CONSTRUYENDO INTERCULTURALIDAD

8 dic 2006

Adelfo Regino Montes

Foro de los pueblos indígenas

Con la finalidad de reflexionar, acordar e implementar acciones respecto a las demandas y aspiraciones de vida de nuestros pueblos indígenas, y en torno a la delicada situación de represión que vive la entidad oaxaqueña, el 28 y 29 de noviembre pasados realizamos el Foro de los Pueblos Indígenas de Oaxaca, al que asistieron cerca de 500 autoridades municipales y comunales, representantes de organizaciones comunitarias y regionales, ciudadanas y ciudadanos de los pueblos amuzgo, chatino, chinanteco, chocholteco, chontal, cuicateco, huave, mazateco, mixe, mixteco, tacuate, triqui, zapoteco y zoque, y un conglomerado diverso de organizaciones de la sociedad civil.
La presencia plural y multicolor de mujeres y hombres indígenas contrastó con la estrategia gubernamental de acorralar y tratar de exterminar al movimiento social oaxaqueño tras los actos violentos del 25 de noviembre.
Quienes pensaron que la movilización ciudadana se vendría abajo con el uso exagerado e ilegal de las fuerzas públicas y de la violencia institucionalizada, una vez más se equivocaron, ya que un sector muy amplio de la sociedad oaxaqueña ha perdido el miedo y tiene claro que quienes montaron la provocación fueron los grupos de choque priístas con el claro afán de deslegitimar a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
Ningún campamento ni retén policiaco-militar, ningún mensaje de intimidación y amenaza gubernamental, ningún propósito de desmovilización fue suficientemente fuerte para impedir la realización de esta importante asamblea. Por eso, realizar el foro en un contexto adverso fue un paso muy importante para romper el cerco de persecución y represión en contra del movimiento, y deja un mensaje muy claro de que no nos vamos a detener ante las provocaciones y las agresiones del régimen caciquil priísta.
Ante la lógica de la represión, el Foro de los Pueblos Indígenas se pronunció por el uso de las vías pacíficas y la no violencia para resolver las causas que dieron origen al conflicto. En el pronunciamiento final, los participantes afirmaron: "es el mejor medio para conseguir fines políticos. Como decía Gandhi, es la virtud de los fuertes. Sólo los débiles tienen que recurrir a la fuerza. Porque somos los fuertes, la mayoría, nos comprometemos sin reservas con la no violencia".
Este es el camino que han escogido nuestras autoridades y servidores comunitarios, gracias al cual hemos logrado defender, mantener y consolidar nuestros procesos de autonomía y autogobierno en las regiones indígenas de Oaxaca y en la gran mayoría de los 418 municipios indígenas que, política y jurídicamente, se rigen por normas de organización y convivencia propias. Sólo mediante esta firme estrategia hemos logrado resistir las agresiones de caciques priístas, terratenientes, delegados de gobierno, diputados oficialistas, partidos políticos, organismos gubernamentales, que, en muchos de los casos, sólo han llegado a quebrantar nuestra organización comunal. Aunque no lo quieran aceptar, ellos han originado el actual estado de violencia e ingobernabilidad que vive Oaxaca y no la APPO, como quieren hacer creer en su campaña mediática.
"Divide, agrede y vencerás", parece ser la máxima del régimen autoritario para someter la vida de nuestras comunidades y municipios. Esta es una de las causas de los innumerables conflictos agrarios que vive Oaxaca y del despojo de sus tierras, territorios y recursos naturales que han sufrido nuestras comunidades. Entre más conflictos haya entre nosotros, mejor para el gobierno, ya que así puede controlarnos y administrar el problema conforme a sus intereses políticos y económicos. De ahí la importancia del diálogo para resolver los problemas agrarios entre comunidades a fin de lograr la reconciliación entre hermanos. Con base en estas ideas y experiencias, el foro acordó una plataforma básica de diagnósticos y propuestas relacionadas con el derecho a la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas, la defensa y reconstitución de las tierras, territorios y recursos naturales indígenas, el fortalecimiento de la educación y comunicación indígena intercultural, así como el impulso y la vigencia integral de los derechos indígenas. A la par, decidió nombrar una comisión, integrada por representantes de todos los pueblos indígenas asistentes al foro, con tres mandatos fundamentales: 1) Dar seguimiento a cada propuestas y acuerdo emanado del foro. 2) Coordinar acciones y tareas para el fortalecimiento del movimiento indígena en Oaxaca. 3) Servir de enlace con otros espacios o instancias del movimiento indígena y popular en el contexto estatal, nacional e internacional
Bajo estas premisas, el foro llamó a fortalecer el proceso de unidad a partir de la diversidad de identidades y agendas, propiciando acercamientos orgánicos, programáticos y de acción conjunta entre todos los pueblos, sectores y movimientos de Oaxaca y de todo México. Asimismo, se planteó asumir una actitud con capacidad propositiva, basada en la riqueza, la experiencia y la sabiduría milenaria de los pueblos indígenas, y en virtud de que en ella están muchas de las claves para la construcción de cualquier alternativa social y política. En el foro se reafirmó la convicción de que debemos apostar a todo lo que articule, todo lo que a partir de lo nuestro transforme, todo lo que construya desde abajo.
Los representantes indígenas concluimos que el complejo conflicto oaxaqueño, doloroso como un parto, dejó ver que ya no se corresponden las exigencias y aspiraciones de la sociedad con las actuales leyes, instituciones y prácticas autoritarias del régimen político. Oaxaca ya cambió; no puede volver a la situación anterior, y los pueblos indígenas oaxaqueños así debemos entenderlo también. Atrás quedó lo que ya no queremos, y hemos empezado a construir la nueva Oaxaca que todos necesitamos.



Ven mexicanos más corrupción y mala democraciaPolicía y partidos son los más deshonestos, consideran
Jorge Ramos PérezEl UniversalViernes 08 de diciembre de 2006
Los mexicanos consideran que el gobierno no combate la corrupción e incluso la fomenta, además de admitir que confían menos en la democracia, de acuerdo con dos encuestas realizadas por organismos internacionales.
Transparencia Internacional dio a conocer el Barómetro Global de Corrupción 2006, en el que señala que 43% de la población opina que las autoridades no combaten la deshonestidad y además la alientan.
En el mismo estudio, 27% de los ciudadanos consideran ineficaces las acciones del gobierno contra la corrupción; además, la policía y los partidos políticos fueron calificados como las instituciones más deshonestas.
Por otra parte, la más reciente encuesta de Latinobarómetro revela que los mexicanos confían menos en la democracia y apoyan "en ciertas circunstancias" un gobierno autoritario.
Esta vez menos ciudadanos apoyaron a la democracia como la forma de gobierno más adecuada: 54% contra 59% del año pasado.
Por el contrario, más mexicanos opinaron que "en ciertas circunstancias un gobierno autoritario podría ser preferible a uno democrático". En esta ocasión el porcentaje pasó de 13%, en 2005, a 15% en 2006.
El sondeo se realizó en 18 países de América Latina y fue publicado ayer por el diario británico especializado The Economist.
Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, dijo que los resultados envían una señal al Congreso y recomendó a los partidos salir del modelo de escándalo y corrupción que se ha visto en los últimos años.
Afirmó que la investigación da una "estupenda oportunidad para pensar cómo corregir. Es una señal para la clase política mexicana", añadió.
El documento, presentado en el marco del Día Internacional contra la Corrupción, que se celebra este sábado, revela que las poblaciones de Camerún, Gabón, Chile y Venezuela tienen una mejor percepción sobre el combate a la corrupción que realizan sus gobiernos.
En el reporte se estableció una escala del 1 al 5. Las calificaciones más altas son para las instituciones señaladas como las más corruptas.
Este año la población calificó con 4.5 a la policía, seguida de los partidos políticos, con 4.4.
Luego fueron ubicados el Poder Legislativo (4.3) y el sistema judicial (4.2). Los que tuvieron mejor calificación fueron los servicios médicos (3), el sistema educativo, el Ejército, las organizaciones no gubernamentales y las entidades religiosas (todos con 3.2)