LA SEMANA 12
25 abr 2007
Es legal en el DF la interrupción del embarazo hasta la semana 12
La bancada panista pretendió frenar las reformas al presentar una moción suspensiva, que no prosperó
Cuestionan al blanquiazul que recurriera a maniobras y no a un debate de ideas
GABRIELA ROMERO , RAUL LLANOS
Después de cinco meses de análisis, el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó ayer con 46 votos a favor del PRD, Panal, PRI y Coalición Socialdemócrata, 19 votos en contra del PAN y PVEM, y una abstención del priísta Martín Olavarrieta, el dictamen por el que se despenaliza el aborto de la primera a la doceava semana y se obliga al gobierno capitalino a otorgar servicios de consejería médica y social gratuita en materia de atención a la salud sexual y reproductiva.
Las reformas tendrán vigencia a partir del día siguiente a su publicación en la Gaceta Oficial del DF, mientras que se le otorga al jefe de Gobierno 60 días para expedir los lineamientos de organización y operación de los servicios de salud relacionados con la interrupción del embarazo.
La sesión se inició con una solicitud de moción suspensiva presentada por el diputado panista Ezequiel Rétiz, quien descalificó el sustento jurídico del dictamen de reformas al Código Penal y a la Ley de Salud que las comisiones unidas presentarían en tribuna.
Esas observaciones despertaron la reacción del legislador Enrique Pérez Correa, de Alternativa, quien pidió a sus homólogos panistas dar un debate de ideas no de maniobras. "No se vale la trampa y ser de doble moral", remarcó.
Luego de casi dos horas de discusión, la moción suspensiva fue desechada por mayoría para iniciar el debate del dictamen de reformas, presentado en tribuna por el presidente de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia, el perredista Daniel Ordóñez.
Como parte de la estrategia de la fracción blanquiazul, la legisladora Paula Soto subió a tribuna para presentar un voto particular, pidiendo hacer una reflexión sobre el texto titulado Bienaventuradas tortugas, de Carlos Castillo Peraza.
La argumentación concluyó pidiendo coherencia y humildad ante la concepción "de un ser humano que se gesta al interior de una madre".
En su oportunidad, el diputado perredista Salvador Martínez della Rocca reviró desde lo alto a la legisladora panista: "¿No se desayuna usted huevos en la mañana?, porque ya mató al pollito y ya mató a la gallina".
Le aclaró además que la tortuga está en proceso de extinción y "las mujeres no".
Ante líderes de partidos y de asociaciones civiles, Martínez della Rocca remarcó que los legisladores estaban ahí para apoyar a miles y miles de mujeres que padecen la historia, por lo que advirtió que votarían por sus derechos como ser humano a no morir en la clandestinidad en los sótanos, en las mazmorras donde son obligadas a abortar.
El priísta Armando Tonatiuh González Case, promotor de la primera iniciativa que sobre aborto se presentó en esta legislatura, puntualizó que con esta reforma se evitarán más muertes de mujeres por abortos clandestinos, pero además se fortalecerán los programas de educación sexual y habrá más programas de prevención y métodos anticonceptivos.
Recordó que hoy en día un aborto en una clínica clandestina oscila entre los 2 mil 500 y 5 mil pesos. Terminó su participación retomando la frase de "un reconocido clásico" que dice: "síganme los buenos, a favor del dictamen", en clara alusión al comediante Roberto Gómez Bolaños.
En tanto, las perredistas Leticia Quezada y Estela Damián remarcaron que se trata de un problema de salud pública y que no están dispuestos a que una mujer más muera en esta ciudad por un aborto mal practicado.
Damián remarcó que su voto fue reflexionado y que estaba orgullosa de reivindicar su derecho a decidir por la maternidad libre, responsable e informada, "en honor a mis abuelas, a mi madre, a mis hijas y a las hijas de mis hijas. Porque mi cuerpo y mi mente son libres, no permitiré que la ignorancia o el miedo condenen a las mujeres a la muerte".
En tribuna, el coordinador de la fracción perredista, Víctor Hugo Círigo, remarcó la responsabilidad de los legisladores al votar en forma consciente sobre la despenalización del aborto, a pesar de que se les quiera condenar a la vida ultraterrena en los infiernos. "No sólo no nos amedrentamos, sino que esto nos marca una tarea impostergable y de primera importancia frente a una derecha que quiere atrasar los siglos, el reloj de la nación y borrar la historia, hacer reversible el importante paso social, político y cultural que significó para México la reforma".
Al pasar a la votación en lo general, el apoyo fue mayoritario. Para entonces, prácticamente todos los diputados habían tomado la palabra en tribuna para hablar en favor o en contra. No obstante, después de eso se reservaron artículos, 12 en total, de los cuales sólo se aceptaron dos, con el propósito de que el Gobierno del DF promueva convenios de colaboración con organismos internacionales para obtener recursos adicionales que permitan atender el derecho de la mujer a las salud sexual y reproductiva.
Asimismo, la Asamblea Legislativa deberá realizar una amplia campaña informativa sobre las reformas aprobadas.
De tortugas y filósofos de barril
ENRIQUE MENDEZ
En una ruta de desesperación por la derrota política y teológica que le infligió la mayoría perredista al aprobar la despenalización del aborto, los asambleístas de Acción Nacional -vestidos con camisetas negras- optaron por refugiarse en una discusión callejera y sin rubor alguno Jorge Triana personalizó el debate al afirmar que el cuarto hijo de Andrés Manuel López Obrador nació "el día de la defunción del derecho a la vida".
La doble personalidad y la falsa moral de los panistas parecía no tener límites y a lo largo de diez horas de discusión en el recinto de Donceles y Aalende, ésta se desbordó. No sólo José Antonio Zepeda comparó a los diputados que aprobaron el tipo penal del aborto con Hitler y Stalin, sino que gritó: "¡Calígulas, que niegan los derechos humanos y quieren matar inocentes!"
Más aún, su compañera de fracción, María de la Paz Quiñones, a quien desde la bancada perredista le impusieron el mote de Sor Quiñones, perdió el control: "¡Para aquellos diputados que dicen que un aborto se puede practicar hasta con una aspiradora, pues que se la metan!"
Sentado en su curul, Víctor Hugo Círigo observaba los arrebatos del panismo, que asumió la reforma como de carácter obligatorio. En los días recientes, la Iglesia católica amagó con excomulgar a los diputados que este martes aprobaran, como lo hicieron, el dictamen que despenaliza el aborto en la ciudad de México.
"Nada más que vivimos en un Estado laico -acotó-, pero si viviéramos en un Estado confesional ya estarían ardiendo en leña verde. Hoy, esa visión confesional del PAN es la que salió derrotada".
Sin embargo, las presiones de la jerarquía católica sí tuvieron algún efecto.
El coordinador priísta, Jorge Schiaffino Isunza, llegó preocupado a la sesión. En los próximos días será padrino de una boda y la apuración es que, de hacerse efectiva la sanción eclesiástica, no le permitirían entrar ni a la iglesia. Por eso fue que, en la tribuna, justificó su voto por el dictamen que, exclamó, no es en favor del aborto, sino para frenar un problema de salud pública.
Los amagos también tuvieron otros efectos. El diputado priísta Tonatiuh González, autor de la iniciativa, reculó de última hora y votó en abstención. Eso sí, se declaró católico, temeroso de Dios, pero también representante popular, y aseguró que la intención de la reforma es no ver a más niños en las calles o soñando en un barril con comerse una torta de jamón.
Una mujer que desde los palcos aplaudía las intervenciones de Acción Nacional reviró: "¡Entonces, que maten a todos los niños pobres!"
La mayoría del PRD y del PRI, que desde el mediodía prefiguró el sentido de la votación al rechazar una moción suspensiva de Acción Nacional, respondió a las voces panistas con críticas al ideólogo yucateco Carlos Castillo Peraza, al que el panismo citó por su artículo Bienaventuradas las tortugas, y al "filósofo" Roberto Gómez Bolaños, Chespirito.
Porque la diputada panista Paula Soto Maldonado tuvo a bien citar, con poca ventura, el artículo del fallecido ex dirigente de Acción Nacional, y Salvador Martínez della Rocca, El Pino, le reviró irónico desde la tribuna: "las tortugas están en proceso de extinción, las mujeres no. Pregunto: ¿ha habido alguna acusación de una tortuga de haber sido violada? ¿Alguna tortuga tiene sida? ¡Carajo! Del Chapulín Colorado ahora pasamos a los huevos de tortuga. Pregunto a la compañera, ¿no se desayuna usted huevos en la mañana? Porque ya mató al pollito y a la gallina".
A los alegatos del PAN, como los de la asambleísta Quiñones, quien defiende que cada coito redunda en un embarazo, El Pino les recomendó ir al Instituto de Investigaciones en Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México para que les dé una cátedra el doctor Ricardo Tapia.
Una y otra vez, el panismo, que en la Asamblea Legislativa es minoría, cuestionó la mayoría de facto que ayer aprobó el dictamen sin cambios, cuando apenas en los días recientes sus compañeros en la Cámara de Diputados, en alianza con el PRI, aplastaron a una minoría perredista para aprobar la reforma a la Ley del ISSSTE. Pero ayer, en el recinto del Donceles, era el mundo panista al revés.
Agustín Guerrero, ex dirigente del PRD en la ciudad, reviró que la actual mayoría en la asamblea es resultado de los votos de los capitalinos, y se remitió al debate que, sobre el aborto, se dio en Francia a finales de los setenta, donde, a pesar de las presiones del Papa en turno, el presidente Valery Giscard D'Estaing respetó la despenalización aprobada por su asamblea.
"Hace unas semanas conocimos una declaración del espurio, del pelele, que representa la voz no del Estado, sino de su partido. ¿Qué diferencia hay entre un hombre de Estado como Valery Giscard y un enano?", dijo
A las cinco de la tarde, la diputada Soto Maldonado llevaba su tercer vaso de café Starbucks. Desde la tribuna, la perredista Leticia Quezada lanzó: "despierten ya a la realidad imperante en la ciudad. No todo es el mejor café ni los mejores zapatos". Sentada en la corraleta del PAN, entre los invitados especiales, la dirigente local de ese partido, Mariana Gómez del Campo, levantó su propio vaso de la misma bebida.
Todavía sin éxito, el diputado Leonardo Alvarez, del Verde Ecologista, buscó convencer al PRD de incluir una modificación para que, antes de autorizar un aborto, un médico pueda exigir a la mujer un ultrasonido para comprobar que está en el límite de las 12 semanas de gestación. Y, le dijo a Círigo, el médico le pude decir: "oiga, no manche, usted ya tiene más semanas".
