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20/02/2011

Acuerda magisterio insistir en renuncia de Piñeyro y Colmenares.
Manuel León
Integrantes de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, acordaron en su plenaria estatal, continuar presionando al gobierno de Gabino Cué par a que renuncien tres funcionarios de la actual administración.

En el cónclave que concluyó la madrugada del domingo, los maestros oaxaqueños también acordaron solicitar al mandatario estatal no ejercer acción penal en contra de profesores que aparecen en las imágenes del enfrentamiento, entre ellos el que golpeó al Secretario de Seguridad Pública, Marco Tulio López Escamilla. La reunión que fue encabezada por la dirigencia magisterial definió impulsar juicio político nacional contra Felipe Calderón, por su presunta política de represión. Los sindicalizados también acordaron solicitar la creación de una comisión de la verdad por el tema de 2006.

Y como muestra de rechazo a los pronunciamientos que hiciera el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para condenar la violencia del pasado martes, ratificaron la independencia del movimiento de los partidos políticos. Además también se acordó exigir la salida de Irma Piñeyro y Bernardo Vásquez, sin embargo ahora anexaron la salida del titular de SSP, Marco Tulio López Escamilla, por el ser el presunto responsable material de los hechos del 15 de febrero.

Respecto a las movilizaciones, los integrantes del sindicato arrancarán con su plan de acción el próximo 24 de febrero en la región de la costa; para el 25 habrá un paro de labores en todo el estado, por la consulta que realizarán a las bases para integrar su pliego de demandas que entregarán en el mes de mayo.Para el ocho de marzo acordaron la realización de una marcha masiva, que partirá del crucero del IEEPO al zócalo. La próxima plenaria estatal del magisterio se realizará el próximo 19 de marzo.

Plan de acción, a consulta de base

OCTAVIO VÉLEZ ASCENCIO

La Asamblea Estatal de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) discutía anoche que su plan de acción para demandar al gobierno estatal el castigo a los responsables del uso excesivo de la fuerza pública, durante la visita del presidente Felipe Calderón, sea determinado por las bases.

Según informes no confirmados, el máximo órgano de dirección del movimiento magisterial podría programar una ronda de asambleas delegacionales de información y consulta el próximo viernes para que los 70 mil agremiados decidan qué acciones realizar como medida de presión para que la administración estatal sancione a los policías responsables de las agresiones durante los disturbios. Además, analizaba si se demandaría solamente la destitución de la secretaria general de Gobierno, Irma Piñeyro Arias, conforme a los resolutivos del VI Pre-Pleno, o también del director general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Bernardo Vásquez Colmenares Guzmán.

La Asamblea Estatal, también podría acordar una movilización el 8 de marzo próximo, con motivo del "Día Internacional de la Mujer".

Ánimos desbordados

Ismael Sanmartín. “Noticias”.

PARECE que el escenario no era el ideal para que el presidente Calderón viniera a Oaxaca, profundamente herida todavía por los acontecimientos del 2006 y las atrocidades y saqueos del ulisismo, y apenas buscando el rumbo con un gobierno aliancista. Hubo por lo menos seis horas de disturbios en la palestra en que se ha convertido el Centro Histórico por la presencia del mandatario panista, como lo ha sido siempre que viene a Oaxaca.

El descontento magisterial --no de la Asamblea Popular-- fue ahora porque Felipe Calderón acaba de acordar que sea deducible el pago en colegios particulares; pero ya venía arrastrando otras inconformidades, entre ellas el rechazo a la ACE, que significa la privatización de la educación pública; el repudio al liderazgo espurio del sindicato nacional de maestros de Elba Esther Gordillo, y a la misma ilegitimidad del michoacano como presidente de la República.

Bastaba el zumbido de una mosca para que los ánimos se desbordaran, cuando el Estado Mayor Presidencial, policías federales y estatales impidieron que los maestros se manifestaran frente al Palacio de Gobierno, donde el presidente y Gabino Cué iban a firmar un convenio de inversión para la infraestructura básica para pueblos indígenas, principalmente para aquellos con altos índices de pobreza.

"Haiga sido como haiga sido", hubo el temor de una nueva versión del 2006, cuando los manifestantes empezaron a ser víctimas de las acciones facistoides de las fuerzas federales, acostumbradas ya a dispararle a todo lo que se mueva. Quedó claro que ni los guardias presidenciales ni los policías federales están preparados para soportar la presión de una manifestación pacífica, y aunque los disparos que hicieron fueron al cuerpo, afortunadamente nadie de las víctimas murió. También quedó de manifiesto que estos tipos no andan como Tarzán, por las ramas, y que no les importa la vida de la gente.

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LA protesta de los maestros era legítima; ha sido su arma de lucha durante 30 años. Está consagrada en la Constitución, y es un derecho que tiene todo ciudadano, principalmente cuando se violan sus garantías.

La situación hubiera sido diferente y saludable para todos, si a los profesores se les hubiera permitido ejercer el derecho de protestar y manifestar sus ideas libremente. Estos, como otros derechos, no solo son ignorados, sino violados por soldados y marinos y policías de los tres niveles, considerados los primeros por Felipe Calderón como héroes y a los más de 30 mil muertos y 18 mil "levantados" solo como "efectos colaterales" de su "guerra" contra el crimen organizado.

Mientras los soldados rodeaban al presidente que comía en el Jardín Etnobotánico, en el Zócalo y la Catedral los policías federales en medio de los disturbios sostenían una anecdótica guerra verbal con quienes les lanzaban "piedrazos", como informaba un reportero de una estación de radio que transmitía "desde el lugar de los hechos". (Los uniformados les gritaban "pinches oaxacos pendejos", retándolos a golpearse con ellos. Los chavos les contestaban:"Tú aquí como pendejo, y tu vieja (haciendo cosas) con tu jefe". También les decían:"Yo aquí me quedo, pero a tí, pendejo, de aquí te van a mandar a Ciudad Juárez").

Se considera que la policía estatal no hubiera actuado como lo hizo la federal y el Estado Mayor presidencial, que por momentos, hicieron temer lo peor y episodios de vuelta a los trágicos acontecimientos del 2006, cuando pueblo y maestros fueron brutalmente reprimidos por las hordas de Ulises Ruiz, Vicente Fox y Felipe Calderón.

Afortunadamente, el peligro de un nuevo estallido social se fue también con Felipe Calderón, pero el mal ya estaba hecho y dejaron problemas entre un sector importante de la sociedad como es el de los maestros, y un gobierno que ojalá pronto encuentre soluciones al conflicto. Por lo pronto, los profesores, a través de su líder, han decidido romper relaciones con el gobierno gabinista, al que le exigen la renuncia de tres funcionarios del gabinete, y amenazaron con otras medidas.

Lo que ha quedado claro de este triste episodio, es que aún hay expresiones de grupos que no han aprendido la lección, y que después de 80 años de agravios, se resisten al cambio, y a la restauración de la democracia. También es claro que el gobierno no es respetuoso de las garantías que consagra la Constitución para todos los mexicanos.

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LOS que aprovecharon los acontecimientos del martes fueron los medios reptilianos que primero demonizaron las acciones represivas de la fuerza pública, y luego desde la tercera cuerda se lanzaron contra los maestros y la Asamblea Popular, a quienes como mercaderes, culparon de sus pérdidas económicas, daños a sus comercios y edificios, de haber ahuyentado al turismo, y del calentamiento global.

La campaña mediática ha sido con saña, como si solamente los maestros hubieran sido los únicos responsables de los hechos, aunque también se culpó a la Asamblea Popular, que utilizan todavía como bandera los estalinistas del FPR, y el FALP, que siempre se han colgado de las luchas del magisterio, cuando no han logrado con el gobierno sus mezquinos intereses. A raíz del movimiento social del 2006, los estalinistas y el FALP se han erigido en líderes para explotar a vendedores ambulantes. Cuando consiguen resultados favorables, se rasgan las vestiduras -como César Mateos--, y desde el Monte Sinaí exigen a las otras organizaciones "no causar conflictos donde no los hay". Por su parte, el líder estalinista, Florentino López Martínez, salió a llamar a las organizaciones a sumarse a la lucha del magisterio en contra de los proyectos imperialistas representados por Felipe Calderón.

En los incidentes recientes, también hubo infiltrados, que parece son los mismos que hubo en el 2006, que fueron financiados por el ulisismo para formar las caravanas de la muerte. A estos vándalos se insiste en relacionarlos con la APPO, cuando en realidad solo rastros quedan de la Comuna, y solo los vivales toman su nombre para sus propósitos bastardos.

En fin; lo que también quedó claro, es que en sus próximos movimientos, el magisterio tendrá que ir solo, pues el pueblo tiene memoria, y su repliegue en el 2006, se vio como una traición en su lucha, cuando los profesores habían prometido permanecer en el plantón "hasta la caída del tirano", pero fueron más fuertes que sus principios la retención de sus salarios y las amenazas del gobierno. Difícilmente el pueblo vuelque su solidaridad como hace cinco años cuando fue abandonado en su lucha contra el autoritarismo de Ulises Ruiz; el escenario desde luego ahora es diferente; las luchas y la organización de la gente, sin líderes ni caudillos, que luego resultan diputados o funcionarios públicos, como ha ocurrido con Zenén Bravo, Flavio Sosa, ahora diputado, y su hermano, presidente municipal, y Jesús López, este último en la Secretaría del Trabajo.

En su lucha, los maestros tal vez ya no contarán con la decidida entrega de los pueblos y organizaciones que formaron la Asamblea Popular, y todas esas expresiones de solidaridad que tuvieron en el 2006, incluso de un clero revolucionario. La mayoría de esa gente ya ha dialogado con Gabino Cué. Ahora se ve que el magisterio le ha dado espacios a los estalinistas que ya se asumen como sus aliados, y en sus movilizaciones, no dejan de aparecer sus banderitas rojas que las reparten a medio mundo. Y al interior, duerme con el enemigo: los siniestros "utes", que son los que realmente controlan la gremial.

Hay quienes consideran que la lucha de los maestros de la Sección 22 debe dejar de ser reformista, y ser verdaderamente un movimiento revolucionario, comprometido con la educación y las luchas del pueblo. En fin...