EL DEBATE PETROLERO.
16 may 2008
El plan calderonista, insuficiente en lo económico e ignorante en lo histórico
■ Está cerca del BM y lejos de los sentimientos de la nación, lamenta Jiménez Espriú
■ Las iniciativas son discutibles desde el punto de vista técnico y sin sensibilidad política, afirma
Víctor Ballinas y Andrea Becerril
Qué lamentable que las iniciativas de Felipe Calderón encaminadas a privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex) “estén tan cerca de las recomendaciones del Banco Mundial y tan lejos de los sentimientos de la nación”, advirtió el ex director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Javier Jiménez Espriú.
Al participar en el segundo foro de análisis sobre la reforma de Pemex, sostuvo, “con plena convicción”, que la propuesta del Ejecutivo federal es “insuficiente en el análisis económico, discutible desde el punto de vista técnico, inconsistente en el aspecto legal, ignorante de contenido histórico y ayuna de sensibilidad política”.
Con una amplia trayectoria en la academia y en la función pública, que incluye haber sido secretario general de la UNAM, subdirector de Comercialización de Pemex y subsecretario de Comunicaciones y Transportes, al presentar su ponencia mantuvo al auditorio sin pestañear de principio a fin. Desmenuzó los “datos sesgados”, el lenguaje engañoso y “algunas verdades a medias”, que son “mentiras dolosas” de una propuesta privatizadora.
Jiménez Espriú dijo que mediante reformas a leyes secundarias, como se hizo con el sector eléctrico –en tiempos en que el diputado panista Felipe Calderón reconoció que eran inconstitucionales–, se pretende poner en manos de particulares refinerías y la propiedad de oleoductos, lo que significa entregar a los poderosos de siempre los eslabones fundamentales de la cadena de valor de la industria petrolera.
Alertó sobre los contratos de riesgo, presentes en las iniciativas de reforma de Calderón, para beneficiar a trasnacionales y su impacto en la ingeniería mexicana, así como en las posibilidades de desarrollo tecnológico y científico del país.
Si la reforma es aprobada, sostuvo, “podemos decir que dentro de 20 años, en lugar de disponer de las tecnologías que nos hacen falta, “¡la ingeniería y la tecnología mexicana ya no estarán más!”
Preguntó al auditorio reunido en el patio central de la Cámara de Senadores: ¿qué hará una nación como México sin ingeniería y sin desarrollo tecnológico propio?, ya que se transferirá al extranjero la formación del capital intelectual.
Él mismo respondió: “Seguramente otra vez cambiar vidrios y espejos por los frutos de nuestras entrañas –del crudo a la mano de obra barata–, aunque ya no usemos penachos con plumas ni obtengamos nuestros títulos y grados en el calmécac.”
Recalcó que no se ha aprendido una lección fundamental, que “la autodeterminación tecnológica y, por ende, el apoyo al desarrollo de la ciencia y la tecnología son cuestiones de supervivencia nacional”, pero “se han ido cancelando por ignorancia, por soberbia o por intereses discutibles”.
De entrada, resaltó que las iniciativas de Calderón no toman en cuenta que Pemex no es una industria común, sino “una entidad símbolo que se encuentra enraizada en el alma de los mexicanos, el emblema de la soberanía nacional”.
Recalcó que no pueden aceptarse “como dogmas de fe las menciones oficiales de que con la propuesta Pemex se fortalece, que no hay contratos de riesgo en la misma, que no hay privatización, que los hidrocarburos son y seguirán siendo sólo de los mexicanos, y que no hay otra forma de incrementar nuestra capacidad de ejecución si no es con numerosas alianzas estratégicas”.
Los contratos de riesgo, insistió, están planteados en el artículo cuarto de la iniciativa de reforma a la ley reglamentaria del 27 constitucional, 45 y 46 de la propuesta de nueva ley orgánica de Pemex, entre otros, donde además se autoriza suscribirlos por asignación directa, discrecional e incluso confidencial.
“O sea, compartir la renta petrolera en beneficio de los poderosos de siempre y en detrimento de los dueños legítimos del recurso.”
Jiménez Espriú dijo que no exterioriza, “porque se opone a los intereses de quienes pretenden abrir la industria petrolera a la iniciativa privada, que Pemex está técnicamente quebrada a propósito, con una cortedad de miras inaceptables y sin consideración de su potencial ni de su importancia para el desarrollo de este país”.
Es “la única petrolera del mundo a la cual sus administradores no le han permitido aprovechar los recursos excedentes del boom del precio del petróleo para atender sus deficiencias y rezagos”.
Se cuenta, agregó, “con tantas posibilidades de explorar y encontrar petróleo y gas en el territorio y en aguas someras como en las grandes profundidades del océano, que la urgencia de ir al fondo del mar es sólo de los interesados en la participación privada en Pemex y no de la razón técnica, ni de la planeación estratégica”.
Si fuera verdad que no tenemos ni la capacidad tecnológica ni el dinero, “cierto es que tenemos el petróleo y quien tiene el petróleo puede poner las reglas del juego para adquirir la tecnología y obtener el dinero”.
Sostuvo que “estamos a tiempo para seguir preparando nuestros ingenieros y técnicos, algunos de los cuales lo están haciendo a pesar de la poca voluntad y aliento de los políticos, y estarán en condiciones para adquirir la tecnología, en términos de desarrollarla, comprarla o asimilarla, con acuerdos comerciales”.
AMLO: se requiere visión de soberaníaPropone cinco líneas estratégicas para el fortalecimiento del sector
Noé CruzEl UniversalViernes 16 de mayo de 2008
Claudia Sheinbaum, secretaria de Patrimonio del “gobierno legítimo”, fue la encargada de presentar dicha propuesta que se sustenta en cinco líneas estratégicas para el fortalecimiento del sector, principalmente de los hidrocarburos, “que no requiere de grandes reformas jurídicas, pero sí de voluntad política y visión de soberanía”.
Una de sus principales propuestas es que el gobierno federal asuma la deuda Pidiregas de todo el sector energético, que a diciembre de 2007 ascendió a 62 mil millones de dólares, de los cuales cerca de 50 mil millones corresponden a Pemex y el resto a CFE. Esta deuda, explicó Sheinbaum, resulta sumamente cara porque está financiada por los contratistas privados y frecuentemente inflada, pues incluyen costos que los contratistas agregan, simplemente para asegurarse que sus operaciones sean rentables.
Mediante este mecanismo se liberaría a Pemex de una pesada carga financiera con ahorros potenciales de 2 mil 500 millones de dólares anuales de intereses, toda vez que la deuda contratada por la paraestatal es ante todo una deuda del país y del Estado.
Otro punto de la propuesta de Andrés Manuel López Obrador es convertir a Pemex en motor de la economía nacional, de manera tal que aproveche las oportunidades de cada uno de los procesos, desde la exploración hasta la comercialización. En este punto, proponen que los petrolíferos deben elaborarse en México, con inversión y operación de Pemex, porque representa valor agregado, empleo, ingeniería y desarrollo tecnológico.
Al argumento de que estas instalaciones deben ser privadas, “nosotros respondemos que los ingresos de los empresarios privados para construir y operar la refinación, transporte y almacenamiento vendrían de la misma fuente que si fuera Pemex: la venta de hidrocarburos en el mercado nacional.
Proponen, asimismo, reintegrar a Pemex en una sola entidad y no como está ahora, dividida en subsidiarias y filiales, lo que permitiría establecer una política de planeación integral. El proyecto recomienda canalizar el grueso de los excedentes presupuestales (que no se reparte a estados y municipios) del petróleo hacia Pemex. Estima ese potencial en 200 mil millones de pesos en 2008, y si la inversión anual que se requiere en refinación es de 30 mil millones de dólares, significaría que los excedentes de este año servirían para financiar las inversiones en el sistema de refinación para los próximos cinco años.
Incluso propone construir tres refinerías, una que tentativamente podría estar en Tuxpan, otra en Atasta, Campeche, y Dos Bocas, Veracruz, para aprovechar el crudo que se produce en esas zonas.
Y, finalmente, intensificar la actividad exploratoria en la totalidad del territorio nacional (sólo 20% se ha explorado), particularmente en aguas someras donde Pemex es líder mundial en tecnología de producción y reactivar más de mil pozos maduros, con posibilidades de aportar volúmenes importantes de hidrocarburos.
Hacer de Pemex palanca del desarrollo, el proyecto de AMLO: Sheinbaum
■ También plantea que el Estado asuma la deuda de la empresa y crear un comité anticorrupción
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Mientras el proyecto del “presidente usurpador”, Felipe Calderón, pretende privatizar la industria petrolera, el de Andrés Manuel López Obrador busca hacer de Petróleos Mexicanos (Pemex) “una empresa nacionalista, que sea palanca del desarrollo”, señaló Claudia Sheinbaum al participar en el segundo foro de debate acerca de las iniciativas en la materia.
La secretaria de patrimonio nacional del “gobierno legítimo” presentó la propuesta alterna del político tabasqueño, la cual, detalló, parte de cinco ejes fundamentales: Reagrupar Pemex en una sola entidad;
Canalizar a la empresa los recursos obtenidos por excedentes petroleros, unos 150 mil millones de pesos sólo este año;
Que el Estado absorba la deuda de la empresa;
Fomentar la investigación y el desarrollo tecnológicos,
Crear un comité anticorrupción, con la finalidad de que no se repitan los Pemexgate o los “casos Mouriño y Bribiesca”.
Precisó que para lograr que Pemex supere la situación de crisis en la que la han sumido, López Obrador propone reagrupar a la paraestatal en una sola empresa, no como está ahora, dividida en subsidiarias y filiales.
También, agregó, se propone una mayor integración energética entre Pemex, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro, por medio, entre otras acciones, de sustentar parte del crecimiento de la generación eléctrica en el uso de derivados pesados.
Asimismo, la propuesta de López Obrador está enfocada a canalizar todos los excedentes petroleros, con excepción de los recursos que se reparten a estados y municipios, a la inversión en Pemex. Este año, expresó, se podrá disponer de 150 mil millones de pesos por ese concepto, mismos que la paraestatal puede invertir en exploración, refinación, petroquímica, mantenimiento e inversión en ductos, así como en investigación y desarrollo de nuevas fuentes de energía.
La utilización de los excedentes en actividades estratégicas, remarcó Sheinbaum, “permitiría invertir en proyectos urgentes, sobre todo para mantener la producción de crudo en campos existentes y recuperar reservas”, fundamentalmente en aguas someras y en tierra, donde “tenemos cuando menos 45 mil millones de barriles de reservas probadas, probables y posibles”.
Otro punto, detalló, es que el Estado absorba la deuda por 50 mil millones de dólares que Pemex tiene en Pidiregas, debido a que se trata de un adeudo con contratistas privados a que se obligó a la empresa y, por tanto, el país debe debe asumirla.
Además, agregó, López Obrador incluye en su propuesta otro punto central: fortalecer las áreas estratégicas de Pemex y la ingeniería nacional, así como al Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) con el propósito de que vuelva a jugar un papel fundamental en la investigación y desarrollo de tecnología.
A la pretensión del gobierno y del PAN de poner en manos de empresas privadas la producción de gasolina y petroquímicos, además del manejo de los ductos, hay que responder, recalcó Sheinbaum, que “los ingresos de empresarios para construir y operar refinerías, y para el transporte y almacenamiento, vendrían de la misma fuente que para Pemex: la venta de hidrocarburos en el mercado nacional”.
Explicó que la ventaja económica de que Pemex opere refinerías y ductos es que utilizaría las ganancias para su propio fortalecimiento y el beneficio del país, “en vez de que se queden en unas cuantas manos privadas”.
Parte toral del proyecto alterno de Andrés Manuel López Obrador, dijo, es garantizar el funcionamiento de un comité anticorrupción en el consejo de administración de Pemex.
Aclaró que la tarea principal de ese comité, que funcionará en forma paralela a los mecanismos de auditoría que ya tiene la paraestatal, será evitar conflictos de interés y corruptelas en la asignación de contratos.
Que Calderón retire sus iniciativas, exige Muñoz Ledo
El coordinador del FAP, Porfirio Muñoz Ledo, pidió que Felipe Calderón retire sus seis iniciativas para modernizar Pemex, dado que se trata de una reforma “notoriamente inconstitucional y claramente nociva del interés del país”.
Durante su intervención, advirtió que se trata de un proyecto impulsado por la administración Bush, e incluso reveló que en el más reciente informe del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos se dice con toda claridad que Washington “debe enfocarse en promover una mayor producción petrolera en México, mediante una participación de empresas privadas en ese país, como parte de la nueva política económica hemisférica”.
Muñoz Ledo recalcó que todas las iniciativas, incluida la que se presentó el miércoles pasado, no son sino rendijas, y alertó del peligro de caer en la trampa de “las empresas espejo o paralelas”.
Además, demandó al Congreso de la Unión que antes de discutir la apertura de Pemex al capital privado como pretende Calderón, se atiendan otras prioridades, como la reforma del Estado.

