1 oct 2007
Rivera Carrera “conspiró” para proteger al pederasta Nicolás Aguilar
Lo hizo con la diócesis de Tehuacán y el cardenal Mahony: defensa de Joaquín Aguilar
Ocultó información relativa a los abusos sexuales contra menores cometidos por ese sacerdote
Alma E. Muñoz
La defensa jurídica de Joaquín Aguilar, demandante del cardenal Norberto Rivera Carrera ante la Corte Superior de California, argumentó el pasado 25 de septiembre ante ese tribunal que el prelado mexicano participó, junto con la diócesis de Tehuacán y el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, en una “conspiración” para “ocultar” información relativa a los abusos sexuales contra menores cometidos por el sacerdote Nicolás Aguilar Rivera.
Tras integrar un archivo de alrededor de mil 700 páginas para demostrar que la corte de California tiene jurisdicción para enjuiciar al prelado mexicano, denunció que los religiosos respondieron a las órdenes que en 1922 y 1962 emitió el Vaticano a los jerarcas católicos de todo el mundo para “manejar en secreto” los casos de abuso sexual por parte de sacerdotes y evitar escándalos sobre la Iglesia.
Alertas confidenciales
Jeff Anderson y Asociados, el bufete defensor de Joaquín Aguilar, una de las víctimas del padre Nicolás Aguilar Rivera, resaltó que los religiosos omitieron “avisar o advertir a los niños, padres o representantes de la ley en Los Angeles” sobre la conducta del pederasta. “De hecho, las advertencias que enviaron (Rivera Carrera y Mahony) fueron alertas internas confidenciales, dirigidas únicamente a otros funcionarios católicos”.
En específico, manifestó que el cardenal mexicano “envió a un abusador de menores a California, donde trabajó y abusó de docenas de niños, dejando en sus víctimas daños profundos para el resto de sus vidas”, como depresión, ansiedad e intentos de suicidio.
Además, al igual que la diócesis de Tehuacán, a la cual pertenece como sacerdote Nicolás Aguilar, “se involucró en una conspiración con los acusados californianos (Roger Mahony y la Arquidiócesis de Los Ángeles), que ha empleado un patrón continuo y una práctica que operó en California para transferir a Aguilar y darle un nuevo encargo en un país diferente cada momento en que era sorprendido abusando de niños”.
La parte demandante también planteó que los representantes de la institución católica “violaron” las leyes penal y migratoria de Estados Unidos. En el primer caso, Mahony y su vicario general, Thomas Curry, por no reportar a la autoridad policiaca correspondiente las denuncias que en contra del presbítero recibieron por vejaciones a por los menos 18 monaguillos de las dos parroquias de la Arquidiócesis de Los Angeles donde ofició, cuando el presbítero mexicano fue autorizado por el entonces obispo de la Diócesis de Tehuacán, Norberto Rivera Carrera, para continuar allá su ministerio.
Y en el segundo caso porque Nicolás Aguilar pidió a Rivera Carrera que en la renovación de su segundo permiso para continuar como sacerdote en la Arquidiócesis angelina redactara la carta requerida por las autoridades migratorias como si fuese autorización otorgada por primera vez.
Aunque se consigna que el jerarca católico mexicano no respondió al respecto, para los abogados de la parte acusadora su actitud fue considerada parte de una “conspiración” para encubrir la violación a las normas estadunidenses.
Entre los documentos entregados al juez del caso, Elihu M. Berle, están los interrogatorios judiciales a que fueron sometidos los dos cardenales, Thomas Curry y el obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, a partir de la denuncia interpuesta por Joaquín Aguilar en el tribunal angelino el 19 de septiembre de 2006.
En el interrogatorio correspondiente a Rivera Carrera, aplicado en la Arquidiócesis de México el 8 de agosto pasado –cuya transcripción abarca 177 páginas–, al cardenal se le inquirió sobre la agresión física a Nicolás Aguilar, en 1986, presuntamente propinada por varios jóvenes. El presbítero fue hallado en la casa parroquial con la cabeza rota y enmedio de un charco de sangre. El hecho ocurrió cuando era responsable de la parroquia de Cuacnopalan, en Tehuacán, escándalo que motivó su traslado a Los Ángeles.
Respondió que “un grupo de personas de ese pueblo me informó que Aguilar fue golpeado por algunas personas jóvenes. Pero quizás no jóvenes, algunos muchachos”. Y que la agresión fue resultado de una “venganza” porque el presbítero “había corrido a algunas personas” de terrenos que se utilizaron para ampliar los límites de la parroquia.
Planteó que después de ser alertado por la gente, “ese mismo día mandé llamar al padre para que me explicara lo que ocurrió. Me dijo que le había dado hospedaje a dos muchachos en su casa, que durmieron con él en la misma recámara y que esa noche se levantaron, lo golpearon y se salieron por la ventana”, argumento que por cierto se contradice con la primera declaración que por escrito entregó a la Corte, y con la carta que supuestamente envió a Roger Mahony el 23 de marzo de 1987, donde asentó que las sospechas sobre la homosexualidad de Nicolás no habían sido comprobadas.
A Rivera Carrera también se le preguntó si realizó una investigación en contra del sacerdote después de estos hechos y respondió: “No realicé ninguna, solamente recibí la información que me dieron”. Y con esa información, aseguró, “le dije al padre que la versión de los sucesos que me estaba dando no era creíble”.
–¿Por qué piensa que no era creíble?
–No es correcto que un sacerdote reciba en su recámara personas que no conoce, o que son desconocidos de él, así como me lo dijo.
Rivera Carrera manifestó que antes de dejar la diócesis de Tehuacán “nunca” promovió procedimientos canónicos ante el Vaticano en contra de Nicolás Aguilar para reducirlo al estado laico por su conducta.
También aseguró, en un primer momento, que no envió al presbítero acusado de abuso sexual contra menores a “alguna clínica de salud mental” para ser tratado, como tampoco le recomendó someterse a terapia. “Él decidió que se atendería”, contestó el prelado.
Sin embargo, el abogado encargado del interrogatorio, Robert Waters, le demostró al cardenal, y así se asentó en los documentos judiciales, que en su primera declaración en apoyo a la moción que su defensa presentó en febrero contra la jurisdicción, Rivera Carrera había asegurado que ordenó al presbítero buscar apoyo sicológico.
“¿Qué?”, expresó en respuesta el jerarca católico mexicano, ante la pregunta. Y cuando se la repitieron asentó: “Ah, sí es cierto que lo miraba muy perturbado”.
Waters le preguntó al cardenal cómo interpretaba el término “chamaco”, utilizado por testigos para referirse a los autores de la golpiza sufrida por Nicolás Aguilar en 1986, en el acta levantada ante el Ministerio Público correspondiente.
Respondió que eran “muchachos, gente de entre 18 y 30 años de edad”.
–¿Interpreta el término chamaco como un niño?
–No entiendo lo que me quiere decir con la palabra niño.
–Una persona menor de 18 años de edad.
–No.
–¿Considera que el término chamaco se refiere a un individuo mayor a los 18 años de edad?
–Así es como normalmente se dice aquí.
Se soltaron los demonios en la Asamblea de la ONU
Gonzalo Martínez Corbalá
En la sexagésima segunda Asamblea General de Naciones Unidas, durante la intervención de apertura, el presidente George W. Bush quiso olvidar su última declaración en la que acusó a Saddam Hussein de “haber matado a Mandela”. Algunos aseguran que el respetado libertador del pueblo sudafricano escuchó el discurso entre sorprendido y regocijado desde su residencia en Johannesburgo.
Nelson Mandela es el más sobresaliente defensor de los derechos humanos contenidos en la Declaración Universal, cuya puesta en práctica por la propia organización multilateral no ha sido siempre muy afortunada; por lo menos no lo fue con Koffi Annan. Y no lo fue porque no pudo frenar los ímpetus belicistas del presidente estadunidense, cuando según El País (26/9/07), avisó a José María Aznar en febrero de 2003 la inminencia de la invasión a Irak –ya decidida por el presidente Bush, con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU o sin él–, que Colin Powell, en ese entonces delegado de Estados Unidos en ese organismo, trató denodadamente de obtener sin éxito.
Bush hizo el anuncio a Aznar cuatro semanas antes de la invasión a Irak, mientras se discutía vivamente en el Consejo de Seguridad si iba a apoyarse o no lo que ya se sentía como una decisión tomada por el presidente estadunidense, y que finalmente, como bien sabemos, se llevó a cabo, encabezada por el ejército de Estados Unidos, bajo las órdenes de su comandante supremo George W. Bush, y con las tropas británicas que envió el entonces primer ministro Tony Blair, acompañados ambos por José María Aznar, presidente de España, quien en un acta secreta que existe sobre el encuentro en el rancho de Crawford, Texas, estaba a tal grado convencido del discurso bushiano que afirmó orgulloso: “estamos cambiando la política española de los últimos 200 años”.
“No estamos cumpliendo nuestras obligaciones con el mundo –dijo en voz alta el presidente Bush en la reciente Asamblea General de la ONU–; en última instancia, el mejor camino para combatir a los extremistas es derrotando su oscura ideología con una visión más esperanzadora: la visión de libertad con la que se funda esta organización”.
Postulándose como el gran defensor de la libertad, agregó en su exaltada alocución que “toda nación civilizada tiene la responsabilidad de actuar a favor de los pueblos que sufren bajo la dictadura”, mencionando expresamente a Bielorrusia, Corea del Norte, Siria e Irán, a los que calificó de regímenes brutales “que privan a sus pueblos de los derechos fundamentales que brillan en la Declaración Universal de la ONU”.
Más adelante citó también el caso de Cuba, del que proféticamente anunció: “el largo periodo de un régimen cruel está llegando a su fin”, provocando de inmediato la reacción de toda la delegación cubana, que abandonó la sala. Poco después, vino la defensa de Cuba y de Corea del Norte por boca del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien afirmó que el presidente Bush no tiene autoridad moral para hablar de defensa de los derechos humanos a los que se ha faltado repetidamente en la guerra contra el terrorismo, amenazando a naciones como Irán, cuyo joven presidente Mahmud Ahmadinejad hizo su propia defensa, anunciando que el caso del empleo pacífico de la energía nuclear estaba cerrado para el régimen iraní, insistiendo en que ni tienen planes para construir un explosivo nuclear ni tampoco lo necesitan, ya que toda su estrategia está encaminada a lograr el uso pacífico de la energía nuclear.
No hay que olvidar que esto lo dice el presidente de un país que tiene en el subsuelo el doble de las reservas de petróleo y de gas natural que Irak, por ejemplo, y tampoco hay que olvidar que el mismísimo Alan Greenspan, en su libro de reciente publicación, deja claramente establecido que los 100 mil millones de barriles de reservas probadas de Irak fueron el verdadero motivo para la invasión de este país, y hay que tener también presente que Irán actualmente es el segundo productor de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Por su parte, el flamante presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se lanzó también en su turno contra el presidente Ahmadinejad, al sumarse a la tesis de George W. Bush de que no debe permitirse que el gobierno iraní pueda tener a su alcance un arma nuclear por considerarlo demasiado peligroso, asumiendo así el papel que en el caso de Irak le correspondió jugar a Tony Blair.
En resumidas cuentas, esta sexagésima segunda Asamblea General de Naciones Unidas, que se llevó a cabo del 25 al 29 de septiembre, fue bastante desafortunada, y por lo que parece, su secretario general, Ban Ki-Moon, tendrá menos control sobre las que vengan después, así como del Consejo de Seguridad, que ya de por sí es bastante precario en los hechos, que no en las declaraciones, como se vio con el señor Koffi Annan, quien por lo menos habla un inglés académico, lo que ya es una ventaja en sí sobre el actual secretario general de Naciones Unidas.
Por lo menos aprendimos dónde queda Myanmar (Birmania): entre India, China, Laos y Tailandia. Ahí está creciendo una oposición protagonizada por los monjes budistas de Yangón, capital de Birmania. Ahora que en este caso, aun cuando ese país tiene gas y petróleo, de todas maneras tiene que importar combustible, el principal problema es el aumento del precio del aceite para cocinar. ¡Zacatlán!
Alistan maestros marcha en monumento a Revolución.
Se dirigirá al Zócalo y tentativamente al Palacio de Justicia Federal para manifestarse contra las reformas a la ley ISSSTE
Redacción EL UNIVERSAL.com.mxEl UniversalCiudad de MéxicoLunes 01 de octubre de 2007
08:40 Alrededor de mil 500 integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se concentran en el monumento a la Revolución, desde donde marcharán al Zócalo.
Ellos se manifestarán en contra de las reformas a la ley ISSSTE.
Tentativamente se dirigirían al Palacio de Justicia Federal, ubicada en el cruce de avenidas Sidar y Rovirosa y Eduardo Molina.
No hay paso en el circuito Plaza de la República, entre las calles Ignacio Ramírez y Ponciano Arriaga.
Alrededor de 40 autobuses están estacionados en el circuito de la Plaza de la República.
Con información de Reporte 98.5 y Monitor.
México: Corrupción y “riesgo político”leonardo boix
Londres, 1 de octubre (apro).- A pesar de ciertas mejorías que registra en los índices de percepción de la corrupción y de “riesgo político”, México aún tiene una importante tarea pendiente con la ciudadanía y, por lo pronto, debe reforzar sus estructuras de controles políticos y financieros, según concluyeron sendos informes de los grupos internacionales Transparencia Internacional (TI) y Eurasia Group.En tanto, la organización no gubernamental Transparencia Internacional (TI) publicó el pasado 26 de septiembre en Londres su informe sobre percepción de la corrupción, el Índice Anual de Percepción de Corrupción 2007, en el que reveló que México mejoró escasamente para ubicarse en el puesto 76 (de 180 países).De acuerdo con el organismo con sede en Berlín, México aún debe mejorar más en materia de lucha contra la corrupción, ayudado por las naciones desarrolladas, principalmente Estados Unidos.De la lista de 180 países, las naciones con menos percepción de corrupción fueron Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia, Singapur, Suecia, Islandia, Holanda, Suiza, Noruega, Canadá, Australia, Luxemburgo y Gran Bretaña.Estados Unidos cayó al puesto número 20, mientras que España retrocedió al 25 lugar.Entre los países latinoamericanos, Chile ocupó el mejor puesto (22), seguido por Uruguay (25). Los países latinoamericanos con peor puntuación por percepción de corrupción fueron Argentina (105), Bolivia (109), Guatemala (113), Guyana (123), Nicaragua (126), Honduras (136), Paraguay (140), Ecuador (158) y Venezuela (167). El índice anual de TI analiza percepciones de corrupción del sector público e incluye data y gráficas de 14 sondeos de opinión mundiales.El organismo le da una puntuación de 1 a 10 a cada país, con la mayor puntuación para las naciones con menos niveles de percepción de corrupción.Los países con peor puntuación fueron Somalia y Myanmar, en el puesto 179 y 180, con sólo 1.4 puntos cada uno.Nueva Zelanda y Dinamarca quedaron en el primer y segundo puesto, con 9.4 puntos.Silke Pfeiffer, directora para la sección de América Latina de TI, declaró a la agencia Apro que la entidad “está bastante preocupada” por los índices de corrupción en el continente.“Estamos bastante preocupados. Un tercio de países latinoamericanos están con notas menores del 3. Teniendo en cuenta que la peor nota sería 0 y la mejor 10. Realmente estas notas reflejan niveles sistemáticos de corrupción, de países que no cuentan con anticuerpos para luchar contra este flagelo”, contó la experta.Sobre México, dijo que aunque sigue en un lugar medio “debe mejorar”.“México está en el campo medio, con una puntuación de 3,5. Detrás de Colombia y El Salvador, está a la misma altura que Brasil y Perú (…) México mejoró ligeramente comparado con el año pasado y creemos que eso sí refleja algunas reformas implementadas en el país, como la Ley de Acceso a la Información y el instituto de anticorrupción mexicano, que es un ejemplo para el resto de América Latina en materia de transparencia”, dijo la directora para el programa de las Américas.“Pero también México tiene puntos pendientes. Todos los años hacemos una encuesta de hogares, acerca de la percepción de sobornos, y lo que medimos fue que el mexicano promedio todos los años pierde más del 20 por ciento de su ingreso anual en el pago de mordidas de sobornos. Hay metas pendientes muy importantes que el gobierno central no debe olvidar”, agregó. Según la vocera de Transparencia Internacional, el gobierno mexicano y las organizaciones civiles del país deben seguir trabajando para honrar la Convención contra la Corrupción, de Naciones Unidas (UNCAC, en sus siglas en inglés).Pfeiffer dijo que aunque los que alimentan el índice “son empresarios, tanto extranjeros como locales, refleja la experiencia de ellos en relación al sector público”.“Pedimos a los países desarrollados, en especial a Estados Unidos, hacerse responsable por el tema de la corrupción. Por ejemplo, en el caso de un empresario alemán que soborna a un funcionario mexicano, allí hay responsabilidad claramente compartida. Porque hay una empresa que no cumple con las normas, un gobierno nacional que no controla a la empresa y, obviamente, un funcionario mexicano que acepta el soborno”, destacó Pfeiffer.La experta hizo hincapié en el tema de la recuperación de activos y lavado de dinero, “como en Perú, donde fueron robados millones de dólares bajo el gobierno de Fujimori y terminaron en bancos suizos y de las islas Caimán”.“En este caso hay una responsabilidad compartida entre la comunidad bancaria del norte y el gobierno que tiene que regular los temas financieros y los funcionarios. Allí tenemos una cadena de actores internacionales que tienen que tomar la responsabilidad”, agregó.En sus recomendaciones finales, TI pidió a los países en desarrollo que utilicen el dinero que reciben en ayudas para reforzar las instituciones de gobierno, guiadas por organismos controlados y por estrategias de desarrollo, que incorporen planes de prevención de corrupción, algo esencial en la lucha contra la pobreza.También subrayó las áreas de independencia judicial, transparencia y credibilidad en los sistemas de justicia. “Una justicia capaz e independiente es clave para el desarrollo de los países y la lucha contra la corrupción”, según TI.Además, pidió establecer medidas contra el lavado de dinero y robos de fondos, como ordena la UNCAC.Según Pfeiffer, el panorama para América Latina “es oscuro” en materia de lucha contra la corrupción.“Lograr mejorías es una tarea de muy largo plazo, si hacemos análisis país por país podemos ver cambios, por ejemplo en Colombia o México, donde se están tomando ciertas medidas contra la corrupción que ayudan a la población. Pero esto no se perfila a nivel generalizado, va a llevar mucho tiempo y va a requerir una voluntad política y de Estado”, concluyó. ( 1 de octubre de 2007)
