25 de noviembre ¡El Movimiento vive!

26 nov 2007




Miles conmemoraron detención masiva de PFP
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OCTAVIO VELEZ ASCENCIO

Miles de simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) participaron hoy en la megamarcha convocada para conmemorar el aniversario de la detención masiva de más de 200 de sus compañeros que realizó la Policía Federal Preventiva (PFP) en el Centro Histórico y en otros lugares de la capital.

La protesta fue encabezada por la senadora Rosario Ibarra de Piedra, quien realizó en esta ciudad una sesión del Frente Nacional contra la Represión, para definir procedimientos jurídicos, entre ellos la promulgación de una Ley de Amnistía, a fin de liberar a todos los "presos políticos y de conciencia".

En su mensaje, la legisladora afirmó que "no se trata de pedir perdón sino olvido para sacar a los injustamente presos. Por eso vamos a revisar los expedientes de cada uno de los presos políticos, porque no queremos más desaparecidos".

El 25 de noviembre del 2006, miles de seguidores del movimiento magisterial y popular marcharon hacia el centro de la ciudad para acordonar durante 48 horas a la PFP que se encontraba parapetada en los alrededores del zócalo, pero las fuerzas federales rompieron el cerco y se generó un enfrentamiento, que originó después las detenciones.

En la Alameda de León se realizó el mítin de protesta, en el que dirigente magisterial convocó a la unidad porque de esa manera, se podrá hacer frente a la represión del Estado, el lograr la abrogación de la Ley del ISSSTE y la liberación de los presos políticos y de conciencia.


Miles no olvidan irrupción de la PFP

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OCTAVIO VÉLEZ ASCENCIO

A pesar de las diferencias entre sus contingentes aglutinados, miles de simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) salieron ayer a las calles para conmemorar el primer aniversario de la detención masiva de más de 200 de sus compañeros que realizó la Policía Federal Preventiva (PFP) en el Centro Histórico y en otros lugares de la ciudad.

La movilización, salió alrededor de las 8:00 horas sobre la carretera Ciudad Alemán-Puerto Ángel, en el crucero del aeropuerto internacional "Benito Juárez" de Oaxaca, y terminó en el atrio de la Catedral, pasado el mediodía.

El 25 de noviembre del 2006, miles de seguidores del movimiento magisterial y popular marcharon desde el mismo lugar hacia el centro de la ciudad para acordonar durante 48 horas a la PFP que se encontraba parapetada en los alrededores del zócalo, pero las fuerzas federales rompieron el cerco y se generó un enfrentamiento de más de cinco horas, que terminó con múltiples aprehensiones.

A la vanguardia de la manifestación, marcharon miembros del Consejo Estatal de la APPO --entre ellos miembros de la dirección de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)---, ex "presos políticos y de conciencia", familiares de los presos políticos y de los asesinados, así como la senadora Rosario Ibarra de Piedra y los diputados federales perredistas, Aleida Alavez Ruiz, Carlos Martínez Martínez y Othón Cuevas Córdoba, y el ex rector de la Universidad Autónoma "Benito Juárez de Oaxaca", Felipe Martínez Soriano, quien estuvo preso por varios años.

A la protesta, también se sumaron representaciones del Frente Nacional contra la Represión (FNCR) y de las secciones 7, 9, 10, 14, 16, 18 y 31 del SNTE, con sede en Chiapas, Distrito Federal, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Tlaxcala, además de las normales rurales de Ayotzinapa, Guerrero y de Mactumatzá, Chiapas, y de la Sociedad Civil Las Abejas, donde se agrupan sobrevivientes de Acteal.

"¡Hombro con hombro, codo con codo, la APPO, la APPO, la APPO somos todos!", "¡Presos políticos, libertad!", "¡Esta marcha no es de fiesta, es de lucha y de protesta!", gritaron repetidamente a su paso por las calles.

Durante la manifestación, la comisión de seguridad de la movilización tuvo altercados y conatos de enfrentamiento con jóvenes barricaderos, por cubrirse el rostro con pasamontañas o pañuelos.

Los barricaderos, hicieron pintas en paredes y muros, e incluso en una patrulla de la Dirección de Tránsito del Estado, que participaba en el operativo de vialidad. También detonaron cohetes a través de bazucas elaboradas con tubo pvc, que se usaron para enfrentar a la PFP el año pasado.

En el mitin, realizado en el atrio de la Catedral, donde las fuerzas federales concentraron a los detenidos, el secretario de Organización de la Sección 22 del SNTE, Ezequiel Rosales Carreño dijo que la represión del 25 de noviembre del 2006 "fue equiparable a las masacres" del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, y el 10 de Junio, en San Cosme, en la Ciudad de México.

Expuso que "este rostro represivo y violento del gobierno, fue la culminación de la estrategia de guerra contrainsurgente y terrorismo de estado aplicado contra el movimiento magisterial y popular".

"Fue una acción represiva perfectamente instrumentada y planeada por el Estado mexicano", remarcó.

Y destacó que la masiva participación de simpatizantes de la APPO en la movilización, "es una inyección de dosis de entusiasmo y de optimismo revolucionario" para seguir en la lucha hasta destituir al gobernador Ulises Ruiz Ortiz y demás demandas del pueblo, como la libertad de todos los "presos políticos y de conciencia" y la cancelación de los procesos penales.

Además, resaltó que el gobierno estatal "debe entender la contundencia de la marcha y liberar a todos los presos".

"Si no es así, no sé que vamos a hacer para lograr su excarcelación", apuntó.

E hizo un llamado a la unidad a todos los sectores aglutinados en el movimiento magisterial y popular porque solamente así se podrá seguir construyendo la plataforma única de lucha y poder enfrentar a los "vende patrias quienes promulgaron la nefasta Ley del ISSSTE y pretenden hacer las mal llamadas reformas estructurales".

A su vez, la senadora Rosario Ibarra de Piedra dijo que con otros legisladores de oposición, revisará los expedientes penales de todos los "presos políticos y de conciencia" para tratar de lograr su excarcelación.

A la vez, destacó que también seguirán trabajando para lograr la promulgación de una Ley de Amnistía a fin de lograr la excarcelación de todos los detenidos porque "su lucha no es mala y pecaminosa".

"Quieren criminalizar la protesta social, quieren criminalizar el hambre y la miseria del pueblo", asentó.

Y subrayó que los mexicanos no debemos avergonzarnos sino sentirnos orgullosos de quienes han empuñado las armas para lograr un México mejor.

"No queremos violencia, no queremos más muertos, no queremos más desaparecidos desaparecidos, pero como dijo Ernesto 'Che' Guevara, el guerrillero se ubica en el escalón más alto de la especie humana", remarcó.

A su vez, Jesús Bolaños Santiago, un ex "preso político y de conciencia", que fue recluido en el penal de mediana seguridad de San José del Rincón, Nayarit, recordó que la PFP trató a todos los detenidos como "prisiones de guerra" ese 25 de noviembre del 2006.

"Nos trataron peor que animales; nos golpearon, nos torturaron, nos encadenaron de manos y de pies, y sin recibir atención médica", señaló.

También, hizo uso del micrófono otro de los voceros de la APPO, César Mateos Benítez para dar a conocer un saludo de Flavio Sosa Villavicencio, consejero estatal del movimiento magisterial y popular, preso en el reclusorio regional de San Juan Bautista Cuicatlán.


Con ritos indígenas reviven la afrenta y piden justicia

Previo a la marcha del silencio, purifican a miembros de la APPO que sufrieron agresiones
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LUIS IGNACIO VELÁSQUEZ

El monótono sonar del tambor y la flauta del carrizo, que se suma al lamento intermitente del caracol, marcan el carácter indígena de la efemérides. Si el criollo y el español golpearon al pueblo que se revelaba, son los indios quienes ahora reviven la afrenta en demanda de justicia.

A las 17:00 horas, hombres y mujeres vestidos de blanco preparan el escenario para la ceremonia del primer aniversario de la irrupción de la Policía Federal Preventiva (PFP) en la capital del estado. En el parque Juárez, "El Llano", tienden petates, atizan braceros, colocan flores, arrojan copal sobre el fuego y vierten agua cristalina en enormes jícaras.

Mientras una autonombrada organización Colonias Unidas de Oaxaca lleva a cabo un festival en el mismo lugar, con el firme propósito de restar dignidad al evento de los indios. Menos de cinco metros del lugar, decenas de rostros morenos levantan veladoras en el parque, en un acto que arranca lágrimas a hombres y mujeres de tez morena.

Con albahacar y ramos de pirú, las sacerdotisas purifican el espacio e inician "limpias" de los presentes, en tanto el cuero del tambor y una trompeta lanzan sus notas como agudos quejidos de un pueblo que lamenta los agravios y atropellos sufridos.

No hay consignas ni pancartas, en silencio los testigos del acto de desagravio respiran con dificultad ante el bracero con copal, que humea en recuerdo de los gases que los policías federales esparcieron el año pasado para acallar las voces de un pueblo cansado de la injusticia y la arbitrariedad.

Por más de una hora, el rito se repite. El llanto silente acompaña a las mujeres. Los fotógrafos se apilan en una conmemoración que no tiene más ámbito de expresión que el espiritual.

"Vamos a recorrer los puntos donde los compañeros fueron agredidos, pero por motivos de seguridad nos vamos a detener solamente en el Pañuelito y en el Zócalo, por favor no se separen demasiado", indica la mujer que con un enorme ocote en la mano, señala el rumbo que habrá de seguir la comitiva.

Del Llano, por la calle de Humbotl, sale en contingente con la chirimía y el caracol marcando el paso. Las trémulas luces de las velas confieren un aire de sepelio al cortejo. La banda Elite, que acompañara a los manifestantes permanecerá en silenció durante el corto recorrido.

A las 18:30 horas, frente a la iglesia erigida por los Dominicos, nuevamente los petates, velas y flores depositados en el piso marcan el inicio de la ceremonia.

Con un ramo de flores y una enorme jícara de agua cristalina, la sacerdotisa recorre los cuatro puntos cardinales para purificar el lugar donde hace exactamente un año, cuerpos de seguridad estatales y federales procedieron a quemar el campamento que mantenían los inconformes, en medio de gritos, golpes y detenciones.

Hoy, nadie se atreve a romper el silencio que la noche hace más denso.

"Quien quiera pronunciarse por lo que pasó aquí, que repita tres veces su consigna", conmina la sacerdotisa a los indios insumisos, pero nadie se atreve a romper la solemnidad del momento.

"Queremos justicia", reclama una voz trémula. "Que salgan todos los presos políticos", tercia otro. Pero nadie se atreve a romper con un grito el silencio profundo de la noche.

Aquí no hay limpias personales, únicamente el desagravio de los ofendidos. Hombres y mujeres que desde el 25 de noviembre del 2006 vieron trasformada su vida porque su hijo, su esposo, su hermanos, su compañero apareció un día después en la cárcel o simple y sencillamente desapareció.

El rito tiene un carácter religioso. Porque son los indios quienes apelan a sus dioses para encontrar lo que se les ha negado: justicia, justicia, solamente justicia.


Mujeres triquis, el exilio
pedro matías
Oaxaca, Oax., 26 de noviembre (apro).- En ocasión del Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer, que se celebró este domingo 25 de noviembre, las indígenas triquis exponen su cruda realidad, enmarcada por la creciente violencia.

La desesperanza invade a ese pueblo indígena, donde las agresiones han alcanzado niveles similares a los ochenta, situación que ha obligado, principalmente a las mujeres, a un exilio forzado.

“Aquí la pobreza es normal, lo peor es la violencia”, confiesa un grupo de mujeres triquis que viven en el destierro.

Y es que en su pueblo de origen no ven otra cosa que desapariciones, secuestros, violaciones, emboscadas, huérfanos, viudas, saqueos de casas e incendios en terrenos de sembradío…

Pero esa situación no parece importarle al gobierno estatal. El propio procurador Evencio Nicolás Martínez Ramírez reconoce:

“Es una zona muy conflictiva (la región Triqui), y no voy arriesgar a mi gente para que entre a esa zona. Esa violencia ya tiene años, no es de ahora. Entonces, no puedo resolver en seis meses, de la noche a la mañana, el problema”.

En palabras de las denunciantes, el procurador les dijo que “lamentaba la situación por la que estaba pasando la familia (de dos indígenas desaparecidas)”

Les dijo que no se trataba “de que ellos no quisieran trabajar, pero que todo va muy lento porque es muy difícil entrar a la zona Triqui, por la presencia de los grupos políticos en la región, y que no va a arriesgar a su gente”.

Sobre un caso relacionado con la violación a una menor registrada el pasado 21 de febrero, el funcionario dijo que se ordenó a la Policía Ministerial la detención de los responsables y, “cuando se les detenga, tal vez se pueda tener una pista para localizar a las jóvenes desaparecidas”.

Por si fuera poco, los representantes del gobierno consideran que, “debido a la violencia que vive la región triqui, la forma de resolver los conflictos es militarizando la zona”.

Las mujeres, que prefieren omitir su nombre para evitar represalias, sostienen que “si las propias autoridades no se atreven a entrar (a su pueblo) para investigar las recientes desapariciones, violaciones y crímenes, no nos queda otra alternativa más que el destierro.

“No es por gusto sino por necesidad, por el sufrimiento que agobia a mi pueblo. Ya tenemos muchos muertos”, relatan al tiempo que de sus ojos brotan algunas lágrimas.

Según las mujeres, los hombres ya no salen al campo a realizar sus tareas agrícolas a causa de tanta violencia. Dicen que ese papel lo han asumido ellas.

Ahora, ellas no sólo reparten su tiempo entre las labores del hogar y el campo, con el riesgo de que, en esta segunda actividad, sean víctimas de alguna violación.

La región Triqui se encuentra asentada en la zona montañosa denominada “Nudo Mixteco” y está divida en la zona baja, cuya cabecera es San Juan Copala; mientras que la media comprende San Martín Itunyoso y, la parte alta, lleva por sede a San Andrés Chicahuaxtla.

Es decir, los indígenas triquis se encuentran asentados en tres municipios, Juxtlahuaca, Tlaxiaco y Putla de Guerrero.

Aunque en toda esa región predomina la pobreza, es en la región baja donde particularmente la autoridad tradicional se ha desintegrado, pues el cultivo de café fortaleció la propiedad privada y desató la violencia por la posesión de tierras.

“Municipio autónomo” triqui

El activismo de la comunidad ha provocado el surgimiento de diversas organizaciones, como el Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT), Unidad de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) y, más recientemente, el Movimiento Unificador de Lucha Triqui Independiente. Este último declaró “municipio autónomo” a San Juan Copala, el pasado 1 de enero.

Aunque en la región triqui había una regla escrita de que la violencia por pugnas políticas, venganza o control territorial no alcanzaría a mujeres o niños, ésta dejó de respetarse en los últimos años.

Según consta en la averiguación previa 157/2006, el 7 de julio del año pasado una niña de 14 años, Lucía, fue violada presuntamente por Timoteo Alejandro Ramírez, Francisco Martínez Bautista y Marcos Flores, en presencia de su padre y su abuela.

La estudiante de secundaria fue ultrajada cuando al salir de su domicilio ubicado en la comunidad El Rastrojo. Ella y su padre llevaban a su abuela al doctor en Juxtlahuaca. Pero, como el camino estaba cerrado por un conflicto político, los tres tuvieron que caminar por una vereda. Cerca de Yosoyuxi, les salió al paso un grupo de hombres.

Timoteo tomó del cabello a la niña y la arrastró a un descampado. Ahí la violó en repetidas ocasiones. Ante los gritos, el padre y la abuela trataron de intervenir, pero el grupo de hombres se los impidió. Al final los amenazaron con matar a toda la familia si denunciaban la agresión.

Lucía y su familia viven ahora con un pariente cerca de San Juan Copala, y no salen ni a trabajar la tierra por temor a que sus violadores cumplan su amenaza de matarlos por haberlos denunciado.

La angustia creció cuando se enteraron que Marcos Flores, uno de los agresores murió de una enfermedad incurable. La menor tuvo que ser sometida a un estudio de VIH donde el resultado salió negativo, aunque actualmente se encuentra en terapia psicológica.

Pese a que las pruebas del examen ginecológico confirmaron la violación, hasta el momento no se ha detenido a los presuntos responsables.

A ese caso siguió el de la niña Daniela y su maestra de educación indígena, Virginia Ortiz Ramírez, quienes desaparecieron el 5 de julio de este año, según consta en la averiguación previa 187/2007.

Antonio Bautista Ramírez y Dionisio Merino Ortiz relataron ante el Ministerio Público que ese día se encontraban en Santiago Juxtlahuaca esperando transporte para dirigirse a Putla de Guerrero.

Ahí observaron que en una camioneta azul marino Ford Ranger de doble cabina y sin placas, conducida por Francisco Herrera Martínez, llevaban a bordo a Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, con los ojos vendados.

Timoteo Alejandro Ramírez sujetaba y encañonaba con una pistola a la menor Daniela.

En la parte media del asiento trasero también observaron que iba la maestra Virginia, sometida por Miguel Ángel Velasco Álvarez y José Ramírez Flores.

Los testigos confesaron que no se atrevían a denunciar porque los secuestradores de la Ubisort son conocidos por su alta peligrosidad.

Ante la inacción de las autoridades, la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh) y los familiares de las dos mujeres triquis anunciaron que expondrán el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El caso más reciente ocurrió el domingo 21 de octubre pasado: Sofía Bautista, de 11 años, resultó herida de gravedad en una balacera. Un grupo armado atacó a la comunidad de Cuyuchi. En el tiroteo, resultó herida Sofía. La bala entró por la occipital derecha y quedó alojada en la mejilla derecha.

El impacto le causó a la menor un derrame cerebral y se provocó un derrame de líquido cefalorraquídeo.

Simultáneamente, otro grupo emboscó a una camioneta de pasajeros, y la acción impidió el tránsito normal por el camino principal, Ese incidente, provocó que doña Florencia tuviera que caminar alrededor de media hora para llegar a su casa y encontrar herida a su sobrina Sofía.

Con ayuda de sus vecinos la trasladó al hospital de Putla, donde le recomendaron canalizar a la niña a la ciudad de Oaxaca, debido a su gravedad.

Doña Florencia trasladó a su sobrina al hospital “Aurelio Valdivieso” de esta ciudad, donde le extrajeron el proyectil. Aunque la menor todavía no recupera el habla, ya empezó a tener movimiento en casi todo su cuerpo.

Yésica Sánchez Maya, presidenta estatal de la Limeddh, condena esos hechos y lamenta la ausencia de justicia en Oaxaca.

El estigma de ser mujer

La mujer trique sufre la discriminación desde que nace. Por esa razón, los hombres prefieren tener hijos varones. A pesar de esa situación, en esa región los hombres pueden tener una, dos o tres mujeres o las que quieran. Son parte de sus “usos y costumbres”.

“Lo que pasa es que hay muchas mujeres que aunque saben que tienen su familia, se meten con ellos. Son usos y costumbres. (Aunque) la primera esposa decide en todo, todas conviven. Hay algunas que viven juntas y otras separadas”.

Las mujeres en el exilio justifican sus formas culturales y desmienten rotundamente la venta de mujeres en su comunidad.

Entre los triquis todavía no se permite a las mujeres participar en las asambleas comunitarias ni en la toma de decisiones; no pueden andar solas y tampoco usar toallas femeninas ni, menos aún, se les permite utilizar anticonceptivos.

Sin embargo, las mujeres itinerantes piden que “no nos critiquen ni nos vean como animales”, porque todo ello es parte de su cultura.

Destacan que casi 70% de su población emigró a Alaska, Nueva York y Chicago, en Estados Unidos, y a Baja California, Jalisco, Tabasco, y la Ciudad de México, pues “tenemos miedo a las emboscadas, las violaciones y los asesinatos.

“Es lo peor que puede haber, lo que estamos viviendo las mujeres. Hay algunas que no tienen ni dónde vivir. Muchas mujeres no comen con tal de darle de comer a sus hijos”, finalizaron.