POLITICOS HIPOCRITAS

27 dic 2009

El apostolado antiabortista
Rodrigo Vera

Con la reciente y sorpresiva penalización del aborto en 18 estados del país, la Iglesia católica mexicana –apoyada principalmente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)– le está ganando la batalla jurídica a los grupos feministas y a un sector de la izquierda, que hasta el momento sólo han conseguido despenalizar el aborto en el Distrito Federal.
No conforme con sus logros en los estados, ahora la Iglesia pretende convencer a los legisladores federales para que realicen una reforma constitucional en la que se estipule el derecho a la vida “desde el momento de la concepción”, de manera que la prohibición al aborto quede asentada en la norma suprema del país.
Armando Martínez, presidente del Colegio de Abogados Católicos y uno de los principales orquestadores de esta embestida eclesiástica, asegura triunfal:
“Estas reformas demuestran que el respeto a la vida del no nacido forma parte de los valores y de la identidad cultural del pueblo mexicano. ¡Está en la médula de nuestra mexicanidad! En cambio, los promotores del aborto son sólo una pequeña minoría de intelectualillos de izquierda que, ajenos a la idiosincrasia nacional, quieren imponer a la fuerza su postura”.
Sin embargo, Daptnhe Cuevas Ortiz, directora de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, organización feminista que encabeza la batalla jurídica a favor de la despenalización del aborto, asegura indignada:
“Gracias al apoyo del PRI, la Iglesia consiguió esos cambios legislativos en los estados. El respaldo del PAN era previsible, pues en su plataforma política asume posturas sobre la vida afines a la Iglesia. De ahí que utilice sus recursos políticos y económicos para tal fin. Hay congruencia, pues, entre los panistas.
“Pero jamás pensamos que, en los congresos estatales, los legisladores priistas se transformarían en enemigos de los derechos de las mujeres. ¡Caray! Hasta son los priistas quienes están presentando estas iniciativas. ¡No lo esperábamos! ¡Es una sorpresa! ¡Un duro revés!”
Aumentó "vertiginosamente" la violencia en México durante 2009: AI
La redacción

MÉXICO D.F., 24 de diciembre (apro).- Amnistía Internacional aseguró hoy que en el año que está por terminar la violencia delictiva aumentó en México de manera “vertiginosa” y añadió que la participación del Ejército mexicano en labores de seguridad generó abusos contra la población civil.
En su balance anual sobre la preservación de los derechos humanos en América Latina, el organismo destaca, asimismo, el fracaso en la depuración y saneamiento de las corporaciones policiacas. “Las medidas adoptadas para expulsar a los agentes responsables de abusos contra derechos humanos no estaban a la altura de la magnitud del problema", dijo.
Inclusive, el informe detalla que en esos casos la eficacia de las medidas tomadas por las autoridades se ha visto mermada por obstáculos administrativos y de procedimiento.
En relación con los derechos humanos de la población indígena, el documento apunta que existe un "ciclo persistente e inveterado de penuria y exclusión social, que agrava el peligro para algunos miembros de las comunidades indígenas, en especial mujeres, para ser víctimas de agresiones".
No obstante, reconoce que en México se han dado avances para grupos indígenas en coordinación con defensores de derechos humanos.
Igualmente califica como avance el fallo favorable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto de la ley que despenaliza el aborto en el Distrito Federal.
En el resto de latinoamérica, Amnistía Internacional sostiene que aún persisten graves deficiencias en materia de derechos humanos, sobre todo contra grupos vulnerables como indígenas y mujeres, así como "constantes esfuerzos" por silenciar a quienes defienden las garantías individuales.
De acuerdo con el organismo, los defensores de las garantías individuales en la región desafían "poderosas elites sociales y económicas".
Además, dichas elites cuentan con "la complicidad de gobiernos que no cumplen con su obligación de promover y defender los derechos humanos", como se demuestra en algunos casos graves.
Ello se debe, señala Amnistía Internacional (AI), a que "algunos gobiernos utilizaron en forma indebida el sistema de justicia penal para obstaculizar el trabajo de quienes defendían los derechos humanos".
Zozobra
ROLANDO CORDERA CAMPOS
Las fiestas se tiñeron de rojo y las victorias se volvieron pírricas. La celebración llevó a una cadena negra de funerales y la secuela de la muerte del capo nos pone una vez más de cara a lo peor de la campaña iniciada en diciembre de 2006: desde diversas fuentes, ninguna de ellas expresa pero insistentemente ligadas a la Armada de México, se habla de una infiltración del Ejército Mexicano nada menos que en su sección segunda, donde se hace y teje la inteligencia de nuestro máximo cuerpo de seguridad y defensa.
Sea como vaya a ser, la embestida de Cuernavaca no arroja más saldos que los muertos, las fotos ignominiosas y una descalificación grave en extremo de las fuerzas combatientes. Nada que festejar y sí mucho que preguntarse y preguntarnos sobre si ha valido la pena declarar una guerra en falso no por otra cosa sino porque el enemigo no viste de verde o de azul, no tiene rostro más que cuando se nos ofrecen los ajusticiamientos o una que otra detención, nunca como cuenta de inversión o corriente, mucho menos como transferencia desde o hacia el exterior.
Todo lo que brilla en esta cruzada no es oro sino lodo y por ahí va la marcha toda de la nación, mientras los empresarios de la tinta se frotan las manos ante los contratos mil del año que entra. Jugar a los soldados no resulta, porque para empezar los soldados de carne y hueso desertan o viven la zozobra cotidiana sin nadie que los llore, los premie, los cubra. Todo es a descubierto, a marcha forzada sin rumbo fijo ni enemigo visible al frente, pero indefectiblemente a través de comunidades y poblaciones, alcaldes y secretarias de juzgado o ayuntamiento, que purgan cárcel sin prueba suficiente y sólo dejan una estela de malhumor, descontento y encono contra el mal gobierno que ya tiene demasiadas fases y no permite opción alguna.
Las deudas que va a dejar este gobierno son irredimibles, salvo que la sociedad civil y no tanto se aboque a un ajuste profundo de las formas de gobierno que sin consulta alguna se impusieron con el paso del tiempo. La alternancia ya no tan famosa, que Vicente Fox convirtió en capital especulativo, más tóxico que los subprimes de Wall Street, se disuelve en el aire mientras sus usufructuarios nos someten a la peor y más convulsa de las incertidumbres. La realidad es que el panismo ha sido incapaz de darnos un orden democrático y que en su alianza con el PRI no ha hecho sino reeditar la peor manera de gobernar en clave corporativa, sin organismos de masas pero sí con todas las mafias que en el mundo ha habido.
La coalición que manda y goza este estancamiento estabilizador orquestado por Francisco Gil Díaz y su discípulo Agustín Carstens, nos hace saber que la crisis o lo peor de ella pasó. De ahí la promoción del secretario de Hacienda a su beca multianual en el Banco de México y los reacomodos subsecuentes con los que el presidente Felipe Calderón quiere hacernos creer que gobierna y manda.
Sus propuestas de reforma política pueden haber sido vistas por un instante como históricas y valientes, pero la realidad inclemente que se abre paso a través de las fiestas y los menguantes aguinaldos les impone un cruel mentís y pone contra la pared a esta extraña, un tanto contra natura, forma de gobernar que el priísmo encontró para reproducirse.
Tan mal estamos, que los veredictos inconmovibles de nuestra dura historia, como el Estado laico, son convertidos por el PRI en moneda de cambio y la jerarquía católica toma la plaza, nada menos que encabezada por el campeón del bien hablar y el mejor ganar, don Onésimo Cepeda, de Ecatepec.
Mala temporada para el país de Juárez y Cárdenas, a una semana de que empiecen las conmemoraciones y alguien por ahí nos llame a celebrar.