HACE DOS AÑOS.
29 oct 2008
29 DE OCTUBRE EN LA MEMORIA.
Adrián valladares.Prensa Libre.
Hace dos años las fuerzas de la ignominia se cubrieron de “gloria”. El gobierno federal, en el ocaso del régimen foxista, ha decidido no dejar a su sucesor Felipe Calderón un pueblo y magisterio de Oaxaca organizado en un movimiento social sin precedentes. A toda costa debía destruirlo, así hubiera que emplear toda la fuerza de su brazo armado.
Hacía semanas que el espurio Calderón se reuniera con el sátrapa Ulises Ruiz en Huatulco, el primero obtuvo el “apoyo” para asumir la presidencia, el segundo la sobrevivencia de su sanguinario régimen. La suerte del Movimiento estaba decidida, acabarlo, perseguir a sus militantes, encarcelar, desaparecer, matar, serían las acciones.
El domingo 29 de octubre los destacamentos de soldados del ejército mexicano, en esta ocasión vestidos de “gris rata” acampaban en tres lugares, en las inmediaciones del aeropuerto de la ciudad, un parque llamado irónicamente “Del amor” y en el inicio de la supercarretera a la ciudad de México, al poniente de la ciudad. Ese día se inició con singular ajetreo en los campamentos, hubo llamado a formación y se integraron columnas al frente de ellas, tanquetas y trascabos.
El resto de la mañana la ciudad fue objeto de vuelos de helicópteros y la columna del sur dio inicio su avance hacia la ciudad. No hubo resistencia violenta, en cambio, se sucedían los actos simbólicos de la población, rechazando el uso faccioso a favor del sátrapa de las fuerzas federales.
En el parque del Amor, se disponían las medidas para recibir y trasladar a los “prisioneros” capturados.
La columna que venía del poniente a la ciudad, se topaba con una gigantesca y bien pertrechada barricada que finalmente le impediría el paso, obligándola a modificar su ruta por la ribera del río Atoyac. Mas tarde habría un cruento enfrentamiento con la población y el magisterio, quienes resistieron el avance hasta ya entrada la noche. Allí caería muerto un enfermero del IMSS, abatido por un cartucho de gas lacrimógeno.
La columna que se desplazo del aeropuerto al centro, dejó de contar con el apoyo de la columna poniente mayoritaria, ello obligó a sus mandos a eludir cualquier enfrentamiento, tímidamente se asomó a una esquina del zocalo capitalino. La dirigencia de la APPO exhortó a militantes y simpatizantes a no enfrentarse con ellos, se despejó el zócalo y la PFP entro “victoriosa”.
Sería más tarde cuando finalmente arribaría al lugar la columna del poniente, después de abrirse paso en medio de la resistencia en las riberas del Atoyac.
Quedan en la memoria colectiva los actos de heroísmo de la población, de los y las maestras, de jóvenes, de aquellos señalados como mugrosos y desarrapados y que en ese momento estuvieron a la altura de su dignidad humana rebelde.
Queda también consignada en la historia de la ignominia del poder contra la población civil. La represión ha sido la constante y argumento último del poder divorciado de la sociedad a quien debiera servir.
Los asesinos, los golpeadores, los maleantes, permanecen en la impunidad y en el disfrute de sus bastardos privilegios y corruptelas. En Oaxaca el régimen sobrevivió gracias a la fuerza de las armas, no de la razón.
Pero nada es para siempre. Y como dijo el dirigente magisterial, LA CUENTA ESTÁ PENDIENTE. No importa el tiempo que haya que esperar, un día habrá JUSTICIA.
Por lo pronto, recordamos la heroicidad y la dignidad de un pueblo. Con certeza, no hay perdón ni hay olvido.
