EL IMPERIO ATACA.

30/03/2011

Objetivos del "bombardeo humanitario" de Libia: Muerte y destrucción

Michel Chossudovsky
Global Research
Traducido para Rebelión por Silvia Arana

El bombardeo de civiles

El objetivo no es ir al rescate de civiles. Todo lo contrario. Se han preseleccionado blancos de ataque militares y civiles. Las bajas civiles son intencionales. No son el resultado de "daños colaterales". Hubo reportes confirmando que se han bombardeado hospitales, aeropuertos civiles y edificios gubernamentales.

Horas después de los ataques aéreos un funcionario de salud del gobierno libio dijo que "la cifra de muertos por los bombardeos occidentales subió a 64 el domingo después de que fallecieran algunos heridos". El número de heridos era de alrededor de 150 (Montreal Gazette, Gadhafi hurls defiance as allied forces strike Libya, 19 de marzo, 2011).

La cifra de muertos a causa de los bombardeos aéreos y ataques con misiles (24 de marzo) es de alrededor de 100 civiles, según fuentes del gobierno libio (UN Chief Expects Int'l Community to Avoid Civilian Casualties in Libya, 25 de marzo, 2011).

Desinformación de los medios

Las muertes causadas por los ataques con misiles y por los bombardeos aéreos de EE.UU.-OTAN se han desmentido o ignorado como "daños colaterales". Según el Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, William Hague, una guerra humanitaria moderna no produce la muerte de civiles, proposición totalmente absurda:

"Esta operación ha estado haciendo lo que se suponía que debía hacer, proteger a la población civil de Libia y no hay evidencia confirmada de la muerte de ningún civil causada por los ataques de la coalición contra el régimen de Gadafi" (British Foreign Secretary William Hague, No evidence of civilian casualties in Libya strikes: UK
Reuters, 25 de marzo, 2011)

El Secretario de Defensa de EE.UU. Robert Gates confirma que: "La coalición hace un gran esfuerzo para evitar la muerte de civiles y la mayoría de los ataques van dirigidos a blancos alejados de las áreas pobladas".

El fin de la campaña de desinformación de los medios es encubrir descaradamente la muerte de civiles. Los reportes de los medios occidentales de las bajas son extremadamente indirectos. Los misiles Tomahawk y los bombardeos aéreos se presentan como instrumentos de paz y democracia; que no matan a la población civil.

Sin esta campaña de desinformación, la legitimidad de las operaciones militares colapsaría como un mazo de naipes.

Cientos de personas se congregaron en un funeral en Libia, y esto se rotuló como una acción propagandística de Gadafi. El funeral era falso, según los reportes occidentales. Se presentó como una "puesta en escena".

De acuerdo con uno de los reportes: "Los hombres rezan por gente que supuestamente murió en los bombardeos aéreos. Pero no queda claro quienes están en los féretros" (Véase Civilian Casualties in Question at Tripoli Funeral - WSJ.com, 24 de marzo, 2011, In Libya, coffins carry a mystery, SMH, 26 de marzo, 2011).

Los bombardeos humanitarios y la responsabilidad de proteger

El propósito de estos bombardeos es la destrucción de las instituciones del país, su base productiva. A esto llaman "bombardeo humanitario". Se usa como justificación el concepto de "Responsabilidad de proteger". Las instalaciones generadoras de energía, los puentes, las carreteras, los hospitales, las estaciones de televisión, los edificios gubernamentales, las fábricas se designan "blancos estratégicos".

Un reporte (no confirmado) de fuentes libias dice que bombardearon dos hospitales y una clínica:

"Atacaron los hospitales Al-Tajura y Saladin en Ain Zara. La clínica que bombardearon se halla cerca de Trípoli, la capital de Libia. No sólo se trata de edificios civiles, sino que además se hallan alejados de la zona de combate."

También sufrieron ataques algunos aeropuertos civiles en diferentes partes de Libia. (Mahdi Darius Nazemroaya, Breaking News: Libyan Hospitals Attacked. Libyan Source: Three French Jets Downed, Global Research, 19 de marzo, 2011).

En el caso de ataques a hospitales, las bombas "inteligentes" fueron extremadamente precisas. El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia acusó a la coalición militar occidental de llevar adelante una campaña de bombardeos indiscriminados. (Metro - Russia: Stop 'indiscriminate' bombing of Libya, March 19, 2011)

Los medios occidentales seguirán sosteniendo sin variaciones que las fuerzas de Gadafi bombardean los hospitales del país, sin aportar ninguna prueba.

Hay indicios de que los hospitales están incluidos en la lista de objetivos a atacar. A los aviones canadienses CF-18 les asignaron blancos civiles específicos. Los pilotos decidieron regresar a la base sin atacar el objetivo preseleccionado, que fue identificado como un aeropuerto civil. Según los reportes de prensa, estaba al lado de un hospital: "Dijo Lawson que la acción no respondió a ningún riesgo para los aviones CF-18 sino que los pilotos trataron de evitar el daño potencial a civiles o a infraestructuras importantes como hospitales" (CTV Calgary- Canadian pilots abort bombing over risk to civilians - CTV News, 23 de marzo, 2011, énfasis agregado por el autor)

Se ha invitado a la opinión pública a apoyar sin condiciones un nuevo escenario de guerra en el Norte de África. La llamada comunidad internacional ha logrado construir un consenso a través de la propaganda mediática.

La "responsabilidad de proteger" ha recibido el apoyo de organizaciones de la sociedad civil y de las ONG. Muchos sectores de la izquierda progresista apoyan los bombardeos a Libia como un medio para conseguir la democracia, sin siquiera analizar la naturaleza y composición de la rebelión.

Aquellos que se expresan contra la "zona de exclusión aérea" decretada por EE.UU.-OTAN son catalogados de inmediato como "apologistas de Gadafi".

El modelo yugoslavo de "bombardeo humanitario"

El bombardeo humanitario es parte de un proceso histórico. Es parte del planeamiento militar.

La campaña del "bombardeo humanitario" de Libia es un componente integral de la estrategia militar que consiste en destruir la infraestructura civil del país. Se ha hecho siguiendo el modelo usado previamente en otros sitios, incluyendo el bombardeo de Yugoslavia en 1999 y la campaña militar contra Irak en 2003.

Cuando bombardearon Yugoslavia en 1999, puentes, centrales energéticas, escuelas y hospitales fueron designados como "blancos legítimos de ataque" por el Centro Combinado de Operaciones Aéreas (CAOC según sus siglas en inglés) de la OTAN en Vincenza, Italia, y cuidadosamente "convalidados antes del lanzamiento del ataque". En Libia se está aplicando el mismo procedimiento: los objetivos militares y civiles se aprueban con anticipación. Los pilotos no siempre saben el carácter preciso del objetivo.

En 1999 el hospital infantil ubicado en el área de la embajada fue el objetivo de un ataque aéreo. Había sido identificado por los militares a cargo del plan como un blanco estratégico.

La OTAN reconoció su autoría pero insistiendo que era para "salvar las vidas" de los recién nacidos. No bombardearon la sección del hospital donde se hallaban los bebés sino que atacaron la parte adonde estaban los generadores eléctricos, lo que interrumpió el suministro eléctrico de las incubadoras. Esto significó que todo el hospital quedó inhabilitado y muchos niños murieron.

Visité el hospital un año después del bombardeo de junio de 2002 y vi con mis propios ojos lo que habían hecho con la mayor precisión. Estos son crímenes de guerra cometidos con la tecnología militar más avanzada, con las llamadas "bombas inteligentes".

En Yugoslavia, la población civil fue el objetivo de los ataques: hospitales, aeropuertos, edificios gubernamentales, fábricas, infraestructura, sin mencionar las iglesias del siglo XVII y los sitios históricos y culturales que forman parte del patrimonio del país.

El diabólico propósito de desencadenar una catástrofe en el medio ambiente de la cuenca del río Danubio figuraba en el plan. La OTAN atacó la planta petroquímica de Pancevo, cerca de Belgrado. El objetivo no era solamente destruir la planta sino también desencadenar una catástrofe ambiental. ¿Cómo lo hicieron?

"Un generador térmico de imágenes desde un satélite espía o un avión puede detectar radiación infrarroja emitida desde cualquier objeto que se encuentre en la planta petroquímica y convierte esa lectura en una imagen de alta resolución o fotografía... En palabras de un vocero del Pentágono, "toma una fotografía desde una gran altitud, la emite a un receptor, en Estados Unidos, donde se analiza rápidamente". Y desde allí, "la información de los blancos correctos" se retransmite a la CAOC en Vincenza, que a su vez la envía a la gente en la cabina".

Las "bombas inteligentes" no son tontas, van adonde les dicen que vayan. La OTAN ha identificado detalladamente los contenedores, tanques y depósitos que contienen materiales tóxicos. De acuerdo con lo manifestado por el director de la planta petroquímica, la OTAN no hizo blanco en ningún contenedor vacío: "Esto no fue accidental; escogieron como blancos los contenedores llenos y los químicos se derramaron en el canal que desemboca en el Danubio..." Cuando las "bombas inteligentes" dieron en sus blancos letales en Pancevo, liberaron fluidos y gases tóxicos en la atmósfera, el agua y el suelo. "Hubo una fuga de más de mil toneladas de bicloruro de etileno del complejo petroquímico de Poncevo hacia el Danubio (a través del canal que comunica la planta con el río). También se derramaron más de mil toneladas de hidróxido de sodio. Y cerca de mil toneladas de cloruro de hidrógeno pasaron de Pancevo al río Danubio." (Michel Chossudovsky, NATO Willfully Triggered an Environmental Catastrophe In Yugoslavia, Global Research, 11 de abril, 2004)

Contra Ali Babá y ¿a favor de los 40 ladrones?

Daniel Martínez Cunil
Otra Mirada

Doble moral y doble rasero

Aceptando por un momento, sin conceder, que Gaddafi es el monstruo que pinta la prensa occidental, uno de sus mayores cómplices en las atrocidades sería Mustafa Abdulyalil, ex Ministro del Interior y posteriormente Ministro de Justicia. Otro cómplice sería Abdelhafiz Ghogael, ex vocero de Gaddafi. Ahora ambos han trasmutado, el primero en Presidente del Consejo Nacional Libio y el otro, fiel a su oficio, de vocero de los rebeldes, donde coexisten con jefes tribales, resabios monárquicos, militares desertores y agrupaciones que desde hace ya casi una década adversan al actual líder libio y cuyos vínculos con Al Kaeda son más o menos conocidos.

¿Qué hace que Gaddafi y sus hijos sean llevados ante una Corte Internacional y que por el contrario Mustafa Abdulyalil y Abdelhafiz Ghogael sean elevados a la categoría de líderes democráticos? ¿Cual es el fiel de la balanza? Me temo que basta con ser funcionales a los intereses de EEUU y Francia para que se les blanquee el expediente.

Aceptando, otra vez sin conceder, que la cifra de muertos producidos por los enfrentamientos entre las tropas de Gaddafi y las tropas rebeldes (o contrarrevolucionarias) sean suficiente motivo como para intervenir militarmente en Libia, una lógica elemental reclamaría que también se interviniera en Bahréin, donde sin haber rebeldes armados se han registrado más bajas que en Libia. Creo que la existencia de una estratégica base militar norteamericana en Bahréin hace el milagro de que las masacres no sean una violación a los derechos humanos y que sólo se trate de muchos muertos con el dudoso calificativo de daño colateral.

Pero la verdad es que, por muy dramáticos que sean los enfrentamientos, no hay intervención militar que se justifique. Las acciones políticas y las gestiones internacionales para forzar una solución política marcan los límites de la intervención extranjera. Lo demás es violar derechos de una Nación, pero es evidente que para Obama y Sarkozy hay países más violables que otros. Por otra parte, si todo lo que tienen EEUU y Francia para reemplazar a Gaddafi son sus ex cómplices está muy comprometido el cambio democrático en Libia ya que de poco o nada serviría cambiar a Alí Babá por algunos de los 40 ladrones.

¿Qué asegura el Consejo de Seguridad?

¿La respuesta corta? Nada.

Respuesta larga: La resolución del Consejo de Seguridad es una vergüenza por su redacción tan escurridiza, en ningún párrafo habla de cambiar el régimen. Está destinada a proteger a los civiles de la represión del gobierno libio mediante la creación de un “espacio de exclusión aérea”.

Para los legos en la materia: una “zona de exclusión aérea” es aquella en la que no se permite que vuele ninguna aeronave, salvo aquellas autorizadas expresamente por la autoridad que ha creado la zona en cuestión. Normalmente son aquellas que llevan a cabo vuelos de carácter humanitario y, obviamente, las encargadas de mantener la propia zona de exclusión. En muchos países existen zonas de este tipo alrededor de instalaciones militares o de importancia política o estratégica, o incluso en casos como una erupción volcánica, o la que se ha declarado en 30 kilómetros a la redonda de la central nuclear de Fukushima.

Durante la guerra de Bosnia, la llamada operación Deny Flight generó momentos de enorme tensión en el seno de la OTAN y tuvo su impacto sobre las relaciones entre Europa y EEUU. Según su propia evaluación, las operaciones "forzaron a los aliados a considerar la responsabilidad militar de la OTAN en territorios situados fuera de su perímetro defensivo tradicional, y mostró la profunda división" existente en cuestiones de esta índole.

Como en el actual caso de Libia se trata de imponer esa restricción en el espacio aéreo libio en contra de la voluntad de su gobierno, la resolución de la ONU autoriza que se recurra a la fuerza. Sin embargo la fórmula OTAN es distinta a la de EEUU e incluso a la de Francia, que tiene sistemas de disuasión preventivo ante una eventual violación en espacio aéreo restringido Si un avión viola la zona de exclusión aérea, Francia realiza 3 llamados antes de dar luz verde para derribar un avión sospechoso.

En el caso de EEUU, denomina la zona de exclusión aérea como "Kill Box". Esto significa que cuando algo aparece en el radar, EEUU manda aviones caza o misiles tierra- aire a derribar lo que sea sin mayores averiguaciones. Algo así como cuando en la Revolución Mexicana se ordenaba “afusilenlo y después viriguan”.

En cualquier caso, para ponerla en práctica tienen que haber cazas en vuelo a todas horas en lo que se conoce como patrullas aéreas de combate (CAP por sus siglas en inglés), listos para obligar a aterrizar o a desviarse a aquellas aeronaves no autorizadas, o incluso, llegado el caso, a abrir fuego sobre ellas. La OTAN desplegó aviones AWACS, para facilitar el imponer esta zona de exclusión aérea, ya que por una parte es muy difícil que ninguna aeronave en vuelo se escape a su control, y por otra permiten coordinar mejor los recursos disponibles para imponer el cumplimiento de la resolución.

El que la Liga Árabe diera su visto bueno a la imposición de esta zona de exclusión aérea y posteriormente se retractara es también importante, ya que el apoyo árabe era uno de los argumentos de la administración Obama para justificar la acción. Capítulo aparte es Francia y su presidente napoleónico que, ignorando la historia de su país, también quería darse un baño de pureza en su cuestionable política exterior para la región, por la vía de encabezar la intervención en Libia.

En síntesis, imponer la zona de exclusión aérea podría ser más difícil de lo que pareció inicialmente si de verdad se tratara de proteger a la población civil. Con o sin aviación Gaddafi puede aplastar a la rebelión. Por ello es que Sarkozy y Obama se precipitaron a dar una interpretación amplia el texto de la resolución y optaron por incluir una ofensiva de barcos, aviones, helicópteros de ataque a tierra. Esto es, las fuerzas de la llamada “coalición” están encargadas no sólo de mantener la zona de exclusión, sino de inclinar la balanza a favor de los rebeldes sometiendo a Gaddafi y sus tropas a una guerra franca y abierta, que incluye bombardeos a tropas e instalaciones en toda Libia.

Conflictos y sin flictos

El desafío contra el tiempo para Gaddafi es mantener el control de todo el país. Para los rebeldes apoyados por las fuerzas de intervención bastará con la división del país. Poco importará que la resolución de la ONU afirme la integridad territorial y la unidad nacional de Libia.

Por eso es que es creíble que en un inicio Gaddafi acatara la resolución de las Naciones Unidas y proclamara un alto el fuego, ya que en ese momento tenía el control y acorralados a los rebeldes. Pero en la medida que la intervención volcó la correlación a favor de los rebeldes se vio obligado a reanudar las acciones por tierra, mediante blindados y misiles autotransportados.

Lo más probable es que asistamos a una situación de equilibrio de fuerzas en la que Gaddafi controlará la parte occidental y la oposición, la parte oriental. Los rebeldes, amparados en la protección de la OTAN, necesitarán todavía un lapso de tiempo para organizar un verdadero ejército y potenciar el uso de los suministros de armas que recibe de Egipto y a través de Egipto hasta el punto de revertir las cosas y plantearse derrocar a Gaddafi.

La topografía libia es de desiertos, extensas planicies y ondulaciones ligeras. Esto significa que, aviación o no, el enfrentamiento que se aproxima es de una guerra regular, una guerra de blindados y tropas transportadas con medios modernos y operaciones especiales. Nada más alejado de una guerra popular, por lo que si la OTAN se involucra tendrá que replantearse a fondo el perfil de su misión, especialmente en lo político internacional.

¿De verdad está apoyando una rebelión democrática o va a la caza de Alí Babá para poner a los 40 ladrones en el poder? La respuesta es importante porque de su decisión depende el futuro de la ola de rebeliones que agita el mundo árabe en Oriente Próximo y el norte de África. ¿Son indiferentes las reservas no reveladas de petróleo de Libia? ¿Cuenta su estratégica ubicación frente a Europa para las oleadas migratorias? Nada de ello es indiferente en esta contienda.

En Libia, el imperio se despierta

Billy Wharton
Examiner.com

Traducción para Rebelión de Loles Oliván

A lo largo de la historia, gobernar un imperio ha sido siempre algo más que la pura dominación económica y el ejercicio de la fuerza militar aplastante. Incluso un imperio moderno sin colonias como el que rige Estados Unidos requiere más finura que fuerza. La adaptación hábil a condiciones cambiantes es lo que hace que los imperios perduren. O como dice el viejo refrán, “no nadar contra corriente”. Finalmente, después de meses intentando desesperadamente situarse en el lado correcto de la historia únicamente con las palabras, puede que Estados Unidos tenga algunos nadadores en el agua. La intervención militar en Libia es una señal de que el imperio ha despertado de su letargo aparente. La fórmula para el despertar incluye un tábano dictatorial, una insurrección tal vez inoportuna y una generosa cantidad de petróleo.

Estados Unidos se está preparando en el norte de África y en otras partes de la región para la gran adaptación a la democracia árabe. Al no poder contar ya con una red de gobernantes autoritarios en la zona, la maquinaria diplomática que es el Departamento de Estado estadounidense se centra ahora en relacionarse con las nuevas fuerzas pro-democracia. La verdad es que Estados Unidos no estaba ligado exclusivamente a los Hosni Mubarak del mundo. Ha disfrutado de relaciones igualmente acogedoras con el aparato militar de cada país. Y este aparato, a diferencia del político, ciertamente no ha sido derrocado. Los ejércitos en el norte de África y en Oriente Próximo siguen siendo los mismos actores militares y económicos que eran antes de las protestas pro-democracia.

Lo podemos ver en Libia, donde el pacto faustiano de la oposición con Estados Unidos se ha extendido a las relaciones con el ejército egipcio. Armas egipcias sin duda con autorización estadounidense están fluyendo a través de Túnez hacia el este de Libia. Los vínculos entre los militares de toda la región representan un recurso importante para la adaptación de Estados Unidos a este proceso monumental de cambio. Hasta ahora, los militares en varios países han logrado poner límites reales a la magnitud de la transformación manteniéndola constreñida a cuestiones relativas a la representación política y a la forma de gobierno.

El proceso libio ha concedido a Estados Unidos incluso un mayor acceso al haber aprobado los rebeldes del este una campaña de bombardeos esencialmente liderada por Estados Unidos y destinada a debilitar las fuerzas leales al general libio Muamar Gadafi. De este modo, los rebeldes del este podrían estar a punto de aprender la dura lección de que las revoluciones no pueden ser subcontratadas. La intervención estadounidense tiene un precio, y la factura se pagará política, económica y militarmente. No hubo manera de escindir al ejército del régimen de Trípoli así que la intervención desde el exterior iba a ser con seguridad la principal estrategia una vez que la insurrección en el este estuvo en marcha.

Es evidente que Estados Unido está interesado en mejorar su posición estratégica en la región a la vez que en dar algo de sustancia a sus pretensiones en favor de la democracia. Otras naciones europeas, con algo más de mala gana, también han seguido imitando los mismos tópicos sobre la marcha. Sin embargo, ha sido el petróleo lo que realmente ha acelerado la política exterior de Estados Unidos moviéndolo desde las reclamaciones generales de democracia y libertad a una costosa intervención militar. La simple idea de un régimen de Gadafi militarmente victorioso haciendo proselitismo con grandes cantidades de petróleo ante los opositores económicos de Estados Unidos ha empujado a Obama a ponerse ya otra gorra de guerra. Mientras las calles árabes pueden haber cambiado el debate político en la región empujando a Estados Unidos en una dirección particular retóricamente, sigue siendo su petróleo lo que atrae la atención no deseada del Imperio.

Los rebeldes del este de Libia todavía pueden ganar el día. Puede que una insurrección quizá prematura y ciertamente mal equipada sea salvada de la aniquilación. La fuerza impresionante de las fuerzas armadas de Estados Unidos puede garantizar ese tipo de cosas. Sin embargo, si las transformaciones políticas del siglo XX sirven de alguna guía, cómo se gane puede ser tan importante como ganar. Cuanto más se acerque este movimiento del este de Libia a Estados Unidos menos independencia tendrá una vez que comience la transición política. Y, más tarde, cuando el petróleo comience a fluir de nuevo, vencerá el plazo de una factura colosal ¿Estarán dispuestos a pagarla los rebeldes? ¿Y a qué coste para sus sueños políticos de democracia?