EL PODER ESCLERÓTICO Y REPRESOR.

29/01/2011

Día del juicio en Egipto

ROBERT FISK

El Cairo. ¿Día de oración o de furia? Todo Egipto esperaba el sabbath musulmán –para no mencionar a los temibles aliados de El Cairo– mientras el anciano presidente del país se aferra al poder después de noches de violencia que han sacudido la fe estadunidense en la estabilidad del régimen.

Hasta ahora han perecido cinco hombres durante los disturbios y casi mil más han sido encarcelados; la policía ha golpeado mujeres y por primera vez una oficina del gobernante Partido Nacional Democrático ha sido incendiada. Los rumores son aquí tan peligrosos como el gas lacrimógeno. Un periódico cairota ha afirmado que uno de los principales consejeros de Hosni Mubarak ha volado a Londres con 97 maletas repletas de dinero, pero otros reportes hablan de un presidente furioso que grita a los altos mandos de la policía porque no han tratado con más severidad a los manifestantes.

Mohamed el Baradei, premio Nobel y ex funcionario de la Organización de Naciones Unidas (ONU), volvió este viernes a Egipto, pero nadie cree –salvo tal vez los estadunidenses– que pueda concentrar en torno suyo los movimientos de protesta que han surgido por todo el país.

Ya se han dado signos de que quienes están hartos del régimen corrupto y antidemocrático de Mubarak han tratado de convencer a los mal pagados policías que patrullan El Cairo de que se unan a ellos. ¡Hermanos! ¿Cuánto les pagan?, comenzó a gritar una muchedumbre a los gendarmes capitalinos. Pero nadie negocia: no hay nada que negociar, excepto la partida de Mubarak al exilio, y el gobierno egipcio no dice ni hace nada, que es más o menos lo que ha venido haciendo durante las tres décadas pasadas.

La gente habla de revolución, pero no hay quien remplace a los hombres de Mubarak –jamás designó un vicepresidente–, y un periodista egipcio me dijo este viernes que había encontrado algunos amigos que sentían lástima por el presidente aislado y solitario. Mubarak tiene 82 años de edad y aun así insinuó que se postulará de nuevo a la presidencia, para indignación de millones de egipcios.

La verdad desnuda y horrible, sin embargo, es que salvo por su brutal policía y su ejército ominosamente dócil –el cual, por cierto, no ve con agrado a Gamal, el hijo de Mubarak–, el gobierno carece de poder. Ésta es una revolución por Twitter y por Facebook, y hace mucho que la tecnología derribó las desfallecientes normas de la censura.

Los hombres de Mubarak parecen haber perdido toda iniciativa. Los periódicos de su partido están llenos de autoengaño: empujan las notas de las manifestaciones de masas al pie de las primeras planas, como si con eso alejaran a las multitudes de las calles: como si, de hecho, por empequeñecer las notas las protestas jamás hubieran ocurrido.

Pero no se necesita leer los periódicos para saber qué ha fallado. La suciedad y las ciudades perdidas, las cloacas abiertas y la corrupción de todo funcionario gubernamental, las sobrepobladas prisiones, las risibles elecciones, todo el vasto y esclerótico edificio del poder ha llevado por fin a los egipcios a las calles.

Amr Moussa, jefe de la Liga Árabe, apuntó algo importante en la reciente reunión cumbre de líderes árabes, en el centro turístico egipcio de Sharm el Sheikh: Túnez no está lejos de nosotros: los hombres árabes están destrozados.

Pero, ¿será así en verdad? Un viejo amigo me contó una horrible historia de un egipcio pobre que afirmó no tener interés en echar a los jefes corruptos de sus comunidades del desierto. Al menos ahora sabemos dónde viven, dijo. Hay más de 80 millones de personas en Egipto, 30 por ciento de ellas menores de 20 años. Y ya no tienen miedo.

Una especie de nacionalismo egipcio –más que islamismo– se hace sentir en las manifestaciones. El 25 de enero es el Día Nacional de la Policía –para honrar a la fuerza que dio la vida combatiendo a las tropas británicas en Ismailia–, y el gobierno regañó a los manifestantes, diciéndoles que deshonraban a los mártires. No, gritaron las multitudes: esos policías que murieron en Ismailia eran hombres valientes; sus actuales descendientes en uniforme no los representan.

El gobierno, sin embargo, no es tonto. Hay cierta astucia en la liberación gradual de la prensa y la televisión en esta destartalada seudodemocracia. Ha dado a los egipcios apenas suficiente aire para respirar, para mantenerlos callados, para disfrutar su docilidad en esta vasta tierra labrantía. Agricultores y no revolucionarios, pero cuando varios millones invadieron las ciudades, los barrios bajos y las casas en ruinas y las universidades, las cuales les dieron títulos pero no empleos, algo tenía que ocurrir.

“Estamos orgullosos de los tunecinos: han mostrado a los egipcios lo que es tener orgullo –dijo este viernes otro colega egipcio–. Fueron una inspiración, pero aquí el régimen fue más listo que el de Ben Ali en Túnez. Puso un barniz de oposición al no arrestar a toda la Hermandad Musulmana, y al decir luego a los estadunidenses que el gran peligro es el islamismo, que Mubarak es lo único que se interpone entre ellos y el ‘terror’… mensaje que Washington ha estado dispuesto a escuchar durante los 10 años pasados.”

Existen varias pistas de que las autoridades en El Cairo se percataron de que algo se avecinaba. Varios egipcios me han dicho que el 24 de febrero agentes de seguridad descolgaban imágenes de Gamal Mubarak en los barrios bajos, por temor de que provocaran a las multitudes. Pero el gran número de detenciones, las golpizas de la policía –a hombres y mujeres por igual– y el casi colapso del mercado egipcio de valores llevan la marca del pánico, más que de la astucia.

Y uno de los problemas ha sido creado por el propio régimen: se ha deshecho por sistema de toda persona dotada de carisma; las ha echado del país, y castrado políticamente cualquier oposición real al aprisionar a muchos disidentes. Los estadunidenses y la Unión Europea llaman al régimen a escuchar al pueblo, pero, ¿cuál es el pueblo, quiénes son sus líderes? No es un levantamiento islámico –aunque podría llegar a serlo–, pero, salvo la cantilena de la participación de la Hermandad Musulmana en las manifestaciones, es apenas una masa de egipcios asfixiada por décadas de fracaso y humillación.

Pero todo lo que los estadunidenses parecen capaces de ofrecer a Mubarak es una sugerencia de reformas, cosa que los egipcios han oído muchas veces. No es la primera vez que la violencia ha llegado a las calles del país: en 1977 hubo tumultos por la comida –yo estaba entonces en El Cairo y había muchas personas hambrientas y enardecidas–; el gobierno de Anuar Sadat logró controlar a la gente bajando los precios de los alimentos y aplicando cárcel y tortura. Ha habido motines policiacos, uno de ellos suprimido sin piedad por el propio Mubarak. Pero esto es algo nuevo.

Resulta interesante que no parece haber animosidad hacia los extranjeros. Muchos periodistas han sido protegidos por las multitudes y –pese al deplorable apoyo de Washington a los dictadores de Medio Oriente– ni una sola bandera estadunidense ha sido quemada. Eso muestra lo que es nuevo. Tal vez un pueblo ha crecido… sólo para descubrir que sus envejecidos gobernantes son todos niños.

WikiLeaks: Manning, el informante

Leonardo Boix

LONDRES, 29 de enero (apro).- Bradley Manning, el soldado estadunidense de 23 años que fue uno de los informantes clave del sitio Wikileaks para la publicación de documentos confidenciales sobre la guerra de Irak, corre ahora peligro debido a las estrictas condiciones de encarcelamiento a las que es sometido desde julio pasado en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos, que lo han dejado ahora al borde del suicidio.

Manning fue acusado el 5 de julio último bajo el Código de Justicia Militar de Estados Unidos por “transferir información clasificada” de su ordenador personal y por “comunicar datos de seguridad y defensa nacional a una fuente no autorizada”, entre el 19 de noviembre de 2009 y el 27 de mayo de 2010.

Desde el momento de su sentencia, fue encarcelado como “preso de alta peligrosidad” en la cárcel Marine Corps Brig de Quantico, en el estado de Virginia. Allí ocupa una celda de 6.7 metros cuadrados, con una pequeña letrina, un inodoro, un lavabo, y sin ventanas al exterior.

Se estima que recién en mayo de este año accederá a una audiencia preliminar durante la cual se determinará si debe o no enfrentar una Corte marcial.

Manning se desempeñaba como soldado de la Décima División de Montaña dentro del Equipo de Brigada de Combate. En caso de ser hallado culpable por los delitos que se lo acusa, podría enfrentar una pena máxima de 52 años en prisión.

Los documentos que logró filtrar a Wikileaks incluían una grabación de video que mostraba ataques de helicópteros Apache norteamericanos el 12 de julio de 2007 en Bagdad, mientras asesinaban a un periodista de Reuters, a su conductor y a varios civiles.

Desde el 28 de noviembre pasado, el sitio fundado por Julian Assange comenzó a publicar, además, unos 250 mil documentos secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos.

En octubre de 2009, Manning fue asignado a una base de operaciones militares en Bagdad, donde logró acceder al sistema de computación SIPRNet. También tuvo acceso al Sistema de Comunicación e Inteligencia Conjunta Global.

Su primer contacto con Assange se habría producido a finales de noviembre de 2009, luego de que Wikileaks publicó unos 500 mil mensajes vinculados a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

En enero de 2010, el soldado le contó a un amigo durante un período de descanso en Boston que estaba considerando “filtrar material clasificado”. Durante ese mes también comenzó a escribir en su página de Facebook acerca de su insatisfacción con las Fuerzas Armadas estadunidenses. "Bradley Manning no quería esta batalla. Demasiado para perder, demasiado pronto", escribió el joven. En otra entrada anotó: “Estoy cansado de ser sermoneado por mi exnovio”.

El 18 de febrero de 2010, Wikileaks publicó los primeros materiales supuestamente entregados por Manning, que incluían un cable diplomático fechado el 13 de enero de 2010 desde la embajada estadunidense en Reykiavik, Islandia, con información comprometedora para Washington.



“Trato inhumano”



Desde que fue detenido y encarcelado en Estados Unidos, la salud de Manning se ha deteriorado considerablemente.

Más aún, el pasado 22 de diciembre la oficina de Manfred Nowak, relator especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, inició una investigación por supuestas torturas aplicadas en contra de Manning durante su estancia en prisión.

Nowak tomó tal decisión después de que familiares y amigos de Manning denunciaron que éste se encuentra confinado en una celda de aislamiento en la que pasa 23 horas al día y en la que habría sido víctima de torturas y malos tratos. Afirmaron que su salud física y mental se deteriora rápidamente.

Sin embargo, el Pentágono negó que el soldado haya sido maltratado y aclaró que el detenido es tratado de la misma forma que el resto de los presos en la cárcel de Quantico, según publicó el diario The Guardian el pasado 23 de diciembre.

Amnistía Internacional (AI) denunció el 25 de enero a Estados Unidos por trato inhumano en prisión a Manning. Según la ONG británica, el soldado estadunidense es mantenido desde julio de 2010 en una celda de confinamiento 23 horas al día, sin acceso a almohadas, sábanas o cualquier posesión personal.

La ONG británica envió el pasado 19 de enero una carta al secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, en la que solicita revisar las restricciones de detención de Manning.

La misiva indica que las condiciones de detención del soldado “son demasiado duras y punitivas”, y no tienen en cuenta que Manning “no tiene antecedentes de violencia o de infracciones disciplinarias”.

También sostuvo que Estados Unidos “estaría violando sus obligaciones bajo estándares internacionales y tratados” y dijo que el estricto aislamiento del soldado “le han causado severas complicaciones psicológicas, depresión, ansiedad y la pérdida de la concentración”.

La semana del envío de la carta, el brigadier comandante James Averhat, impuso restricciones aún más severas a la reclusión de Manning, debido a que lo clasificó de “riesgo suicida”.

“Las condiciones que se le infligen a Manning son innecesariamente severas y conforman un trato inhumano por parte de las autoridades de Estados Unidos”, declaró Susan Lee, directora de Amnistía para el programa de las Américas, en un comunicado emitido el martes 25.

“Manning no ha sido condenado por ningún delito, pero las autoridades militares parecen estar utilizando todos los medios posibles para imponerle castigos mientras está en detención. Esto amenaza las responsabilidades de Estados Unidos para cumplir con el principio de presunción de inocencia", agregó.

AI indicó además que la clasificación de "riesgo suicida" implica quitarle la ropa al prisionero (con excepción de sus prendas íntimas) y confiscarle sus lentes durante casi todo el día. Ello, apuntó, lo deja "esencialmente ciego".

"Las condiciones represivas impuestas a Manning violan las obligaciones de Estados Unidos para tratar a detenidos con humanidad y dignidad", declaró Lee. "También estamos preocupados acerca de que el aislamiento y confinamiento prolongados en la celda, que la evidencia ha mostrado, pueden causar secuelas psicológicas y podrían amenazar la habilidad de Bradley Manning para defenderse", continuó.



Sanciones sin juicio



En entrevista con Apro, la investigadora especial de Amnistía para el caso de Manning, la británica Angela Wright, confirmó que Estados Unidos estaría violando las leyes internacionales en el trato al soldado, por lo que podría ser demandado ante tribunales.

--¿Cuál es la situación del soldado Manning de acuerdo a lo que han podido corroborar?

--Hasta lo que sabemos, sus condiciones siguen sin cambios. Desde julio pasado él ha sido confinado en una celda aislada durante 23 horas al día, y sólo se le permite una hora al día para ejercitar. No tiene acceso ni contacto con otros prisioneros, se le han negado todas sus posesiones en su celda, a excepción de un libro y una revista. Tiene acceso muy limitado a materiales escritos, y sólo puede acceder a ellos en horas específicas del día. Recibe sus comidas en su celda, que obviamente cuenta con una mesa y una silla.

“Estas condiciones siguen sin cambios desde hace meses, son punitivas, se vean por donde se vean, son durísimas para cualquier prisionero, pero nosotros estamos particularmente preocupados por el hecho de que estas condiciones le sean impuestas a un prisionero que aún no ha sido juzgado. Él debería tener el derecho a la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario en una Corte”.

--¿Por qué cree que está ocurriendo esto? ¿Cree que se debe principalmente a la conexión de Manning con las filtraciones hechas a Wikileaks?

--No sabemos por qué se le mantiene en estas condiciones carcelarias. Está prisionero en una cárcel militar específicamente creada para albergar a detenidos que esperan por sus juicios. Los abogados de Manning nos expresaron que no han recibido explicación alguna sobre por qué su defendido requiere de estar en aislamiento máximo, como un preso de alta peligrosidad…

--¿Tanto parientes como amigos de Manning han expresado serias preocupaciones por la salud física y psicológica del soldado y ahora temen por su vida? ¿Qué puede decirnos al respecto?

--Él no está bajo prisión incomunicado, una situación que significaría directamente la tortura. Se le han permitido visitas, a las que puede contactar siempre detrás de un vidrio. Pero aparentemente durante cada visita es esposado, nuevamente una medida innecesaria. Ciertamente es una preocupación (su estado psicológico). Contamos con mucha evidencia compilada en Estados Unidos y otras partes, acerca de que los confinamientos en celdas aisladas pequeñas por un período prolongado de tiempo, pero incluso en períodos más cortos, pueden tener implicaciones muy serias en la salud psicológica de una persona. Estamos preocupados en el caso de este prisionero no juzgado aún en una Corte, que esto pueda impactar en su habilidad para defenderse y por ende amenace su derecho a un juicio justo, además de la crueldad inherente de semejantes condiciones.

--Hace pocas semanas, Julian Assange admitió que en caso de ser extraditado a Estados Unidos, teme sea apresado en una cárcel militar en condiciones similares a Manning, y que termine siendo condenado a la pena de muerte. ¿Qué piensa al respecto?

--Manning está en una cárcel militar porque era miembro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, pero Assange, al ser un ciudadano civil, sería detenido en un centro civil federal. Por supuesto que nos preocupa el uso de confinamiento aislado, incluso en el sistema de prisiones para civiles, incluidos los casos de detenidos considerados de alta peligrosidad. Hay preocupaciones acerca de que este tipo de detenidos han estado en prisión en celdas aisladas por largos períodos de tiempo antes de ser juzgados. Esto es algo que hemos denunciado en el pasado.

Los de Abajo

Juárez rechaza la guerra

GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ

L

a violencia en México no es exclusiva de Ciudad Juárez, pero no se puede negar que, por las características de esta urbe fronteriza y por el esfuerzo de una sociedad civil organizada e indignada, se ha logrado hacer visibles no sólo el feminicidio y juvenicidio en esa localidad, sino también el esfuerzo de un movimiento emergente que rechaza la guerra impuesta por el Ejecutivo, con más de 30 mil muertos en sólo cuatro años.

Este fin de semana la indignación se manifestará de forma pacífica en Ciudad Juárez, en el primer aniversario de la masacre de 16 jóvenes, en una fiesta en un domicilio particular de la colonia Villas de Salvárcar. Queremos presionar a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para que detengan esta guerra que sigue dañando profundamente a nuestra ciudad, y denunciar públicamente que no tenemos un estado de derecho por los altos índices de impunidad, dicen las organizaciones convocantes.

Un año más de impunidad y zozobra en Ciudad Juárez, en el que, señalan activistas, ha vivido la mayor crisis de su historia, con más de tres mil asesinatos dolosos de niños, jóvenes y adultos, y más de 300 mujeres asesinadas (sólo en 2010), entre ellas las activistas Marcela Escobedo y Susana Chávez, esta última creadora de la frase “Ni una muerta más.

Las acciones se llevarán a cabo también en el Día mundial contra la violencia (asesinato de Gandhi), en el contexto de una guerra, que no en nuestro nombre, declaró el gobierno mexicano al crimen organizado y conscientes de que la violencia genera violencia.

Las reflexiones públicas y el primer ayuno se realizarán en el monumento a Benito Juárez. Después se llevará a cabo el encuentro binacional Paz y justicia sin fronteras, un día de acción en el muro de Anapra, en la colonia marginal del mismo nombre, en la frontera. Más adelante, el ayuno se hará en la biblioteca Unión de Villas, fraccionamiento Villas de Salvárcar.

La convocatoria llama a los participantes a usar cubreboca en solidaridad, y a llevar velas al ayuno. Hasta ahora se sabe de más de 100 organizaciones y particulares de México y Estados Unidos que se han solidarizado con la acción y la reflexión ciudadana, convocados por el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, entre otras organizaciones, movimientos y grupos de la sociedad civil.

Porque la justicia es primero. Nada en Juárez sin justicia, Alto a la guerra y No más sangre son consignas de la movilización.