OAXACA, LOS MAESTROS EN EL ZOCALO

18 jun 2007



EL MAGISTERIO DE OAXACA DE NUEVO SE PLANTA EN EL ZOCALO.

Luego de una impensada nutrida marcha de los trabajadores de la educación de Oaxaca, misma que partió del “Paseo Juárez” a unas nueve cuadras del centro del la ciudad, una cantidad representativa del 10% del magisterio se instaló en el “Zócalo” y en la alameda central de la ciudad de Oaxaca.

Con ello dan un rotundo mentís a las declaraciones del gobernador espurio Ulises Ruiz, en el sentido que ya estaba concluida la negociación con el magisterio.

La Asamblea estatal de los maestros, determinó lo del plantón así como el traslado a la ciudad de México de otro 10% al plantón de la CENTE frente a las oficinas del ISSSTE.

Militantes y simpatizantes de la APPO acompañan a los maestros en el centro de la ciudad, donde una vez fallaron las fuerzas represivas estatales en el intento de desalojarles el 14 de junio de 2007.

El 29 de octubre de 3ese año, más de 5000 elementos del ejército y la marina, vestidos de policías de la policía federal preventiva se apoderaron de la plaza, previamente abandonada por el magisterio y la APPO.

Además:
- Los taxistas tomaron el crucero de Bustamante y Periferico para protestar las licencias irregulares.

- El FALP bloquea las oficinas de la sercretaría de transporte porque quiere más licencias.

- Los colonos de cinco señores tomaron el crucero para evitar la instalación de vueltas inglesas.

- Los transportistas de la seccion 27 están bloqueando calzada Madero, para exigir al gobierno del estado el pago de 4 milliones de pesos por trabajos realizados en la ciudad.



Primer aniversario de la sangrienta represión en Oaxaca

Marjorie Cohn
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Una leyenda azteca nos habla de un guerrero que estaba enamorado de una princesa. Cuando partió a la guerra, los amantes se prometieron amor eterno. El guerrero murió en la batalla, pero para cumplir su promesa a la princesa, volvió como una brillante flor roja anaranjada. Esa flor ahora adorna los flamboyanes (malinches) en toda Latinoamérica. Otra leyenda sobre los flamboyanes, habla de la lucha del pueblo puertorriqueño contra la dominación colonial.

El domingo 10 de junio de 2007, bajo un flamboyán, la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) realizó una conferencia de prensa para anunciar la liberación de uno de los dirigentes de la lucha popular de un año de duración por la justicia social y económica en Oaxaca. Marcelino Coache Verano, secretario general del Sindicato Independiente del Ayuntamiento de Oaxaca y consejero de la APPO, había sido arrestado, brutalmente golpeado, y mantenido en prisión durante seis meses antes de ser liberado el 31 de mayo, ante la falta de elementos para mantener los delitos fabricados por el Estado.

La conferencia de prensa inició una semana de acciones para conmemorar el brutal ataque del 14 de junio de 2006, de 1.000 policías armados contra gente que manifestaba pacíficamente en apoyo a las demandas de unos 70.000 maestros por mejores salarios, la mejora de los edificios escolares, y mejores recursos para los niños. Un maestro gana típicamente el equivalente de 220 dólares cada dos semanas, y tiene que comprar los suministros escolares. Aunque la constitución mexicana garantiza la educación libre, las madres tienen que pagar por la matrícula.

El gobernador del Estado, Ulises Ruiz Ortiz, envió a la policía estatal, acompañada por perros, que atacó brutalmente a los maestros y partidarios dormidos. Atacó con gases lacrimógenos a todos los que se encontraran cerca, incluyendo a mujeres embarazadas y niños; una mujer abortó como resultado. Noventa y dos personas fueron heridas. Miembros de la comunidad reaccionaron indignados, defendiéndose con lo que podían encontrar. Persiguieron a la policía fuera de la plaza y restablecieron el campo.

El 17 de junio, varios cientos de organizaciones locales se reunieron para formar la APPO, que incluye a 350 diferentes organizaciones civiles que trabajan en áreas de temas indígenas, desarrollo comunitario sostenible, derechos humanos, y justicia social. La APPO exigió la renuncia del gobernador Ulises Ruiz. Mientras tanto, el movimiento continuó su crecimiento, con manifestaciones grandes pero pacíficas. El 1 de agosto, marcharon cientos de mujeres, y cuando la estación de radio del gobierno les negó tiempo en las ondas, ocuparon la radio y ellas mismas transmitieron su opinión.

Durante todo este período, continuaron las incursiones policiales, las golpizas y los tiroteos. El 28 de octubre, mataron a cuatro personas, incluyendo al periodista de Indymedia y ciudadano estadounidense Brad Will y a un maestro mexicano, Emilio Alonso Fabián.

El gobierno mexicano envió a la Policía Federal Preventiva. El 25 de noviembre, apareció con todo su equipo contra disturbios y rodeó toda el área, disparando gas lacrimógeno. Mientras la gente huía, muchos fueron arrestados y golpeados. Entre los prisioneros, algunos estaban esa mañana simplemente en camino al trabajo o en la plaza del mercado. Ciento setenta personas fueron arrestadas ese día, y la mayoría fue llevada a la lejana prisión de Nayarit. Treinta y cuatro eran mujeres, y cinco eran menores.

En diversas ocasiones durante el período de siete meses, maestros, trabajadores, profesores y artistas, muchos de ellos indígenas, ocuparon la plaza principal de Oaxaca. Aunque el movimiento cristalizó para apoyar a los maestros en huelga, la frustración de la gente fue la consecuencia de profundos problemas económicos y sociales que el gobierno ha agravado y permitido que empeoren. Esos problemas que han perjudicado a los trabajadores fueron exacerbados por el NAFTA y por las políticas neoliberales del gobierno de Bush. La mayoría de la población de Oaxaca es indígena, en su mayor parte vive en extrema pobreza.

La semana pasada participé de una delegación de derechos humanos de abogados del Sindicato Nacional de Abogados, de la Asociación Internacional de Abogados Democráticos, y de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos en México para investigar presuntas violaciones del derecho internacional por la policía contra la gente de Oaxaca durante el año pasado. Nos reunimos con abogados, trabajadores y prisioneros.

Coache Verano relató cómo él y otros tres activistas habían sido arrestados en la Ciudad de México, cuando iban en camino a reunirse con funcionarios del gobierno para negociar un fin de la disputa. Los desnudaron, golpearon y guardas caminaron sobre sus espaldas. A Coache Verano le quebraron un dedo. Otro de los detenidos fue liberado junto con Coache Verano. Los otros dos, incluyendo al dirigente de la APPO, Flavio Sosa Villavicencio, siguen presos. La mujer de Coache Verano y sus jóvenes hijos nos contaron cómo fueron aterrorizados durante meses con amenazas de muerte y disparos contra su hogar.

Los dos prisioneros fueron interrogados en la prisión Tlacolula, a unos 30 kilómetros fuera de Oaxaca, y también describieron cómo fueron golpeados por la policía. Flabiano Juárez Hernández no formaba parte de la manifestación. Estaba trabajando en el mercado cercano de la plaza cuando fue arrestado el 20 de noviembre y acusado de robo de autos, un crimen considerado tan serio, que no hay posibilidad de fianza. Los golpes contra su cabeza requirieron varios puntos y dejaron una cicatriz. Juárez Hernández es indígena y no habla español fluido; sin embargo rechazó los servicios de un intérprete.

Wilbert Ramón Aquino Aragón es un trabajador que participó en las manifestaciones del 20 y el 25 de noviembre. El 10 de enero, fue arrestado por intento de asesinato de un chofer de taxi que jamás había visto. Le dijeron que lo liberarían si identificaba a personas en las fotografías de la policía. Ya que se negó, sigue detenido en Tlacolula. La policía golpeó tan severamente a Aquino Aragón que deberá ser operado la próxima semana. Su cabeza tiene cicatrices de los golpes recibidos de la policía.

Pedro Garibo Pérez, de veinte años, no participó en la manifestación. Pero el 20 de noviembre, fue arrestado y lo mantuvieron boca abajo durante seis horas con su pierna sobre un silenciador caliente. La quemadura de 20 cm. sobre su pierna no fue cuidada durante más de dos meses y medio. Cuando finalmente los abogados pudieron visitarle, vieron grandes áreas de carne expuesta en su pierna. Como resultado de sus demandas, recibió finalmente atención médica. Garibo Pérez pasó 110 días en el hospital, le diagnosticaron un hematoma y recibió un implante de piel.

Una viuda de 50 años llamada Aurelia estaba trabajando como criada dentro de una casa el 25 de noviembre, y no sabía lo que estaba ocurriendo afuera. Acababa de dejar su trabajo cuando la arrestaron a media cuadra de distancia. Iba caminando por la calle y vio a gente corriendo por doquier. La policía comenzó a disparar gas lacrimógeno a todos. Dijo: “Sentí que me asfixiaba y los ojos se me llenaron de lágrimas. No podía moverme. Estaba tan asustada.”

La policía agarró a Aurelia por los cabellos, la insultaron y la patearon. La obligaron, junto con varias otras mujeres, a arrodillarse durante dos horas sobre los adoquines. Luego las tiraron en un solo montón sobre un camión, “como animales, con manos y pies atados.” Muchas gritaban que no podían sentir sus piernas. Los policías respondían: “¡Igual pueden morirse viejas brujas!”

Aurelia tuvo que dormir sobre un bloque de hormigón en una pieza fría, sin frazada. “Más tarde esa noche,” dijo Aurelia, “se podía escuchar a los hombres gritando cerca. Pensé en miembros de mi familia que estaban allí gritando, golpeados.” Muchas de las mujeres fueron golpeadas; algunas sufrieron heridas en la cabeza.

Las llevaron en avión a Nayarit y las retuvieron allí durante 21 días. Durante ese tiempo, las mujeres no supieron nada de los hombres o del resto de sus familias.

El tratamiento al que fue sometida a esa gente viola la Convención contra la tortura y otro tratamiento o castigo cruel, inhumano o degradante, lo que explico en mi libro: “Cowboy Republic: Six Ways the Bush Gang Has Defied the Law” [República de vaqueros: seis maneras como la pandilla de Bush ha desafiado la ley.] Tres de las técnicas utilizadas por la policía en Oaxaca se originaron aparentemente en EE.UU. Incluyen aterrorizar a la gente con perros feroces, amenazas de lanzar a prisioneros desde helicópteros al mar, y una técnica de humillación que consiste de negar privilegios higiénicos, dejando que la gente defeque en su ropa.

Nueve hombres siguen detenidos. Hay sólo 13 abogados representando a las 350 personas contra las que todavía hay acusaciones. Muchos de los abogados han sufrido alguna forma de acoso, incluyendo amenazas, golpizas, y acoso sexual. Cinco reclusos fueron obligados a firmar declaraciones acusando a la abogado Yésica Sánchez Maya, presidente de la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos (LIMEDDH), a cambio de su liberación de la prisión. Sánchez Maya, de 29 años, una dirigente apasionada y efectiva del movimiento, nos dijo que puede ser arrestada en todo momento. Sigue inquebrantable.

La Comisión Civil Internacional por la Observación de los Derechos Humanos concluyó que 20 personas han sido ilegalmente ejecutadas durante los últimos meses. APPO ha documentado 29 que han sido asesinadas y 100 torturadas durante esta lucha.

Los asesinatos han sido realizados por paramilitares o grupos parapoliciales presumiblemente vinculados al gobierno del Estado.

El 14 de marzo de 2007 la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México informó que 12 personas habían sido asesinadas y documentó 1.600 violaciones de los derechos. La Comisión exigió que el Senado castigue los asesinatos y otros abusos de los derechos humanos en Oaxaca. APPO criticó el informe por pasar por alto asesinatos y por no implicar a Ruiz.

El ministro de la Corte Suprema mexicana, Juan Silva Meza, dijo el 28 de febrero que autoridades federales, estatales y municipales cometieron graves violaciones de derechos humanos durante el conflicto de Oaxaca. Silva Meza recomendó que la Corte cree un comité para investigar a los funcionarios públicos responsables.

Abogados de LIMEDDH y de la APPO han presentado denuncias contra Ruiz, el presidente de México, y el fiscal general para tratar que Ruiz sea destituido y que sean hechos criminalmente responsables. Las acusaciones incluyen asesinato, tortura, desaparición forzada, y negación de justicia. No ha habido actividad resultante de estas demandas aunque se nombró un fiscal especial (que no es independiente) y la Corte Suprema ha señalado su intención de formar un comité para investigar.

Por el momento Marcelino Coache Verano tiene su libertad. Pero, dijo a los periodistas; “no habrá libertad para nosotros si no hay libertad para nuestros compañeros. No habrá justicia hasta que los responsables por los asesinatos y la tortura sean llevados ante la justicia.”

El gobierno ha criminalizado el movimiento social. Y los problemas subyacentes de la lucha siguen sin ser resueltos. Pero como el flamboyán, el movimiento en Oaxaca continuará floreciendo. “Nunca antes fui a las marchas,” dijo Aurelia, “pero ahora después de lo que el gobierno me ha hecho, estaré allí para mostrar mi apoyo. No sé lo que es la APPO porque nunca he estado en nada que tenga que ver con la APPO, pero ahora voy a apoyarlos. He oído hablar de los maestros y también los apoyaré, ahora, porque duele tanto lo que el gobierno me hizo.”
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Marjorie Cohn es profesora en la Escuela de Derecho Thomas Jefferson y presidente del Sindicato Nacional de Abogados. Su nuevo libro: “Cowboy Republic: Six Ways the Bush Gang Has Defied the Law,” será publicado en julio.


El desalojo de maestros de Oaxaca y la fundación de la APPO

Pedro Echeverría V.
Rebelión

1. No pensábamos que el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, acudiera a la brutal represión desalojando a los miles de maestros, muchos con sus familias, que dormían resguardados bajo techos de plástico, sábanas y cobertores aquel 14 de junio de 2006. Desde las tres de la mañana alrededor de mil policías, seguramente muchos eran soldados disfrazados, comenzaron a irrumpir en los campamentos de plástico que cubrían más de 60 calles del centro histórico de la ciudad de Oaxaca. Con insultos, golpes de palos, sirenas y gases lacrimógenos, sorprendieron a varios miles de profesores que dormían en aceras y piso, después de más de un mes de plantón y actividades diarias. Yo había pasado la noche en el dispensario médico de la Casa/hotel del Maestro después de una larga reunión entre colegas hablando de la futura APPO. Fue hasta las seis de la mañana cuando me enteré de la represión y me trasladé al centro histórico para presenciar la batalla por la recuperación del Zócalo y la Alameda.

2. Viajé a Oaxaca una semana antes del desalojo en mi calidad de articulista y miembro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) En semanas anteriores había publicado varios artículos apoyando la lucha y exigiendo solidaridad a perredistas, zapatistas, obreros, a favor de la lucha de los profesores de la sección 22 de Oaxaca que en esos momentos era la más importante del país. La primera noche, después de ser entrevistado por Radio Plantón (ubicado entonces en la tercera planta del edificio de la sección 22) tuve que dormir en ese lugar que el 14 de junio sería destruido por la policía. La realidad es que el enorme plantón de mayo/junio era muy combativo. En su recorrido se podía observar decenas de asambleas de maestros en los campamentos, salidas de cientos de comisiones para extender la propaganda al pueblo, a cientos de personas que llevaban comida frente al edifico de la sección y “colas” para la distribuían de alimentos entre los profesores plantados.

3. El 3 de mayo de 2006 el gobernador Ruiz Ortiz recibió a una comisión de profesores y prometió dar respuesta al pliego de demandas. El 14 los profesores desconocieron al secretario general de gobierno, Franco Vargas, como su interlocutor, por la política represiva que estaba instrumentando; por eso los profesores deciden ir a la huelga. El 15, en su aniversario, 60 mil maestros marcharon en la ciudad de Oaxaca exigiendo el cumplimiento del pliego petitorio. Siete días después, el día 22, ante la falta de respuesta a las demandas, 70 mil profesores de la sección 22 inició el paro indefinido de labores. El 1 de junio. El Congreso de Oaxaca pidió al gobernador del estado solicitar la presencia de la Policía Federal Preventiva –de triste memoria- para disolver las protestas magisteriales. El 2 fue la Primera megamarcha. Más de 80 mil manifestantes marcharon en apoyo de la lucha magisterial y dos días después los maestros retiraron las cámaras de video con las que vigilaban las manzanas donde se asentaba el plantón.

4. El 5 de junio se expanden intensos rumores acerca de que la PFP asaltaría el plantón. Como respuesta los maestros intensifican sus movilizaciones frente al Congreso, la Alcaldía, en la Plaza de la Danza, así como en los juzgados en el penal de Ixcotel, las obras de ampliación de la carretera que rodea el Cerro del Fortín y el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. En los dos días siguientes se incrementaron las. movilizaciones en las instalaciones de Pemex y la caseta de la autopista México-Oaxaca en el municipio de Huitzo. Los estudiantes toman la rectoría de la Universidad Autónoma (UABJO) en apoyo a los profesores. El día 7 se realizó la Segunda megamarcha con más de 150 mil personas en apoyo a los maestros en Oaxaca, misma que al concluir realizaron un mitin donde organizaron un juicio popular contra el gobernador del estado. Al día siguiente como energúmeno, ante empresarios el gobernador Ulises Ruiz prometió emplear la "mano dura" contra los maestros.

5. En días anteriores al violento desalojo, ante la gran propaganda de calumnias contra el movimiento magisterial en la televisión, la radio y la prensa comerciales de Oaxaca y del país, los jóvenes universitarios tomaron radio universidad y la convirtieron en radio al servicio de la lucha. Los programas “científicos”, “neutrales”, “insustanciales”, “de entretenimiento”, fueron transformados en programas de entrevistas acerca de los problemas sociales, económicos y políticos que sufría Oaxaca y el país entero, así como de denuncias vivas que dieron la voz a cientos de personas: obreros, campesinos, mujeres, indígenas, ciudadanos, acudieron a plantear los problemas concretos que vivían. Se contaba ya con dos radios y el diario “Noticias” que en los hechos se transformó en el periódico más leído del movimiento, mismo que el día 13, un día antes del desalojó, me publicó un artículo sobre lo que pasaba en ese momento.

6. Después del desalojo la policía no pudo mantenerse ni cuatro horas cuidando el Zócalo de Oaxaca. A las seis de la mañana todas las esquinas distantes a 100 metros de la plaza principal fueron ocupadas por miles de profesores distribuidos por cientos. La bronca se invirtió: los que querían salir eran los policías que lanzaban cientos de bombas lacrimógenas contra los profesores y profesoras que los acosaban y amenazaban. Mientras desde helicópteros se lanzaban gases lacrimógenos y, desde esos mismos aparatos, se daban instrucciones para informarles a los policías la cantidad de gente que en cada esquina defendían sus barricadas. Alrededor de las 8.30 alguien ordenó que salieran por determinada calle y así los vimos correr como conejos escapando por un costado de la que fue el Palacio de Gobierno. Los dos policías más gorditos y lentos fueron aprehendidos por los manifestantes para canjearlos.

7. Así pudimos ver que el 95 por ciento de los campamentos fueron destruidos después del desalojo, que muchas pertenencias de los profesores fueron abandonadas a la hora de huir de la represión y que la mayoría de la propaganda y las mantas habían sido rotas por la fuerzas enviadas por el gobernador; sobre todo una enorme e interesante manta que colgaba en frente del edificio de Palacio donde aparecían personalidades políticas.
De manera particular se buscó destruir Radio Plantón y aprehender a sus directivos. (Un día antes había declarado Ulises Ruiz que ese día viajaría al DF para gestionar ante el gobierno federal más dinero) Dos horas después de recuperar la plaza se inició una marcha que fue rodeando el centro histórico para condenar aquel desalojo y al mismo tiempo informar de que la noche la pasaríamos en dos escuelas ubicadas fuera del centro histórico en tanto se reconstruían los campamentos.

8. El día 15 se instaló la mesa de negociaciones entre el representante de la secretaría de Gobernación y la comisión negociadora de los profesores. El gobernador firmó la salida de los 10 profesores presos, retiró las órdenes de aprehensión a dirigentes y ordenó la devolución de dineros descontados a los maestros. Los profesores a su vez, entregaron a la Cruz Roja los ocho policías que detuvieron después del desalojo. Al día siguiente, día 16, de las dos de la madrugada a las ocho y media de la mañana, se reunió la gran asamblea estatal de más de mil 500 profesores dirigentes en la que se acordó como tarea principal la renuncia del gobernador Ulises Ruiz. La Tercera megamarcha ese mismo día por la tarde, reunió a más de 200 mil participantes y planteó la instalación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) Mañana de podría gritar en la gran marcha, además de ¡Libertad a los presos políticos!, ¡La APPO vive, la lucha sigue, sigue y sigue!