A UN AÑO DE LA VICTORIA

2 nov 2007

LA BATALLA DEL “DÍA DE MUERTOS”.

El 2 de noviembre de 2006, en tanto el grueso de la población oaxaqueña se disponía a visitar los panteones de la ciudad y zonas aledañas, los pocos militantes del movimiento social de guardia en la barricada de “5 señores” y de “Radio Universidad” la radiodifusora vocera del movimiento, veían con incredulidad y preocupación los preparativos que la policía federal preventiva hacía para movilizarse.

El personal militar disfrazado de policía, pereparaba sus armas y escudos, las tanquetas eran cargadas de químicos y se alineaban. Pronto iniciaron su avance hacia la barricada y hacia la radio. Ante ello, los locutores dieron la voz de alarma y demandaron el auxilio de la población para reforzar los bastiones de la resistencia.

Entre nueve y diez de la mañana de manera constante los llamados eran apremiantes, pedían desde vendas y gasas hasta cohetones. La población humilde de Oaxaca, sus jóvenes y maestros acudieron espontáneamente al llamado, desde las laderas del cerro del “crestón” hasta los habitantes de Atzompa y Montoya se trasladaban a pie, pues el servicio de transporte había sido previamente suspendido en una acción coordinada con la policía.

La movilización de las fuerzas represivas se inició de manera simultánea por dos puntos, al sur de ciudad universitaria y al poniente, pretendían realizar una operación pinza que se cerraría precisamente en la estación radiofónica. Por aire, tres helicópteros artillados sobrevolaban la barricada y la radio informando a su comando de las trincheras defensivas, movimiento de militantes y número de estos. Siendo la zona sur la menos protegida por allí se inició el ataque y rápidamente la policía se acercó a la barda universitaria, hasta allí llegó. Por el lado poniente no le fue tan fácil, la barricada resistía exitosamente y a medida que transcurría el tiempo, la concentración popular y la llegada de refuerzos era mayor.

Después de tres horas de enfrentamientos, las fuerzas estaban niveladas y los helicópte4ros ya no se atrevían a realizar vuelos rasantes, lo hacían desde una altura donde el estallido de cohetones no representaba peligro. Era tal la confusión y desesperación de las fuerzas represivas, que un helicóptero arrojo granadas de gas lacrimógeno sobre el panteón de San Miguel, ignorando que la concentración de gente se debía a la romería del panteón y no a su participación en la batalla campal. Mujeres, ancianos y niños sufrieron las consecuencias del gas en el panteón general de Oaxaca.

Para las 4 de la tarde, la policía sabía ya que su expedición había perdido empuje y alcance, los militares y marinos estaban ya fatigados y el químico de las tanquetas empezaba a disminuir peligrosamente. El avance había llegado a un punto muerto, la expedición no era ya el día de campo a que estaba acostumbrada la fuerza punitiva y amenazaba con tornarse en pesadilla.

Maestros, directores y el rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, hicieron acto de presencia en el campus universitario en un acto simbólico de defensa de la integridad universitaria, en tanto poco a poco las fuerzas represivas retrocedían hacia su retaguardia.

Un rato más, el comandante de las fuerzas represivas aseguraba que la pretensión no era entrar a Radio Universidad y demandaba se abriera el cerco para retirarse. Cerco que la población había logrado tender a la policía, con el retiro de ésta, cerca de las 17 horas concluyó el enfrentamiento.

El 2 de noviembre fue la única ocasión en que la APPO convocó a resistir el embate policíaco, fue la única vez que el movimiento social que decidió hacer frente poniendo en juego sus fuerzas.

Ni en el previo 29 de octubre ni en el posterior 25 de diciembre, hubo la decisión colectiva de enfrentar a la policía. El 29 de octubre fue un segmento ubicado en las riberas del río Atoyac, el 25 de noviembre, también fueron segmentos de la marcha de ese día los que tuvieron que resistir a la fuerza represora.

La lección es que, en circunstancias parejas, como las del 2 de noviembre, la fuerza popular contuvo el asalto policíaco, transformando en derrota la embestida represora.

Hoy a un año, la policía estatal y privada impiden un acto conmemorativo, como si tal cosa lavara la vergonzosa derrota.