LAS VOCALES

18 nov 2006

LAS VOCALES

Ausencia Gómez

A.

Tirano por la gracia de Dios. Así podríamos titular esta frase célebre que el tirano de Oaxaca no duraría en aceptar su paternidad. Y es que está tan falto de apoyo, arrinconado, rehuido, que va a dar a una reunión de sectas protestantes a declarar que "Es Dios el que pone y quita gobernantes". Lo que de inmediato salta a la vista es la extorsión que hace de las creencias religiosas de la gente para atraer su simpatía. Pero la frase lo descubre. Experto en autogoles, este último es antológico. Los tlatoanis, faraones, césares, los luises franceses, los papas y ayatolas, se quedaron cortos, el sátrapa de Chalcatongo lo es por voluntad divina. Lo dice con brutal desparpajo en el siglo XXI. Hace poco el mismo decía que los votos de la mayoría de los oaxaqueños lo habían electo "gobernador". Mire que el monseñor Abascal y el otro Rivera, no han llegado a tanto, nadie a dicho Dios encubre pederastas, por ejemplo. Total, el absolutismo por la gracia divina es el fundamento de la tiranía caciquil de Oaxaca. Órale, que alguien le recuerde como terminaron los franceses con ese mal.

Y miren quien lo dijo, el "Juárez del siglo XXI", ahora solo falta que promueva un Te Deum de agradecimiento por la presencia de su salvadora policía federal preventiva enviada por "la boca que jura en vano". Hagamos una cadena de mensajes con las palabras del tirano, de cara al universo, que se escuchen en los confines galácticos, la voluntad de Dios es que detente el poder.

E.

Siguiendo con la frase del siglo, ésta revela la sicopatología del enunciante. Dado que es la voluntad de Dios sea él y no yo quien responda por mis actos, lo que yo haga es su voluntad, yo solo soy instrumento de sus designios, de esta manera eludo cualquier responsabilidad. Sea buen o mal gobernante no es mí culpa, es de Dios dado que pudiendo quitarme no lo ha hecho, entonces voy bien, ¡Ah! Y si ustedes son creyentes no les queda más que aceptarme. Fíjense no más, ándenle Abascal y Rivera, aprendan no sean lelos. Mi muy respetado Chávez Botello, apúntese.

Es reprochable para cualquier creyente de cualquier religión escudarse y poner por delante a Dios para justificar sus actos. Ejemplos tenemos muchos, Bush es uno, en su momento lo fueron Pinochet, Somoza, Francisco Franco, por citar algunos. Parece que el simiesco Díaz Ordaz fue el único que tuvo los tamaños para decir “El responsable soy yo”. Pero la cobardía e hipocresía son mucho más abundantes.

I.

Instaladas e instalados en la lógica sicótica y teológica del tirano autogolero, entonces la existencia y el operar de la APPO, es ¡Porque Dios la puso! O qué ¿Dios también es excluyente y racista? ¿Su voluntad se aplica en unos y en otros no? Por favor requerimos del experto en teología para que nos ayude a entender el asunto, el señor de los cielos de zafir.

Hasta donde uno sabe de estos asuntos y que es muy poco, Dios le concedió al humano la facultad del libre albedrío, de otra manera no habría bien y mal, no habría pecado, ni cielo ni infierno. Claro, no falta por ahí una secta fundamentalista que afirma lo contrario, que sólo somos juguetes divinos y que de nada sirve lo que hagamos, bien o mal, posiblemente el tirano pertenezca a ella.

O.


Bueno pues resulta que entre otras de las muchas "gracias" que adornan a la policía federal preventiva, además de saqueadores y de maneras zoológicas de hacer sus "necesidades". Son magníficos para gasear a niños que asisten a las escuelas. Tal fue el caso relatado en las magníficas crónicas publicadas en el periódico de la verdad. A los cuatro vientos muestran las hechuras de valor y heroísmo como cualidades que adornan a esta policía. Sin dudar un instante, sin que les haya temblado la mano y el dedo ante tan extremo peligrosos sujetos, los paladines del orden hicieron estallar sus granadas de gases lacrimógenos contra "los futuros appos" niñas y niños oaxaqueños. ¡Albricias monseñor Abascal! Los oaxaqueños de prosapia y bien nacidos gustosamente le rendimos pleitesía por ofrecer tan extraordinaria lección a la infancia de Oaxaca.

Chiquillas y chiquillos, mocosas y mocosos, tuvieron una demostración palpable y olfativa del régimen de derecho que priva en México y Oaxaca, de cómo la autoridad civil y policíaca es garante de los derechos humanos de la niñez. Que les quede claro chillonas y chillones, no se atrevan nunca a ser como sus padres o como sus maestros, ya probaron las delicias de las respuestas del gobierno ante el ejercicio de la libertad de expresión. ¡Ah! Pero el gas que les llegó a ustedes fue “por la voluntad de Dios”.



U.

Nuestro país ha tenido la fortuna de que a lo largo de su historia haya habido extranjeros que con su sangre contribuyen a construir una patria liberada. Basta recordar al heroico Batallón de San Patricio. En momentos críticos no han faltado mártires venidos de otras tierras a ofrendar su vida por las mejores causas de nuestro pueblo, en esa línea se inscribe Bradley Will, el oaxaqueño de la barricada número tres de Calicanto. La infamia y la calumnia sobre la APPO en cuanto a una eventual participación en su muerte, no es más que hiel destilada por las fauces de los ofidios.

Los clásicos de la criminalística siempre preguntan ¿Quién sale beneficiado con el crimen? La camarilla pretende hacernos creer que el asesinato era para "internacionalizar" el conflicto cuando este ya lo estaba, precisamente la presencia de Brad es la confirmación de que internacionalmente se sabía del problema.

¿Entonces? El asesinato obligó al gobierno federal a enviar a la policía federal preventiva como respuesta a la embajada norteamericana, ¿Quién demandaba la presencia de la PFP en Oaxaca? No hay que ir tan lejos por la respuesta. Además, con seguridad y para infortunio del poder local, las agencias policíacas norteamericanas a estas alturas tienen completa su propia investigación y sus conclusiones, recordemos simplemente que el cuerpo de nuestro Brad está allá y no aquí. ¡Ay niña Lizbeth! ¿Cuándo dejarán de escupir al cielo?