LA "EDUCACION" MEXICANA.

21/01/2011

Educación chatarra: pobre desarrollo

Axel Didriksson
MÉXICO, D.F., 20 de enero.- La educación es la base fundamental para el desarrollo humano de cualquier país. ¿Qué pasa cuando ésta no alcanza los mínimos resultados que podrían esperarse?, o bien, ¿hasta dónde un país puede mantener su crecimiento con fines de bienestar sin la participación de un sólido sistema educativo? La respuesta es obvia: una sociedad sin logros y avances educativos no tiene posibilidades de mantener altos niveles de desarrollo humano, y es esto lo que está ocurriendo en México.

De los más de 113 millones de habitantes, 33 millones de 15 años o mayores no cuentan con los aprendizajes más elementales para enfrentar la dinámica de una sociedad que avanza por el valor agregado que generan los conocimientos, los lenguajes abstractos, los mecanismos informáticos y digitales, y que se mueve al ritmo de los descubrimientos de la ciencia y la tecnología. Esto los reduce a la condición de pobres por ignorancia, con la única posibilidad de acceder a empleos mal pagados, o al subempleo informal, o a ser sujetos cautivos para engrosar las filas de la migración o de la delincuencia, por desesperación o abandono social. Sólo una minoría privilegiada puede ser parte de la modernidad digital y tecnológica, por su capacidad para alcanzar altos niveles de educación formal, pero esto sólo hace más ricos a algunos y más pobres a todos los demás.

Para los que tienen la oportunidad de cursar uno o dos ciclos de educación básica, el panorama tampoco es muy alentador. Con base en un estudio del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el Observatorio Ciudadano de la Educación señala que, de los años noventa a principios de este siglo, sólo entre el 45% y el 66% de los estudiantes que ingresaron a la educación básica pudieron terminarla. En la modalidad de primaria indígena concluyó únicamente el 44.5%.

Estos datos muestran que la SEP no puede garantizar el total acceso a la educación básica, pero que tampoco puede organizarse para ofrecer conocimientos fundamentales y pertinentes. De acuerdo con la misma fuente, de cada 100 niños que pudieron mantenerse hasta la educación secundaria, sólo 18 alcanzaron a cubrir los mínimos de aprendizaje de español, y únicamente 14 lo hicieron en matemáticas (Este País 237, enero de 2011, páginas 39-43). Algo similar ocurre con otros aspectos centrales de sus conocimientos sobre salud y sus posibilidades de alcanzar habilidades y competencias laborales, de analizar la historia de su país y del mundo, de conocer y opinar sobre las dinámicas de la sociedad y la naturaleza, y de construir su futuro como ciudadanos activos y responsables. Entre quienes logran ingresar al bachillerato o continuar con una carrera de educación superior, las cifras se repiten: alrededor de la mitad de ellos se quedan en el camino.

El abismo se hace enorme cuando se sabe que para poder alcanzar un mayor nivel de bienestar y desarrollo se debe propiciar la producción de conocimientos complejos, así como favorecer la investigación científica, la innovación tecnológica y la capacidad institucional del Estado para promover sistemas nacionales de aprendizaje social muy amplios; pero, sobre todo, superar la fase de impulsar y reproducir carreras y profesiones de una sola especialización, para favorecer el surgimiento y consolidación de áreas interdisciplinarias y perfiles de egreso en nuevas áreas del conocimiento, como las de genómica y alimentos, nanotecnología, robótica, sustentabilidad y medio ambiente, salud integral y farmacogenética, nuevos materiales inteligentes, fuentes alternas de energía, diseño y arte, gobernabilidad y nueva ciudadanía, complejidad, ciencias sociales integrales, el más amplio desenvolvimiento de las humanidades, entre muchas otras.

La creación de nuevas instituciones de educación superior, tal y como se ha anunciado para este 2011, no atina a resolver la necesidad de estos nuevos perfiles de egreso, por lo que se incrementará la obsolescencia de las carreras actuales, así como la saturación laboral y el desempleo de los que de allí egresen.

El rezago digital del país es enorme frente al de otros países; la actividad profesional tradicional ha perdido competitividad, y su contribución al PIB del sector servicios ha caído casi 2% en el último año, de acuerdo con recientes cifras del INEGI. El sector científico apenas sobrevive con un presupuesto limitado año con año, y padece además del más absoluto oscurantismo sobre el significado que tiene esta actividad central para la economía y la sociedad de nuestro tiempo.

La monstruosa situación que se padece en la educación en México es la muestra incontestable del atraso político y económico que subsiste. Sumido como está el sistema educativo en los enredos, tan descomunales como trágicos, pero tan beneficiosos para las minorías que los promueven, de las cúpulas del SNTE y de la SEP, no es posible esperar ningún cambio positivo en la relación de la educación y el mejoramiento de los índices sociales y económicos para alcanzar mayores tasas de desarrollo humano. No es siquiera probable algún ligero mejoramiento de los mismos entre el 2011 y el 2012. En el futuro cercano sólo se ven políticas de chatarra y podredumbre.

La Marina

LUIS JAVIER GARRIDO

El violento rechazo del titular de la Marina y de la prensa oficialista a dos recomendaciones de la CNDH al iniciarse este 2011 abre nuevas amenazas para el futuro del país, al que el régimen calderonista de facto hunde cada vez más en la ilegalidad.

1. Las políticas fundadas en una abierta y permanente violación de la legalidad constitucional de un país, y que en el siglo XXI carecen del mínimo consenso social, no pueden de ninguna manera resolver los grandes problemas de una nación, pero la ultraderecha mexicana, en su obsesión de mantener el poder tras el 2012, no quiere dar marcha atrás en su descabellada “guerra contra el narco”, a pesar de los innumerables casos de violaciones a los derechos fundamentales de los mexicanos que sigue cometiendo en el curso de una guerra perdida de antemano, como acontece ahora con la Marina.

2. El desastre institucional al que ha llevado al país el gobierno de Felipe Calderón ha conducido a que las costas e islas de la República se hallen abandonadas a merced de la marina estadunidense, de las corporaciones trasnacionales y de los piratas pesqueros japoneses, mientras los marinos mexicanos andan desbocados por todo el país disfrazados de policías tras haber recibido una mínima capacitación por agencias de Estados Unidos.

3. La Marina ha estado en el centro de una serie de acusaciones muy graves en los años del panismo, al menos por cuatro motivos fundados: a) por no cumplir con sus tareas constitucionales y legales de salvaguardar la soberanía nacional, vigilando las costas y el mar territorial de México; b) por actuar en “la guerra contra el narco” de Felipe Calderón en absoluta transgresión al marco constitucional, asumiendo tareas que no le competen; c) por haber abandonado, en el marco de esta guerra de los panistas, su papel constitucional como una institución de la nación, para actuar en los hechos en abierta subordinación a las agencias de seguridad de Estados Unidos; y d) ahora, más recientemente, por estar cometiendo una serie de violaciones a los derechos humanos de los mexicanos que constituyen delitos de lesa humanidad. La Secretaría de Marina había tenido ante esos señalamientos un elocuente silencio, hasta que en días pasados ha brincado ante las acusaciones que se le han hecho de violaciones a los derechos humanos en ejercicio indebido de funciones que no le corresponden.

4. En el curso de estos años ha sido evidente que la Secretaría de Marina-Armada de México, como ahora le ha dado por llamarse, ha actuado por su indolencia en abierta complicidad con intereses públicos y privados de otros países, dejando desprotegidas las costas, las islas y el mar territorial, lo que evidencia esta colusión de sus altos oficiales con intereses políticos y comerciales de Estados Unidos, Japón y otros países. La vigente Ley Orgánica de la Administración Pública Federal del 17 de junio de 2009 establece, sin embargo, en su artículo 30, fracción IV, que a la Secretaría de Marina compete ejercer la soberanía en el mar territorial, su espacio aéreo y costas del territorio y vigilar las zonas marinas mexicanas, lo que no hace, dedicándose a lo que por otra parte expresamente le prohíbe hacer el artículo 21 constitucional: investigar los delitos y actuar como cuerpo policiaco.

5. La presunta guerra de Felipe Calderón contra el narco, que ahora éste pretende que no lo es, aunque así la llamó durante años, dio un papel relevante a los marinos mexicanos porque, según revelaron los papeles de Wikileaks en 2010, éstos aparecieron mucho más confiables que los militares mexicanos a las fuerzas de seguridad de Estados Unidos, relegando así a un Ejército que la administración Obama puso bajo sospecha, aunque quizás debieron decir más dúctiles o entreguistas. Así aparecieron los marinos mexicanos en escena con toda su barbarie e ilegalidad el 16 de diciembre de 2009 en Cuernavaca, ejecutando por órdenes superiores al presunto capo Arturo Beltrán Leyva en un operativo que fue ampliamente condenado por mútilples sectores por los delitos que ahí cometieron elementos de la Secretaría de Marina, que están ya siendo denunciados por la CNDH, y desde entonces no han ocultado su papel como los consentidos de la DEA y el Departamento de Estado.

6. La reacción hace unos días del almirante Francisco Saynez, secretario de Marina, negándose a atender las recomendaciones 72 y 83 de 2009 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre la responsabilidad criminal de varios marinos en la muerte de dos civiles, escudándose en la razón de Estado, anteponiendo los privilegios que se otorga a sí mismo a los derechos de los mexicanos, afirmando que no se pondrá en riesgo a marinos y exigiendo plena libertad para sus operativos (La Jornada, 19 de enero), así como la campaña subsecuente en los medios oficialistas para descalificar a la CNDH, no son por consiguiente más que nuevos signos ominosos de la fascistización creciente del régimen calderonista.

7. No debe olvidarse que el papel de los marinos al actuar como cuerpos policiacos o al intervenir en golpes de Estado en diversos casos en América Latina ha sido con frecuencia mucho más nefasto que el de los ejércitos, como lo evidenció entre otros el caso de Chile, donde en 1973 el almirante Toribio Merino actuó con la misma lógica que tiene hoy el almirante Francisco Saynez, que con razón Julio Hernández llamaba ayer en su columna de La Jornada una variante de las fórmulas de la llamada obediencia debida.

8. El origen de la situación cada vez más desastrosa a la que se está llevando al país se halla sin duda en el desprecio que los panistas tienen desde 1939 –año en que se funda su partido– por la Constitución General de la República, que sustentó al régimen político mexicano del siglo XX, el que se hallan empeñados en destruir, sin tener otra propuesta para sustituirlo que la que se observa todos los días: propiciar por un lado que la Iglesia católica acreciente su poderío material e ideológico y por el otro entregar ciegamente a México a la especulación de las grandes corporaciones trasnacionales, lo que los ha llevado a subordinar las instituciones de la República al gobierno de Washington, como es el caso de la Marina-Armada de México.

9. La respuesta del gobierno de Felipe Calderón ante el desastre institucional cada vez mayor en el que hunde a México con sus desastrosas decisiones no ha sido otro que el de seguir exigiendo, por un lado, que en materia de seguridad nacional se expidan leyes que permitan todas sus tropelías: acotando los derechos humanos, cancelando el federalismo y el municipio libre y haciendo viable el funcionamiento de las agencias estadunidenses en México. Y que en materia económica y social se acelere el desmantelamiento de la Constitución de 1917 para hacer inexistentes los derechos originarios de la nación y poder eliminar trabas para que el capital multinacional se apodere del país. Eso y no otra cosa es lo que llaman las reformas modernizadoras, que están urgiendo al Congreso aprobar.

10. El retorno del país a la legalidad es por todo esto un presupuesto fundamental para que México pueda iniciar su reconstrucción y esa tarea es la que aguarda al próximo gobierno, que moral y políticamente no puede estar ya en manos de la derecha

Tiempo de desobedecer

VÍCTOR M. QUINTANA S.

Dijo bien Marco Antonio Solís, El Buki: “… dónde enterrar tanta muerte de esto que hoy tanto vivimos”. En otro contexto, pero la frase revela bien la realidad y la percepción ciudadana de la misma. Lo que vivimos la segunda semana de enero condensa las actitudes de gobierno y sociedad ante la violencia y apunta las coordenadas en que ambos se moverán en 2011.

Muerte sin fin. Los datos, los dolores de la gente, se siguen agolpando. Ejecuciones espantosas en Acapulco; combates abiertos entre el Ejército y las bandas de sicarios en Veracruz; persecuciones al revés, es decir, de sicarios a elementos del orden que terminan en la muerte de éstos en Chihuahua; feminicidio de la poetisa Susana Chávez en Juárez, donde también se ejecuta a un bebé de cuatro meses.

La sangre llegará al río, no a los ojos ni a la mente de Calderón, quien sigue celebrando en su discurso los pretendidos logros de su nunca vista estrategia. El narrador oficial de su guerra –a la que ahora rechaza como hija no deseada– explica, cuantifica: en este país se ha tenido una enorme eficacia en lograr que los presuntos delincuentes se sentencien a muerte y ejecuten la sentencia entre ellos mismos. La Marina, a su vez, envalentonada con el apoyo de Los Pinos, se da el lujo de rechazar observaciones de la CNDH. Si lo que se busca es atrapar –o matar– a los grandes capos y provocar entre ellos la mayor matazón posible, los derechos humanos son lo de menos.

Por fortuna la comunidad internacional ya no se va con la finta de que Calderón es muy valiente y está tomando medidas dolorosas pero necesarias: el representante regional de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Antonio Mazzitelli, ante el gran número de muertes violentas, califica de difícil y delicada la situación que vive México, sobre todo cuando el problema es un conflicto de control del territorio (La Jornada, 13 de enero). Por si fuera poco, seis mujeres galardonadas con el Nobel se pronuncian: “Como lo reconoció la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su sentencia contra el Estado mexicano por el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, el Estado ha mantenido una política de cultura de discriminación en contra de las mujeres, causa principal que genera el feminicidio y su impunidad”.

Poco a poco se genera una respuesta de la sociedad, harta ya de sangre y de muerte. Don Julio Scherer García y Eduardo del Río, Rius, junto con un nutrido grupo de intelectuales, lanzan la campaña No más sangre a escala nacional y su impactante simbología ya empieza a recorrer nuestras ciudades. En el Distrito Federal, diversas organizaciones se siguen sumando con manifestaciones a la protesta contra los más recientes feminicidios en Ciudad Juárez: los de Marisela y Susana.

La visita a la ciudad de Chihuahua del obispo de Saltillo, Raúl Vera, constituye un hito en la movilización cívica por la justicia y contra la violencia. Los pronunciamientos de don Raúl son contundentes, densamente éticos y evangélicos. Respalda las demandas civiles y pide que se declare la alerta de género, se establezca un estado de emergencia humanitaria, que salga el Ejército, cese la actividad de limpieza de los paramilitares, se deje de criminalizar a jóvenes y defensoras y defensores de derechos humanos.

En Ciudad Juárez, mujeres embozadas vuelven a manifestarse ahora por el feminicidio de Susana Chávez ante un sorprendido y despistado subsecretario de Gobernación, encargado de los derechos humanos. Y las organizaciones civiles de la frontera analizan la situación y se ponen de acuerdo en una serie de actos de formación y de acción conjunta en una línea ya muy clara de desobediencia civil.

Las organizaciones sociales de Ciudad Juárez van a conmemorar los próximos 29 y 30 un año de la masacre de 18 jóvenes en Villas de Salvárcar. Para esto convocan a un ayuno en la frontera con Nuevo México. Y lo hacen citando al profeta Isaías: ¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo (Isaías 58:6).

Se les sumarán otras organizaciones frente al palacio de gobierno de Chihuahua. Ojalá que el ayuno cunda por toda la República.

Es sólo el comienzo. Ante un Estado que a todos sus niveles y órdenes no dice la verdad, sino la oculta o dice sólo una parte de ella. Ante unas autoridades que han expulsado la ética como principio de sus acciones, la sociedad organizada debe revelar y rebelarse. Revelar la verdad profunda de todo lo que se oculta en esta terrible guerra. Y rebelarse contra la corrupción, la impunidad y la injusticia de Estado.

Ya no basta con manifestarse, con pronunciarse. Como diría Saramago, es tiempo de insurgencia ética. Es tiempo de desobediencia civil.