PARARON LOS MINEROS
17 ene 2008
Pararon 85 plantas y yacimientos del país en respaldo a Cananea: sindicato minero
Se unieron a la protesta más de 25 mil, dice el gremio; apoyó sólo 33% de obreros: STPS. Anuncia la Secretaría del Trabajo que se descontará el día a quienes no laboraron ayer
Patricia Muñoz y Carolina Gómez
El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), que encabeza Napoleón Gómez Urrutia, reportó que el paro convocado para ayer en el primer turno de trabajo –de 7 de la mañana a 3 de la tarde– fue exitoso, puesto que pararon 85 plantas metalúrgicas y yacimientos del país, y un total de 25 mil trabajadores se sumaron a la acción en apoyo a los trabajadores de Minera de Cananea, en huelga desde el pasado 30 de julio.
Dijo que durante ocho horas suspendieron labores complejos industriales como la Siderúrgica Lázaro Cárdenas (Sicartsa), en Michoacán, y Altos Hornos de México, en Saltillo.
Durante todo el primer turno de ayer no laboraron las secciones de Hidalgo, Guerrero, Taxco, Durango, Morelia, Matamoros, Oaxaca y Saltillo, entre otras, y según dejó entrever el SNTMMSRM, la protesta por los actos cometidos contra los trabajadores de Cananea podría escalar, con “más paros y por más tiempo”, si se insiste en desconocer esta huelga.
Incluso, el secretario de asuntos políticos de la organización, Carlos Pavón, planteó que a los paros y movilizaciones convocados se suma el hecho de que en los próximos días se presentarán emplazamientos a huelga en las secciones de Chihuahua, Zacatecas e Hidalgo, donde se tienen que llevar a cabo revisiones salariales.
En el reporte sobre el paro de ayer se señala que entre las secciones más numerosas que no trabajaron se encuentran la 271 y la 273, donde cerca de 6 mil mineros sindicalizados no laboraron, y al menos 4 mil que no pertenecen al SNTMMSRM tampoco pudieron hacerlo.
Incluso, empleados de Sicartsa realizaron una marcha en Lázaro Cárdenas y reiteraron que habrá otras movilizaciones para los siguientes días, entre ellas la que se realizará el próximo martes, donde los mineros marcharán a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Sin embargo, en la jornada de ayer también pararon las secciones 147 y 288, correspondientes a Altos Hornos de México. Los mineros de Taxco, que están en huelga, también refrendaron su apoyo a los de Cananea.
Al respecto, la STPS, Grupo México y la Cámara Minera de México (Camimex) enviaron sendos comunicados de prensa en los que coinciden en que el sector trabajó ayer con “normalidad”. Incluso, dan el mismo dato: ya que la dependencia que encabeza Javier Lozano, igual que los empresarios, señala que “sólo participó en el paro 33 por ciento de los agremiados”.
La Secretaría del Trabajo puntualizó: “es importante señalar que la figura de paro de labores, como el convocado por el sindicato minero, no está prevista en la Ley Federal del Trabajo, por lo que la convocatoria realizada y los paros parciales verificados son procedimientos de hecho, no de derecho”, por lo que, según la dependencia, no son legales. Anunció que por este motivo, las empresas van a descontar el importe de los salarios correspondientes a las “ausencias injustificadas en este día”, y que se van a computar estas faltas “para efectos de otras sanciones aplicables”. Señaló también que la cifra de 100 mil trabajadores que maneja el sindicato está fuera de toda realidad, ya que su padrón se compone de 33 mil 581 trabajadores.
Por su parte, Carlos Pavón llamó al titular de la STPS a quitarse el traje y realizar un recorrido en la mina de Cananea, para que verifique realmente el número de trabajadores sindicalizados que respaldan la huelga.
La banda Timbiriche.
josé gil olmos
México, D.F., 16 de enero (apro).- Timbiriche es el nombre que se le ha puesto al equipo de Felipe Calderón, y quien lo bautizó de esa manera no podía haber tenido mejor tino. Desde que llegaron al poder parecen un club de amigos con juguete nuevo.Es público que a los integrantes del círculo más cercano a Calderón los une la amistad antes que su trabajo y que se distinguen por su inexperiencia política y novatez. El vocero presidencial Max Cortázar no terminó la preparatoria; el nuevo jefe de la Oficina de la Presidencia, César Nava, no ha tenido ningún cargo de gobierno, sólo partidista; Alejandra Sota, coordinadora de imagen presidencial, no ha pisado más que oficinas de su partido, y Juan Camilo Mouriño en su corta carrera sólo destaca su paso como diputado federal, sin que haya sobresalido en la tarea legislativa.Quizá el que tiene mayor experiencia política sea Germán Martínez, quien ha tenido distintas tareas en el PAN, como representante en el IFE y como legislador. Aunque a nivel de gobierno tampoco ha tenido mucho trabajo, únicamente los meses que estuvo al frente de la Secretaría de la Función Pública donde no resolvió los casos más emblemáticos, como la corrupción en el gobierno de Fox.La llegada de Mouriño a la Secretaría de Gobernación podría provocar más problemas para Calderón si tomamos en cuenta su inexperiencia como negociador, y el que desde ahora está más preocupado por su carrera política con miras a la elección presidencial del 2012 que por allanar el camino del gobierno federal ante decenas de problemas que ponen en peligro la gobernabilidad del país.Quizá se podría pensar que es una ventaja que el equipo que gobierna el país sea joven, sin una historia política salpicada de corrupción. Pero qué virtudes políticas tienen personajes como Mouriño al que se le reconoce ampliamente sus ambiciones desmesuradas por el poder.En el círculo cercano de los calderonistas, Mouriño destaca por su excesivo deseo de control. Cuando estaba en la oficina de la Presidencia de la República tenía tanto dominio que inclusive él firmaba los vales de gasolina de sus colaboradores.Nacido en Madrid en 1971, nacionalizado mexicano a los 18 años, tras haber llegado con su familia a México a finales de los setenta, Mouriño comenzó su carrera política en Campeche, donde su padre es propietario de una red de más de 35 gasolineras del Grupo Energético del Sur, desde donde apoyó en 2000 la candidatura del expresidente Vicente Fox.Su llegada a la Secretaría de Gobernación preocupa a las organizaciones sociales del país, pues según el Centro Nacional de Comunicación Social AC (Cencos), quizá una de los grupos civiles más antiguos en México, “se torna incierta la interlocución con los actores políticos del país, entre ellas las organizaciones civiles y sociales, línea que el gobierno de Felipe Calderón siguió a partir de la designación de Ramírez Acuña en el manejo de la política interna”. Cencos da otra lectura a la llegada de Mouriño, y exterioriza la preocupación de que debido a su estrecha relación con empresarios españoles que tienen fuertes intereses económicos en nuestro país, existe el riesgo de que se le dé preferencia al capital ibérico por encima del nacional, en detrimento de la economía interno. Algo que por cierto ya está ocurriendo.Pero más allá de esto, lo preocupante es que tomará las riendas de la secretaría que lleva el pulso de la vida nacional. Su ascendente carrera política le da poca experiencia para enfrentar problemas como la guerrilla o las negociaciones con gente como la líder magisterial Elba Esther Gordillo, que tiene un peso enorme en la política nacional.Gobernar el país no es un juego infantil de timbiriche, como a veces parece que lo toman Calderón y sus muchachos. Tres mil ejecuciones en lo que va de la administración – la mitad de lo registrado en todo el gobierno de Fox--, movilizaciones campesinas sociales en puerta, bombazos de la guerrilla eperrista, negociaciones con los partidos, etcétera, es parte de la agenda que como secretario de Gobernación tendrá que atender Mortiño.Habrá que ver cómo reacciona ante la posible acción de los grupos armados o frente a la explosión de conflictos sociales en varias partes del país. Hasta entonces sabremos de su capacidad, porque hasta ahora su gran virtud en su corta carrera política es el hecho de ser amigo de Felipe Calderón. Y lo mismo ocurre con los demás integrantes de la banda Timbiriche.
Cananea: un despido en caliente
Adolfo Sánchez Rebolledo
Si alguien aún tenía dudas acerca del curso del gobierno en materia laboral, los recientes hechos de Cananea despejan el horizonte. No hay nada nuevo bajo el sol y eso es lo grave. Hoy, como hace 30, 40 o 50 años, la democratización de la vida sindical sigue esperando quizá a una nueva correlación de fuerzas o a la extinción final de toda resistencia colectiva, lo que llegue antes.
Pero si ayer resultaba impensable la democracia sin abrir las ventanas de las organizaciones sociales al aire puro de la participación colectiva, ahora parece una burla cruel o una simple falsificación hablar de normalidad mientras se impide a los trabajadores, sea mediante trampas legales o utilizando la represión (no tan) selectiva, ejercer sus derechos más elementales, como ya ha ocurrido en Sonora y antes en otros puntos de la geografía nacional.
En Cananea estamos ante un despido masivo en caliente, como en los viejos tiempos, cuando nadie soñaba que el estado de derecho fuera más que una coartada al servicio de los intereses corporativos. Pero el gobierno se mantiene fiel a la versión fabricada por quienes les precedieron en este espinoso asunto e insiste en tratar el conflicto con los mineros como si tan sólo fuera una conjura auspiciada por el líder ahora supuestamente caído en desgracia, tema menor de su lucha particular contra “los monopolios”sindicales, pero solamente aquellos que no se avienen a las alianzas estratégicas con el poder político-empresarial.
Mientras el sindicato se moviliza a lo largo del país, el responsable de la política laboral advierte con sorprendente descuido que “la seguridad e higiene no son el motivo principal de la huelga” de los mineros de Cananea, insinuación a la cual tampoco sigue alguna acción de su parte. Mas tanta frivolidad declarativa no es casual, pues la coincidencia con la empresa llega a extremos ridículos. Ya ni siquiera se cuidan las más elementales formas. Citando “los reportes que tenemos de la misma empresa”, el secretario del Trabajo relató a los periodistas cómo “poco a poco y de manera cada vez más constante los trabajadores están regresando a trabajar; les dan ahora un bono por haber regresado, le vuelven a pagar su salario, les pagan buena parte de sus salarios caídos y ésa es la situación jurídica”. ¿Qué, no tiene el secretario inspectores que le informen? ¿O Gobernación?
Como sea, la empresa aprovecha para sus fines el paréntesis de ambigüedad legaloide abierto por el juzgador tras declarar inexistente la huelga. Sin duda, la actuación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), a través de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), sumó una nueva cumbre a las hazañas de improvisación e ilegalidad tan frecuentes en la historia de las relaciones laborales en México. Vale la pena repetir aquí las palabras del vocero del Frente Auténtico del Trabajo recogidas ayer en estas páginas: “En diciembre de 2007 el primer tribunal colegiado en materia del trabajo determinó que la JFCA había actuado contra la ley al declarar inexistente la huelga, y ordenó que dictara una nueva resolución apegada a derecho, pero en lugar de ajustarse a la legislación la junta inventó una nueva causal, declaró inexistente la huelga y operó de manera inmediata la represión en contra de los trabajadores mineros; así, el derecho de huelga se convirtió en una causa directa de represión, y se criminalizó este derecho universal de los trabajadores”, señaló Jorge Robles.
¿Es moralmente compatible declararse el presidente del empleo y al mismo tiempo romper las huelgas mediante la represión y una amañada interpretación del derecho de huelga?
En los círculos gubernamentales se cierran filas para afrontar los desafíos del presente, pero sobre todo los que ya oscurecen el panorama: la recesión en Estados Unidos, las elecciones de 2009, el malestar acumulado por una generación que sólo ha vivido de las promesas de los gobernantes y, sobre todo, la amenaza creciente del desempleo como perspectiva de vida. Allí hay un mundo de irritación contenida. Pero los cálculos del régimen no pasan por el reconocimiento explícito de las realidades de la desigualdad. Todas están codificadas. Se les percibe estadísticamente, pero no se atienden en la dimensión social, incluso familiar donde se expresa. Hay un dejo prepotente, elitista y en el fondo autoritario en el modo como se perciben las opciones de los trabajadores ante la próxima reforma laboral, concebida desde el poder empresarial como un instrumento, uno más, en la consolidación del “modelo”.
Negro panorama para el campo: comisión legislativa
Considera imperativo renegociar el capítulo agropecuario
Emir Olivares Alonso
Tras un año en funciones, el gobierno federal carece de una política agropecuaria, lo que, sumado a la apertura total del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), exhibe un panorama para el campo mexicano nada alentador, pues se han acentuado las condiciones de pobreza y marginación, aseguró Héctor Padilla Gutiérrez, presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.
En un análisis sobre el acuerdo, que realizó ese órgano legislativo, se revela que a 14 años de la entrada en vigor del TLCAN las exportaciones sólo crecieron en 50 por ciento, mientras que las importaciones aumentaron 176 por ciento, contrariamente a lo que ocurrió de 1980 a 1994 (antes de aplicarse el acuerdo) cuando las primeras se elevaron en 202 por ciento frente a 29 por ciento de las importaciones.
El legislador insistió en que sí es posible renegociar el TLCAN, pero que no existe voluntad de los secretarios de Economía, Eduardo Sojo, y de Agricultura, Alberto Cárdenas, pese a que “en todo el mundo todos los contratos son renegociados. Se debe aclarar que renegociación no quiere decir negación total, ni tampoco ir a pelearse con los socios”.
Otro dato que resalta es que el número de trabajadores agrícolas (productores y campesinos) se redujo casi 50 por ciento en los 14 años de TLCAN, pasando de 9.9 millones en 1991 a 4.9 millones en 2006, perdiéndose 5 millones de empleos. La falta de oportunidades en el sector también ha provocado que 3 millones de trabajadores, sobre todo rurales, hayan migrado hacia Estados Unidos, incrementándose en 200 mil el número de personas que se van cada año, pues en la década de los 80 migraban 260 mil mexicanos, comparado con lo ocurrido de 2000 a la fecha, en que se han ido 450 mil al año.
Afectada, la soberanía alimentaria
“Ante la destrucción del campo –establece el informe legislativo—, se incrementaron las importaciones, con lo que se acabó el elemento que otorgaba al país el margen de soberanía alimentaria”. En ese sentido, el estudio destaca que el consumo de productos como maíz, trigo, soya, arroz, cebada y algodón es prácticamente de importación.
En el caso del maíz, 33 por ciento del total que se consume en el país es importado; del trigo se trae 55 por ciento; de soya, 95 por ciento , “cuando éramos exportadores”; 72 por ciento del total se importa de arroz; 22 de cebada y 55 de algodón.
En los 14 años de TLCAN el financiamiento para el sector cayó 90 por ciento, se “aniquiló la producción nacional de semillas mejoradas, se redujeron al mínimo las actividades de investigación y generación de tecnologías agroalimentarias. Asimismo, se acabó con la industria de fertilizantes propiedad de la nación, y se cancelaron los programas de asistencia técnica y capacitación”.
El documento refiere que el TLCAN “propició la creación de oligopolios en el país que controlan el acopio y comercialización de los alimentos que consume la sociedad: en maíz, cuatro empresas controlan el comercio de grano y dos la producción de tortilla; en trigo, una empresa es la poseedora del mercado; en huevo, tres; tres más en leche, y una en café”.
El legislador también se refirió a la carestía de productos. Sostuvo que el gobierno no puede presumir de tener un control al respecto, ya que se necesitan acuerdos entre todo los sectores.
Ante esta problemática, la comisión propondrá renegociar el tratado en su capítulo agropecuario, mientras que en el ámbito interno plantea buscar una política agraria que impulse el desarrollo del campo, donde se dé prioridad al manejo de riesgos de mercado, desarrollo tecnológico y a la generación de puntos de almacenamiento.
Estado de censura
jenaro villamil
México, D.F., 15 de enero (apro).- “El objetivo del poder es el poder mismo. El poder es narcisista por naturaleza, se esfuerza constantemente por perpetuarse por medio de la clonación y se acerca cada vez más a un estado de completa homogeneidad por el procedimiento de expulsar todo lo que le parece extraño o desviado”, escribió George Orwell, el novelista británico autor de 1984 y Rebelión en la granja, al describir de esa manera la lógica de la censura detrás de la ideología autoritaria.La expulsión de lo extraño, lo desviado, lo que no se controla plenamente o lo que disiente del consenso del poder (entiéndase poder económico, político, religioso o mediático), es justamente lo que explica el silenciamiento del noticiero de Carmen Aristegui.Tan contundente ha sido esa estrategia de censura que los poderes mismos pretenden minimizar la cancelación del espacio de Hoy por Hoy. En los medios dedicados a reproducir el narcisismo del poder (especialmente en la televisión) el caso simplemente no existió.En la radio no pocos comentaristas han señalado que existe “ambigüedad” por parte de Aristegui y que, para ellos, no se trata de un caso de censura. Algo similar se lee en algunos espacios de análisis editorial. En contra de esta idea de silenciamiento en los medios masivos, una mayoría contundente de la opinión pública --expresada en foros de análisis en el ciberespacio, en cartas a los medios impresos, en desplegados y en miles de correos electrónicos-- tiene un claro sentimiento de agravio y molestia por la censura a Carmen Aristegui.La censura de Televisa Radio –operada por funcionarios contratados por PRISA, el socio español-- se explica en las propias palabras de la empresa: a partir de la “incompatibilidad”, la dirección de W Radio ha señalado que Aristegui se tuvo que ir por diferencias en el “modelo editorial”.¿Cuál es ese “modelo editorial” con el cual no compaginaba Aristegui? ¿Confunden deliberadamente acciones administrativas –modificaciones en “la parrilla”-- para encubrir la cancelación de otro modelo editorial que sí existió, que fue exitoso en términos periodísticos y de audiencia?El periodista Daniel Moreno, el único vocero de W Radio que ha hecho declaraciones para argumentar más sobre el caso de Aristegui, no ha sido claro. Pretende señalar que las modificaciones contractuales fueron la causa de la salida de la periodista, tal como lo señaló en su entrevista del sábado 12 de enero de Milenio Diario.Moreno, incluso, lanzó un reto: que Aristegui aceptara mostrar los “términos del contrato”. Sin embargo, nunca explicó de qué se trata el “modelo editorial” con el cual era incompatible el noticiario matutino de Hoy por Hoy.El estado de censura que avala el consorcio PRISA no sólo es una alteración al ethos de la propia empresa sino una clara violación a la ética periodística más elemental. El caso Aristegui nos indica claramente que los valores y las reglas periodísticas desaparecen para subordinarse a las reglas de los intereses comerciales, políticos y corporativos.Como en el mito de Narciso, el propio poder puede caer ahogado frente a una falsa imagen uniformada que ahora pretende establecerse en los medios electrónicos.El escritor sudafricano J. M. Coetzee, en su alegato Contra la censura, también nos advierte:“Como la tiranía se basa en la mentira, simplemente forma parte de su naturaleza odiar la verdad… Como odia la verdad del artista –o del periodista--, el Estado tiránico trata de hacerla desaparecer. Sin embargo, de un modo u otro la verdad se acaba sabiendo”.
