbuja” incapaz de origen para construir puentes de entendimiento y emplear herramientas de diálogo; de ejemplar ineptitud para canalizar las demandas sociales hacia soluciones sólidas a través de las instituciones; en cambio, fraude, demagogia y garrote son los instrumentos de una anquilosada y anacrónica administración pública estatal.

Los medios de comunicación, los políticos locales y los de fuera, ante el conflicto oaxaqueño en la generalidad han mostrado una visión interesada en defender al desprestigiado régimen priísta de Ulises Ruiz, o en el mejor de los casos, una ignorancia supina. Sucesivamente han atribuido el movimiento oaxaqueño a Elba Esther Gordillo, AMLO, el PRD, el EPR. No atinan ni en sus explicaciones ni en sus pronósticos. Ignoran o se hacen ignorantes de la historia de una organización sindical que en 26 años se ha enfrentado a enemigos muy superiores a los enanos actuales.

Habrá que hacerles conocer que el movimiento democrático magisterial oaxaqueño nació, creció y se fortaleció, teniendo como adversarios y enemigos a la estructura nacional charra del propio sindicato “vanguardia revolucionaria”; al gobierno federal en sucesivas administraciones, de López Portillo a Salinas de Gortari; a la aplanadora priísta con la fuerza y el poder de sus mejores años; a los sucesivos gobiernos estatales; a los quinta columna creados y alentados por el estado al interior de la propia organización, del Comité Estatal Vanguardista de los años 80, al Consejo Central de Lucha de hoy día.

Lo sucedido no ha sido más que los golpes de la forja, la fortaleza del movimiento nace y se renueva permanentemente a partir de las características propias del magisterio oaxaqueño y su herencia histórica, magisterio que no admite ni tutores ni caudillos. Magisterio que es fiel a sus principios rectores.

De ahí que todo aquel que pretenda hacer una lectura del movimiento deberá partir de estos hechos; de paso, es de hacerse notar que la estrategia implementada por la camarilla de Ulises Ruiz consistente en el “descabezamiento” del movimiento, tendrá como consecuencia la aprehensión de dirigentes, uno tras de otro, el dolor y sacrificio de sus familias; pero jamás su destrucción, por cada caído habrá diez reemplazos, literalmente. De ahí también que la represión generalizada será espejismo de victoria en la inmediatez.

De ahí que las interpretaciones de “expertos politólogos” de los medios nacionales (columnistas, comentaristas o merolicos) mueven a risa en la mayoría de los casos e indignación ante las patrañas y calumnias. En estos días últimos del mes de septiembre los medios nacionales “ponen el grito en el cielo” por las cachetadas que recibió el periodista Ricardo Rocha, estaríamos de acuerdo con ellos si antes hubieran denunciado y condenado las acciones represivas del gobierno de Oaxaca, de los niños hijos de maestras intoxicados por gas lacrimógeno, de los heridos y de los muertos víctimas del terrorismo de estado, de la destrucción de los transmisores de “Radio Universidad”, “Radio ARO” y el Canal 9 de televisión estatal. Es evidente que también los medios (con las consabidas excepciones) tienen un doble discurso.

Las declaraciones y hechos de los dirigentes nacionales y estatales de los partidos políticos nos muestran posiciones que les ubican históricamente. Discursos y hechos que muestran congruencia en unos casos y demagogia en otros. Lo mismo sucede con Senadores y Diputados Federales, funcionarios de primer nivel del gobierno federal, organismos de empresarios y organizaciones civiles.

En conclusión, que nadie ignore y no tenga duda, Oaxaca y sus maestros no olvidarán la solidaridad de unos y las afrentas de otros; la entereza de muchos y las traiciones de otros. Los maestros, cuando y los que retornen al aula, cotidianamente habrán de relatar y preservar la historia de estos días y esta lucha ante las nuevas generaciones y estas pondrán a cada quien en el lugar que le corresponda.

Como es sabido, en el enfrentamiento entre la razón y la fuerza, esta última generalmente obtiene pírricas victorias inmediatas, a la larga la razón siempre se impone, entonces los ídolos con pies de barro caen del pedestal que la ignominia les levantó, entonces los profes o los que les sucedan, habrán de abrir “las grandes alamedas” de la libertad y la justicia.