LA PRIVATIZACION SIN ARGUMENTOS
29 ene 2008
AMLO no quita el dedo del renglón sobre el debate en materia energética
Plantea al gobierno calderonista 10 puntos para atenuar el impacto por la recesión en EU.
Pide a Mouriño que acepte, ahora que políticamente anda agarrando la pierna al que se deja.
Ciro Pérez Silva
Andrés Manuel López Obrador insistió ayer en su llamado a debatir sobre el intento oficial “y el acuerdo PRI-PAN en el Congreso” para privatizar el petróleo, luego de señalar que “el único que balbució algo sobre aceptar este debate en una primera instancia fue el panista (Santiago) Creel, pero ya se echó para atrás”.
El tabasqueño también se refirió ayer en conferencia de prensa a la entrevista que sostuvieron el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y la presidenta del Congreso, la perredista Ruth Zavaleta. “Sería muy bueno que Mouriño, ahora que anda visitando, de afanosito, agarrándole la pierna a todo el que se deja, políticamente hablando, que de una vez aceptara debatir”.
López Obrador se dijo dispuesto a plantear el rechazo a esta medida “entreguista” en el mismo Congreso, aunque, precisó, “todo depende de la presentación de la iniciativa, porque el acuerdo que han tomado los legisladores del Frente Amplio Progresista es que al momento que se presente en el pleno se iniciará una huelga legislativa y nosotros vamos a convocar a los ciudadanos a actos de resistencia civil”.
De eso depende, dijo, su presencia en el Congreso, “pues ahora sí que no va a estar ahí ni Creel ni (Manlio Fabio) Beltrones ni (Emilio) Gamboa y menos Mouriño; ellos van a estar en sus búnkers, ahí donde se refugian. Lo mismo que el pelele de Calderón. Pero nosotros vamos a estar en la calle si es necesario, y los legisladores nuestros en huelga legislativa, para impedir que se lleve a cabo cualquier reforma que signifique entregar el petróleo a extranjeros”.
Esto lo dijo el tabasqueño luego de que, por segunda ocasión en cinco meses, llamó “al gobierno usurpador y sus instituciones responsables” a tomar medidas urgentes para evitar que el malestar económico provocado por la recesión de Estados Unidos se agrave y provoque mayores pérdidas en la producción y en el empleo.
López Obrador lamentó que al título de “espurio” Felipe Calderón sume los de “frívolo e ineficiente”, pues cuando el pasado 23 de agosto “le advertimos sobre las graves implicaciones que tendría para México el debilitamiento económico de Estados Unidos, no sólo no tomó ninguna acción para apoyar el aparato productivo y el consumo familiar, sino que se empeñó en gravar las prestaciones sociales, aumentó impuestos a empresas medianas, así como los precios de las gasolinas y el diesel”.
El tabasqueño propuso así a Felipe Calderón 10 medidas urgentes, pues, de no tomarse, “el estancamiento o, peor aún, la recesión en Estados Unidos, mantendrá el letargo de actividad económica de nuestro país por lo menos dos años más, mientras que el mayor desempleo y las repatriaciones de trabajadores migratorios crearán un clima social sumamente crítico”, aseveró.
Los puntos que debería implementar “el gobierno usurpador”, dijo López Obrador, son: reducir los precios de los energéticos con apoyo de un programa de reducción de costos y aumento de eficiencia; el excedente de ingreso petrolero debe canalizarse sin demora a la inversión en el sector energético. Se debería iniciar de inmediato la construcción de las tres refinerías que hacen falta para dejar de comprar la gasolina en el extranjero.
Reducir el gasto corriente y la operación del gobierno “espurio” en 200 mil millones de pesos, eliminando partidas destinadas a garantizar privilegios de los altos funcionarios públicos; exigir la revisión del Tratado del Libre Comercio. “Esta revisión que hasta hace poco parecía una herejía contra el libre comercio, hoy es una demanda de la mayoría de candidatos presidenciales de Estados Unidos.
Destacó que es indispensable poner en marcha un programa inmediato de empleo, para atemperar los efectos que tendrá la recesión estadunidense sobre el flujo migratorio; derogar el impuesto empresarial de tasa única, para evitar golpear injustamente a empresas y contribuyentes pequeños y medianos que por falta de recursos no pueden realizar las compras de activos para reducir su carga fiscal.
No retrasar más las acciones contra abusos de los monopolios y oligopolios tanto de precios como de prácticas anti-competitivas; examinar cuidadosamente las implicaciones de la falta de competitividad para la balanza de pagos, pues la razón por la que la pérdida de competitividad de la industria no ha frustrado la estabilidad macroeconómica es el alto precio del petróleo, mismo que oculta el deterioro de la cuenta no petrolera.
“Si este déficit no se corrige, México quedará expuesto a fuertes ataques especulativos contra el peso, sobre todo al bajar el precio del petróleo; hay que adecuar los programas sociales oficiales para reducir el costo de la burocracia administrativa y proveer la ayuda a las familias beneficiarias de manera directa. Estos apoyos deben llegar a la población más golpeada por la crisis económica y bienestar social. El Congreso mexicano y el gobierno usurpador deben defender, ahora más que nunca, con dignidad y energía. los derechos humanos de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos.”
Carlos Montemayor
Pemex: ¿destino manifiesto?
Hace algunos meses comentamos que uno de los efectos más sobresalientes de los atentados del Ejército Popular Revolucionario (EPR) a los oleoductos en Quintana Roo, Guanajuato, y otros estados de la República, fue la inesperada reconversión de Petróleos Mexicanos (Pemex) en un “patrimonio de todos los mexicanos”. En las pasadas cuatro administraciones presidenciales Pemex se ha visto sometido a un proceso de desgaste, privatización y endeudamiento para preparar y forzar su desaparición total como empresa pública. Su carácter de fondo revolvente del gobierno federal, su constante cesión a consorcios privados y la corrupción lo apartan cada vez más del desarrollo industrial y económico del país. En este contexto, no carecían de sentido los primeros comunicados del EPR: Pemex ha dejado de ser un “patrimonio de todos los mexicanos” y se ha convertido en uno de los intereses de grupos trasnacionales; se trata de bienes que formalmente desean considerarse negocios privados y no “patrimonio de todos”.
El afán de políticos nuevos y viejos por abrir el sector energético a trasnacionales estadunidenses y europeas tiene como eje recurrente afirmar que faltan recursos para dar mantenimiento y modernizar el equipo complejo del sector. En los años anteriores a 1938, las grandes compañías holandesas, británicas y estadunidenses suspendieron el mantenimiento a sus instalaciones petroleras a fin de disuadir a las autoridades mexicanas de una posible expropiación. Con la política económica iniciada hace cuatro sexenios, en cambio, se decidió que los recursos destinados al mantenimiento y desarrollo de Pemex se fueran reduciendo con el objeto de que la estructura petrolera mexicana llegara a deteriorarse tanto que fuera necesario privatizarla. Antes de 1938 se buscó deteriorar la industria petrolera para que no se nacionalizara. Ahora se buscó su deterioro para privatizarla. Estos procesos históricos de México son asombrosos.
Que la misma estrategia se aplique dos veces en menos de 70 años es sorprendente. Sobre todo porque tanto en el caso de evitar la expropiación como en el de privatizar se piensa que los hidrocarburos son un asunto privado, no público. Están dispuestos hoy los políticos a abrir las puertas de Pemex para que retornen las viejas grandes compañías, o las empresas que descienden de los grandes consorcios petroleros que en la década de los 30 extorsionaron a México. Como decíamos hace algunos años, el pasado no terminó de irse y el futuro no acaba de ser nuevo.
Los funcionarios actuales de Pemex plantean proyectos integrales para exploración, desarrollo, explotación y distribución, de tal manera que la privatización no equivalga al remate de las instalaciones de la industria petrolera mexicana actual, sino que resulte de una nueva industria que cada día, de manera acelerada, torne más inútil a la industria anterior. Es decir, mientras Pemex se extingue, se fomenta una industria paralela.
Esto se ilustra claramente con la apertura de Pemex Exploración y Producción, la principal subsidiaria de “nuestra” paraestatal: concedió a Halliburton en los últimos tres años 65 contratos para trabajos de perforación y mantenimiento de pozos, que fueron modificados mediante otros 127 contratos. El pasado 21 de enero Halliburton anunció en Texas que firmó con el gobierno mexicano actual un contrato a tres años para perforar y finalizar 58 pozos en la región sur de México. Otras trasnacionales están a la espera de más cambios “modernizadores” en Pemex y en el sector energía para que las ganancias se privaticen y las deudas se tornen deuda pública.
Al inicio de la anterior administración federal, en el Programa Nacional de Energía 2001-2006, se nos informó que era necesaria una inversión de 120 mil millones de dólares en cinco años para que fuera posible “reactivar y modernizar” los sectores eléctrico, del petróleo y del gas natural. Ahora sabemos que en los últimos siete años el ingreso petrolero acumulado a precios de 2007 fue casi de 410 mil millones de dólares, monto que podría rebasar los 500 mil millones de dólares al cierre de 2008, y que representa casi cuatro veces la cifra que se nos dijo que era esencial invertir.
En este contexto, afirmar que es necesaria la privatización del sector energético porque no hay recursos o para aumentar el gasto social es una tremenda mentira. Es un cinismo disponerse a privatizar los cuantiosos ingresos del sector energético y al mismo tiempo subsidiar a los consorcios que lo están privatizando; es absurdo defender una creciente deuda contra el desarrollo social del país. Los políticos viejos y nuevos que se proponen esta privatización como objetivo central del actual gobierno quieren que caigamos en el error de creer que la empresa privada es sinónimo de honestidad y eficiencia. No es así en el caso de Halliburton y Repsol, por ejemplo. Por otro lado, los rescates bancarios, carreteros, aéreos y azucareros han representado una sangría peligrosa para el país y son una demostración incontrastable de la corrupción e ineficiencia de numerosos empresarios y consorcios, a quienes no les interesa asegurar un servicio público, sino aumentar utilidades privadas.
Comisión internacional de derechos humanos visita México
La CCIODH prevé dialogar con gobernadores y presos
Víctor Ballinas
La Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH) inicia mañana, miércoles 30 de enero, su sexta visita a México.
Para ello, el organismo internacional ha solicitado más de un centenar de entrevistas, 50 de ellas con funcionarios, entre ellos, el Presidente de la República, así como el secretario de gobernación, el procurador general de la República y los gobernadores de Oaxaca y Chiapas, además de dirigentes de organizaciones civiles. También requiere reunirse con los presos de Oaxaca, Tabasco, y Atenco.
El 2 de febrero, la CCIODH, después de ofrecer una conferencia de prensa en la ciudad de México y de “probablemente sostener entrevistas con funcionarios federales”, se trasladará a Chiapas.
En esa entidad, el día 4 ofrecerá otra conferencia de prensa y espera reunirse con el gobernador, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos estatal, los secretarios de gobierno y Seguridad Pública, así como con el Ministerio de Justicia, entre otros.
Posteriormente, el día 9 se trasladará al estado de Oaxaca, donde también espera sostener una reunión de trabajo con el gobernador Ulises Ruiz, el secretario de Gobierno, el procurador de justicia, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el edil de Oaxaca, el arzobispo de la diócesis de Oaxaca Antequera, la Red Oaxaqueña de Derechos Humanos e integrantes de la APPO y del CNTE, así como con una decena de organizaciones civiles.
Además, ha solicitado entrevistas con los presos del penal de Ixcotel, una visita al titular de menores y a los penales de Cuicatlán y Pochutla. Posteriormente esta comisión internacional se trasladará al Distrito Federal, para terminar su trabajo de observación y realizar entrevistas con el gobernador del estado de México, su secretario de gobierno, la Agencia de Seguridad Estatal, el edil de Texcoco, abogados defensores, víctimas de la represión en Atenco y familias afectadas.
México en el ranking de los bajos salarios
Aumentará desempleo este año, por la poca actividad económica: OIT
JULIÁN SÁNCHEZ
El Gráfico
Martes 29 de enero de 2008
México se encuentra entre los países con los índices más bajos en cuanto a salarios mínimos reales, además se ubica entre los que tienen mayor desempleo urbano y empleo informal entre las mujeres, señala la OIT en el documento Panorama Laboral 2007, dado a conocer ayer.
En el capítulo referente a los países de América Latina y el Caribe, se destaca que en México persistirá la baja expansión que ha registrado la actividad económica, debido al menor crecimiento de la demanda externa e interna, por lo que la tasa de ocupación se contraerá respecto del año pasado, mientras que la tasa de desempleo tendrá un aumento.
De hecho, resalta, que en el año analizado la tasa de desempleo urbano en 32 ciudades aumentó de 4.6% a 4.9% y la nacional de 3.6% a 3.8%, contrario a lo que se refleja en los demás países de la región, en la que se observa una ligera disminución en la desocupación.
Con ello, indica que la informalidad afecta en promedio a 61.5% de la población urbana ocupada, según la aplicación de una nueva metodología de estimación hecha en Colombia, Ecuador, México, Panamá y Perú.
Sobre este asunto el Panorama Laboral 2007 indica que “En Ecuador, México y Perú, las mujeres presentaron mayores porcentajes de empleo informal que los hombres”.
Paralelamente, resalta que mientras el poder adquisitivo del promedio ponderado de los salarios mínimos reales para 18 países de la región registró un aumento de 4.7% en los primeros tres trimestres de 2007, respecto al mismo periodo de 2006, hubo una disminución en México, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú.
La OIT estima que debido a la desaceleración de la economía estadounidense e impacto será mayor en aquellas naciones que dependen del crecimiento norteamericano, como México.
