CALUMNIA INFAME

17 nov 2006

El dr. Luis Mendoza Canseco ha sido el médico legista titular en Oaxaca por más de 30 años. La noche del 27 de octubre de este año, emitió su dictamen sobre un asesinato, documento que en lo medular señala como la víctima recibió dos impactos de bala, uno de ellos mortal en el alto vientre al centro del cuerpo, justo debajo del esternón.

En ningún momento el médico indicó que alguno de los disparos haya sido hecho a quemarropa, dado que el área alrededor de los orificios no mostraba los efectos de un impacto de esta naturaleza. Lo escrito, fue repetido por el Dr. Mendoza Canseco a un reportero de una televisora nacional que lo entrevistó esa noche.

El cuerpo de la víctima permaneció en el anfiteatro hasta el 28 y el 29 de octubre, fue velado en una funeraria del centro de la ciudad, compañeros de actividad, gente del pueblo y particularmente de la barricada 3 de la colonia Calicanto de Santa Lucía del Camino, le llevaron flores, velas y oraron por el descanso de Bradley Will, reportero y camarógrafo norteamericano asesinado por sicarios del municipio de Santa Lucía del Camino y obvio, del tirano oaxaqueño.

El asesinato originó una enérgica declaración de la embajada norteamericana que entre otras cosas, reprochó la larga duración del conflicto oaxaqueño a lo que el gobierno mexicano, pasando por encima del juramento del Srio. De Gobernación, repondió con la toma de la ciudad de Oaxaca el 29 de Octubre. El lunes 30 de octubre los despojos mortales de Bradley fueron llevados al aeropuerto y de ahí hasta su tierra natal.

Los homicidas registrados por cámaras de reporteros nacionales, locales y aficionados, fueron detenidos dada la atención puesta en Oaxaca por los medios de comunicación, días después fueron liberados, a ello siguió la denuncia del hecho y el reclamo en los medios, por la acción de la procuraduría estatal, quien muy a su pesar los recapturó.

En tanto desde la camarilla en el poder se urdía una patraña que salvase a los sicarios y de paso implicada a la APPO en el crimen. Empezaron por “flitrar” información con uno de sus gacetilleros a sueldo, Sergio Sarmiento, lo que a la postre fue una versión “oficial”: El decir que Brad Will recibió un segundo disparo a quemarropa de parte de algún activista o infiltrado en la APPO que se trepó al auto en el que Brad era conducido al hospital. Las “pruebas” que exhiben son las declaraciones de la “procuradora” como si una versión remplazara a las evidencias empíricas y dictámenes de los expertos y como si la tal procuradora mereciera el mínimo de crédito, bajo el supuesto de que “es cierto porque yo lo digo”.

A vuelo de pájaro veamos como se desvanece lo que es una calumnia infame contra la APPO y un desvergonzado atentado contra la verdad: El “descibrimiento” de la procuraduría experta en sembrar y borrar pruebas, se produce 20 días después del suceso, cuando el cuerpo del malogrado periodista ya no está a disposición de autoridad mexicana alguna, cuando no es factible realizar nuevos peritajes, cuando la reconstrucción de hechos es imposible porque se ha modificado el escenario y si tal como dice la mismísima procuraduría de que las “huellas” en las balas corresponden a un mismo cañon, bueno conviene detenerse en ello.

El camarógrado asesinado registra el esenario ante la cámara en una posición de amplitud de la lente de cuando menos 35mm. De otra manera no hubiera filmado todo el ancho de la calle, de un muro a la izquierda a otro a la derecha por una parte; por otra, los sujetos que se ven delante de la cámara se observan empequeñecidos, distamtes, lo cual confirma la amplitud de la lente.

Si como dice la procuraduría el primer disparo presenta una trayectoria frontal, quien lo hizo debió estar frente a la cámara y efectivamente, frente a la cámara lo que se observa es a los sicarios disparando; en particular dos sujetos, uno de camisa roja y otro de camisa gris. El segundo disparo presenta una trayectoria en un ángulo pronunciado con respecto a la horizontal, explicable, es consecuencia de la inclinación del sujeto debido al primer impacto.

Regresando al dicho que las balas fueron disparadas por la misma arma y en el primer disparo quienes se observan son los sujetos descritos, entonces, el inividuo que hizo ese disparo le entregó la pistola a un segundo gatillero que corrió y se encaramó en el vehículo donde fue subido moribundo el reportero para disparar. Esta sería la explicación plausible.

¿O será que la pistola por sí misma se desprendió del sicario por sí misma, voló y finalmente fue a dar a manos de un provocador que se subió al auto para allí efectuar un segundo disparo?

Como puede concluirse, se trata de una artimaña monstruosa creible por ingenuos e interesados en hacerlo dada su inscripción en la nómina de comunicación social. Con lo que no cuentan ni la procuraduría, ni sus jefes y voceros, es que a través de internet uno puede llegar a enterarse de que expertos y peritos de las agencias de investigación del país de origen de la víctima, han hecho su propio análisis y tienen sus conclusiones. Con los recursos tecnológicos, económicos y humanos de que disponen, han reunido evidencias suficientes para foermular una teoría totalmente diferente a la de la camarilla local. Tienen además la información cierta de los hilos que van desde las manos asesinas hasta las bocas que dieron la orden, con nombres y apellidos. Por algo son el imperio y sus ojos y oídos se extienden por todo el planeta.

Uno, con las modestas herramientas del sentido común se dice, si el crimen sirvió para obligar al gobierno federal a dar un paso que se negaba a dar, de enviar a Oaxaca a la PFP ¿Quién o quienes anhelaban que esto sucediera? ¿A quién benefició el asesinato? Elemental, mi querido Watson. Lo demás, como la difusión internacional como motivo para el crimen es basura, si precisamente por haberse internacionalizado es que vino Bradley Will a su cita con la muerte, supuso que la autoridad respetaba la Ley.