ANTE EL FRACASO
22 mar 2010
Soberanía en riesgo
JOHN M. ACKERMAN
El encuentro de los gabinetes de seguridad de Estados Unidos y México que tendrá lugar mañana podría marcar el inicio de una peligrosa nueva época de la relación entre ambos países. El fracaso del gobierno de Felipe Calderón en asegurar la paz y el estado de derecho en nuestro país constituye la mascarada perfecta para justificar un renovado intervencionismo estadunidense. Es necesario mantenernos en alerta para evitar que se sacrifique la soberanía nacional ante la desesperación por contener la crisis en materia de seguridad pública haiga sido como haiga sido.
Uno de los riesgos más evidentes de la estrategia de Calderón cuando hace tres años envió los militares a las calles fue que la eventual derrota en su guerra contra el narcotráfico dejaría al Estado mexicano en una situación de vulnerabilidad extrema. Dado que el Presidente quemó su último cartucho desde el principio de su sexenio, el Poder Ejecutivo queda hoy con muy pocas opciones para el futuro. En este contexto, Washington está listo para sacar provecho de la situación, eso sí bajo el discurso de salvar al gobierno mexicano de su propia desgracia.
Sería difícil exagerar la importancia de esta reunión, que contará con la presencia simultánea del secretario de Defensa, Robert Gates, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el presidente de las fuerzas armadas conjuntas, Mike Mullen, la secretaria de Seguridad de la Patria, Janet Napolitano, y el director de Inteligencia Nacional, Dennis Blair.
Si bien es cierto que una visita oficial ya había sido programada desde hace un par de meses con objeto de evaluar los avances del Plan Mérida, la reunión de ninguna manera contemplaba la asistencia de tantos funcionarios de alto nivel. Fueron los acontecimientos en Juárez los que modificaron el escenario y sorpresivamente el jueves pasado se confirmó la inédita asistencia de Gates, Mullen y Blair, junto con Clinton y Napolitano.
La participación simultánea de todo el gabinete de seguridad de Estados Unidos en una reunión oficial en México simplemente no tiene antecedente alguno en la historia moderna del país. Cuando hace dos años Gates realizó una visita rápida a nuestro país, era la primera vez que desde 1996 un secretario de Defensa estadunidense había pisado suelo mexicano de manera oficial. Tampoco es factible pensar que Mullen haya abierto un espacio en su atareada agenda de viajes a lugares en guerra o con intervenciones extranjeras para únicamente permitirse hacer turismo diplomático o político. Todos estos funcionarios vienen con una agenda clara.
Ni siquiera en 1985, en el contexto del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, tuvo lugar un despliegue tan importante de personalidades y autoridades de Estados Unidos en el territorio nacional. Si bien en aquella época el embajador John Gavin presionó de manera importante al gobierno mexicano, las sensibilidades nacionalistas que todavía estaban presentes entre los políticos y los ciudadanos simplemente no hubieran tolerado una visita de Estado de esta naturaleza.
Hoy, sin embargo, la situación es radicalmente diferente. El gobierno actual no esconde su admiración irrestricta para Estados Unidos y hace todo lo posible por complacer a su gobierno en materia política, económica y de seguridad pública. Hoy, la colaboración entre las fuerzas de seguridad de los dos países es cada día más estrecha, lo que ya ha incluido el establecimiento de una oficina de inteligencia binacional en la ciudad de México y la presencia de cada vez más enlaces y agentes especiales en el país.
Después de su visita en 2008, Gates declaró: Yo diría que la relación [militar entre México y Estados Unidos] es limitada, pero ambos lados están buscando oportunidades en que podamos ampliarla de manera cautelosa. El asesinato de tres personas vinculadas con el consulado estadunidense en Ciudad Juárez presenta una excelente oportunidad precisamente para ampliar esta colaboración militar.
En su columna de ayer en el periódico Reforma, Juan Pardinas prepara el terreno para la ominosa presencia de soldados extranjeros en las calles de nuestro país. Propone que México deje de lado su pasado nacionalista e ingrese de una vez por todas a la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), alianza militar bajo la tutela de Estados Unidos. Así, argumenta el columnista, tendríamos derecho a pedir de manera inmediata la presencia de tropas estadunidenses.
Pero ya sabemos en qué terminan este tipo de propuestas. Unos meses después de que Carlos Salinas consiguiera su gran éxito histórico de ingresar a México en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el país se hundió en una de las crisis económicas más grandes de la historia reciente. No vaya a ser que, de lograr el ingreso de México a la OTAN, nos salga de igual modo y nos lleve a la consolidación definitiva de un Narcoestado en nuestro país.
La solución a este grave problema no provendrá de fáciles estrategias mediáticas, internacionalistas o militares, ni mucho menos del sacrificio de nuestra soberanía, sino que se construiría a partir de una renovada voluntad política que recupere lo mejor de nuestra larga tradición de lucha ciudadana y debe partir de las exigencias actuales de transparencia, rendición de cuentas y de un compromiso irrestricto con los derechos humanos y el estado de derecho.
JOHN M. ACKERMAN
El encuentro de los gabinetes de seguridad de Estados Unidos y México que tendrá lugar mañana podría marcar el inicio de una peligrosa nueva época de la relación entre ambos países. El fracaso del gobierno de Felipe Calderón en asegurar la paz y el estado de derecho en nuestro país constituye la mascarada perfecta para justificar un renovado intervencionismo estadunidense. Es necesario mantenernos en alerta para evitar que se sacrifique la soberanía nacional ante la desesperación por contener la crisis en materia de seguridad pública haiga sido como haiga sido.
Uno de los riesgos más evidentes de la estrategia de Calderón cuando hace tres años envió los militares a las calles fue que la eventual derrota en su guerra contra el narcotráfico dejaría al Estado mexicano en una situación de vulnerabilidad extrema. Dado que el Presidente quemó su último cartucho desde el principio de su sexenio, el Poder Ejecutivo queda hoy con muy pocas opciones para el futuro. En este contexto, Washington está listo para sacar provecho de la situación, eso sí bajo el discurso de salvar al gobierno mexicano de su propia desgracia.
Sería difícil exagerar la importancia de esta reunión, que contará con la presencia simultánea del secretario de Defensa, Robert Gates, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el presidente de las fuerzas armadas conjuntas, Mike Mullen, la secretaria de Seguridad de la Patria, Janet Napolitano, y el director de Inteligencia Nacional, Dennis Blair.
Si bien es cierto que una visita oficial ya había sido programada desde hace un par de meses con objeto de evaluar los avances del Plan Mérida, la reunión de ninguna manera contemplaba la asistencia de tantos funcionarios de alto nivel. Fueron los acontecimientos en Juárez los que modificaron el escenario y sorpresivamente el jueves pasado se confirmó la inédita asistencia de Gates, Mullen y Blair, junto con Clinton y Napolitano.
La participación simultánea de todo el gabinete de seguridad de Estados Unidos en una reunión oficial en México simplemente no tiene antecedente alguno en la historia moderna del país. Cuando hace dos años Gates realizó una visita rápida a nuestro país, era la primera vez que desde 1996 un secretario de Defensa estadunidense había pisado suelo mexicano de manera oficial. Tampoco es factible pensar que Mullen haya abierto un espacio en su atareada agenda de viajes a lugares en guerra o con intervenciones extranjeras para únicamente permitirse hacer turismo diplomático o político. Todos estos funcionarios vienen con una agenda clara.
Ni siquiera en 1985, en el contexto del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, tuvo lugar un despliegue tan importante de personalidades y autoridades de Estados Unidos en el territorio nacional. Si bien en aquella época el embajador John Gavin presionó de manera importante al gobierno mexicano, las sensibilidades nacionalistas que todavía estaban presentes entre los políticos y los ciudadanos simplemente no hubieran tolerado una visita de Estado de esta naturaleza.
Hoy, sin embargo, la situación es radicalmente diferente. El gobierno actual no esconde su admiración irrestricta para Estados Unidos y hace todo lo posible por complacer a su gobierno en materia política, económica y de seguridad pública. Hoy, la colaboración entre las fuerzas de seguridad de los dos países es cada día más estrecha, lo que ya ha incluido el establecimiento de una oficina de inteligencia binacional en la ciudad de México y la presencia de cada vez más enlaces y agentes especiales en el país.
Después de su visita en 2008, Gates declaró: Yo diría que la relación [militar entre México y Estados Unidos] es limitada, pero ambos lados están buscando oportunidades en que podamos ampliarla de manera cautelosa. El asesinato de tres personas vinculadas con el consulado estadunidense en Ciudad Juárez presenta una excelente oportunidad precisamente para ampliar esta colaboración militar.
En su columna de ayer en el periódico Reforma, Juan Pardinas prepara el terreno para la ominosa presencia de soldados extranjeros en las calles de nuestro país. Propone que México deje de lado su pasado nacionalista e ingrese de una vez por todas a la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), alianza militar bajo la tutela de Estados Unidos. Así, argumenta el columnista, tendríamos derecho a pedir de manera inmediata la presencia de tropas estadunidenses.
Pero ya sabemos en qué terminan este tipo de propuestas. Unos meses después de que Carlos Salinas consiguiera su gran éxito histórico de ingresar a México en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el país se hundió en una de las crisis económicas más grandes de la historia reciente. No vaya a ser que, de lograr el ingreso de México a la OTAN, nos salga de igual modo y nos lleve a la consolidación definitiva de un Narcoestado en nuestro país.
La solución a este grave problema no provendrá de fáciles estrategias mediáticas, internacionalistas o militares, ni mucho menos del sacrificio de nuestra soberanía, sino que se construiría a partir de una renovada voluntad política que recupere lo mejor de nuestra larga tradición de lucha ciudadana y debe partir de las exigencias actuales de transparencia, rendición de cuentas y de un compromiso irrestricto con los derechos humanos y el estado de derecho.
Fundamentalistas texanos
ARTURO BALDERAS RODRÍGUEZ
La mesa directiva de educación del Estado de Texas, que es responsable de organizar y sancionar los asuntos relativos a la educación pública, está a punto de revolucionar la currícula educativa en ese estado o, para ser más precisos, involucionarla.
Como resultado de la revisión que hizo de los planes de estudio en el estado, decidió que éstos deben reflejar en forma más cabal la historia de Estados Unidos, tomando en consideración que los fundamentos de la nación son cristianos. Por ello serán modificados los planes de estudio en historia, ciencias sociales y economía. El asunto no para ahí y cobra mayor relevancia si se considera que la decisión afectará también los libros de texto que se emplean y se distribuyen gratuitamente a quienes cursan la educación básica, tal como sucede en México.
Texas gasta aproximadamente 300 millones de dólares anuales en libros de texto y es el segundo mercado en importancia en Estados Unidos. Por esa razón las editoriales ya preparan cuantiosas ediciones de libros, cuyo contenido está determinado por el sistema educativo texano. Por razones económicas las casas editoriales estarán interesadas en imprimir tantos volúmenes con el mismo contenido como les sea posible, al margen de su validez científica. Para éstas el negocio sería redondo si en otros estados se adoptan los mismos textos.
¿Como llegó la máxima autoridad educativa del Estado a tal decisión? Es simple: de los 15 miembros, electos por votación pública, 10 son republicanos y cinco demócratas. Entre los primeros, siete son ultraconservadores y tres han declarado su abierta vocación cristiana. Su militancia interfiere con la educación, que se supone deber ser laica. Por ejemplo, junto a la teoría de la evolución el plan de estudios incluirá el creacionismo, que plantea que el mundo fue creado por Dios, en contraposición con el pensamiento darwiniano.
Entre las novedades está excluir a Thomas Jefferson, uno de los fundadores de Estados Unidos, debido a que su pensamiento le parece sospechosamente secular al grupo más conservador del consejo.
Los economistas conservadores estarán de plácemes, ya que ahora los nombres de los economistas neoclásicos Frederic von Hayek y Milton Friedman aparecerán junto con los clásicos de esa disciplina: Adam Smith y Karl Marx, y ya encarrerados, desaparecerán el término capitalismo e incorporarán el de libre empresa, por considerar que aquél da una connotación negativa al sistema económico hegemónico de Estados Unidos.
Una de las más caras ambiciones del movimiento conservador estadunidense ha sido arrojar por la borda el precepto de la separación entre la Iglesia y el Estado, consagrado por los fundadores de la nación en su carta fundamental. De aprobarse en mayo las reformas a la currícula educacional, los republicanos conservadores de Texas habrán dado un paso firme en ese anhelado deseo.
Nota. Es probable que cuando usted lea este artículo por fin se haya aprobado el plan de salud propuesto por el presidente Obama. No fue el óptimo, pero es un primer gran paso sobre los intereses y el cinismo de quienes no entienden que la atención a la salud es un derecho humano al que todos tienen derecho, no sólo quienes pueden pagar por ella.
PAN-PRI, el "control de daños"
Jesusa Cervantes
MÉXICO, DF, 19 de marzo (apro).- Luego del más reciente encontronazo entre PRI y PAN en la Cámara de Diputados, ambos partidos pusieron en marcha el “control de daños” y la única salida que han encontrado es mantener un silencio sobre el tema.
En la bancada priista los legisladores, aunque aceptan que todos perdieron, pretenden no hablar más del asunto en público, pues creen que con su silencio la ciudadanía olvidará el pacto vergonzoso, y de cómo los políticos --sin el menor pudor o remordimiento-- hacen de las necesidades de sus electores monedas de cambio para satisfacer sus ambiciones.
Pero hacia el interior de la bancada del PRI el panorama es otro y la principal afectada ha sido Beatriz Paredes Rangel.
Aunque los diputados están molestos con su dirigente nacional, al grado de retirarle la confianza, han aceptado que por el momento es mejor no hacer nada en su contra, y menos aún pedirle que abandone la presidencia nacional del partido.
Gobernadores y legisladores de los 15 estados en que habrá elecciones este año se sienten despreciados por su dirigente nacional, quien durante el sainete puso en evidencia su gran interés por el Estado de México, haciendo a un lado las próximas elecciones en el resto de las entidades.
“Si Beatriz tenía alguna posibilidad para contender por la candidatura a la Presidencia de la República, con esto ha quedado sepultada, ya nadie confía en ella, sólo (el gobernador mexiquense Enrique) Peña Nieto”, es el comentario generalizado entre legisladores.
Por esa razón, únicamente el más afectado, Peña Nieto, habla de las habilidades políticas de la tlaxcalteca. Tan sólo el pasado viernes, durante la reunión de la Federación Nacional de Munícipes de México, celebrada en Toluca, el mandatario mexiquense elogió a la también diputada federal tlaxcalteca.
Agradeció a su principal defensora y presidenta nacional del PRI el que no haya caído en provocaciones de partidos opositores “que, llenos de injuria, descalificaciones y mentira, quisieron llevarnos a caminos que no son los que corresponden a la civilidad política”; e incluso dijo que gracias a la actitud de Paredes se logró mantener “la gobernabilidad” del país.
Eso es lo que tenía que decir Peña Nieto, confió uno de los diputados, “pero entre nosotros lo que tenemos claro es que a ella lo único que le interesa es el Estado de México, y el resto de las elecciones no son su prioridad”.
Los mismos priistas creen que el resto de los gobernadores han sido benévolos con ella, pues bien podrían operar para lograr su destitución como presidenta nacional del PRI. Pero no lo harán.
Diputados y gobernadores consideran que con su eliminación como posible candidata presidencial es más que suficiente para que pague el gran error que cometió al haber firmado con el PAN un documento para blindar a Peña Nieto contra eventuales alianzas opositoras de cara a los comicios del 2011 en el Estado de México.
La revelación del pacto tampoco ha beneficiado a Peña Nieto, pues si antes la mayor parte de los gobernadores y diputados estaban alineados con él, ahora están pensando seriamente si el otro contendiente por la candidatura, el senador Manlio Fabio Beltrones, les puede resultar una mejor opción.
Por lo menos y hasta ahora, Beltrones no ha sido acusado de negociar paquetes económicos por mejor posiciones políticas. Hay incluso quien considera que hasta su gran enemigo político, Emilio Chuayffet Chemor, podría sentarse a la mesa con él y hacer mancuerna para minar a Peña Nieto.
Para el propio gobernador mexiquense, la presencia de Beatriz Paredes ya no le representa un buen respaldo, pues aunque en público la elogia, en privado se sigue lamentando que el pacto haya quedado plasmado por escrito y que la propia Paredes no lo haya prevenido de las desastrosas consecuencias en caso de hacerse público.
Uno de los primeros daños que Peña Nieto pretende subsanar es la acusación de haber asesinado a su esposa Mónica Pretelini, imputación que desde la tribuna le adjudicó la legisaldora panista, María Elena Pérez de Tejada.
El mexiquense ya prepara el borrador de la posible denuncia civil en contra de la diputada panista; destacará, por supuesto, que sólo lo hace por sus hijos; sin embargo, en caso de ganar la candidatura del PRI en el 2012, este será sin duda uno de los señalamientos que lo acompañarán en su campaña.
Del otro lado, del PAN, los legisladores también están conscientes que salieron más que raspados y, al igual que el PRI, pretenden hacer mutis sobre el tema y no mencionarlo más.
Por ello ahora han tratado de colocar un velo con la frívola publicidad del noviazgo y posible enlace matrimonial entre su desprestigiado dirigente nacional, César Nava, y la cantante infantil Patylu.
Lo que priistas y panistas no acaban de entender es que para la ciudadanía será difícil que olvide el vergonzoso pacto.
En los próximos comicios, el electorado seguramente se los hará saber con su voto en contra… para ambos partidos.
ARTURO BALDERAS RODRÍGUEZ
La mesa directiva de educación del Estado de Texas, que es responsable de organizar y sancionar los asuntos relativos a la educación pública, está a punto de revolucionar la currícula educativa en ese estado o, para ser más precisos, involucionarla.
Como resultado de la revisión que hizo de los planes de estudio en el estado, decidió que éstos deben reflejar en forma más cabal la historia de Estados Unidos, tomando en consideración que los fundamentos de la nación son cristianos. Por ello serán modificados los planes de estudio en historia, ciencias sociales y economía. El asunto no para ahí y cobra mayor relevancia si se considera que la decisión afectará también los libros de texto que se emplean y se distribuyen gratuitamente a quienes cursan la educación básica, tal como sucede en México.
Texas gasta aproximadamente 300 millones de dólares anuales en libros de texto y es el segundo mercado en importancia en Estados Unidos. Por esa razón las editoriales ya preparan cuantiosas ediciones de libros, cuyo contenido está determinado por el sistema educativo texano. Por razones económicas las casas editoriales estarán interesadas en imprimir tantos volúmenes con el mismo contenido como les sea posible, al margen de su validez científica. Para éstas el negocio sería redondo si en otros estados se adoptan los mismos textos.
¿Como llegó la máxima autoridad educativa del Estado a tal decisión? Es simple: de los 15 miembros, electos por votación pública, 10 son republicanos y cinco demócratas. Entre los primeros, siete son ultraconservadores y tres han declarado su abierta vocación cristiana. Su militancia interfiere con la educación, que se supone deber ser laica. Por ejemplo, junto a la teoría de la evolución el plan de estudios incluirá el creacionismo, que plantea que el mundo fue creado por Dios, en contraposición con el pensamiento darwiniano.
Entre las novedades está excluir a Thomas Jefferson, uno de los fundadores de Estados Unidos, debido a que su pensamiento le parece sospechosamente secular al grupo más conservador del consejo.
Los economistas conservadores estarán de plácemes, ya que ahora los nombres de los economistas neoclásicos Frederic von Hayek y Milton Friedman aparecerán junto con los clásicos de esa disciplina: Adam Smith y Karl Marx, y ya encarrerados, desaparecerán el término capitalismo e incorporarán el de libre empresa, por considerar que aquél da una connotación negativa al sistema económico hegemónico de Estados Unidos.
Una de las más caras ambiciones del movimiento conservador estadunidense ha sido arrojar por la borda el precepto de la separación entre la Iglesia y el Estado, consagrado por los fundadores de la nación en su carta fundamental. De aprobarse en mayo las reformas a la currícula educacional, los republicanos conservadores de Texas habrán dado un paso firme en ese anhelado deseo.
Nota. Es probable que cuando usted lea este artículo por fin se haya aprobado el plan de salud propuesto por el presidente Obama. No fue el óptimo, pero es un primer gran paso sobre los intereses y el cinismo de quienes no entienden que la atención a la salud es un derecho humano al que todos tienen derecho, no sólo quienes pueden pagar por ella.
PAN-PRI, el "control de daños"
Jesusa Cervantes
MÉXICO, DF, 19 de marzo (apro).- Luego del más reciente encontronazo entre PRI y PAN en la Cámara de Diputados, ambos partidos pusieron en marcha el “control de daños” y la única salida que han encontrado es mantener un silencio sobre el tema.
En la bancada priista los legisladores, aunque aceptan que todos perdieron, pretenden no hablar más del asunto en público, pues creen que con su silencio la ciudadanía olvidará el pacto vergonzoso, y de cómo los políticos --sin el menor pudor o remordimiento-- hacen de las necesidades de sus electores monedas de cambio para satisfacer sus ambiciones.
Pero hacia el interior de la bancada del PRI el panorama es otro y la principal afectada ha sido Beatriz Paredes Rangel.
Aunque los diputados están molestos con su dirigente nacional, al grado de retirarle la confianza, han aceptado que por el momento es mejor no hacer nada en su contra, y menos aún pedirle que abandone la presidencia nacional del partido.
Gobernadores y legisladores de los 15 estados en que habrá elecciones este año se sienten despreciados por su dirigente nacional, quien durante el sainete puso en evidencia su gran interés por el Estado de México, haciendo a un lado las próximas elecciones en el resto de las entidades.
“Si Beatriz tenía alguna posibilidad para contender por la candidatura a la Presidencia de la República, con esto ha quedado sepultada, ya nadie confía en ella, sólo (el gobernador mexiquense Enrique) Peña Nieto”, es el comentario generalizado entre legisladores.
Por esa razón, únicamente el más afectado, Peña Nieto, habla de las habilidades políticas de la tlaxcalteca. Tan sólo el pasado viernes, durante la reunión de la Federación Nacional de Munícipes de México, celebrada en Toluca, el mandatario mexiquense elogió a la también diputada federal tlaxcalteca.
Agradeció a su principal defensora y presidenta nacional del PRI el que no haya caído en provocaciones de partidos opositores “que, llenos de injuria, descalificaciones y mentira, quisieron llevarnos a caminos que no son los que corresponden a la civilidad política”; e incluso dijo que gracias a la actitud de Paredes se logró mantener “la gobernabilidad” del país.
Eso es lo que tenía que decir Peña Nieto, confió uno de los diputados, “pero entre nosotros lo que tenemos claro es que a ella lo único que le interesa es el Estado de México, y el resto de las elecciones no son su prioridad”.
Los mismos priistas creen que el resto de los gobernadores han sido benévolos con ella, pues bien podrían operar para lograr su destitución como presidenta nacional del PRI. Pero no lo harán.
Diputados y gobernadores consideran que con su eliminación como posible candidata presidencial es más que suficiente para que pague el gran error que cometió al haber firmado con el PAN un documento para blindar a Peña Nieto contra eventuales alianzas opositoras de cara a los comicios del 2011 en el Estado de México.
La revelación del pacto tampoco ha beneficiado a Peña Nieto, pues si antes la mayor parte de los gobernadores y diputados estaban alineados con él, ahora están pensando seriamente si el otro contendiente por la candidatura, el senador Manlio Fabio Beltrones, les puede resultar una mejor opción.
Por lo menos y hasta ahora, Beltrones no ha sido acusado de negociar paquetes económicos por mejor posiciones políticas. Hay incluso quien considera que hasta su gran enemigo político, Emilio Chuayffet Chemor, podría sentarse a la mesa con él y hacer mancuerna para minar a Peña Nieto.
Para el propio gobernador mexiquense, la presencia de Beatriz Paredes ya no le representa un buen respaldo, pues aunque en público la elogia, en privado se sigue lamentando que el pacto haya quedado plasmado por escrito y que la propia Paredes no lo haya prevenido de las desastrosas consecuencias en caso de hacerse público.
Uno de los primeros daños que Peña Nieto pretende subsanar es la acusación de haber asesinado a su esposa Mónica Pretelini, imputación que desde la tribuna le adjudicó la legisaldora panista, María Elena Pérez de Tejada.
El mexiquense ya prepara el borrador de la posible denuncia civil en contra de la diputada panista; destacará, por supuesto, que sólo lo hace por sus hijos; sin embargo, en caso de ganar la candidatura del PRI en el 2012, este será sin duda uno de los señalamientos que lo acompañarán en su campaña.
Del otro lado, del PAN, los legisladores también están conscientes que salieron más que raspados y, al igual que el PRI, pretenden hacer mutis sobre el tema y no mencionarlo más.
Por ello ahora han tratado de colocar un velo con la frívola publicidad del noviazgo y posible enlace matrimonial entre su desprestigiado dirigente nacional, César Nava, y la cantante infantil Patylu.
Lo que priistas y panistas no acaban de entender es que para la ciudadanía será difícil que olvide el vergonzoso pacto.
En los próximos comicios, el electorado seguramente se los hará saber con su voto en contra… para ambos partidos.
