¡Basta de sangre!

13/01/2011

Eduardo Ibarra Aguirre
Argenpress

Con el propósito de iniciar una movilización de la ciudadanía, en demanda de un alto a la violencia que padece el país, el historietista Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, lanzó la iniciativa “¡Basta de sangre!”, exigencia que pidió hacer propia y reproducir por millones en autos, puertas y ventanas de los domicilios particulares y por medio de las redes sociales.

Enseguida hicieron suya la pertinente propuesta del maestro de los cartonistas del país, la mayoría de los más leídos y vistos, además del diario La Jornada y la revista Proceso. Oportuna porque la campaña se inserta en la coyuntura del comienzo del quinto año del declinante grupo gobernante, artífice de la Guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, entre otras cosas para que Felipe Calderón Hinojosa se legitimara en Los Pinos; además porque las dirigencias de los partidos de oposición si bien impugnan aspectos medulares de la estrategia oficial, no hacen nada trascendente para enfrentarla; y finalmente porque en Ciudad Juárez y Morelia, Chihuahua capital y Tijuana, por ejemplo, tenaces núcleos ciudadanos hacen frente a los daños que les ocasionan tanto las bandas delincuenciales como las fuerzas regulares.

Cumplidos 49 meses de iniciada la estrategia gubernamental que privilegia los enfoques militares y policiacos para combatir con las armas a los mal llamados cárteles, en detrimento del trabajo de inteligencia, la abulia ante el lavado de decenas de miles de millones de dólares y la desatención de las vertientes socioeconómicas y socioculturales de la delincuencia, el secretario técnico y vocero del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Poiré, dio datos y evaluaciones que niegan la razón de ser de la movilización que auspician los moneros.

En el marco del asesinato de 30 personas en Acapulco, Guerrero, y de 56 en todo el país, lo que establece un récord para una jornada criminal de un día, el sábado 8; y de 300 asesinatos en una semana, el vocero postuló que “se esta debilitando como nunca” a todas las organizaciones criminales, causándoles “un daño severo e irreversible a sus estructuras de organización”, con lo cual desnudó a la peregrina idea de que pueden caer 800 mil narcos y el excelente negocio trasnacional seguirá reproduciéndose.

Poiré informó que 51 por ciento de los “líderes criminales más peligrosos de México” fueron abatidos –algunos asesinados con alevosía y ventaja, como Arturo Beltrán Leyva-- o capturados, lo que significa que “se ha hecho más de la mitad de la tarea”. Y auguró que se derrumbaron enormes árboles torcidos “y cuyos retoñitos no se permitirá que vuelvan a crecer igual que antes”. Entre los logros del gobierno federal, anunciados por el vocero, y la visión de los promotores de la plausible campaña, existe una diferencia como entre la noche y el día que rebasa, y con mucho, la condición de gobernantes y gobernados.

Dice Rius que con “¡Basta de sangre!” --movilización propagandística que arrancó el lunes pasado y tendrá como momentos estelares protestas en las calles el miércoles 13 y una cadena de mensajes dirigidos a Calderón Hinojosa el día 17--, “tratamos de combatir a esa sociedad de agachados que no quiere abrir la boca porque tiene miedo” (La Jornada, 11-I-11, p. 3).

Miedo es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Y es inherente al ser humano, siempre y cuando tenga un mínimo aprecio por la vida. Bienvenida la iniciativa ciudadana que seguramente será útil para una sociedad que no requiere de redentores.