REPRESION DONDE SEA.
28 sep 2007
Por tercer día consecutivo, ejército birmano mantiene represión
Dpa
La diplomática sueca Lieselotte Agerlid dijo al diario Svenska Dagbladet que hasta 35 personas podrían haber muerto este viernes a manos de las fuerzas de seguridad birmanas.
Rangún/Oslo/Tokio. Por tercer día consecutivo, las fuerzas de seguridad birmanas hicieron uso la violencia contra miles de manifestantes que, ignorando la represión de los últimos días, salieron este viernes a las calles de Rangún, la antigua capital de Myanmar (antigua Birmania) para protestar contra el régimen militar.
Diplomáticos occidentales confirmaron que hubo disparos, aunque algunas fuentes los atribuyeron a un acto de advertencia y otras a actos ofensivos contra los manifestantes. Hasta el momento no hay cifras oficiales sobre muertos o heridos en una jornada en que se cortaron las conexiones a Internet en un sospechado intento de las autoridades de evitar que se informe sobre los sucesos en el exterior.
Lieselotte Agerlid, una diplomática sueca, dijo este viernes al diario Svenska Dagbladet en su edición on line que hasta 35 personas podrían haber muerto este viernes a manos de las fuerzas de seguridad birmanas. La televisión birmana habló de diez muertos en las protestas del miércoles y el jueves, entre ellas un fotoperiodista japonés. Diplomáticos occidentales en Rangún sospechan que la cifra podría ser considerablemente mayor y algunos hablaron de hasta 15 sólo en la jornada del jueves.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad prohibieron el acceso a cinco pagodas y monasterios para evitar las manifestaciones en sus inmediaciones. Entre ellas las pagodas de Shwedagon y Sule, de las que surgieron las marchas pacíficas de los monjes en los últimos días.
Aunque en cantidades menores, varios cientos de personas, algunas armadas con bastones, desafiaron la prohibición del ejército y se congregaron este mediodía cerca de la pagoda de Sule, aunque las protestas fueron visiblemente menos numerosas y conflictivas que las del miércoles y el jueves, afirmaron testigos.
La policía realizó disparos de advertencia al aire y lanzó gases lacrimógenos, obligando a los manifestantes a retroceder. Otras fuentes, sin embargo, hablaron de nuevas cargas contra los manifestantes, según declaraciones de testigos recogidos por la emisora La Voz Democrática de Birmania, con sede en Oslo.
La emisora de radio opositora dijo este viernes que al menos dos monasterios fueron asaltados en la noche del jueves. También informó que en Mandalay, la segunda ciudad de Myanmar, los soldados de la 33 división se negaron a cumplir la orden de disparar contra monjes y otros manifestantes, lo que llevó a hablar de signos de una posible división en el liderazgo militar del Ejército en torno a la gestión de la crisis. Al parecer, soldados se negaron a disparar hoy en al menos un lugar en la ex capital Rangún. La división 33 de Mandalay va a ser remplazada. También circulan rumores de que los familiares de los líderes militares están huyendo, posiblemente a Singapur o Macao.
Según información recibida en Oslo, una escuela situada cerca de la prisión Insein, tristemente célebre por sus torturas, fue acondicionada como centro de detención temporal, donde se encuentran recluidos al menos 300 monjes, según la emisora.
La radio continuó este viernes confiando en la información que le llegaba desde su país, a pesar de que las conexiones a Internet con Myanmar se cortaron en lo que se sospecha como un intento del régimen de evitar que se transmita información y fotografías o grabaciones de video al exterior. Sin embargo, la compañía estatal de comunicaciones explicó que se rompió un cable submarino.
Para el fin de semana se esperan nuevas protestas, mientras la comunidad internacional repite sus llamamientos al fin de la violencia. En enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, llegará el sábado al país para facilitar una desescalada de la situación. Este viernes se reunió con funcionarios del gobierno de Singapur.
Junta militar birmana se atrinchera en el poder con una represión feroz28 de Septiembre de 2007, 10:45am ETPARIS, 28 Set 2007 (AFP) -
La junta militar birmana demostró esta semana, con una represión feroz contra su propia población, que está una vez más dispuesta a atrincherarse en el poder a riesgo de provocar una crisis imprevisible.
Estados Unidos y la Unión Europea mostraron un frente común a la hora de condenar los hechos, pero la respuesta de China y Rusia, que consideran que los graves incidentes son un "problema interno" de Birmania, parecen dejar en el aire una condena y sanciones más duras del Consejo de Seguridad de la ONU.
La represión de las manifestaciones, lideradas en su inicio por monjes budistas de forma pacífica, coincidió con la asamblea general de la ONU.
Todos los líderes occidentales se mostraron conmocionados por las imágenes de soldados disparando en las calles de Rangún, ex capital del país.
Esas imágenes no son nuevas: en 1988 unas protestas similares acabaron en un baño de sangre, con más de 3.000 muertos y la oposición, tras 45 años de dictadura, amordazada durante casi dos décadas más.
Su principal símbolo, la activista Aung San Suu Kyi, ha pasado prácticamente los últimos 20 años bajo arresto domiciliario.
Los generales en el poder están encabezados por Than Shwe, número uno desde 1992.
Nacido oficialmente en 1933, el general es ejemplo de una generación de militares que forjó tras la independencia de 1948 una "vía birmana al socialismo" que rápidamente se transformó en un régimen brutal.
Solamente China guarda cierta influencia en el régimen. Sin embargo, Pekín también vivió en 1989, durante la revuelta estudiantil de la Plaza Tiananmen, una situación parecida a la que vivió en 1988 y ahora el régimen birmano.
"Esperamos que haya moderación de todas las partes y que se maneje la situación correctamente", declaró el jueves el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Jiang Yu, en la única reacción oficial hasta el momento.
Las manifestaciones en Rangún y en otras importantes ciudades del país se iniciaron lentamente, tras un fuerte alza del precio del combustible a mediados de agosto.
El enojo de la población, en uno de los países más pobres del mundo, se difundió esta vez a través de un medio nuevo en el país, los blogs y foros de internet.
La segunda novedad de las protestas populares fue el papel de los monjes budistas, en un país aislado y profundamente religioso.
Los bonzos causaron sorpresa y luego el entusiasmo de la atemorizada población al desfilar por las calles. A mediados de septiembre eran unas pocas decenas, pero en menos de una semana llegaron a reunir a más de 100.000 simpatizantes, según fuentes independientes.
De la protesta por las condiciones sociales se pasó rápidamente a los gritos pidiendo democracia y libertad de expresión, como en 1988.
Los generales no reaccionaron públicamente ante esas demandas, sino que se limitaron a sacar a los soldados y a la policía a las calles.
En apenas tres días de protestas, los muertos son como mínimo 13, y los heridos y detenidos se cuentan por centenares, según fuentes diplomáticas.
Entre los detenidos hay numerosos monjes, sacados a la fuerza de sus monasterios.
El acceso a internet de los birmanos por otra parte ha quedado suspendido, oficialmente por una "avería".
El único gesto hacia el exterior de los generales ha sido aceptar la visita de un enviado especial de la ONU.
"En los últimos quince años, la ONU mandó a varios representantes para negociar una reconciliación nacional en Birmania. Pero todos esos esfuerzos han sido en vano, porque los dictadores no tienen voluntad para esa reconciliación", se lamentaba el jueves una ciudadana birmana en uno de los blogs que, a partir de este fin de semana, están cerrados a la discusión hasta nueva orden.
El embajador australiano en Birmania dice que podría haber muchos más muertos de los admitidos hasta ahora
CANBERRA, 28 (EP/AP)
El embajador australiano en Birmania, Bob Davis, dijo hoy que ha oído que han muerto 'varias decenas' de personas durante la represión de las manifestaciones contra la Junta Militar birmana en Rangún. Hasta el momento, las autoridades sólo han confirmado la muerte de diez personas, entre ellas un periodista japonés.El embajador dijo que había escuchado informaciones sin confirmar de que hay muchas más víctimas de las diez que la Junta Militar ha admitido que murieron por la intervención del Ejército en Rangún.'Hablamos con varias personas durante la noche antes de que se aplicara el toque de queda y tenemos informaciones de ellas de ver (...) a un números significativamente mayor de muertos retirados del lugar de los hechos', declaró el diplomático a la emisora ABC por teléfono. Hay 'varias veces (más muertos) que los diez admitidos por las autoridades', afirmó, si bien dijo que la cifra no ha sido confirmada.Entretanto, soldados birmanos ocuparon hoy los monasterios budistas para impedir que los monjes, que han liderado las protestas en los últimos diez días, participen en ellas. Asimismo, los militares habrían cortado el acceso a internet, que se ha convertido en un importante medio de comunicación entre los manifestantes antigubernamentales.
Pobreza en un país rico y corrupto
Septiembre 28, 2007RANGÚN BBCMUNDO.COMEl clero ocupa un lugar prominente en Birmania. Hay cientos de miles de monjes budistas o bonzos que marchan en silencio en varias ciudades de esta nación, tan reverenciados que analistas coinciden en que la violencia contra ellos desataría un levantamiento nacional.A esta protesta se la conoce como “la revolución de los azafranes”, por el color de las túnicas de los monjes igual a este condimento vegetal. Birmania, también llamada Myanmar, es el país con mayor corrupción del mundo, según Transparencia Internacional (TI), y pese a ser uno de los más ricos, con petróleo, piedras preciosas, industria química, su población es pobre.La junta militar, contra la cual se protesta, lleva 45 años en el poder y depende de China, su aliado político al cual Birmania surte de petróleo y gas.Una opositora es la Nobel de la Paz, Suu Aung San Kyi, con prisión domiciliaria desde 1989. Una marcha pasó por su casa y emocionada lloró, oró y la saludó desde su balcón.Aquel que tenga un celular, computador o internet puede ser acusado de traición y condenado a 20 años de cárcel. El país afronta la mayor epidemia de sida de Asia, con 600 mil infectados.
