COMO EN TODAS PARTES

03/02/2011

Cruenta batalla en la plaza Tahrir generaliza la rebelión; responsabilizan a Mubarak
Cae sobre opositores batería de piedras, garrotes y barras de hierro
ROBERT FISK
The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 3 de febrero de 2011, p. 2
Plaza Tahrir, El Cairo, 2 de febrero. La contrarrevolución del presidente Hosni Mubarak cayó este miércoles sobre los opositores en una batería de piedras, garrotes, barras de hierro y cachiporras: la batalla duró el día entero en el centro de la capital que dice gobernar, entre decenas de miles de jóvenes que agitaban en el rostro del contrario la bandera de Egipto… la más peligrosa de todas las armas. Fue despiadada, sangrienta y bien planeada, una confirmación final de todas las críticas contra Mubarak y una vergonzosa acusación contra los Obamas y los Clinton que no acertaron a condenar a este fiel aliado de Estados Unidos e Israel.
Los enfrentamientos a mi alrededor en la plaza llamada Tahrir fueron tan terribles que podíamos oler la sangre. Hombres y mujeres que exigían el fin de la dictadura de 30 años de Mubarak –vi muchachas de pañoleta y falda larga arrodillarse para arrancar la grava de la calle mientras les llovían piedras– respondieron a la agresión con inmenso valor, que más tarde se convirtió en terrible crueldad.
Algunos arrastraron a los agentes de seguridad por la plaza, golpeándolos hasta que la sangre les brotó de la cabeza y les salpicó las ropas. El tercer ejército egipcio, famoso en leyendas y canciones por cruzar el Canal de Suez en 1973, no pudo –o no quiso– siquiera atravesar la plaza para ayudar a los heridos.
Es lo más cercano a la guerra civil que Egipto ha estado en su historia: al lanzarse unos contra otros gritando improperios, sencillamente abrumaron a las unidades de paracaidistas que resguardaban la plaza, los cuales se treparon a sus tanques y vehículos blindados para protegerse.
El comandante de un Abrams –yo estaba a seis metros– esquivó las piedras que rebotaban en el tanque, saltó dentro de la torreta y cerró la escotilla. Los manifestantes treparon a lo alto del vehículo para arrojar más piedras a los jóvenes y enfebrecidos antagonistas.
Supongo que es lo mismo en todas las batallas, aunque las armas de fuego no han aparecido (hasta ahora). Los insultos de ambos bandos provocaron una lluvia de piedras de los hombres de Mubarak –sí, ellos empezaron– y luego los manifestantes que habían tomado la plaza en demanda del derrocamiento del anciano comenzaron a romper el empedrado para responder.
Para cuando llegué a la línea frontal –las comillas son esenciales, porque las líneas de hombres se movían atrás y adelante a lo largo de unos 800 metros–, ambos bandos gritaban a todo pulmón, con la sangre corriendo por los rostros. En cierto momento, antes de que el impacto del ataque se diluyera, los partidarios de Mubarak casi cruzaron la plaza entera frente al monstruoso edificio Mugamma –recuerdo de la empresa nasserita– antes de ser obligados a retroceder.
De hecho, ahora que combaten egipcio con egipcio, ¿cómo se supone que debemos llamar a esta gente peligrosamente rabiosa? ¿Los mubarakitas? ¿Los manifestantes o –término más ominoso– la resistencia? Porque así es como estos hombres y mujeres que pugnan por derrocar a Mubarak se hacen llamar.
Esto es obra de Mubarak, me dijo un lanzapiedras herido. Ha logrado volver a egipcio contra egipcio por tan sólo nueve meses más de poder. Está loco. ¿También ustedes los occidentales están locos?
No recuerdo qué contesté. Pero cómo olvidar lo que apenas unas horas antes respondió el experto en Medio Oriente Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, cuando le preguntaron si Mubarak era un dictador. No, replicó: es una figura monárquica.
El rostro de este monarca fue llevado en cartelones a las barricadas: una provocación impresa. Recién distribuidos por funcionarios del Partido Nacional Democrático –su producción debió de haber tardado un tiempo, luego de que la sede del organismo fue reducida a un cascarón humeante tras las batallas del viernes–, muchos eran sostenidos en el aire por hombres que portaban garrotes y cachiporras de policía. No tengo duda de esto porque yo venía entrando en automóvil desde el desierto cuando se formaban frente al Ministerio del Exterior y el edificio de la radio estatal, en la margen oriental del Nilo. Por altavoces se difundían cantos y votos por la vida eterna de Mubarak (una muy larga presidencia en verdad) y muchos estaban sentados en flamantes motocicletas, como emulando a los esbirros de Majmud Ajmadineyad luego de las elecciones de 2009 en Irán. Pensándolo bien, Mubarak y Ajmadineyad tienen el mismo respeto por las elecciones.
Sólo cuando dejé atrás el edificio de la radio vi los miles de jóvenes que se acercaban desde los barrios bajos de El Cairo. Había mujeres también, la mayoría con el tradicional vestido negro y pañoleta blanca y negra, unos cuantos niños entre ellas, caminando por el paso elevado a espaldas del Museo Egipcio. Me dijeron que tenían tanto derecho a la plaza Tahrir como los manifestantes –es verdad, por cierto– y que se proponían expresar su amor por su presidente en la misma plaza donde tanto se le había denostado.
Tenían un punto a su favor, supongo. El viernes los demócratas –o la resistencia, según el punto de vista que se tenga– habían echado de la plaza a los esbirros policiales. El problema es que entre los hombres de Mubarak iban algunos de los mismos matones que vi entonces, cuando se combinaron con la policía de seguridad para apalear y atacar a los manifestantes. Uno de ellos, un joven de camisa amarilla con melena alborotada y ojos enrojecidos –no sé qué se había metido–, llevaba la misma horrible barra de acero que usó el viernes. Los defensores de Mubarak estaban de regreso: hasta coreaban el mismo lema, repetido una y otra vez para proclamar el nombre del dictador local: Con nuestra sangre y nuestra alma nos consagramos a ti.
En lugares tan lejanos como Giza, el PND reclutó a los hombres que solían controlar las votaciones en los comicios y los mandó a vociferar su respaldo mientras marchaban por un fétido canal del desagüe. No muy lejos de allí, hasta el dueño de un camello fue incorporado para decir: si no conoces a Mubarak, no conoces a Alá, lo cual es, por decirlo con mesura, un poco demasiado.

En El Cairo, caminé junto a las filas de los partidarios del presidente y llegué al frente cuando lanzaron otra carga contra la plaza Tahrir. El cielo se llenó de piedras: hablo de rocas de 20 centímetros de grueso, que golpeaban en el suelo como proyectiles de mortero. Las que caían de este lado de la línea, desde luego, venían de los opositores de Mubarak. Se estrellaban, se partían en pedazos y rebotaban contra los muros que nos rodeaban. En este punto los hombres del PND dieron media vuelta y corrieron presas del pánico mientras los opositores al presidente avanzaban. Yo sólo me puse de espaldas a la ventana de una agencia de viajes cerrada: recuerdo un cartel de un romántico fin de semana en Luxor y el fabuloso valle de las tumbas.
Pero las piedras venían en tropel, cientos cada vez, y luego un nuevo grupo de jóvenes estaba a mi lado: los manifestantes de la plaza. Sólo que en su furia ya no gritaban Abajo Mubarak y Mubarak negro, sino “Alajú Akbar” –Dios es grande–, frase que escuché una y otra vez mientras el día avanzaba. Un lado gritaba Mubarak; el otro, Dios. No era así 24 horas antes.
Salí disparado hacia un terreno seguro en el que no silbaran las piedras y me encontré de pronto entre los opositores al presidente.
Por supuesto, sería exagerado decir que las piedras tapaban el cielo, pero había momentos en que cientos de ellas nublaban la vista. Destrozaron un camión del ejército, aplastando sus costados y estrellando sus cristales. Salían de los costados de la calle Champollion y en Talaat Harb. Los hombres sudaban, con las cintas de la cabeza teñidas de rojo, gritando de odio. Muchos se apretaban las heridas con paños blancos. Vi pasar a algunos en brazos de compañeros, regando sangre por el camino.
Y un número cada vez mayor llevaba vestimentas islámicas, pantalones cortos, túnicas grises, barbas largas, turbantes. Gritaban “Alajú Akbar” a voz en cuello y proclamaban su amor a Dios, lo cual se suponía que no era el motivo de la lucha. Sí, Mubarak había hecho esto. Había vuelto a los salafistas en su contra, junto con sus enemigos políticos. De vez en vez atrapaban jóvenes con el rostro molido a golpes, gritando de miedo por su vida, y les hallaban documentos que los identificaban como trabajadores del Ministerio del Interior.
Muchos de los manifestantes –jóvenes seglares que se abrían paso entre los atacantes– trataban de defender a los prisioneros. Otros –y noté gran cantidad de islamitas entre ellos, con todo y las barbas de rigor– aporreaban con los puños la cabeza de los detenidos, usando gruesos anillos para abrirles la piel y hacer correr la sangre por el rostro. Un joven cuya camiseta roja estaba desgarrada y tenía el rostro contraído por el dolor fue rescatado por dos gigantones, uno de los cuales se lo echó al hombro y se abrió paso entre la multitud.
De este modo se salvó la vida de Mohamed Abdul Azim Mabrouk Eid, policía de seguridad número 2101074, de la gubernatura de Giza: su pase de seguridad era azul, con tres pirámides de raro aspecto estampadas en la cubierta laminada. Así también fue liberado de la turba otro hombre, aullando y apretándose el vientre. Y detrás de él se hincaba un escuadrón de mujeres, arrancando piedras de la calle.
Hubo momentos de farsa. A mitad de la tarde, los partidarios de Mubarak metieron cuatro caballos en la plaza junto con un camello –sí, un camello de verdad, que de seguro llevaron en camión desde las pirámides–, montados por hombres en apariencia drogados. Tres horas más tarde encontré los caballos pastando tranquilamente junto a un árbol.
Cerca de la estatua de Talaat Harb, un muchacho vendía agwa –una delicia de pan de dátil, peculiarmente egipcio– a cuatro peniques egipcios cada uno, mientras al otro lado de la calle se alzaban las figuras de una chica y otro muchacho que tenían idénticas bandejas en la mano. La de ella estaba llena de cajetillas de cigarros; la de él, de piedras.
Y hubo escenas que debieron haber significado dolor y angustia para quienes las experimentaron. Había un hombre alto y musculoso, herido en la cara por una lasca, con las piernas dobladas junto a una caseta telefónica de una esquina y una cortadura en el rostro, pero aún en la lucha. Y un soldado en un camión blindado de transporte de personal, que miraba volar las piedras de un lado a otro, saltó de pronto a la calle entre los enemigos de Mubarak y se abrazó a ellos por la espalda mientras le rodaban lágrimas por las mejillas.
Y entre todo este odio y este baño de sangre, ¿dónde estaba Occidente? Al reportar día con día esta vergüenza, uno sufre de insomnio. Por ahí de las 3 de la mañana de este miércoles, observé a lord Blair de Isfaján sufriendo por explicar a CNN la necesidad de colaborar con el proceso de cambio en Medio Oriente. Teníamos que evitar la anarquía de los elementos más extremistas. Y –mi frase favorita– advirtió contra un gobierno que no sea elegido conforme al sistema de democracia que debemos avalar. Bueno, todos sabemos a la democracia de cuál anciano se refería.
El rumor en las calles es que este hombre –la figura monárquica de Mitt Romney– podría en realidad escabullirse de Egipto el próximo viernes. No estoy seguro. Tampoco sé en realidad quién ganó la batalla de la plaza Tahrir este miércoles, aunque el resultado no se mantendrá indeciso mucho tiempo. Al anochecer, las piedras aún reventaban en los caminos y sobre la gente. Pasado un tiempo, ya me agachaba hasta cuando pasaban pajarillos.

Señalan PAN y PRD manejo turbio del erario en Edomex
Sin aclarar, el uso de 39 mil millones de pesos, informa el OSFEM
ISRAEL DÁVILA Y SILVIA CHÁVEZ
Corresponsales
Periódico La Jornada
Jueves 3 de febrero de 2011, p. 33
Toluca, Méx., 2 de febrero. Las bancadas de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) en el Congreso del estado de México informaron ayer que existen observaciones del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) por más de 39 mil millones de pesos, correspondientes a la cuenta pública de 2009, las cuales no han sido solventadas. Dicha cifra es un tercio del gasto ejercido ese año.
En conferencia de prensa en Toluca, el diputado panista Carlos Madrazo y el perredista Constanzo de la Vega informaron que sus partidos analizan presentar ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) denuncias contra el gobierno estatal por evasión de impuestos, y si no se corrigen las anomalías detectadas se procederá por la vía penal.
Manifestaron que 95 por ciento de las observaciones a la cuenta pública de 2009 ya son de carácter resarcitorio, es decir, el gobierno estatal no las pudo aclarar con documentos. Las acotaciones se refieren a cuentas no ejercidas, faltantes de dinero, obras duplicadas o no realizadas e incumplimiento de compromisos fiscales.
Los legisladores locales consideraron preocupante que a unos meses de que el gobernador Enrique Peña Nieto termine su gestión no haya terminado de aclarar las observaciones al ejercicio 2009. Advirtieron que aun cuando los actuales funcionarios dejen sus cargos, su responsabilidad persistirá hasta que comprueben el usu correcto de los recursos.
Entre las dependencias señaladas destacan la Agencia de Seguridad Estatal (ASE) y la Secretaría General de Gobierno, por el manejo de recursos del Subsidio a la Seguridad Pública de los Municipios; al igual que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por proyectos viales como el bulevar Aeropuerto de Toluca, para el cual se duplicaron contratos en tres años consecutivos a favor de una misma empresa.
Carlos Madrazo, aspirante a la postulación por la gubernatura, ofreció una conferencia de prensa en Naucalpan, acompañado por su homólogo perredista Juan Hugo de la Rosa. Dijo que el OSFEM solicitó aclarar el uso de mil 701 millones de pesos supuestamente destinados a construir autopistas, pues las obras nunca se realizaron.
Agregaron que la Junta Local de Caminos reportó un ejercicio de 116 millones de pesos, pero según el gobierno fueron mil 787 millones. A su vez, en la ASE se detectó un sobrejercicio de más de 257 millones de pesos.
De la Rosa y Madrazo anunciaron que exhibirán más irregularidades de la administración de Enrique Peña, pero negaron hacerlo con fines electorales.

Chihuahua: Asesinan a seis mujeres en 48 horas
Anayeli García Martínez

MÉXICO, D.F., 2 de febrero (apro-cimac).- En las últimas 48 horas, seis mujeres han sido asesinadas en el estado de Chihuahua y en el mes de enero se registraron 29 homicidios dolosos, por lo cual Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) exigieron a las autoridades estatales y federales acciones inmediatas y efectivas para combatir el feminicidio en la entidad.
Las organizaciones Justicia para Nuestras Hijas, el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos (Cosyddhac) y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, consideraron urgente activar la Alerta de Violencia de Género (AVG) en Chihuahua.
Explicaron que durante el mes de enero pasado se registraron 29 asesinatos de mujeres en el estado, lo cual representa un aumento de 7.25% en comparación con enero de 2010, cuando hubo 25 homicidios de mujeres.
Entrevistada desde Chihuahua, Luz Estela Castro, coordinadora del Cedehm, dijo que tienen datos estadísticos y toda una justificación jurídica para pedir al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres que investigue el feminicidio en la entidad y que active la AVG.
De acuerdo con el artículo 22 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Alerta de Violencia de Género “es el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad”.
El artículo 24 de esa misma ley estipula que la alerta “se emitirá cuando los delitos del orden común contra la vida, la libertad, la integridad y la seguridad de las mujeres perturben la paz social”.
Luz Estela Castro advirtió que sería lamentable que la solicitud de AVG para Chihuahua se negara como sucedió en Guanajuato y más recientemente en el Estado de México. Y añadió que estas organizaciones buscarán reuniones con las representantes de los Institutos estatales de las Mujeres (que integran el Sistema Nacional junto con otras dependencias federales) para plantearles la gravedad del problema y que la alerta no sea rechazada.
De acuerdo con información oficial obtenida por el Cedehm --a través de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información--, en sólo 14 meses, la ciudadanía presentó mil 17 quejas de abusos de militares y policías federales en Ciudad Juárez.
Es decir, cada nueve horas se denunció un delito, más de la mitad de las denuncias fueron de mujeres y jóvenes. Las organizaciones además criticaron que las violaciones a los Derechos Humanos “no son debidamente investigadas ni se sanciona a los responsables”.
Luz Estela Castro hizo el recuento de los recientes crímenes contra mujeres en el estado. Mencionó el caso de la joven de 16 años Karina Ibeth Ibarra Soria, quien el pasado 30 de enero fue atacada por policías federales en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez.
“Esto no pudo haber sido una bala perdida. Seis impactos de bala contra una adolescente de 16 años indefensa y desarmada es, a todas luces, un ataque desmesurado, ilegal e injustificable”, criticó la activista.
Ese mismo día, en el municipio de Santa Isabel, un hombre ebrio amenazó de muerte a María del Refugio Nevárez Villalobos, la única mujer policía del lugar. Después, la atropelló intencionalmente y la arrastró 75 metros.
Al día siguiente, el 31 de enero, una empleada del Diario de Juárez y voceadora del periódico PM fue asesinada en pleno centro de Ciudad Juárez –lugar con mucha vigilancia– mientras descansaba en una camioneta que tenía el logo del periódico.
El mismo 31 de enero, cerca de Parral, tres mujeres jóvenes que habían sido reportadas como desaparecidas fueron encontradas degolladas. Sus cuerpos presentaban huellas de tortura. En ninguno de los casos anteriores hubo detenciones de probables responsables.
De conformidad con la base de datos de Justicia para Nuestras Hijas, que se puede consultar en su página web, en 2010 se registró un récord histórico de 446 casos de feminicidio en el estado, es decir, cada 20 horas se asesinó a una mujer.
Anuncia el SME movilizaciones en pro de nueva empresa eléctrica
Rosalía Vergara

MÉXICO, DF, 2 de febrero (apro).- El dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza, anunció una jornada de movilizaciones contra el gobierno mexicano por la sistemática violación a los derechos laborales de los trabajadores, así como para exigir la creación de una nueva empresa eléctrica en la zona centro del país.
En conferencia de prensa, Esparza aseguró que en estas movilizaciones participarán los sindicatos afiliados a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el gremio minero que encabeza Napoleón Gómez Urrutia.
Las acciones, dijo el líder de los electricistas, comenzarán a partir del jueves con un mitin afuera de la Cámara de Diputados, en donde demandarán la creación de una nueva empresa eléctrica.
En caso de que los legisladores no atiendan esta demanda, Esparza advirtió que exigirán se adopte la figura de “patrón sustituto, con el fin de que los 16 mil electricistas que no aceptaron su liquidación puedan ser contratados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Un día después, el sábado 5, partirán del Paseo Tolloacan al palacio de gobierno de Toluca, para refrendar sus demandas y solicitar una audiencia con el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y legisladores locales.
Por último, el líder del SME destacó que las protestas incluirán visitas a embajadas de varios países para presentar denuncias por lo que consideraron violaciones a los derechos laborales de los mexicanos.