CONTRA EL NEOLIBERALISMO
28 sep 2008
AMLO: la marcha de hoy, muestra del reclamo popular de un cambio económico
Ciro Pérez Silva (Enviado)
Yubaín, Yuc., 27 de septiembre. Ya es tiempo de que los programas “del gobierno espurio” dejen de beneficiar exclusivamente a empresarios y banqueros y se dirijan al pueblo, advirtió Andrés Manuel López Obrador en este municipio, señalando que el movimiento de resistencia civil pacífica está compuesto “por millones de mexicanos” y que la marcha que saldrá hoy a las 10 de la mañana del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo capitalino será sólo una muestra del reclamo popular por un cambio en la política económica.
El tabasqueño adelantó que durante la marcha-mitin se discutirán temas como el costo de la vida, ya que hay una gran demanda nacional porque dejen de incrementarse los precios en los productos de consumo básico, “porque la mayoría de la gente no puede más, no hay trabajo y en contraparte los precios siguen a la alza; esto es una prueba de que los gobiernos neoliberales se han equivocado, y nosotros no vamos a dejar de insistir en el cambio y en crear conciencia”, señaló.
Recordó cómo en su momento el ex presidente Vicente Fox aseguró que no era necesario cambiar de jinete, en alusión al modelo económico aplicado en los últimos 26 años, lo que ha generado la grave situación de pobreza que afecta a todo el país.
Comentó además que a través de los diputados del Frente Amplio Progresista propondrá que se congelen los precios de alimentos básicos, de las gasolinas y el diesel y del suministro de energía eléctrica, que es una demanda generalizada de los mexicanos, porque de continuar este proceso de empobrecimiento general de la gente, se profundizarán las diferencias entre los mexicanos.
También propondrá que se incremente de 500 a 800 pesos mensuales el apoyo a los adultos mayores, como en el Distrito Federal, además de que este apoyo se otorgue a partir de los 65 años y no de los 75, como actualmente sucede.
“Hay quienes piensan que es en vano la lucha; creen que sólo nos gusta andar oponiéndonos o que somos rebeldes sin causa, ¡no! Luchamos para que se den los cambios en el país, y para impedir que la patria se venda”.
López Obrador concluyó este sábado una gira por 19 de los municipios más empobrecidos de Yucatán, que comparten, además de las carencias, el hecho de encontrarse entre aquellas comunidades que superan inclusive el comportamiento político de países europeos. En todos ellos, durante las elecciones federales de 2006 hubo una participación de más de 80 por ciento, cuando la media nacional es de alrededor de 50 por ciento, es decir, en estas comunidades donde predomina la lengua maya votaron prácticamente todos los habitantes y lo hicieron en favor del PAN.
“Esto lo envidiaría cualquier país europeo, aunque en realidad es evidente que rellenaron urnas y falsificaron actas. Esta es una muestra del fraude de Felipe Calderón. Yo le mandé una carta pidiéndole que ante tantas irregularidades se hiciera un nuevo conteo de todos los votos, pero él se opuso, porque sabía que no había ganado las elecciones, por eso es que carece de autoridad moral para gobernar”, apuntó.
Por ello, insistió en la necesidad de continuar con la organización del movimiento de resistencia civil pacífica, “porque, efectivamente, es una mafia la que nos robó la Presidencia y no podemos enfrentar a una mafia si no estamos organizados”, señaló, y destacó que a la fecha se han registrado más de 2 millones 400 mil personas en todo el país como representantes del “gobierno legítimo” y que se pretende llegar a tres millones a finales de año. “La meta es que lleguemos a 10 millones y, entonces sí, nada podrá impedir que se dé el cambio que demanda el país”, apuntó.
A lo largo de su recorrido, López Obrador mencionó que le enoja ver a municipios pobres gobernados por el PAN. “Les diré que respeto a los priístas y panistas de abajo: merecen respeto. Además si están igual de amolados que el resto del pueblo; pero me molesta por ¿cómo va a gobernar un partido de los potentados en municipios tan pobres? ¿Por qué gobierna un partido de los de sangre azul, de los que se dan ínfulas de superioridad? Gobiernan porque no se conoce la historia y la culpa no la tiene el pueblo, sino nosotros que no hemos sido capaces de orientar e informar”, finalizó.
EL CRIMINAL SOBREVIVIENTE.
MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA. PROCESO.
Gustavo Díaz Ordaz murió el 15 de julio de 1979, Marcelino García Barragán el 3 de septiembre siguiente, Alfonso Corona del Rosal el 7 de enero de 2001. Luis Echeverría, subordinado del primero, compañero de gabinete de los dos restantes, los ha sobrevivido. Es el único miembro del gobierno que asesinó a cientos de jóvenes el 2 de octubre de 1968, hace 40 años, que vive aún.
Con gran sentido escenográfico, Echeverría se preparó una coartada que le permitiera aparecer ajeno a lo que después llamaríamos la matanza de Tlatelolco. Por supuesto que no sólo estaba al tanto de lo que haría el equipo de Díaz Ordaz para descabezar al movimiento estudiantil y popular sino que por interpósita persona participaba en la planeación y puesta en práctica de la estrategia presidencial.
El capitán Fernando Gutiérrez Barrios, director federal de Seguridad y enlace de Gobernación con el Ejército, entregó directamente al secretario de la Defensa, general Marcelino García Barragán, las llaves de los departamentos del edificio Chihuahua, en la Unidad Nonoalco Tlatelolco en que militares vestidos de civil se ocultarían para aprehender a los miembros del Consejo Nacional de Huelga (ver Parte de guerra, de Julio Scherer García y Carlos Monsiváis).
En presencia de Gutiérrez Barrios, en la mañana de aquel miércoles funesto García Barragán dijo a los generales de su plana mayor que el secretario de Gobernación le había informado que el Comité de Huelga "tiene convocado para hoy un mitin en la plaza de Tlatelolco y que al terminar éste se dirigirán a las instalaciones del Politécnico para tomarlas, quitándoselas a los soldados que las custodian... para hacer abortar esta acción se ha decidido, por el mando del ejército, disolver el mitin de Tlatelolco, capturando al Comité de Huelga..."
O sea que Echeverría no sólo estaba al tanto de los acontecimientos, sino que él mismo ofrecía información a la Defensa, y la DFS, bajo su dependencia, aportaba los elementos materiales para aplicar la estrategia militar. Y sin embargo, montó una escenografía para mostrarse ignorante de la tragedia que estaba ocurriendo no lejos de su despacho en Bucareli, en la Plaza de las Tres Culturas. Invitó a tomar café, y a conversar tranquilamente al pintor David Alfaro Siqueiros y a su esposa Angélica. Era una pareja conspicua en todas partes, sobre todo en Gobernación. El muralista había salido recientemente de la cárcel, a que lo condujo una represalia política del presidente Adolfo López Mateos, instrumentada por su secretario Díaz Ordaz, para castigar el activismo del artista que precedió a López Mateos durante su viaje a Sudamérica en una campaña de denuncia que desdoró la imagen que el mandatario mexicano buscaba proyectar.
Echeverría era un funcionario extremadamente cauteloso. No hubiera dado un paso como recibir a Siqueiros en su oficina sin notificarlo a Díaz Ordaz. Lo contrario hubiera significado una deslealtad, pecado supremo en deificación presidencial que el secretario de Gobernación no se hubiera atrevido a cometer. Tampoco se hubiera permitido dar la apariencia de frivolidad -hacer vida social, relaciones públicas- mientras una porción de los habitantes de la capital vivía en vilo por las movilizaciones juveniles, que generaron una represión cuyo tono iba en aumento hasta llegar a la ocupación militar de los predios del Politécnico y la Universidad Nacional.
En todo ello participaba Echeverría, cuidadoso siempre de mostrar fidelidad a su jefe, intuyendo o averiguando hacia dónde quería éste dirigirse para coincidir con él, para hacerle saber que en su reemplazante en Bucareli el presidente no sólo tenía un eficaz colaborador sino también, y sobre todo, un sucesor que continuaría su política de firmeza frente a la agitación comunista y quien le evitaría cualquier intento futuro de revisar sus actos. En esa identificación plena con Díaz Ordaz fincó Echeverría el trabajo político que lo condujo a sucederlo. Por eso puede decirse que su triunfo al ser ungido candidato presidencial se erigió sobre las tumbas de las víctimas de Tlatelolco.
En Los presidentes, el propio Julio Scherer ofreció otra prueba de la participación central de Echeverría en la noche de Tlatelolco. Cuando el estruendo de las balas no había cesado aún, el secretario de Gobernación se aseguraba de que la información sobre el suceso funesto correspondería a los intereses del gobierno y los suyos propios. En un "telefonema urgente", mintió al flamante director de Excélsior (elegido apenas un mes atrás) al informarle que había una batalla entre militares y estudiantes, en la que "caían sobre todo soldados, y a punto de colgar el teléfono había dejado al aire la frase amenazante: ¿Queda claro, no?".
A pesar de que en el otoño de 1968 faltaba un año entero para que Díaz Ordaz resolviera su sucesión, es seguro que el presidente la tuviera en la cabeza al encarar la crisis que su paranoia achacaba a la conspiración comunista destinada a desprestigiar a México en las vísperas de su debut internacional como nación potente, capaz de organizar unos juegos olímpicos. Ganó el premio quien supo sintonizarse con el temperamento presidencial. Lo intentaban todos, cada uno a su modo. Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, simulando que creía en las ofertas de diálogo que Díaz Ordaz formulaba de dientes para afuera y mostrándose por ello conciliador y cercano a intelectuales que hubieran podido bendecir al gobernante feroz una vez concluido su sexenio. Alfonso Corona del Rosal, por su parte, suponía acaso que su doble vertiente de militar y político podía servir como bisagra, que asegurara el acercamiento con los universitarios basado en la intransigencia que era grata al Presidente, consustancial a él mismo.
El escogido fue Echeverría. Corona del Rosal quedó retirado de la política concluida su gestión en el gobierno de la ciudad de México. Después de ser senador y gobernador de su estado, ocupante de dos carteras en el gabinete presidencial, su jubilación llegó a tiempo. No así la de Martínez Manautou, que había saltado casi de la nada (un puesto en la política provinciana) a la Secretaría de la Presidencia. Alejado de la vida pública mientras gobernó Echeverría, resucitó para ocupar, impulsado por el José López Portillo que había sido su colaborador, la secretaría de Salubridad y el gobierno de Tamaulipas.
A su vez, Echeverría trocó su mutismo en verborrea y la sumisión en altanería, que desafió a un cada vez más perplejo Díaz Ordaz, a quien resultó difícil entender que se había equivocado y escogido para sucederlo a quien fingió ser lo que no era. Se sabe que por lo menos una vez, en noviembre de 1969, cuando el candidato que él había ungido le formuló un reproche no por indirecto menos corrosivo (el minuto de silencio en Morelia por la muerte de estudiantes y soldados en Tlatelolco), Díaz Ordaz pensó en revisar su decisión y desposeerlo de la candidatura. Lo que son las cosas: el hombre que ordenó la matanza del 2 de octubre no tuvo ánimos para disponer de la vida de quien sería su sucesor, como ocurriría años más tarde.
Muertos cada uno de los otros protagonistas del crimen de Tlatelolco, sólo sobrevive Echeverría. Resiste aún los afanes, que le resultan inconcebibles, de juzgarlo por el genocidio que cometió entonces y prolongó en los años de su propia presidencia. No irá nunca a la cárcel, pero la historia no lo ha absuelto, no lo absolverá.
Riesgo de albazo para aprobar iniciativa energética de Calderón, alerta Bartlett
Andrea Becerril
El priísta Manuel Bartlett Díaz alertó sobre el riesgo de un nuevo intento de “albazo legislativo” para aprobar la reforma petrolera, ya que los trabajos para dictaminar las iniciativas de Felipe Calderón, del PRI y del Frente Amplio Progresista (FAP) se están llevando a puerta cerrada, casi en secreto, sin que la opinión pública sepa qué se acuerda y cuáles son los argumentos de los senadores de cada fuerza política.
“Es muy grave –abundó el ex senador– que negocien en lo oscurito, a espaldas del pueblo, en un tema que es fundamental para el futuro del país y de todos los mexicanos, en el que se decide si se fortalece y moderniza Pemex o se entrega a empresas extranjeras, como se pretende en la iniciativa presidencial.”
Bartlett Díaz, quien durante la pasada legislatura encabezó la oposición en el Senado al intento del ex presidente Vicente Fox de privatizar Pemex y la industria eléctrica, advirtió que el gobierno federal y el PAN, con apoyo del PRI, están imponiendo la estrategia original de sacar fast-track la reforma que abre la puerta para que trasnacionales exploten el petróleo.
Con ese fin, agregó, aprovechan la coyuntura, ya que el grueso de la atención política y mediática se ha centrado en las últimas semanas en los problemas de violencia e inseguridad, los secuestros, los ajustes de cuentas entre narcotraficantes y el atentado en Morelia perpetrado el 15 de septiembre, para avanzar en la aprobación en silencio de la reforma de Pemex.
A esa intención abona, aseveró, que los senadores integrantes de las comisiones de Energía y de Estudios Legislativos lleven a cabo desde fines de julio los trabajos para dictaminar, en sesiones privadas, de las que luego informan lo que deciden.
“Esta tesis que algunos de los senadores han esgrimido, de que a puerta cerrada pueden llegar a conclusiones, es ignorar al pueblo de México, que está atento a lo que discutan y acuerden, además de que viola la reglamentación interna del Congreso, donde se establece que las sesiones de las comisiones dictaminadoras deben ser públicas y pueden participar en la misma los legisladores que quieran, aunque no formen parte de esos organismos.”
“No deben ocultarse”
Sobre la existencia de un acuerdo en comisiones, que avalaron incluso los perredistas, para trabajar a puerta cerrada, con el argumento de que hubo una gran discusión en los foros de debate de la reforma, Bartlett Díaz comentó que ese método es contrario a los intereses de los mexicanos y del propio Congreso.
Insistió: “es una grave violación el hecho de que hayan decidido discutir el dictamen en secreto, sin que nadie los escuche. Se les olvida que son representantes de la nación y no pueden ocultarse, sobre todo porque es necesario saber cuáles son los argumentos a favor y en contra de las iniciativas de Calderón y del PRI, que son casi iguales”, y la del FAP.
De muy poco sirven, consideró, las declaraciones que formulan los senadores a la prensa cuando concluyen las reuniones de las dictaminadoras, porque “dicen lo que quieren y no sabemos realmente lo que discuten y acuerdan en privado”.
Resaltó que, como miembro del tricolor, está pendiente de que los senadores de su partido respeten la Constitución y los principios priístas, pero si todo es en secreto es imposible conocer sus posturas.
No se debe olvidar, resaltó, que desde el principio Calderón y el PAN han querido aprobar la reforma para privatizar Pemex “en fast-track y en silencio, para que nadie se entere y no haya movilizaciones”. Lo intentaron así desde el periodo de sesiones pasado, pero no pudieron sacarla en abril por la toma de tribunas, pero ahora todo indica que van por el mismo camino.
–¿El albazo está cerca?
–Un elemento toral es que ha habido un acuerdo entre Calderón y los coordinadores del PRI y el PAN para aprobar su reforma. La nueva iniciativa que presentó Manlio Fabio Beltrones es muy parecida al proyecto presidencial, y si priístas y panistas juntan sus votos, pueden sacar el proyecto privatizador de Pemex. Si a ello se le suma que hay secreto en las negociaciones y que tanto Francisco Labastida como Rubén Camarillo han declarado que hay avances en los trabajos, no es remoto pensar que pronto nos van a salir con el albazo.

