ACCIONES ILEGALES DEL EJERCITO

11 oct 2007

Los retenes, sin sustento constitucional, advierte el ombudsman a Gobernación

Fabiola Martínez
El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanas (CNDH), José Luis Soberanes, advirtió –ante el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña– que los retenes militares en diferentes puntos del país no tienen sustento en la Constitución.
Lo anterior, subrayó, aun cuando las leyes prevén la participación militar en tareas de seguridad pública, siempre y cuando medie una solicitud expresa y en auxilio de las autoridades civiles, pero “nunca de manera unilateral e independiente”.
Durante la inauguración del primer Foro de Consulta Ciudadana para la elaboración del Plan Nacional de Derechos Humanos, el ombudsman dijo que la CNDH ha recibido “numerosas quejas” por la existencia de retenes y las restricciones que al derecho de tránsito ocasionan. Reiteró también que la inseguridad pública ha aumentado en 20 años.
“Los retenes que instalan diversas instituciones policiales, e incluso elementos del Ejército, no tienen sustento en la Constitución”, insistió Soberanes.
En el foro, organizado por la Secretaría de Gobernación, fue notoria la ausencia de representantes de organizaciones civiles como el Centro Miguel Agustín Pro Juárez o la Red Todos los Derechos para Todos, por citar algunos nombres de importantes grupos no gubernamentales.
El titular de la CNDH expuso –por más de media hora– diversas propuestas relacionadas con la seguridad pública, el sistema de justicia penal y problemas tales como la violencia de género, los agravios a periodistas, la tortura, las detenciones arbitrarias y la migración, entre otros.
“El derecho a la seguridad pública al inicio del gobierno del presidente Felipe Calderón y, hasta el día de hoy, sigue siendo un problema de gran preocupación para la sociedad mexicana y (…) constituye un pendiente por resolver por el gobierno mexicano”, puntualizó.
Sobre el primer punto Soberanes advirtió que el flagelo de la inseguridad pública lesiona los derechos de los mexicanos y citó que entre 1980 y 2000 ha aumentado 122 por ciento, de acuerdo con estimaciones oficiales. Este fenómeno se caracteriza –dijo– por el aumento de la violencia y de las lesiones en contra de las víctimas.
En torno a la reforma al sistema de justicia penal, el ombudsman consideró que éste debe superar diversos resabios de autoritarismo que permanecen en el marco jurídico vigente y le impiden operar de manera adecuada, en especial por las facultades inquisitorias del Ministerio Público.
En su exposición también defendió la labor que realizan los organismos públicos de protección de los derechos humanos, la cual “no se sostiene en el número de recomendaciones que emitan”, sino en la eficacia de su trabajo en favor de las demandas de la sociedad y de las personas a las que se les ha negado el reconocimiento y goce de sus garantías fundamentales.
Por ello propuso que el plan nacional de derechos humanos que se impulse desde la esfera gubernamental asuma con total determinación posturas que garanticen esas garantías.
Ayer fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo por el que se instruye al titular de la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos para coordinar los trabajos de la elaboración del anteproyecto Programa Nacional de Derechos Humanos 2008-2012, responsabilidad del Ejecutivo federal, así como la integración de grupos de trabajo formados por la sociedad civil y especialistas para la realización de esta tarea.

Censura y reforma del Estado

jorge carrasco araizaga
México, D.F. (apro).- En medio de las aclamaciones a la Reforma Electoral y del amplio respaldo que en su momento tuvo la decisión de la Corte de enmendar la llamada Ley Televisa, hay un tema que ningún poder del Estado siquiera ha mencionado como parte de la agenda de la Reforma del Estado: el control de los medios de comunicación a través de la publicidad oficial.Como ocurría en el régimen autoritario del PRI, la distribución de la pauta publicitaria en México, se sigue haciendo en forma discrecional, como premio o castigo por parte de los gobiernos en turno.En la actualidad, no hay ningún mecanismo para que los medios castigados por no compartir la línea del gobernante local o federal, se defiendan de esa designación arbitraria.Mucho menos se sabe realmente cómo ni bajo qué criterios se distribuyen esos recursos, que son públicos. En el caso del Ejecutivo federal, la información es parcial. Y en muchos estados los gobernadores son totalmente opacos en esta materia.En el caso de los poderes Legislativo y Judicial, que también manejan importantes pautas publicitarias, tampoco han mostrado interés en que se regule el tema.Lo que está en juego con la distribución discrecional de los recursos de la pauta gubernamental, es la libertad de expresión, pues la inmensa mayoría de los medios depende de esos ingresos para sobrevivir, por lo que en muchos casos atan su línea editorial a la pauta publicitaria oficial.No se trata de que el Estado mantenga a los medios, sino que los recursos que gasta en sus campañas los distribuya de forma transparente, controlada y racional, como lo establecen instrumentos internacionales, tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la Organización de Estados Americanos, de los que México forma parte.No hacerlo, implica dejar al arbitrio del gobernante el manejo de recursos según se porten los medios y los periodistas ante la autoridad y que, en la práctica, constituye una censura sutil, pero efectiva.Ese es un verdadero problema relacionado con la libertad de expresión, que termina en autocensura de muchos medios para no perder esos ingresos.Pero no tiene nada que ver con la supuesta agresión a ese mismo derecho que argumentó la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) en relación con la Ley Televisa y, sobre todo, en la recién aprobada Reforma Electoral. Lo que los empresarios de la radio y televisión defendían no era ni siquiera la libertad de empresa, sino su libertad a seguir beneficiándose del derroche de recursos de las campañas electorales.En una trascendente resolución, que le llevó semanas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo, en junio pasado, las reformas a la leyes de Radio y Televisión y de Telecomunicaciones, que el Congreso de la Unión había aprobado para perpetuar el monopolio de los medios electrónicos, en especial el duopolio de Televisa y TV Azteca.El argumento principal de los ministros fue el derecho que tiene el Estado, y no empresas particulares, a explotar el espacio radioeléctrico, que es propiedad de la nación.Sin atentar contra el mercado, la Corte estableció que esa explotación debe ser en beneficio de todos los interesados, sin que el dinero sea el principal argumento para otorgar una concesión.Tres meses después, el Senado de la República resistió el embate de la CIRT y aprobó la Reforma Electoral, para limitar el gasto en propaganda electoral. Primero fue el Poder Judicial y, luego, el Judicial los que, en forma sorprendente, salieron en defensa del interés colectivo. Ahora su silencio, junto con el del Poder Ejecutivo, respecto de la necesaria regulación de la publicidad oficial, levanta dudas sobre el alcance que puede tener la Reforma del Estado, para el desarrollo de los medios de comunicación en México, en un verdadero sistema democrático. (28 de septiembre de 2007)


Debemos asegurar educación a los más pobres, no subir cuotas: Ferrando Bravo.

Desde sus oficinas del Fonatur dice esperar que haya muchos candidatos de varias disciplinas

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares
Con la convicción de que el cambio de rector en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) representa la oportunidad de diagnosticar y evaluar el actual proyecto de la institución, para determinar “en qué estamos bien y dónde podría haber áreas de oportunidad, para enfocar por ahí el trabajo de los próximos años”, el ingeniero Gerardo Ferrando Bravo, aspirante a ese cargo, se muestra seguro de que él será el designado.
A partir de ahí, el ex director de la Facultad de Ingeniería señala que, “desde luego”, su proyecto será académico y con inclinación a reafirmar el compromiso social de la institución. Acepta como una realidad el envejecimiento de la planta docente universitaria, porque la jubilación “no es atractiva”, aunque reafirma que el hecho de que un profesor sea viejo no implica que no pueda ser útil a la UNAM.
En sus oficinas del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), siempre con un vaso de agua de jamaica –“la bebida de la casa”– al alcance, subraya que el carácter público, laico y autónomo de la Universidad son los valores que reflejan su vocación social. Y enfatiza que es necesidad para la máxima casa de estudios tener mayor vinculación con el resto de las instituciones públicas y privadas de educación superior del país.
Sobre la contienda para suceder al rector Juan Ramón de la Fuente, se pronuncia por que se registre el mayor número de candidaturas para, de ese modo, “reflejar la diversidad universitaria”, y que la Junta de Gobierno (JG) cuente con un “abanico de posibilidades” para la designación. Insiste en que ésta le favorecerá: “me siento con conocimiento, experiencia, vitalidad y compromiso para aspirar a ese puesto”.
–¿Cómo encuentra hoy a la UNAM y cuáles ubica como sus necesidades a corto, mediano y largo plazos?
–Está sólida, activa, con muy buena imagen y en un muy buen momento, sobre todo si comparamos cómo estábamos hace ocho años. Aquí hago un reconocimiento a la excelente labor del rector De la Fuente. Es el legado que nos deja. Pero como él mismo ha dicho, la Universidad siempre da oportunidades para poder llevarla a mejores condiciones.
“Los tiempos por venir en el país serán de grandes retos. En lo social, demográficamente seguiremos teniendo generaciones cada vez más grandes. El bono demográfico todavía no llega a la educación media superior y tardará algunos años; hay que preocuparse. En esto la UNAM tiene un peso importante, debe seguir insistiendo ante las autoridades federales para ampliar las posibilidades de otorgar educación superior y media superior. Es un reto, un anhelo que nuestros chicos lleguen a esos niveles y encuentren una institución cada vez con más calidad”.
–Cada año, a las instituciones públicas de educación superior se les regatea el presupuesto. ¿Está dispuesto a pelear con el Ejecutivo y el Legislativo por los recursos para la UNAM?
–En lo económico, el reto va a seguir presente. Qué bueno que México tiene un crecimiento económico en tasas positivas, pero no estamos todavía a la vista de una etapa de mayor abundancia. Buscar un buen presupuesto no será un pleito; debe ser por diálogo y convencimiento mutuo. Permanentemente tendremos que insistir en que la mejor inversión para que México pueda avanzar en su desarrollo social es la educación.
–¿Qué falta mejorar en la Universidad?
–Existen dos sólidos sistemas que aún tienen mucho por mejorar, aunque se ha avanzado en los últimos años: el fortalecimiento y la revitalización de la planta académica, y buscar un sistema nacional de bachillerato donde también haya vasos comunicantes que permitan que chicos que entran puedan encontrar equivalencias y reconocimientos para continuar en otro nivel educativo. En la enseñanza superior hay que seguir la búsqueda de las nuevas disciplinas y carreras que el desarrollo científico, tecnológico y los problemas sociales van planteando. Una gran oportunidad está en los campus foráneos, donde hay investigación de alto nivel y podemos seguir formando cuadros en disciplinas novedosas.
–¿Cuál sería su proyecto para alcanzar esos retos?
–Desde luego, un proyecto académico que enfatice la búsqueda de mayores condiciones de calidad en todas nuestras actividades, que reafirme el compromiso social de la UNAM con ejes horizontales de desarrollo basados en una planeación participativa y en una evaluación que nos permita aquilatar qué estamos haciendo bien y qué habría que reorientar y corregir.
–¿Propondría la elevación de cuotas?
–El conflicto que vivimos en 1999 ha dejado para muchos universitarios, y yo soy uno de ellos, una postura clara del esfuerzo que tenemos que seguir haciendo para ampliar las posibilidades de educación superior a más jóvenes en el país. Los que falta por atender son económicamente los menos favorecidos; entonces, más que pensar en cuotas tenemos que asegurar que esos chicos lleguen y se sostengan en la educación superior.
–¿Cómo espera la contienda por la sucesión?
–Con el mayor número de candidaturas. Es lo más deseable para la Universidad, y que provengan del mayor número de áreas, tanto de la docencia como de la investigación. Es lo que refleja a la UNAM: diversidad, multiplicidad de actividades y de áreas del conocimiento. Que sea una contienda participativa. Hoy queda en sus manos expresar dónde consideran que están las mejores candidaturas.
Lo que la Universidad y el país esperan
“Y, finalmente, a quienes la Junta de Gobierno se sirva llamar tendrán la obligación de presentar un programa de trabajo. Es ahí el momento culminante donde los 15 miembros tendrán que asumir de manera plena y cabal lo que el país y la Universidad esperan de su gestión; una decisión con profunda vocación institucional, mirando indiscutiblemente el interés supremo de la UNAM, y que en ése están los intereses supremos de la nación”.
–Los procesos más recientes se han caracterizado por una pelea de grupos más que por una contienda entre proyectos. ¿Es usted parte de algún grupo?
–Ni pelea ni grupos. Yo digo: contienda y de universitarios de diferentes orígenes. Somos una institución que desarrollamos funciones muy importantes: educativas, de investigación, de difusión de la cultura, en diferentes disciplinas. Es muy natural que surjan candidatos de diferentes áreas. No veo en las (actuales) candidaturas ninguna improvisación; hay universitarias y universitarios que hemos dedicado nuestra vida a la UNAM, que la conocemos profundamente, que la hemos servido con una dedicación que refleja respeto y amor entrañable por ella.
–¿Se ve con posibilidades?
–¡Enormes!, desde luego. Me he visto con posibilidades a lo largo de estos 34 años de servirla. Hoy el anhelo es de seguirla sirviendo, y en la posición que implica la mayor responsabilidad. Siento que tengo la capacidad para hacerlo. Veré la contienda con el mayor espíritu universitario, no como una pelea. Es una contienda entre colegas.
–Y a todo esto, los estudiantes ¿dónde van a quedan?
–Pues en el centro del interés. Lo han estado a lo largo de mis casi 30 años de docencia. Siempre he tenido el privilegio de estar en la actividad educativa, que nos permite una relación permanente con los alumnos.
“Siempre he tenido el contacto con la comunidad estudiantil; lo tuve muy estrecho en los últimos ocho años con los alumnos de ingeniería y, en general, como director de escuela en el papel de consejero universitario. En diferentes comisiones, actividades del campo del deporte, de la recreación y la cultura se está en permanente contacto con el personaje que finalmente concentra la responsabilidad y el interés de todos los universitarios, que son nuestros estudiantes”.