SOBRE ESPALDAS DE LOS JODIDOS.

22 dic 2009

Gasolinazo en sabadazo
Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 21 de diciembre (apro).- Felipe Calderón faltó nuevamente a su palabra y, a escondidas, asestó otro golpe vil contra los mexicanos: En medio del impacto público por la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, que consolida a Joaquín El Chapo Guzmán como el capo del panismo, decretó otro aumento al precio de los combustibles que mayormente consume la población.
En el caso del diesel, el energético más utilizado en las actividades productivas como el transporte de carga y pasajeros, así como por las flotas pesqueras y el sector agrícola, el precio se ha incrementado ¡50 veces desde 2008!, con un alza acumulada de 37.6%.
A principios de este año, el 7 de enero, Calderón prometió que durante todo el 2009 no aumentaría el precio de las gasolinas como parte del “Acuerdo nacional a favor de la economía familiar y el Empleo”, una entelequia que preveía 25 acciones, entre ellas el congelamiento del precio de chiles enlatados y sardinas.
Se trata, entonces, de otra mentira de Calderón porque, a partir del sábado 19, el litro de gasolina Magna --la que más consumen los habitantes del país-- cuesta 7.77 pesos por litro por el incremento de cinco centavos, y el precio del diesel aumentó tres centavos, al pasar de 8.13 a 8.16 pesos por litro.
Si bien la gasolina Premium se mantiene en 9.57 pesos por litro y el aumento en los precios de la Magna y el diesel puede parecer marginal, de 5 y 3 centavos por libro, el impacto en su conjunto es brutal, porque se trata de alzas incesantes desde el 2006.
Tales alzas representan, por ello, una muestra más de la inquina de Calderón contra los mexicanos, que en un contexto tan atroz poco puede importarles su paquete de iniciativas políticas, presentadas casi como las Tablas de Moisés, más aún sin la debida garantía de respeto al voto.
Según datos citados por el diario La Jornada, en el caso del diesel el aumento acumulado es de 83 centavos por litro, lo que representa un alza de 11.32%, porcentaje que supera en más de tres veces a la inflación acumulada en el periodo enero-noviembre, que se sitúa en 3.15%.
Desde el primero de enero de 2008, el precio del diesel se ha incrementado en 50 ocasiones, 33 el año pasado y 17 durante este 2009. El precio con el que inició en 2008 fue de 5.93 pesos por litro y actualmente se vende en 8.16 pesos, lo que significa un aumento de 37.6%.
La gasolina Magna, la que más consume la población, aumentó dos veces en 2009: El primero fue de dos centavos y se anunció el 3 de enero de 2009, justo cinco días antes del “acuerdo” de Calderón que quedó pulverizado apenas se firmó, y este sábado aumento cinco centavos al pasar de 7.72 a 7.77 pesos por cada litro.
Hay que recordar que cuando Calderón inició su gestión, en diciembre de 2006, el precio de la gasolina Magna era de 6.71 pesos el litro, por lo que aumentó un peso con 6 centavos por los aumentos mensuales. Con el diesel ha resultado peor: Costaba ese año 5.78 y ahora 8.16, es decir, aumentó dos pesos con 38 centavos.
¿Qué argumento da el gobierno de Calderón para fundamentar tales aumentos siendo México un país productor de petróleo? Ninguno. Sólo le da la gana decretar tal decisión, como lo hizo Vicente Fox en su sexenio que, según cifras oficiales, la Magna aumentó 37% y el diesel 24.3%.
Es obvio que tales aumentos ala gasolina Magna y al diesel oscurecen aún más el panorama para el próximo año, ya de por sí sombríos ante el aumento del IVA y del Impuesto sobre la Renta aprobado por Calderón y sus cómplices priistas.
Estos aumentos y los nuevos impuestos, que tendrán vigencia a partir de la próxima semana, el 1 de enero del mítico 2010, ya pulverizaron el ridículo aumento de 2 pesos con 6 centavos a los salarios mínimos, un tema proscrito en las anodinas peroratas de Calderón y, por tanto, ignorado también por los jilgueros de la derecha, falsarios todos.
Por supuesto, no extraña tal impostura de Calderón: Así como en su campaña nunca ofreció que usaría al Ejército y a la Armada de México en su costosísima “guerra” contra un sector del crimen organizado, tampoco dijo que aumentaría el precio de los energéticos y, de hecho, ofreció bajarlos.
En su campaña, inclusive, fue un aplaudidor de Ernesto Zedillo, después de que lo acusó de inepto en el colapso económico a raíz del “error de diciembre” que este domingo cumplió 15 años. “Empequeñeció a la economía y a los niños mexicanos”, acusó.
“Zedillo se ufana de una recuperación económica y pretende olvidar los inmensos costos del ‘error de diciembre’, y del error de enero y del error de febrero, y de los errores de todos los meses y de todos los años que ha gobernado.”
Implacable, en 1997, Calderón enumeraba los fracasos de Zedillo:
--Se redujo 27% el poder adquisitivo del salario medio en la industria manufacturera en 1996 respecto de 1994.
--Baja, en 1996, de 1.4% del PIB respecto del 94, con lo que se perdieron ingresos por 18 mil 600 millones de pesos
--Cada familia de cinco miembros perdió en los últimos dos años en promedio 45 mil 800 pesos en términos de ingreso anual.
--En 1996 se compró, en general, 74 mil 800 millones menos que en 1994 y este año se llegó al nivel más bajo en 38 meses.
--En dos años la inversión productiva cayó más del 25%, reduciendo empleos y riqueza.
--En 1995, un millón 200 mil padres de familia perdieron su trabajo.
--Uno de cada cuatro mexicanos en edad de trabajar, si es de los que no se han ido a Estados Unidos, está sin trabajo o subempleado.
--En dos años la canasta básica incrementó sus precios en 114%.
--Se perdieron activos bancarios por casi 300 mil millones de pesos, en dos años.
--Incontables créditos de toda índole, sobre todo hipotecarios y directos, duplicaron su costo.
Todas estas anomalías de Zedillo las expresó Calderón en un mitin de apoyo a Carlos Castillo Peraza, en mayo de 1997, en el Angel de la Independencia, y retó: “¿Quieren diputados que aumentaron el IVA? ¿Están hoy mejor que en 1994? Si están mejor voten por el PRI….”
Es la descarada impostura de Calderón…
Acteal sitio de conciencia: un recordatorio de la impunidad en México
R. AÍDA HERNÁNDEZ CASTILLO
La Coalición Internacional de Sitios de Conciencia decidió incluir a la comunidad tzotzil de Acteal, en el municipio de San Pedro Chenalhó, Chiapas, como uno de los 17 sitios históricos en el mundo que tienen como función recordar a la humanidad injusticias del pasado, con el objetivo de evitar que éstas se repitan y contribuir la construcción de una cultura ciudadana de derechos humanos. Según puntualiza la misma coalición, los sitios de conciencia se proponen “ayudar a que las personas establezcan conexiones entre la historia de los sitios y sus implicaciones contemporáneas. […] Estimular el diálogo sobre temas sociales apremiantes y fomentar los valores democráticos y humanitarios”.
La matanza de Acteal, acaecida el 22 de diciembre de 1997, en la que 19 mujeres, ocho hombres, 14 niñas y cuatro niños, fueron brutalmente asesinados por grupos paramilitares, pasa así a ser parte oficial de un memorial que se propone contribuir a una cultura de derechos humanos. La comunidad tzotzil de Acteal se une al Museo del Distrito Seis (Sudáfrica), Museo Gulag (Rusia), Museo de la Guerra de Liberación (Bangladesh), Lower East Side Tenement Museum Estados Unidos (EU), La Casa de los Esclavos (Senegal), Memoria Abierta (Argentina), Memorial Terezín (República Checa) y a The Workhouse (Reino Unido), entre otros.
Recorro en la red las páginas de cada uno de estos sitios de conciencia y me encuentro, con prisiones como Old Fort, en Sudáfrica, o los Gulag, en Rusia, donde los presos políticos fueron detenidos y muchas veces torturados por gobiernos autoritarios; con un campo de concentración en la República Checa, donde la comunidad judía ha recuperado sus memorias de resistencia al régimen nazi; con memoriales de un pasado más lejano como La Casa de los Esclavos, que se ha dedicado a recordar al mundo la fragilidad de la libertad, al denunciar el comercio con personas que durante 300 años afectó a la población africana. Con hospicios en Inglaterra o talleres de explotación obrera en Lower East Side Manhattan, en EU, que nos recuerdan la falta de derechos laborales de obreros e inmigrantes en esos dos países a finales del siglo XIX y principios del XX. En Pakistán y Argentina, los sitios de conciencia nos recuerdan las violaciones a los derechos humanos cometidas por los gobiernos militares durante los movimientos de liberación nacional, y se proponen hacer bancos de datos que documenten las muertes y desapariciones forzadas. Cada uno de estos lugares hace un llamado a nuestras conciencias, nos recuerda lo más oscuro de la historia de la humanidad, pero a la vez el lado luminoso de la resistencia y la capacidad de reconstruir con base en la búsqueda de la justicia.
Veo, sin embargo, un contraste importante entre estos sitios de conciencia, y nuestro pequeño Acteal, cuya historia es más reciente, donde estamos hablando de un presente marcado por la impunidad, y por el temor al regreso de los paramilitares. Desde que el 12 de agosto de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó la liberación inmediata de 20 personas señaladas como autores materiales de la matanza, otorgándoles amparo liso y llano, y el 4 de noviembre siguiente resolvió la liberación de otros nueve procesados, no porque se haya comprobado su inocencia, sino por existir ¡irregularidades administrativas en el proceso penal! Los sobrevivientes de la masacre de Acteal, los huérfanos, los y las viudas, las familias que vieron a sus hijos, hermanos, abuelos morir a manos de paramilitares viven en zozobra por el temor de que los asesinos regresen a vengarse por los años que tuvieron que pasar en la cárcel. A la vez, la indignación ante la impunidad y la falta de credibilidad del máximo órgano de justicia de la nación ha marcado la relación que esta población indígena tiene con el Estado y sus instituciones.
Pensar en que Acteal, como sitio de conciencia, se convierta en una escuela para formar una cultura cívica de derechos humanos implica un gran reto, cuando las instituciones de justicia le han fallado de manera contundente a los sobrevivientes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) puede contribuir a recuperar esta confianza en la justicia y en los organismos internacionales de derechos humanos, dando una respuesta positiva a la petición 212/05 interpuesta desde febrero de 2005, por los sobrevivientes y lesionados de la masacre, la Sociedad Civil Las Abejas mediante su mesa directiva y el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, interviniendo de manera activa para que se castigue a los responsables intelectuales y materiales de la agresión. En el expediente presentado ante la CIDH se responsabiliza al Estado mexicano por acción, ya que dicha matanza fue producto de una política de Estado totalmente deliberada y encaminada a cometer ataques sistemáticos contra la población civil, con el fin de debilitar el apoyo al EZLN y posteriormente disolverlo. Y por por omisión, pues mientras ocurría la masacre, la policía de seguridad pública se encontraba a escasos 200 metros del lugar de los hechos, sin que interviniera para evitar su consumación.
Los habitantes de Acteal en su Foro Conciencia y Esperanza. Construyendo la Otra Justicia, el pasado 21 de diciembre, han aceptado el reto que implica ser declarado sitio de conciencia, que conlleva el desarrollar herramientas significativas para crear culturas de derechos humanos y democracia duraderas. Al iniciar nuevas conversaciones sobre temas contemporáneos desde una perspectiva histórica, las sedes de la memoria se pueden convertir en nuevos centros para promover la democracia en acción (www.sitesofconscience.org/sitios/es).
Nos corresponde como sociedad civil acompañarlos en este reto, demandando justicia, recordando permanentemente que los responsables intelectuales de la masacre continúan libres. Hasta que se castigue a los culpables podremos hacer de Acteal un memorial de justicia y una escuela de cultura cívica para los derechos humanos. Mientras, continúa siendo un símbolo de la suprema impunidad.

Educación en México.
Pedro Echeverría V.

1. La educación escolarizada en México –en sus niveles primaria, secundaria, media superior y superior- no solo ha sido de baja calidad, deficiente e irresponsablemente mal encauzada en los últimos 30 años, sino que desde antes de los años ochenta sus planes, programas y resultados han sido muy atrasados comparados con otros países. Lo que sucedía es que antes de los ochenta no se publicaban mediciones o comparaciones o, simplemente se escondían. Algunos investigadores honestos o críticos izquierdistas denunciamos en revistas, panfletos, volantes y reuniones sindicales –por lo menos desde principios de los sesenta- aquella terrible situación pero por nuestra débil presencia frente al poderoso estado capitalista, jamás fuimos tomados en cuenta. Sin embargo no solo debe culparse a los funcionarios corruptos, sino que hay otras cuestiones de fondo.

2. En primerísimo lugar, la causa fundamental por la que la educación escolar ha estado de cabeza es por la ideología de todos los regímenes de gobierno de nuestro país. Ya lo ha dicho con enorme precisión el autor de México Profundo, Guillermo Bonfil: “El primer proyecto de país llegó con los invasores europeos pero no se abandonó con la independencia; los nuevos grupos que tomaron el poder, primero los criollos y después los mestizos, nunca renunciaron al proyecto occidental. No han renunciado a él; sus diferencias y las luchas que los dividen expresan sus divergencias sobre la mejor manera de llevar adelante el mismo proyecto. La adopción de ese modelo ha dado lugar a que se cree, dentro del conjunto de la sociedad mexicana, un país minoritario que se organiza según normas, aspiraciones y propósitos de la sociedad occidental”.

3. Este planteamiento de Bonfil es incluso válido para ver cómo –durante muchas décadas- confundimos el socialismo con el capitalismo de Estado de la URSS, China, Yugoslavia o de México en la época cardenista. Peleamos porque el capitalismo sea menos corrupto, que sea honesto para ser más llevadero. El ejido, el IMSS, las empresas paraestatales, la educación pública, que siempre apoyamos como medidas avanzadas, “socializantes”, siempre fueron de corte capitalista. No nos hicimos seriamente esta pregunta: ¿puede construirse el socialismo desde arriba, por un gobierno burgués, sin una profunda revolución desde abajo? Criticamos la administración educativa, sus errores y deficiencias, luchamos porque la educación sea adecuada, pero no fuimos a la raíz explicando que dentro del capitalismo la educación no podría estar al servicio del pueblo.

4. ¿Por qué no? Porque el capitalismo para subsistir debe explotar a los trabajadores, tiene que obtener plusvalía (grandes ganancias), acumular gigantescos capitales y convertir a un puñado de personas en los más poderosos. Si bien durante los primeros años los capitalista pensaban que mientras más ignorantes fueran los trabajadores era mejor para explotarlos y someterlos, con el desarrollo de la tecnología quieren ahora a trabajadores preparados para producir en las máquinas, para pensar en las cosas de la empresa, pero que no se les despierte el pensamiento crítico, es decir, que no piensen en organizarse y en luchar por sus intereses. Por eso el capitalismo impulsa la educación tecnológica, incluso la que llaman “científica”: ingenierías, matemáticas, técnicas, que enseñen a hacer, a manejar las manos y los pies, no a usar el cerebro para reflexionar.

5. Para garantizar este tipo de educación técnica, para la formación de mano de obra capacitada, pero barata, los gobiernos y empresarios planean los objetivos educativos, los planes y los programas. ¿Qué han sido los profesores sino simples correas de transmisión de la ideología educativa de la clase dominante? ¿Qué han discutido los profesores en sus escuelas y centros de cooperación pedagógica sino sobre la búsqueda de mejores técnicas, acerca de los medios y los instrumentos para enseñar con mayor eficiencia? A los profesores se les ha premiado por ser disciplinados, por ser aplicadores de la pedagogía de la enseñanza y, por el contrario, se les ha castigado porque se han atrevido a pensar de diferente manera, porque han sido críticos de los objetivos y métodos educativos. Recuerdo a profesores “muy cumplidos” que sólo obedecían.

6. Además de la ideología educativa, la polémica entre educación pública y educación privada también ha sido esencial para entender lo que ha pasado en educación. En México 1921 es el año de inicio de la educación pública, es decir de la educación que se planea desde el gobierno y depende totalmente de presupuesto público. Antes de ese año la educación fue esencialmente privada y clerical, es decir, de minorías y costeada con dinero de instituciones privadas y por la iglesia. Aunque desde mediados del siglo XIX el liberalismo que triunfó contra el conservadurismo de terratenientes, la iglesia y los militares, había decretado la separación de la iglesia y el Estado, la educación durante el largo período del porfirismo no alcanzó imponer el laicismo, la obligatoriedad y la gratuidad; el gobierno prefirió negociar con la iglesia y continuar igual en lo educativo.

7. Fue durante el gobierno radical burgués de Obregón (1920-24) cuando se desató el nacionalismo y la búsqueda de la “identidad nacional”. Vasconcelos y su equipo tuvieron que recorrer el país para que los congresos de los estados aprueben la centralización educativa con el objetivo de que se iniciara la educación nacional. Por lo menos se necesitaron 20 años (1921-1941) para que las campañas nacionales de alfabetización y escolarización –sobre todo en el campo y sectores marginados de las ciudades- se integraran al proceso educativo. Fueron las décadas de las reformas agrarias y la educación enfocada hacia las necesidades de los campesinos. Podría decirse que la Revolución Mexicana burguesa estaba aún viva con sus discursos nacionalistas, populistas y hasta socializantes. Fueron las grandes transformaciones educativas.

8. Existió, indiscutiblemente, una gran identidad entre los indígenas, los campesinos y los profesores que buscaban que la comunidad lograra resolver sus problemas. Los profesores apenas tenían cuatro o –cuando más- seis años de escolaridad, pero funcionaban como verdaderos líderes de la comunidad en su lucha por sacudirse del poder del terrateniente y del cacique. ¿Cuántos miles de profesores fueron asesinados en los pueblos por órdenes de los ricos por hacer el papel de defensores de los campesinos? Hasta 1941 se hablaba aún de la justiciera revolución mexicana que se había hecho para acabar con los porfiristas, los terratenientes, con la explotación; que buscaba repartir las tierras, hacer justicia en beneficio de los pobres. Pero el ideal revolucionario parece haberse agotado en 1940 para dar entrada a un desarrollo urbano más burgués.

9. En 1943 se registró en México un cambio educativo muy importante: a) El gobierno determina cambiar el texto del artículo tercero constitucional que desde 1934 decía que “la educación que se imparta en México será socialista” por otro texto más acorde con el gobierno de Ávila Camacho y con los compromisos con el gobierno de EEUU que será “democrática” y de “unidad nacional”. Si bien la educación en la época de Cárdenas de “socialista” sólo tenía el nombre, porque el régimen burgués dominaba, hubo algunos normas súper estructurales (Cartilla socialista, canto de La Internacional, el lenguaje de igualdad y fraternidad, los himnos agrarios, el lenguaje de compañeros y camaradas, etcétera) que relajaban el autoritarismo tradicional. Desde entonces se inició en educación el carácter abiertamente urbano y burgués.

10. Pero además en ese mismo de 1943 fue creado por el mismo gobierno la organización sindical nacional de de profesores (SNTE) que se convertiría en una poderosa institución corporativa al servicio del gobierno en turno. Así que ideología burguesa y control sindical corporativo se convirtieron en la camisa de fuerza que se ha impuesto a la educación nacional. El control de la dirigencia espuria o charra del sindicalismo descansa en una ideología política y educativa de supeditación y conformismo de la gran masa magisterial. Si siempre se le enseñó al magisterio a ser obediente, acrítico y disciplinado, ¿cómo pedirle hoy que se libere de sus gobiernos y dirigentes? Por ese motivo la batalla que tenemos que dar hoy es política e ideológica. No basta con cambiar funcionarios o dirigentes, hay que transformar también la ideología opresora.