MEXICO, LA SOBERANIA TRASTOCADA

29 oct 2007

Paradojas de la devastación rural

Luis Hernández Navarro
La Jornada
Curiosa ironía. La principal mercancía de exportación rural, la más rentable, la que más divisas trae al país, es la única que no fue negociada en el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).
La fuerza de trabajo migrante quedó fuera del acuerdo comercial. Creció enormemente a raíz de su firma. No cuenta con protección alguna. Labora en condiciones terriblemente desventajosas en relación con los trabajadores formales. Sin embargo, el año pasado envió de Estados Unidos, como remesas, cerca de 21 mil millones de dólares.
La acción combinada de apertura de fronteras a la importación de alimentos, privatización y desregulación ha despoblado el agro. Según el más reciente informe del Banco Mundial, desde que México forma parte del TLCAN, el campo ha perdido la cuarta parte de su población (La Jornada, 20/10/07). Los jóvenes campesinos han tenido que dejar sus pueblos y sus tierras para buscar empleo en los centros urbanos o en el otro lado de la frontera. El país se ha convertido en el principal expulsor de mano de obra del mundo. La patria del Tío Sam es su principal destino.
Quienes negociaron el tratado por la parte mexicana sabían que esto iba a suceder. Según ellos, era un paso necesario para “la modernización”, pues una nación como la nuestra no podía tener 30 por ciento de su población en el medio rural. Había, pues, que drenarla: mandarla a las ciudades.
Los tecnoburócratas aseguraron que el acuerdo comercial estimularía el crecimiento de la economía y crearía empleos suficientes para los desterrados. Afirmaron que era más eficaz asistir a los campesinos como pobres en las grandes ciudades que hacerlo en las comunidades rurales. Dijeron que importar granos básicos y oleaginosas de Estados Unidos era bueno para México y para sus sectores más desfavorecidos, porque era más barato que producirlos aquí. Prometieron que nuestra ventaja comparativa en la agricultura semitropical –el nicho de mercado en el que somos más rentables– crearía riqueza en el campo y compensaría las compras de alimentos al exterior.
Nada de eso sucedió. La apertura comercial puso a competir a desiguales en condiciones de igualdad y arrasó con los agricultores nacionales. La producción rural se modernizó muy marginalmente. La economía no creció significativamente y no se crearon los empleos suficientes. Los programas de combate a la pobreza en las ciudades y la dotación de servicios en las colonias pobres de las grandes urbes decayeron. El precio de los granos básicos en el mercado mundial se elevó y tuvimos que importarlos caros, pudiendo sembrarlos. La cosecha de productos tropicales como el café o el cacao se estancó. Nos quedamos sin autosuficiencia alimentaria y sin ventajas comparativas.
El campo se convirtió en una inmensa fábrica de pobreza que expulsa a la población más joven, escolarizada y emprendedora. Los ejidos y rancherías son estacionamientos de seres humanos en los que viven ancianos, mujeres y niños, en parte gracias a las remesas que sus familiares les mandan del otro lado.
Por supuesto, quienes negociaron o inspiraron tan desastroso acuerdo comercial para el campo mexicano están muy lejos de haber rendido cuentas de su desaguisado. Por el contrario, fueron premiados: Luis Téllez con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en este sexenio, y Santiago Levy fue nombrado director del Instituto Mexicano del Seguro Social durante la administración de Vicente Fox.
Simultáneamente, el agro se convirtió en territorio fértil para la siembra de estupefacientes y el lavado de dinero del narcotráfico. En las zonas de riego, donde ni la banca comercial ni la de desarrollo otorgan crédito suficiente, el financiamiento de las siembras y las cosechas de particulares se ha convertido en forma habitual de blanquear dinero proveniente de actividades ilícitas.
En distintas regiones de la geografía nacional el paisaje rural ofrece discontinuidades aparentemente inexplicables. Grandes y lujosas fincas rodeadas de ejidos miserables. Comunidades llenas de antenas parabólicas y camionetas del año, al lado de rancherías paupérrimas. Poblados donde generosos benefactores, enriquecidos de la noche a la mañana, levantan iglesias y hacen obra pública.
Semejantes desigualdades no pueden ser explicadas por la fortuna, un puesto gubernamental o la migración exitosa. Menos aún por el espíritu empresarial de unos y el conformismo de los otros. Abundan los narcotraficantes que gustan disfrazarse de agricultores y ganaderos. No son escasos los habitantes de comunidades, enclavadas en abruptas serranías, que han decidido reconvertir las siembras de granos básicos en cultivos más rentables, aunque más inseguros. No son pocos los ejidatarios norteños dispuestos a servir de burreros en el trasiego de pequeñas cantidades de droga al otro lado del río Bravo.
Ciertamente, la siembra de amapola y marihuana precede y excede al libre comercio, pero éste le ha abierto posibilidades de crecimiento insospechadas a quienes se dedican al cultivo de estupefacientes. Un campesino puede obtener en una cosecha de productos “no convencionales” el equivalente a sus ingresos totales en 10 años. Más aún si debe competir con siembras altamente subvencionadas provenientes de nuestro vecino. Está en posibilidad de hacerse de un arma moderna y una camioneta, así como de tener ingresos suficientes para pistear a gusto.
Paradojas de la nueva colonización: la conquista de los mercados agrícolas mexicanos por las grandes compañías agroalimentarias estadounidenses ha rebotado dentro de su territorio haciendo aún más temibles a dos de sus principales pesadillas contemporáneas: el auge de la inmigración indocumentada y el aumento del narcotráfico. La destrucción de la base productiva rural mexicana ha precipitado un éxodo masivo hacia Estados Unidos y la conversión de varias regiones a la siembra de estupefacientes. Ni modos, nadie sabe para quién trabaja.


La Mérida de Bush, de los millonarios y de los yucatecos

Pedro Echeverría V.
Rebelión
1. La “Iniciativa Mérida”, que alegremente han lanzado el gobierno de Bush y el de Felipe Calderón para su aplicación en la República Mexicana, no es otra cosa que el Plan México, continuador del Plan Colombia. Con el nuevo nombre de “Iniciativa Mérida” el gobierno asesino de Bush y su seguidor incondicional Calderón, quieren esconder todo un proyecto que desde 2001 viene preparando el gobierno yanqui de “combate contra el terrorismo” y contra lo que Bush llamó “Eje del mal” conformado por gobiernos de Irak, Irán, China, Cuba y Venezuela; a los que hoy se agregan Bolivia, Ecuador y Nicaragua. En los próximos meses (se ha anunciado) se buscará firmar un compromiso para instalar el Plan Centroamericano, pues se ha publicado que los acuerdos entre los gobiernos de Guatemala y de los EEUU, van muy avanzados. No es la “Iniciativa Mérida”, es un proyecto “antiterrorista” mundial.
2. Mérida es una pequeña ciudad de 900 mil habitantes de los 107 millones que tiene la República Mexicana. Pertenece al estado de Yucatán que es, al mismo tiempo, el cuarto estado de la República porcentualmente más miserable. El 80 por ciento de sus casi dos millones de pobladores sufre de escasos ingresos y desempleo, sobre todo después del desplome de la producción henequenera hace 30 años de la que dependió un siglo (1870/1970) su economía y su vida. La visita de Bush a Yucatán en marzo pasado se realizó en Mérida y en una poderosa exhacienda henequenera (propiedad del banquero Roberto Hernández) para evitar protestas, pero las hubo. Para castigar las marchas y mítines, 48 jóvenes fueron encarcelados por el sólo hecho de ejercer su derecho de protesta. Pero Bush llegó, acordó y se marchó después que Calderón le demostró su enorme capacidad para reprimir y para controlar al ejército mexicano.
3. Pero Mérida de la “Iniciativa” (a pesar de ser una ciudad miserable) por ser muy pacífica, es lugar de descanso de muchos empresarios y funcionarios multimillonarios. Hoy domingo se publicó que e stá a punto de inaugurarse un conjunto habitacional, el Yucatán Village & Resort, que tendrá 80 kilómetros de avenida y se harán 200 Km. de zanjas para instalar agua potable, electricidad, fibra óptica y alumbrado público. El lugar tendrá también alcantarillado, drenaje pluvial y planta de tratamiento. Un campo de golf, que constará de 18 hoyos, 11 lagos, 60 hectáreas de pasto especial, una estación meteorológica y moderno sistema de riego con cisterna de 75,000 m3 de agua con una longitud de 7,282 yardas y cumple el estándar de la Asociación de Golf Profesional. El césped se desarrolló usando el pasto Paspalum Seadwarf, especial para estas instalaciones, pues requiere 50% menos de herbicidas y de agua.
4. La sección de amenidades, dicen, abarca el recibidor, tres restaurantes, tres bares, terrazas, oficinas, salón de usos múltiples con capacidad para 500 personas y una explanada para eventos al aire libre en el que tendrán cabida 1,000 personas. Uno de los sitios de botanas y bebidas estará junto a la piscina. El vestidor de hombres incluirá un canal de nado, sauna, spa y bar, y el vestidor de mujeres tendrá sauna, baño de vapor, jacuzzi, spa, “nutri-bar”, salón de belleza y peluquería. La sección de golf estará compuesta por una tienda, un bar, ocho canchas de tenis y de paddle (una variante del tenis) y una academia de esos deportes. También gimnasio e instalaciones para practicar spining, pilates, aerobics, yoga y tae-bo, así como dos albercas, una de ellas techada y con temperatura controlada y otra al aire libre. El club infantil tendrá vestidores, ludoteca, la guardería Gymboree, una alberca, un parque acuático y juegos diversos.

5. Mientras los millonarios cercan sus viviendas y clubes con altos muros y con soldados del ejército disfrazados de policías de gobierno y privados, y algunas veces salen a la calle en automóviles blindados con escoltas que los rodean, el pueblo yucateco vive en real desesperación por encontrar trabajo y comida para su familia. Yucatán es uno de los tres estados de la República con mayor desnutrición. Cientos de poblaciones están despobladas de jóvenes y padres de familia que deben migrar a los EEUU, ocuparse en la industria de construcción en Cancún o en el servicio y trabajo doméstico en la ciudad de Mérida. Los niños y los ancianos se quedan solos en los pueblos durante semanas o meses resguardando el hogar mientras esperan apoyo económico. Esa población hambrienta y desesperada, dicen, es una verdadera amenaza para los poderosos. Para evitar secuestros intimidan al gobierno a gastar en “seguridad”.
6. Fue en esta pequeña ciudad de Mérida, en medio de las débiles protestas juveniles, donde Bush y su cachorro Calderón acordaron el Plan México. Los tres niveles de gobierno (del país, del estado y de la ciudad) estaban en manos del PAN, pero aunque hubiesen pertenecido al PRI las cosas no hubieran cambiado. Desde 1982 el gobierno mexicano ha venido aplicando estrictamente las políticas aconsejadas por el FMI, por el Banco Mundial, por el gobierno de los EEUU y sus inversionistas. Ahora que estuve unos días con mi amigo Dr. Roberto Tocavén en la ciudad de Jalapa, pude reconfirmar que las políticas yanquis que impone el neoliberalismo privatizador extienden cada vez más la miseria y el desempleo. Pero pude observar, cerca de esa ciudad, a la entrada del puerto de Veracruz, el espacio vacío dejado por la estatua de Fox después de que días antes fue derribada por el odio de la población contra un gobernante corrupto.
7. Se ha publicado que si hay la luz verde, se convertiría el Plan México en la mayor iniciativa antidrogas de EU en ultramar después del lanzamiento del Plan Colombia en el año 2000 una campaña que ha invertido 5,000 millones de dólares para erradicar la coca y criticada por combatir al mismo tiempo a grupos de izquierda. La asistencia antinarcóticos de Estados Unidos a México ha andado por los 40 millones de dólares anuales. Ahora serían más de mil millones de dólares en dos años", dijo el subsecretario Carlos Rico el pasado miércoles en El Colegio de México, un centro de estudios e investigaciones de gran prestigio. "Nosotros vamos a tripular cada ‘pájaro’, cada instrumento que utilicemos, pero no sólo incluimos la capacitación, sino aeronaves, que nos permiten dar una verdadera cobertura a nuestro mar territorial y a las rutas que está utilizando recientemente el narcotráfico en el golfo de México, etcétera", señaló Rico.
8. La realidad es que en México no ha habido necesidad de un gobierno militar ni tampoco que el ejército norteamericano se encargue directamente de dirigir las operaciones de represión en el país. Los gobiernos civiles pro yanquis y los jefes del ejército y policías mexicanos entrenados en escuelas militares de EEUU han sido sumamente efectivos para dominar la situación. La situación de Colombia ha sido distinta con gobiernos militares y un poderoso movimiento guerrillero que desde 1064 ha encabezado las justas luchas de los trabajadores, por eso el ejército yanqui actúa directamente. De todas maneras las embajadas y consulados del gobierno norteamericano están llenos de agentes de la CIA, de la DEA y del FBI controladas desde el Departamento de Estado de ese país. Por eso cuando se habla de Iniciativa Mérida sólo debe pensarse en Plan México y Plan Colombia. La misma gata.