DESEMPLEO, HAMBRE Y ZOZOBRA.
21 oct 2009
Crónica de un estallido social anunciado
Juan Manuel Bueno Soria
Rebelión
Desempleo, hambre y zozobra se ciernen sobre los mexicanos. Con 20 millones de habitantes en pobreza alimentaria, la marcha en la capital de México por la conmemoración de la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 se transformó en el anuncio de un estallido social.
En el exterior, el mismo 2 de octubre, en Estambul, Turquía, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía que la recuperación mexicana será de las más lentas y difíciles. Esto significa muy pocas esperanzas de recuperación para los 2 millones 870 mil 500 mexicanos que han perdido su empleo bajo este régimen presidencial, desde diciembre de 2006.
Mientras tanto, Felipe Calderón se ve orillado a reconocer que durante su gobierno aumentó de 14 a 20 millones el número de mexicanos que sobreviven en pobreza alimentaria, con menos de dos dólares diarios. Ante esta situación, su gobierno insiste, de forma por demás incongruente con la realidad nacional, en la aplicación de un paquete económico basado en un aumento generalizado de impuestos, entre los que destaca el 2 por ciento, aplicable a medicinas y alimentos, llamado irónicamente Impuesto de Contribución para el Combate a la Pobreza.
Por su parte, casi 10 millones de niños y jóvenes menores de 18 años ven hipotecado su futuro, ante la incapacidad de solventar sus estudios e incluso de poder alimentarse por lo menos dos veces al día. En este contexto de consolidación inexorable del binomio integrado por desempleo y hambre, David Ibarra, Jesús Silva-Herzog Flores y Guillermo Ortiz, exsecretarios de Hacienda, manifiestan ante TV UNAM, el domingo 4 de octubre, que México se debe enfocar en la creación de fuentes de trabajo y promover la inversión productiva para evitar un estallido social.
La advertencia de los tres exsecretarios responsables de las finanzas mexicanas no es desdeñable, ya que todo parece indicar que vendrán aún mayores y más agudas manifestaciones de descontento social, pues México es, en el contexto latinoamericano, el país más golpeado por la crisis económica, según el FMI y otros organismos internacionales.
La mirada exterior sobre la crisis mexicana
Un repaso a las más recientes afirmaciones hechas por diversos organismos internacionales sobre la crisis de México permite constatar la incapacidad de las autoridades de este país para dictar lineamientos congruentes con las necesidades de la población, que permitan evitar estallidos sociales. Veamos:
FMI
Según el documento Panorama económico mundial del FMI, el mundo comienza a salir de la recesión, pero México –afirma– tendrá la recuperación económica más lenta de América Latina, pues su Producto Interno Bruto (PIB) se contraerá 7.3 por ciento en 2009. El fondo prevé que su economía crecerá 3.3 por ciento en 2010, mientras que la economía mundial lo hará en 3.1 por ciento, por lo que cabe preguntarse si es factible que crezca más la economía mexicana que la mundial. Explica que la economía de México sufrió una aguda caída en sus flujos de comercio por su alta integración comercial con Estados Unidos y por su fuerte dependencia de exportaciones de manufacturas. En materia inflacionaria, el FMI proyectó para México una inflación de 3.5 por ciento para 2010, lo cual nulificará su crecimiento previsto de 3.3 por ciento para ese año.
Cepal y OIT
Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe como la Organización Internacional del Trabajo, en la segunda edición de su boletín conjunto Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, dado a conocer el 2 de octubre, coinciden en que “México es el país de América Latina que sufre el mayor impacto laboral en la región, debido a su gran integración con la economía estadunidense”, y advierten que “no se aprecia una pronta recuperación”.
OCDE
Para la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México presenta uno de los mayores índices de inflación en los 30 países de América Latina y encabeza la tasa de desempleo en la región. Según la OCDE, México registró una alza en precios de 5.1 por ciento, sólo por debajo de Islandia y Turquía con 10.9 y 5.3 por ciento, respectivamente, y precisó que la inflación se debió principalmente al alza de 8.7 por ciento en los precios de los alimentos. Cabe destacar que desde la última visita a México de José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, a finales de agosto, éste declaró que “aun con crecimiento positivo de las economías, habrá aumento del desempleo”.
ONU
También en la primera semana de octubre, el representante de la ONU en México planteó la posibilidad de exentar de gravámenes las medicinas y alimentos, con el fin de evitar mayor presión tributaria a los sectores de menores ingresos. Aunado a esto, agregó, se necesita el complemento de una política de empleo que ofrezca futuros sustentables y productivos para los jóvenes.
La absurda respuesta del gobierno a la crisis
Ante la evidencia del desastre de la economía mexicana –como lo afirmó José Ángel Gurría en Madrid, el 22 de mayo pasado–, el gobierno de México propone a la OCDE, durante la Reunión Ministerial de Empleo y de Trabajo celebrada en París, el 28 de septiembre, “desarrollar una agenda en el corto, mediano y largo plazos para que en la poscrisis económica se avance en la generación de más y mejores empleos”. En esa reunión, los representantes mexicanos presentaron las mediocres y rebasadas medidas instrumentadas en México, como el Acuerdo Nacional para la Productividad Laboral, el reforzamiento del Servicio Nacional de Empleo y el Programa de Empleo Temporal, programas que el mexicano de la calle desconoce, y mucho más el de los sectores rurales del país.
Cabe recordar que el gobierno de México carece de rumbo económico desde hace décadas, ya que la crisis del país no es sólo el resultado de la problemática financiera internacional: Enrique Dussel Peters, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirmó al diario La Jornada que desde “los pasados 20 años la manufactura –que aparentemente iba a ser el ganador en la integración con Estados Unidos– está en vías de extinción, pues en términos del PIB, de 1988 a 2008 este sector ha perdido 6 puntos porcentuales”. Además, señaló de manera contundente que de 2000 a 2009 en la manufactura se ha perdido el equivalente a 1 millón 100 mil empleos, y afirmó que “México no tiene siquiera una propuesta de política industrial”. Para este investigador, el país “padece una desarticulación del aparato productivo y un agotamiento del actual modelo económico”.
La Confederación de Cámaras Industriales ha fijado su posición al considerar que la estrategia financiera propuesta por el gobierno federal para 2010 es cortoplacista, pues “se castiga al gasto de inversión, teniendo espacio para recortar el corriente. Lo urgente vuelve a colocarse por encima de lo importante, que es el empleo, y reclama que por lograr una mayor recaudación no se debe descuidar la visión integral que es indispensable para promover la generación de riqueza y la conservación del empleo”.
En suma, el país presenta evidencias de un descontento social generalizado, que es además alimentado por la incapacidad de los responsables del manejo económico y político en turno. Aunado a ello, desde el exterior, organismos internacionales, de los cuales México es miembro activo, le envían señales irrefutables de la gravedad actual y futura de la situación nacional. Hoy por hoy nadie en este país se atreve a afirmar que la situación social se encuentra bajo control y que no habrá estallidos sociales, pues al binomio de hambre y pobreza se agrega la violación y la negación sistemática de las garantías constitucionales básicas de la población. Prueba de ello es la voz de alarma dada por los tres exsecretarios de Hacienda de México.
- El autor es doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia.
Si el Sindicato de Electricistas pierde, pierde la clase obrera.
Alberto Pacheco
Rebelión.
Es argumentación del gobierno federal, de los teólogos del mercado y de las rimbombantes plumas del Estado que la organización sindical es un lastre para el desarrollo social y el crecimiento de la economía. Al no sujetarse la organización de los trabajadores a los nuevos parámetros de productividad y flexibilidad laboral, a las reestructuraciones del capital ante la competencia internacional y la inversión extranjera, y sumidos en la gran crisis económica mundial, las orientaciones de los neoliberales es que el sindicalismo pase a la historia pues los nuevos estándares de productividad y desarrollo económico prescinden totalmente de él.
Si bien el sindicalismo representó para nuestra nación la palanca organizacional de la producción que permitió el empuje de la industrialización y el desarrollo de la misma en el tercer tercio del siglo pasado, asentando la concentración de la mas calificada mano de obra en todos sus niveles para la mas eficiente consolidación de la planta industrial nacional, no solo de eso se encargó el sindicalismo.
El sindicalismo no tuvo sólo por tarea brindar para ese desarrollo industrial una clase obrera cuantiosa y calificada, organizada e ideologizada para el desarrollo nacional, contó también con la tarea, y digamos que fue la principal, de abrigar en su seno a los trabajadores de rubros y gremios diversos que en su enfrentar cotidiano con el capital requerían de la unidad, organización y fuerza para anteponer en el mercado una mejor cotización de su fuerza de trabajo.
A partir de condiciones precarias como la migración campesina enorme de principios de siglo y su insipiente cualificación ante la exigencia de una industrialización galopante mundial, la agrupación gremial y la formación de los sindicatos grandes fue la salida necesaria para la clase obrera y por supuesto para el proceso de acumulación de capital esto fue fructífero.
Entonces el sindicalismo a pesar de ser funcional para el capitalismo no surge como parte de la estructura social definida por los capitalistas ni se desarrolla como una parte alícuota del proceso de acumulación capitalista y su organización social. Aunque es la gran división del trabajo sobre la que se define la base de la organización sindical, son las necesidades de los trabajadores, de defender su gremio de los capitalistas y de otros trabajadores, de proteger la integridad del rubro o gremio ante los cambios en la producción, así como la lucha y la organización de la defensa salarial ante la fluctuación de la demanda y oferta de la fuerza de trabajo en esa lucha capital-trabajo.
Las tendencias ideológicas que han dirigido el sindicalismo, el charrismo entre ellas, forman parte de la superestructura sindical, han buscado enfilar a la organización de los trabajadores hacia la supeditación al proceso de acumulación y de sus vaivenes en el mercado (charrismo); otras posiciones intermedias han hecho de la organización laboral la fuerza tenzante para mejorar o al menos no dejar caer las condiciones de seguridad laboral ante los patrones, y en su caso, aunque en un grado menor, las posiciones de los socialistas y comunistas que buscaron empujar la lucha de clases y hacer del sindicalismo un instrumento de conciencia y lucha por el socialismo como tarea principal.
En cualquiera de los tres casos no cambia en nada la base material sobre la cual se desarrolló el sindicalismo en nuestro país y el mundo entero: la agrupación gremial de los trabajadores para la defensa de su clase ante el capital.
Los neoliberales argumentan no necesitar de los sindicatos y lo atribuyen a que el muevo modelo de producción y de mercado así lo demandan, queriendo hacernos creer que esto es cuestión de interés nacional. Para los trabajadores el sindicalismo hoy es nuestra fundamental herramienta para la coalición laboral en desventaja ante la crisis actual del capitalismo y para la preservación del trabajo y de nuestra clase, no podemos compartir esa idea.
El ataque a la organización sindical del SME es hoy, entendido por lo anterior, un ataque a toda la clase trabajadora y a su organización, es buscar dejar al grueso general de los trabajadores ante la indefensión total. No es cuestión de exageración, esto se puede afirmar pues el SME representa la parte mas avanzada en valorización de la fuerza de trabajo (que insuficiente aún ante el grado de desarrollo de la productividad nacional), la parte de la clase mas politizada en la lucha ante los neoliberales, más organizada para enfrentarlos y más combativa en los escenarios de lucha, en las calles y en su labor diaria.
Si la lucha del SME es derrotada será derrotada toda la clase obrera. Para empezar descompensará esa lucha entre el capital y el trabajo, esa lucha que reside en tironear la mayor apropiación de la riqueza social (plusvalía social) por la clase de los burgueses o por la clase de los trabajadores, acumulación para los primeros, salarios para los segundos; es una lucha, que dicho sea de paso para argumentar nuestra posición, la estamos perdiendo los trabajadores y que es necesario señalar es por una riqueza nacional que sólo nuestra clase produce en su labor cotidiana.
También el golpe permitirá avanzar la reaccionaria reforma laboral que pretende desaparecer los Contratos Colectivos de Trabajo, pactos entre los obreros y los patrones donde en la trinchera se define el valor de la fuerza de trabajo por arriba de la valorización que el mercado da al salario general. Es decir, que sin el CCT de los grandes sindicatos el desplome del valor recaerá a la simple fórmula de cuanta clase obrera están los burgueses dispuestos a contratar y a que precio la quieren pagar.
Obviamente que es la forma organizacional y de lucha la que está en juego. Esa defensa de los salarios esta sustentada en la organización de los obreros, en sus sindicatos principalmente. Si el SME pierde esta batalla será entonces una derrota de la clase obrera de nuestro país, su indefensión será una constante y la disgregación de la clase trabajadora, cada vez más presa de la explotación capitalista.
Hoy el llamado debe ser a toda la clase, un paro general y una huelga nacional pueden ser los únicos instrumentos de acción factibles para este periodo, se trata entonces de acuerpar a toda la clase por su reagrupación organizacional y de combate. El desarrollo ideológico de la salida a la crisis capitalista y al fascismo que instrumenta la burguesía se dará en las trincheras de combate, por la simple defensa de la clase ante el capital en este modo de producción o por el socialismo será el debate, mas la tarea hoy es unir a la clase trabajadora.
¡Electricistas, mineros, obradoristas, paralicen la ciudad y les resolverán rápido!
Pedro Echeverría V.
Rebelión.
1. Se han realizado varios actos de protesta y el pasado jueves realizamos una gran concentración de cerca de medio millón de ciudadanos que condenamos al gobierno ilegítimo de Calderón por la liquidación de 45 mil obreros de la empresa Luz y Fuerza del Centro; pero después de desahogarnos con nuestras gritos y mentadas de madre contra el gobierno fascista, regresamos a nuestras casitas satisfechos a ver la televisión. Calderón respondió con un discurso antiobrero frente a una gran reunión de empresarios que lo apoyaron y lo pusieron como ejemplo de gobierno firme que no se quiebra. Los medios de información –como siempre- no solo trataron de silenciar la manifestación popular sino que reprodujeron el discurso de Calderón con gran intensidad varios días.
2. El gobierno dijo que está instalada una mesa de diálogo, pero dijo; ni un paso atrás. Las mesas de negociación han sido siempre una farsa porque es el gobierno quien dice cuándo, con quien, de qué hablar, fija el tiempo y pone todas las condiciones, cuando debería ser exactamente lo contrario cuando las masas están en las calles bloqueando avenidas, instituciones públicas y carreteras. Es el gobierno quien debería buscarnos para negociar, no nosotros solicitar como limosneros un “diálogo” donde el gobierno impone sus reglas. El EZLN no solicitó diálogo en los primeros 12 días de levantamiento armado; tampoco los profesores de Oaxaca y la APPO se preocuparon por pedir diálogo cuando tuvieron fuerza. El diálogo entonces –en la lucha de clases- es signo de debilidad. Por eso el gobierno trata con tiranía a los dialoguistas sin fuerza.
3. Que los electricistas tienen la razón total en esta lucha, para nosotros es indiscutible. Desafortunadamente en cualquier mesa de diálogo las razones son paparruchas, son creencias de ilusos. El EPR creó un grupo del más alto prestigio para dialogar con Gobernación, pero sirvió para un carajo porque Gobernación sólo los entretuvo, y en el recién “diálogo” con el SME el secretario de Gobernación los dejó con su secretario privado. Casi me atrevo a apostar que con dos días de paralizar la ciudad, hasta el gobierno de Calderón podría venirse abajo por llevar al país a la quiebra en la economía, empleos, producción, ingobernabilidad y entreguismo del país. Piensen que el SME no es cualquier sindicato, sino una organización vanguardia de la lucha social.
4. Martín Esparza, dirigente del SME, fue claro al denunciar el pasado lunes 12 frente a la Cámara de Diputados, dijo: “Los trabajadores del SME –por eso están enojados los empresarios– estamos revisando uno por uno los servicios de cuentas especiales y, ¿qué creen lo que encontramos? La Torre Mayor de Reforma, directa; varios hoteles de la Zona Rosa y de Polanco, directos; el periódico Reforma, directo; unmásuno, directo. La propia Presidencia de la República no paga luz; todas las dependencias federales no pagan la luz, tienen toma clandestinas. Las repetidoras de Telmex tienen mediciones de ellos, tomas clandestinas, equipos de medición manipulados por ellos mismos”. 70 por ciento del consumo de electricidad corresponde a 46 mil grandes industriales, que pagan en promedio a 46 centavos el kilovatio-hora, mientras los usuarios domésticos lo pagan a $1.50. Y a fin del año ese recibo de luz de los industriales es deducible de impuestos.
5. También denunció que en Los Pinos –la casa presidencial- tampoco pagan la luz. ¿Qué respondieron los obreros? ¡Qué poca madre tienen esos empresarios y ese gobierno usurpador! ¿Qué respondieron los empresarios? “Hay que acabar con esa bola de comunistas que no tienen respeto a las instituciones, ni a nosotros los empresarios que les damos empleo para que no se mueran de hambre”. ¿Creen acaso los obreros, los luchadores sociales que Calderón está aislado y no tiene apoyo? ¡Qué ilusos! Calderón cuenta con todo el apoyo de los grandes empresarios, del alto clero, del ejército, de los jueces, de los medios de información, de toda la derecha política mexicana conformada por los partidos políticos, entre ellos el principal: el PRI. ¿Creen acaso que podría en un momento ser sincero cuando tiene el control absoluto de todo el Estado?
6. El gobierno silencia que un tercio del total de la generación de la energía eléctrica en México está en manos de empresas transnacionales como las firmas Iberdrola y Unión FENOSA, de España; Mitsubishi y Nichimen AES, de Japón; Enron, Intergen y GE- Bechtel, de EEUU; la compañía EDF, de Francia, y TransAlta, de Canadá, entre otras. Funcionan con múltiples permisos otorgados por la Comisión Reguladora de Energía y otras autorizaciones. Estas empresas venden energía a la CFE. Si a principios de los 90 el capital transnacional controlaba el 22 por ciento ahora rebasa el 30 al crecer de manera acelerada hasta llegar –según lo publicado- a 58 por ciento al final de este sexenio. La privatización es un hecho y del pueblo de México, encabezado por los electricistas, depende frenarla.
7. México es un magnífico país para hacer negocios, sobre todo aquellos que se hacen en la oscuridad con la protección gubernamental. Los empresarios en unos cuantos años se pueden hacer multimillonarios explotando una mano de obra súper barata de millones de mexicanos que viven en la miseria y el hambre, sin pagar impuestos por sus enormes ganancias y, al mismo tiempo, pueden levantar sus empresas cuando le de la gana sin sanción alguna. La organización sindical no solo está prohibida en la práctica sino que las que existen están siendo destruidas. La denuncia del líder del SME pone al desnudo el uso de la electricidad en beneficio de la burguesía; pero también así han funcionado Pemex, los ferrocarriles y todas las empresas controladas por el Estado. Mientras el gobierno declaraba que eran empresas sociales, la realidad es que los empresarios se aprovechaban.
8. Esparza ha declarado muchas veces que el trasfondo de esta maniobra contra el SME es la privatización de una red de mil 100 kilómetros (de Mérida a Puebla) de fibra óptica mediante la cual Luz y Fuerza estaba ya en condiciones de dar servicios por Internet, telefonía y televisión por cable a precios bajos para las familias de menores ingresos, “red que ya fue concesionada a Fernando Canales Clariond e Ignacio Martens, secretarios de energía durante el sexenio de Fox”. ¿Cómo entonces creer un ápice de “buena voluntad en Calderón, Gómez Mont o el secretario del Trabajo que con gran cinismo y desfachatez? Los electricistas deben confiar en su fuerza y en las de sus aliados; no confiar en los cantos de sirena de sus enemigos y extender en el país el movimiento de masas.
