CONTRA EL NEOLIBERALISMO EN EL CAMPO.

31 ene 2008

Prevén protesta de 150 mil personas en el Zócalo
Llegan caravanas de campesinos de todo el país
Gabriel León, Carolina Gómez y corresponsales
Provenientes de todo el país, campesinos, productores y organizaciones sindicales protagonizarán hoy lo que consideran será la protesta más grande que se haya efectuado en el país en repudio al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y por la defensa de la soberanía alimentaria y los derechos de los trabajadores.
Se prevé que por la tarde en el Zócalo capitalino se concentren por lo menos 150 mil manifestantes, para exigir al gobierno federal la renegociación del acuerdo comercial y que emprenda un viraje en las políticas económico-social y agraria, pues las que se han mantenido han llevado a la “ruina” al sector.
Previamente, diversos frentes campesinos cerrarán la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), cuyas sedes estatales desde ayer empezaron a ser tomadas. En la jornada de hoy no participarán seis de las 12 organizaciones del Congreso Agrario Permanente (CAP), las cuales simpatizan con la política de la Sagarpa.
La manifestación sellará el Pacto de solidaridad mutua –documento que firmarán por la mañana las organizaciones participantes–, con el que se pretende evitar que tras el alcance de acuerdos con el gobierno federal haya una desbandada de organizaciones, como ocurrió en 2003 luego de la firma del Acuerdo Nacional para el Campo.
Desde anoche, el Gobierno del Distrito Federal estableció un operativo de vialidad, seguridad pública y protección civil para mitigar el impacto de la marcha convocada por organizaciones campesinas para las 16 horas de hoy, y garantizar la gobernabilidad y la integridad de quienes participen en ella y de los capitalinos.
La mañana de ayer arribó al Distrito Federal la caravana de tractores que encabeza el Movimiento de Resistencia Campesina Francisco Villa –que será la que inicie la movilización de las 16 horas del Angel de la Independencia al Zócalo capitalino–, que se concentró en las inmediaciones del Museo de Antropología.
Horas antes, durante la madrugada comenzó la llegada de los primeros contingentes por la caseta de Tepotzotlán, en la carretera México-Querétaro. Procedentes de Guanajuato, mil 300 integrantes del Comité pro mejoramiento del agro nacional guanjuatense se instalaron en el Monumento a la Revolución.
Desde anoche y hasta el mediodía de hoy se espera la llegada cientos de miles de productores por los cuatro accesos al Distrito Federal, que estacionarán sus vehículos en torno al Monumento a la Revolución.
Procedente de Michoacán, 55 autobuses de 17 organizaciones de la Caravana General Lázaro Cárdenas del Río salieron desde anoche; un segundo contingente lo hará a las 8 de la mañana, y el tercero partirá en punto de las 10 horas.
Por el acceso sur de la capital llegará antes del mediodía el contingente Caudillo del Sur; el convoy de Veracruz arribará por la mañana por avenida Insurgentes Sur
La concentración en la Plaza de la Constitución durará 90 minutos y se dividirá en tres bloques, es decir serán 30 minutos para las agrupaciones campesinas, igual tiempo para el Frente Sindical Mexicano y un espacio similar para la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).
Por el sector agrario hablarán, en nombre de las 300 organizaciones que integran el movimiento Sin Maíz no Hay País, el dirigente Gabino Gómez, de la marcha que recorrió 2 mil kilómetros desde El Chamizal, Chihuahua, al Distrito Federal; Miguel Luna, por el Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, y Cruz López, por la Confederación Nacional Campesina.
Por el FSM hablarán Martín Esparza, del sindicato de electricistas, y Artemio Ortiz Hurtado, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Por la UNT, Francisco Hernández Juárez, del sindicato de telefonistas; Agustín Rodríguez, del sindicato de la UNAM, y Valdemar Gutiérrez, líder de los trabajadores del Seguro Social.
De forma paralela, en el interior del país ayer iniciaron las protestas, que continuarán hoy.
Leopoldo Ramos, Sergio Ocampo, Angeles Mariscal, Silvia Chávez, Andrés Timoteo, Ernesto Martínez, Jesús Narváez, Saúl Maldonado, Carlos Camacho y Martín Sánchez

La marcha social
josé gil olmos
México, D.F., 30 de enero (apro).- La de este jueves será la primera marcha de protesta social que se realiza en el gobierno de Felipe Calderón. En su carácter radica su importancia, pues campesinos y obreros juntos, como hace mucho tiempo no lo hacían, se manifestarán en la capital del país, en demanda de dos aspectos claves y que son desdeñados por la clase política: la soberanía alimentaria y las libertades democráticas.

Las últimas grandes marchas que se han realizado en la ciudad de México, con más de un millón de asistentes, han sido en protesta por los altos índices de inseguridad y fraudes electorales. Ello demuestra que, en los últimos años, la agenda nacional ha sido ocupada por cuestiones políticas y de seguridad pública, mientras que los temas sociales, como el abandono al campo, el alza de precios a los alimentos, la reducción de servicios de salud y los cambios a los contratos colectivos de trabajo, no existen ni en la agenda del gobierno ni en la de los partidos políticos.

La manifestación de este jueves resulta importante precisamente porque se trata de obligar a voltear la atención de la clase política hacia los graves rezagos sociales que sufre el país, algunos de ellos la pobreza, la falta de empleos, la migración y el encarecimiento de la canasta básica.

Al margen de problemas graves como la inseguridad, el narcotráfico y los procesos electorales, el país sufre una crisis social que se expresa en el aumento de la migración hacia Estados Unidos y en la producción de drogas en las partes más recónditas de la geografía nacional.

Los más pobres de México, tanto del campo como de la ciudad, sólo tienen tres caminos para enfrentar su precaria situación: emigrar, trabajar para el narcotráfico o integrarse a la guerrilla.

La falta de empleos y los bajos salarios han obligado a millones de mexicanos a buscar un mejor futuro del otro lado de la frontera y también del otro lado de la ley.

El campo mexicano, de por si castigado, con la llegada del Tratado de Libre Comercio, sintió los efectos aun cuando hasta este año se abrió el capítulo agropecuario. Según agrupaciones campesinas, como La Alianza Nacional de Productores Agropecuarios y Pesqueros, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos, se han perdido dos millones de empleos a raíz de la llegada del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

El lema de campaña de Felipe Calderón “el presidente del empleo”, ha quedado en mera anécdota en apenas un año de gobierno. Casi millón y medio de mexicanos no tienen trabajo, y tanto el Programa de Primer Empleo como el Sistema Nacional de Empleo, han fracasado. El primero sólo registró 11 mil 213 nuevas plazas. El segundo únicamente pudo colocar a 364 mil de los cerca de un millón 400 mil que llenaron una solicitud.



Según el gobierno calderonista, en octubre de 2007 se tenían registrados casi 800 mil empleos generados, pero sus cifras alegres chocaron con las del INEGI, que estimó un aumento del desempleo de 3.9 por ciento, cinco décimas más que en 2006.

Además, el incremento de 795 mil 954 asegurados en el IMSS, entre el 15 de noviembre de 2006 y la misma fecha de 2007, no significó necesariamente que el empleo aumentó, pues sólo una parte corresponde a nuevos empleos; otra, a empleos que ya existían pero que tenían un carácter informal y se volvieron formales, y una más a empleos que el IMSS regularizó producto de su capacidad fiscalizadora.

De acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mientras que en nueve países de América Latina disminuyó la desocupación, en México aumentó, y mientras que en 18 países el poder adquisitivo del salario mínimo subió, en nuestro país decreció.

La inconformidad social puede crecer ante la incapacidad del gobierno y de los partidos políticos de salirse de la agenda político-electoral, para atender las necesidades crecientes de la población.

Es obligado voltear la mirada a los brotes de inconformidad social que han empezado a mostrarse en diversas regiones del país. La agenda de gobierno no debe centrarse únicamente a combatir el narcotráfico y a negociar las reformas estratégicas como la privatización de PEMEX.

La pobreza y las necesidades de la población no se combaten con el uso de la fuerza pública ni militar. Sería un error de terribles consecuencias que Calderón intente aplicar la mano dura como lo hizo Vicente Fox al final de su administración con los conflictos en Atenco y Oaxaca.

Sin embargo, existen visos de que Calderón tiene esa intención, pues apenas la semana pasada lanzó un decreto en el que autoriza al Ejército a salir a las calles para realizar labores de seguridad pública.





López Obrador exige al FAP firmeza en la defensa de la industria petrolera
Desde el poder, Calderón y Mouriño se comportan como empresarios, afirma
PRI y PAN se alinean porque “hay mucho dinero de por medio”, sostiene
Reitera llamado a iniciar una huelga legislativa cuando se presente la iniciativa privatizadora
Alma E. Muñoz

En la defensa de la industria petrolera, “se es mexicano o se es traidor”, advirtió ayer Andrés Manuel López Obrador, quien acusó a las cúpulas de PRI y PAN –promotores de la privatización del sector– de actuar de manera irresponsable. Todos se alinean, dijo, porque “hay mucho dinero de por medio”, pues este tipo de negocios “son jugosísimos”, subrayó.
Afirmó que Felipe Calderón y Juan Camilo Mouriño –secretario de Gobernación—se comportan desde el poder como empresarios, pues así como otorgaron concesiones –a su paso por la Secretaría de Energía– a empresas extranjeras, principalmente españolas, para que éstas continúen vendiendo a la Comisión Federal de Electricidad más de 30 por ciento de la energía que se consume en el país, por encima de la Constitución, pretenden entregar el petróleo a manos extranjeras. “Son unos viles ladrones”, sostuvo.
Al reunirse con legisladores e integrantes de los tres partidos que integran el Frente Amplio Progresista (FAP) –PRD, PT y Convergencia–, así como con miembros del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, el político tabasqueño reiteró que en la lucha contra esas pretensiones no debe haber “medias tintas, no hay para donde hacerse”, y reiteró a diputados y senadores que inicien una huelga legislativa en el Congreso de la Unión cuando se presente la iniciativa para privatizar el petróleo.
El ex candidato presidencial ha manifestado que la intención de entregar la industria petrolera a empresas privadas, sobre todo extranjeras, la respaldan, además de Calderón y Mouriño, el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles, y los legisladores Manlio Fabio Beltrones, Santiago Creel Miranda, Emilio Gamboa Patrón y Francisco Labastida Ochoa.
López Obrador dejó en claro, en la reunión celebrada en las instalaciones del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear, que dicha acción debe ir de la mano de movilizaciones en la calle. Aclaró que en la huelga legislativa “no se obliga a nadie a participar”, y propuso que dicha acción vaya más allá de la toma de tribunas o de votar en contra, porque eso, apuntó, “no sirve”.
El dirigente perredista insistió que es necesario formar por lo menos cien comités de defensa del petróleo a escala nacional e instalar comisiones entre los seis coordinadores parlamentarios de los tres partidos, más los siete integrantes de la Comisión Coordinadora para la Defensa del Petróleo –Claudia Sheinbaum, Ifigenia Martínez, Layda Sansores, Jesusa Rodríguez, Berta Maldonado, Alfredo Jalife y Rosalinda López–, además de Porfirio Muñoz Ledo, coordinador nacional del FAP.
Dijo que en la defensa de la soberanía nacional no se puede actuar con sigilo y pidió a los presentes que estén preparados y en constante comunicación para iniciar las acciones correspondientes en el momento en que se presente la iniciativa. Durante su discurso, López Obrador aludió a la idea de paralizar el país.
Al encuentro acudieron, entre otros, Claudia Sheinbaum, los legisladores Layda Sansores, Javier González Garza, Ricardo Cantú, Alberto Anaya –dirigente del PT–, Alejandro Chanona –de Convergencia–, Arturo Núñez y Muñoz Ledo.
El acuerdo, clarísimo: González Garza
González Garza, coordinador de los diputados perredistas, aclaró que hay acuerdo entre estos últimos y los senadores de su partido para participar en la huelga legislativa. “Está clarísimo, (es) una decisión absolutamente unánime de enfrentar una situación de la entrega del petróleo”, pero rechazó anticipar las acciones a emprender.
Muñoz Ledo, en tanto, definió que se trata del “conjunto de acciones legislativas y sociales tendientes a impedir la aprobación de cualquier ley o modificación a la regulación existente que permita la privatización del petróleo”. No obstante, se negó a hablar sobre las medidas que esto incluye.
El coordinador del FAP dejó en claro que estas acciones se realizarán en el contexto de la no violencia, y destacó que López Obrador solicitó que la “toma de decisiones respecto de lo que vamos a hacer sea pronto, porque estas gentes son muy irresponsables”.