LOS PRIVATIZADORES EN ACCION
30 ene 2008

Maniobran Mouriño y AN para abrir Pemex al capital privado
Fija con senadores de su partido la estrategia para avanzar en la reforma energética
Rechaza debatir sobre el tema con Andrés Manuel López Obrador y llama al PRD a que no se retire de la discusión
Andrea Becerril (Enviada)
Cozumel, QR, 29 de enero. El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, definió aquí con los senadores del Partido Acción Nacional (PAN) la estrategia para avanzar en una reforma energética que incluye de manera prioritaria al petróleo y luego a las empresas eléctricas. Rechazó debatir con Andrés Manuel López Obrador.
Durante una reunión a puerta cerrada, el funcionario federal pidió a la bancada senatorial, que coordina Santiago Creel Miranda, colaborar en la elaboración de un “amplio diagnóstico” de la grave situación actual de Pemex que justifique su apertura al capital privado, a fin de encontrar consensos con los otros partidos, en especial con el del sol azteca.
El efecto Zavaleta
Luego, en conferencia de prensa, el titular de Gobernación evadió responder a las críticas que le ha formulado López Obrador por buscar el apoyo de los perredistas a la reforma energética. Sólo aclaró que el encuentro que un día antes sostuvo con la diputada Ruth Zavaleta Salgado es parte “del diálogo entre poderes”, ya que se trata de la presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.
Interrogado sobre la decisión de los senadores del PRD de no participar en las discusiones en torno a la reforma energética mientras Felipe Calderón no presente la iniciativa, Mouriño Terrazo respondió que “lo ideal” es que ninguna fuerza política se retire de la discusión de los grandes temas del país, como es el futuro de Petróleos Mexicanos.
Durante las tres horas que estuvo reunido con los senadores “del partido en el poder”, como él mismo lo definió, Mouriño cerró la pinza de la lucha conjunta que darán el gobierno federal, el PAN y sus grupos parlamentarios para lograr la aprobación de la reforma energética.
Lo que sigue, dijo, es elaborar un diagnóstico, “estar seguros de que hablamos del mismo problema”, compartirlo con otros actores de la vida política para enriquecerlo y después de ello plantearse si es necesario enviar una nueva iniciativa de reforma o si con las ya existentes se puede abordar la discusión”.
Cuando se le preguntó sobre el reto que le lanzó López Obrador para debatir, Mouriño Terrazo insistió en que la discusión sobre cualquier tema relevante se debe dar en el Congreso.
El sector eléctrico, en lista de espera.
En la encerrona con los senadores panistas, el secretario de Gobernación les dijo que la prioridad del gobierno de Calderón Hinojosa es la apertura a la inversión privada en Pemex, pero luego deberá seguir el sector eléctrico.
Por separado, el coordinador de la bancada panista, Santiago Creel Miranda, se manifestó sorprendido por el anuncio del perredista Graco Ramírez de que los senadores perredistas salen de la discusión en materia energética, y advirtió que va a tratar de que reconsideren esa postura, toda vez que es importante acordar una reforma que permita fortalecer a Pemex.
Creel dio a conocer la agenda de diez puntos que acordaron ayer impulsar para el periodo de sesiones que inicia el viernes. El primero es la reforma enegética, seguida por la reforma en materia de radio, televisión y telecomunicaciones, la reforma estructural del campo, las modificaciones a leyes secundarias en materia electoral y de seguridad pública, y de educación y cultura. En la agenda panista figura también la modificación al régimen de Estado y forma de gobierno e iniciativas sobre relección legislativa y la reducción de integrantes del Congreso. La propuesta es eliminar 100 diputados y 32 senadores.
Pemex tiene recursos económicos, pero le faltan proyectos,
dice Reyes Heroles
Llama a ingenieros mexicanos a que participen en tareas de refinación y petroquímica
Miriam Posada García
Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene recursos económicos y hay la intención de fortalecerla, pero no tiene proyectos ni capacidad para desarrollarlos, aseguró el director de la empresa paraestatal, Jesús Reyes Heroles, al hacer un llamado a los ingenieros mexicanos a que participen en las tareas de refinación y petroquímica.
Durante su participación en la edición 24 del Congreso Nacional de Ingeniería Civil, señaló que de los 20 mil millones de dólares que Pemex tendrá para inversión, Pemex Exploración y Producción se llevará la mayor parte, y anunció que se licitará un proyecto de etanol para que particulares produzcan etileno.
Reyes Heroles aseguró que Petróleos Mexicanos tiene 15 estrategias para hacer una mejor administración de proyectos, salir de forma responsable a licitar y evitar riesgos de incumplimiento.
Contrario a lo que un día antes señaló en este mismo foro el presidente Felipe Calderón, Jesús Reyes Heroles aseguró que la empresa tiene recursos, y sobre todo existe la intención de fortalecerla; sin embargo, puntualizó que hay rezagos porque sólo en las áreas de refinación y petroquímica se dejaron de generar proyectos al ritmo que demandaban las necesidades del país y del mercado, por lo que ahora se requiere la participación de los especialistas mexicanos para salir adelante.
Detalló que cifras preliminares permiten prever que los ingresos totales de la empresa durante 2007 serían de 303 mil millones de pesos, sin embargo, la plataforma de producción será de sólo 3.1 millones de barriles al día, ya que la declinación en la producción de Cantarell ascenderá a 200 mil barriles diarios, aunque los trabajos en otros yacimientos están avanzando.
El director de la paraestatal señaló que entre los retos por afrontar figuran mantener esa producción de 3.1 millones de barriles de crudo al día; alcanzar una tasa de recuperación de reservas de cuando menos ciento por ciento para el periodo 2012-2013; restablecer las tasas de reservas en relación con la producción a 10 años; que la producción de gas sea superior a la demanda; reducir las importaciones de gasolina; eliminar pérdidas en refinación y petroquímica, así como reducir el apalancamiento de la inversión.
Asimismo detalló que la paraestatal tiene 15 iniciativas estratégicas para mejorar su desempeño, entre las que destacan establecer un sistema homogéneo para la administración integral de proyectos de inversión, mejorar la productividad y eficiencia, optimizar recursos humanos, medidas para combatir la corrupción y continuar alianzas estratégicas con empresas extranjeras para mejorar la tecnología.
Programa de infraestructura
Detalló que los principales proyectos de inversión considerados en el Programa Nacional de Infraestructura se relacionan con la transformación industrial de hidrocarburos, expansión, modernización y mantenimiento de la infraestructura.
Estos proyectos se concentran en la producción de petrolíferos de mayor calidad, así como su distribución, almacenamiento, transporte y almacenamiento de gas natural y en el incremento de la capacidad productiva de petroquímicos.
Reyes Heroles advirtió que para garantizar la seguridad energética del país la industria petrolera requiere realizar proyectos de alta complejidad y riesgo en las actividades de transformación industrial; sin embargo, “existe una baja capacidad de desarrollo y ejecución de proyectos en México, al tiempo que el número actual de firmas de ingeniería es 30 por ciento menor a las que había hace dos décadas”.
Esto, alertó, requiere de acciones urgentes para fortalecer a las firmas de ingeniería y empresas constructoras mexicanas con capacidad para desarrollar proyectos, diseñar contratos con panoramas de mediano y largo plazos y reducir las restricciones de carácter regulatorio que inciden en el desempeño y la capacidad de ejecución de proyectos.
El caos y la reforma energética
Luis Linares Zapata
El sector energético nacional se ha convertido en una inmensa maraña de aberraciones estratégicas, conceptuales, organizativas, políticas y financieras. Las causas de tal mazacote apuntan a arraigadas pretensiones privatizadoras, tráfico masivo de influencias, cálculos errados, políticas públicas defectuosas o mal intencionadas, torpezas de sus directivos y sendos negocios particulares. Haciendo caso omiso del caos, se piensa, por exigencias de la derecha, nacional y foránea, lanzar una ofensiva de reforma (la misma de siempre) dirigida desde Gobernación. El resultado se anticipa dañino para los intereses y el futuro de los mexicanos.
Un primer punto a destacar es el falaz asunto de la carencia de recursos de inversión para Pemex. Transparente sinrazón con la que se quiere promover el auxilio del capital privado y que ha sido argüida a pesar de la innegable bonanza de los ingresos petroleros (con la concomitante utilidad de operación y flujo de efectivo disponible) durante los últimos siete o 10 años. Otro punto recuerda la inexplicable decisión de priorizar extracciones masivas de crudo para la venta externa. Con ello se han secado reservas y beneficiado a los transformadores externos que regresan gasolina a costo creciente. Al principio la compra de carburantes no era eslabón sustantivo, pero el incremento en las importaciones deviene ahora punto crucial en la balanza comercial, ya de por sí deficitaria. Lo importante de este modo operandi ha sido la posposición, hasta estos aciagos días, de refinerías propias (recuérdese el proyecto Fénix tan cacareado).
La injerencia desmedida del sindicato tiene sustento en el cínico empleo de sus líderes para apoyar financieramente las campañas del PRI. Trafiques descarados que se arrumban en la trastienda de las componendas y las presiones aliancistas del PRIAN. En esos trastupijes encuentra duro basamento el ya santificado cuan rampante contratismo que, ahora, ha sido elevado un escalón adicional e introducido al seno mismo de las administraciones de Pemex y CFE. Sensible nudo de la casi incomprensible madeja actual lo apunta el abandono presupuestal y de funciones relegadas a que se sometió durante ya más de dos décadas al Instituto Mexicano del Petróleo. De ahí el alegato de incapacidad tecnológica para la exploración en aguas profundas, sustento de las propuestas alianzas estratégicas con empresas trasnacionales. Y qué decir del uso inmisericorde de los ingresos de Pemex para financiar la hacienda pública y eludir con ello el castigo a los privilegios fiscales, piedra angular de todo el tinglado de malos manejos en el campo energético. La dependencia de la renta petrolera es monumental (40 por ciento del total del presupuesto) e inmoviliza las decisiones para invertir las sumas que la energía demanda y que se relegan año con año. Hay que señalar las feroces presiones de los gobernadores para apropiarse de los llamados excedentes petroleros. De tales recursos dependen sus ambiciones personales y el consiguiente manipuleo electoral. Así, el Ejecutivo se convierte en tierra de nadie, se truncan las inversiones en el propio sector e imposibilita una adecuada planeación de la industria.
Antes de legislar sobre este fantasmagórico mazacote hay que repensarlo todo desde sus bases mismas. Volver a plantear, por íntima sanidad, con datos verificables, el futuro de un sector, el más importante para la viabilidad de esta asediada República. Reconocer que la deuda con que se ha lastrado a Pemex no es más que deuda gubernamental trasladada a esa empresa. De similar manera como a la CFE y a LFC se les sobrecarga la política de subsidios para la industria y los consumidores individuales para luego proclamar con alevosía el déficit y aun la quiebra de ambas organizaciones que son muy rentables.
El proceso de enredos se inició con las susodichas modernizaciones planteadas en el ilegítimo sexenio de Carlos Salinas y su proclamada apertura (cogeneraciones) del sector eléctrico (Ley reglamentaria del 92). Siguieron los intentos de remate que pretendió llevar a cabo el más entreguista de los presidentes neoliberales: Ernesto Zedillo. Sus fracasadas negociaciones, llevadas a mal término por su amanuense (Luis Téllez), afortunadamente para la nación, terminaron en un aquelarre entre priístas y sus manoteos por la caja electoral. Sin embargo, dejaron señalada la ruta para que el vendedor de Coca-colas renovara la tendencia marcada por sus antecesores y patrones. Fox hizo cuanto ofrecimiento se le ocurrió ante propios y extraños para que le entraran al estratégico sector de la energía para hacer negocios. Sus esfuerzos de remate concluyeron en los famosos contratos de servicios múltiples para permitir la injerencia trasnacional en el ramo gasífero (Burgos), contratos que han resultado sumamente onerosos e inefectivos y que, sin embargo, se tratan de extender a la exploración y otros campos adicionales con previsibles malos resultados.
La parte más trascendente de las contrahechuras de Fox, ese ranchero rencoroso, se concretó en el ramo eléctrico, donde se dio cauce a una ruidosa privatización bajo distintas formas de cogeneración. Con ello se posibilitó que hoy más de 30 por ciento de la electricidad que se consume en México sea producida por empresas extranjeras, principalmente españolas. El resultado ha sido una energía más cara, enormes pasivos lastrados con altos intereses, intercambio indebido entre los titulares de las concesiones (dentro y fuera del ámbito y control nacionales), venta ilegal del fluido y derivadas criminales como las inundaciones de Tabasco que permanecen en la más profunda de las opacidades. Este cúmulo de innobles tareas, impulsadas por Fox y concretadas por Calderón, cuando era su secretario de Energía (apoyado por el interesado negociante de concesiones Mouriño) desembocaron en sendas denuncias de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que fueron combatidas, ante la Suprema Corte de las impunidades declaradas, por la presidencia de los gerentes.
La ASF ha quedado por acuerdo de la Corte incapacitada para aclarar la pertinencia y legalidad de los contratos eléctricos que apuntan, a juicio de los auditores, a serias irregularidades. Los negocios que se han incubado y que se desarrollan aquí son enormes sin que se les pueda airear ante la sociedad y menos hincarle el diente de la justicia. Lo hasta aquí explorado es una pequeña parte del diagnóstico pendiente. No al mañoso que Calderón se refirió en días pasados ante sus correligionarios, sino al que todos deben contribuir para defender lo propio.
El Ejército seguirá en las calles
Jorge Carrillo Olea.
El Ejército seguirá en las calles, decreta Calderón, y con ese decreto viola la Constitución, que dispone, artículo 129: “En tiempos de paz, ninguna autoridad militar podrá ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.” De la misma manera se violó cuando en Tijuana la comandancia de la segunda región militar quiso atribuirse funciones de Ministerio Público, y se ha violado siempre.
Para mí no es un problema que el Ejército participe en estas acciones. En 1968 experimenté personalmente su presencia en las calles de Washington para reprimir brutalmente los motines que efectuaban negros en demanda de derechos civiles. Lo hemos visto también en países de alta civilidad, como Francia. El auténtico e insoslayable problema es que en México, a diferencia de aquellos países, se hace violando la Constitución y leyes secundarias. Nuestros gobernantes no han querido, por temor a la crítica, adecuar las leyes a los tiempos, muy particularmente las leyes militares que datan de los años 30 y aquéllas fueron inspiradas en las porfiristas. El Programa Sectorial 2007-2012, de la Secretaría de la Defensa Nacional, no contempla nada al respecto.
Los ejércitos tienen la función de coadyuvar al sostenimiento de las instituciones y, por tanto, del Estado, pero lo deben hacer en el marco de la legalidad y sufrir las sanciones en los casos en que se acrediten responsabilidades. Antes de su toma de posesión, el hoy Presidente confesó a quien iba a ser su secretaria de Gobernación, que no sabía nada del Ejército.
Esto no es un pecado. Se convierte en un grave error u omisión política, actuar sin consultar a quien tiene la obligación de saber, para eso existen los asesores y para eso es la función del refrendo de leyes y decretos. De esta manera hoy estamos viendo el “sí, señor presidente” de otros tiempos.
Adecuar la legislación castrense a la demanda de los tiempos es imperativo. No hacerlo coloca al militar y a la sociedad en una situación de verdadera indefensión jurídica que finalmente daña al propio Ejército y a la sociedad.
La situación descrita mucho tiene que ver con el pasmoso número de deserciones anuales. Es un problema añejo que ahora se ha hipertrofiado, porque cada día las leyes son más obsoletas y, por tanto, la discrecionalidad cada día es mayor, conduciendo a la más libre e impune arbitrariedad y abusos de autoridad.
La vida militar transcurre tras de cortinas. Nadie sabe su verdadero desarrollo y su impacto en la dignidad del individuo. Tómese de ejemplo lo siguiente: la ley previene que a un general no se le puede arrestar por más de 24 horas. Hace algún tiempo a un general, director del Hospital Central Militar, se le arrestó 15 días por mandar cortar unas ramas, dicha sanción corresponde exclusivamente a la tropa. El autollamado general Gallardo se equivoca en cuanto a su planteamiento del ombudsman militar, pero lamentablemente las violaciones a la dignidad y entereza del hombre se dan en todas partes todos los días, sin que haya recursos de apelación.
En estos tiempos en que se presume el cambio está la oportunidad para transparentar la vida militar y hacer las correcciones necesarias a leyes y procedimientos. De ello, además de los militares, será beneficiaria la sociedad.
Lamentablemente la ruta por la que se ha enviado al país es promotora de mayores conflictos: desempleo, pobreza, miseria en los servicios públicos –esencialmente salud–, huelgas, inseguridad y violencia; e ineficiencia en otros: energía, correos, etcétera. Esta situación obliga al gobierno a echar mano de todos sus recursos para mantener la estabilidad, pena es también que se olvide del recurso de primera mano que es la persuasión, la comunicación y el diálogo.
No, el gobierno transita con la mirada puesta en el cielo sin advertir lo escabroso que puede ser el camino. Gobierna a reacción, no a prevención o evitación de problemas, pero parece ser que así le gusta al Presidente. Se sintió valiente cuando declaró: “me gusta gobernar en la adversidad”.
