EL PAIS EN JAUJA

1 feb 2007

Confluyen más de 150 organizaciones sindicales, políticas y campesinas

''Nuevo pacto social'', piden miles en el Zócalo


Exigen defender salario y empleo, así como asegurar la alimentación
PATRICIA MUÑOZ , MATILDE PEREZ , FABIOLA MARTINEZ


La tarde de ayer, por primera vez en la historia reciente del país, llegaron al Zócalo organizaciones sindicales, campesinas, sociales, así como diversas corrientes de PRD, PT y Convergencia, e inclusive del PRI, para demandar al gobierno de manera conjunta un ''nuevo pacto social'', que modifique la política económica, asegure alimentación, el empleo, la soberanía sobre los bienes nacionales y frene la exclusión y represión.
A 62 días de haber iniciado el sexenio, esa pluralidad de organizaciones acudió a la Marcha por la soberanía alimentaria, la defensa del salario y el empleo, donde confluyeron más de 150 agrupaciones y decenas de miles de militantes que llenaron la Plaza de la Constitución dos veces, sitio donde se hizo manifiesta la Declaración del Zócalo.
En ese documento, acordado tras varios días de discusión, las organizaciones advierten que este es el inicio de ''una nueva etapa de lucha'' por las demandas de la mayoría de la sociedad, ante la crisis del modelo económico; delimitan que ya no están dispuestas a tolerar que este gobierno siga sacrificando más generaciones de mexicanos y señalan que no admitirán que la única respuesta a los movimientos sociales ''sea la represión'', y sostienen que no cederán en la demanda por un aumento salarial de emergencia.


''Ya estamos viviendo las consecuencias de la imposición de un gobierno'': AMLO

Los simpatizantes del tabasqueño lo esperaron en el Zócalo desde las 4 de la tarde
ROSA ELVIRA VARGAS


Las argucias políticas construidas desde muchos días antes no consiguieron el objetivo de marginar a Andrés Manuel López Obrador de la protesta nacional contra el aumento a los precios de la canasta básica.
Pese a ello, mucha gente depuso siglas, bajó los pendones y se plantó a esperar en el Zócalo para sumarse al numeroso contingente que el ''presidente legítimo'' convocó, y marchó con él desde el Angel de la Independencia.
Y así, aquellos que en concentraciones similares dejan vacía la Plaza de la Constitución en un santiamén, esta vez esperaron más de una hora a los otros, a los que invitados o no por el Partido de la Revolución Democrática y su estructura capitalina, sabían que ahí llegaría López Obrador. Se quedaron para escuchar el mensaje del tabasqueño quien, sin rodeos, puso las cartas sobre la mesa: ''Ya estamos viviendo las consecuencias de la imposición de un gobierno''.
Muchos, cierto, y no tienen interés en disimularlo, eran sus siempre incondicionales seguidores. Aquellos que enronquecen gritándole ''¡Presidente!'' y no se cansan de corear ''¡Es un honor, estar con Obrador!'' Pero era evidente también que otros más permanecían ahí, movidos por el interés de escuchar sus planteamientos ante la coyuntura nacional que les saca del bolsillo más de ocho pesos diarios por el kilo de tortillas.
Porque a todos les quedaba claro, y así lo decían las pancartas, las consignas y las variopintas formas de expresión que se ven en estas concentraciones, que el repunte de la inflación tiene un responsable; entendían muy bien que un buen documento de exigencias no lo es todo, porque al final, y como siempre, lo económico es político.
Por eso, sin ambages ni chances como ese de dar a quien detenta el Poder Ejecutivo algún beneficio para la duda ¬porque la mayoría de los asistentes nunca la tuvo¬, desde ayer muchos exclamaban, exigían a gritos: ''¡Que renuncie Felipe Calderón!''
Entonces, los dirigentes que se empeñaron en recurrir a las formas políticamente correctas para protestar contra la carestía y buscaron no ''contaminar'' la primera movilización masiva que encara Calderón Hinojosa apenas a dos meses de haberse instalado en Los Pinos, tuvieron un mentís en sus empeños de dividir la marcha para que López Obrador no tuviera una presencia protagónica.
Y no pudieron, porque de todas formas el ''presidente legítimo'' fue el centro de la protesta y el mero anuncio de su participación logró congregar a más gente que los líderes de muchas centrales obreras y campesinas.
El miércoles por la tarde de un invierno soleado regaló una luna tempranera e inmensa a quienes desde las cuatro de la tarde empezaron a llegar al zócalo.
Grandes contingentes del Sindicato Mexicano de Electricistas y, con menos presencia, el de los trabajadores del Seguro Social, los telefonistas, empleados de la UNAM y otros gremios de presencia más simbólica que real. Enseguida, la participación numéricamente importante en esta ocasión corrió a cargo de la también interminable lista de siglas del campesinado nacional: CNC, CCI, Coduc, Cocyp, CCC, CIOAC, CNPA, El Barzón, Alcano, UGOCP, UNTA, UGOCM, CAM, las cuales, en algunos casos, sólo contaron con la presencia de sus dirigentes.
Llamaba la atención, además, la ruidosa y nutrida asistencia de los afiliados a la priísta Confederación Nacional Campesina. Otrora aportantes del fundamental ''voto verde'' que tantos triunfos consagró para el tricolor, esta vez los campesinos del PRI se apersonaron con batucada y bien armadas consignas: ''En Los Pinos, ayer ardillas, hoy, ratas azules que se chingan las tortillas'', gritaban entre el jolgorio y el enojo.
Quién los viera. Según registro puntual, la de ayer fue la segunda vez desde que hay gobiernos panistas, que la CNC se presenta en una marcha de protesta y la primera en la que lo hace con su dirigencia nacional en pleno. Porque en 2003, y ante la cerrazón del entonces secretario de Agricultura, Javier Usabiaga, quien simple y llanamente rehuía todo trato con las organizaciones del campo, éstas le armaron tamañas protestas que ante su contundencia obligaron a las negociaciones que llevaron a la firma del Acuerdo Nacional para el Campo.
Pero ayer unos y otros, los que llegaron primero y quienes lo hicieron casi a las siete de la noche, organizados tras siglas o simples ciudadanos, traían muy ubicado dónde les aprieta el zapato. ''No queremos PAN, queremos tortillas'', era la voz que articulaba y daba sentido a su protesta.
Y traían otra, quizá la más dolorosa por certera: ''Sin maíz no hay país''. En muchos casos ésta adquiría inclusive tintes dramáticos, cuando se escuchaba en voz de mujeres que blandían mazorcas como antorchas. Pero no faltaban tampoco los que a leguas se ve que se la pasan piense y piense para distinguirse de una u otra forma en estos actos, como la chava que pegó hojas de maíz en varios resortes y se vistió con ellas, o aquella pareja de jovencitos que trepada en zancos caminó por todo Paseo de la Reforma, y luego Juárez y Madero, hasta llegar a la Plaza de la Constitución cargando su propio editorial plasmado en una cartulina: ''El pueblo quiere seguir soñando, quiere seguir comiendo y Calderón nomás la está cagando''. Y firmaba el Faro de Oriente.
Apenas a las 16:35, cuando en el Zócalo faltaba poco para iniciar el mitin de las organizaciones campesinas y sindicales, López Obrador llegó por la calle Florencia al Angel de la Independencia. Para entonces, otros grupos que decidieron marchar con él ya se habían puesto en camino. Ante su aparición se produjo, como siempre en estas movilizaciones, un remolino de simpatizantes. Y surgieron los vítores y las exclamaciones de apoyo. En ese caos, muchas mujeres ¬sobre todo¬ desafiaban los cordones de seguridad para llegar hasta su ''presidente legítimo'' o trataban de seguirle el paso desde las banquetas para no perderlo de vista.
López Obrador inició entonces el recorrido llevando en la descubierta a los integrantes de su gabinete y a otros políticos de su causa, como el ex jefe de gobierno capitalino Alejandro Encinas; los senadores Carlos Navarrete y Pablo Gómez; el líder del PRD local, Ricardo Ruiz; Porfirio Muñoz Ledo; el ex diputado Jesús González Schmal y demás integrantes de la dirigiencia del Frente Amplio Progresista (FAP).
Presentes, siglas de muy diversa procedencia territorial, como los colonos de Iztapalapa agrupados en Patria Nueva, de la Unión de Productores y Artesanos de Xochimilco, Nueva Izquierda, la Asamblea de Barrios, los militantes del Partido del Trabajo y centenares más que se identificaban sólo por su delegación, como los de Milpa Alta o Gustavo A. Madero.
Para las cinco de la tarde, el tabasqueño ya había arribado al cruce de Reforma e Insurgentes. Y era justo el momento en que en la Plaza de la Constitución daba inicio el mitin. Pero fue casi dos horas después, cuando ya los líderes convocantes a la concentración apartidista hacía rato que se habían marchado, el momento en que el ''presidente legítimo'' subió a la tribuna ¬que no fue la misma, por cierto, que usaron los otros y que para entonces ya hasta habían desmontado¬ y dijo: ''Gracias por esperar, por su lealtad''.
Entre tanta gente, una vez más doña Luz María Eugenio, con sus 82 años a cuestas y apenas un metro treinta centímetros de estatura, buscaba anoche hacerse de un mínimo espacio para ver a López Obrador. Venía desde los rumbos de la colonia Romero Rubio, una vez más y como siempre que convoca el ex candidato presidencial. La acompañaban su hijo y su nuera. No perdía detalle y aplaudía quedo. Como todos los que estaban ahí, volvió luego de dos meses de la última participación del ''presidente legítimo'' en el Zócalo a ratificar su afán de creer. Y claro, su compromiso, también.


Propone exigir aumento salarial de emergencia y apoyo a productores de básicos

Convoca AMLO a la movilización pacífica para frenar escalada alcistaPlantea impedir la entrada en vigor del capítulo agropecuario del TLCAN
FABIOLA MARTINEZ , PATRICIA MUÑOZ , MATILDE PEREZ


Andrés Manuel López Obrador, acompañado por Alejandro Encinas, Javier González Garza y Pablo Gómez, durante la marcha en defensa de la economía popular Foto: Carlos Ramos Mamahua
Andrés Manuel López Obrador, "presidente legítimo" de México, hizo un llamado a la movilización popular pacífica, ante el embate de 24 años de políticas neoliberales y, en particular, para contrarrestar las recientes medidas tomadas por el gobierno "usurpador" de Felipe Calderón Hinojosa.
"Ya estamos viviendo las consecuencias de la imposición de un gobierno dominado por delincuentes de cuello blanco", advirtió ayer.
Una vez más, el líder perredista logró reunir a miles de personas que llenaron el Zócalo, y presentó un plan de acción, de resistencia, sustentado en cinco puntos:
Aumento salarial de emergencia; programa de apoyo a los productores de alimentos básicos; impedir la entrada en vigor ¬el año próximo¬ de la cláusula del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que permite la libre importación de maíz; subsidio urgente para reducir el precio de la tortilla, y aprobar de inmediato la ley sobre precios competitivos, presentada por el PRD en la Cámara de Senadores.
La derecha, dijo, todo lo deshumaniza. Ellos sí son un peligro para México (...) "¡Al diablo con las hipocresías!, ¡no les va a salir su numerito ni su forma de tratar de imponerse como un presidente pelele", expresó en su discurso, minutos antes de las siete de la noche, dos horas y media después de haber arrancado, al pie del Angel de la Independencia, una concurrida marcha "en defensa de la economía popular".
Un lentísimo recorrido en la misma ruta de la resistencia civil, en la lucha poselectoral de 2006. Rodeado por los suyos, simpatizantes y militantes del PRD que querían acercarse al "presidente legítimo" a como diera lugar. Mujeres que se abalanzaban contra la valla de seguridad en afán de saludar a su líder, tocarlo, besarlo.
Con esas muestras de apoyo, el eje discursivo de López Obrador fue nuevamente la transformación del país mediante la resistencia popular, delineada ésta como una serie de movilizaciones de los ciudadanos lo mismo para contrarrestar la campaña mediática contra el "gobierno legítimo" que para rescatar a la República.
"Aunque parezca una utopía, este es el camino a seguir, y quiero expresar con todo realismo y objetividad que hay condiciones inmejorables para llevar a cabo este camino de fondo (...) principalmente por el apoyo de la gente y con la autoridad moral que tenemos" para luchar contra la corrupción.
Como acción inmediata, llamó a participar en la convención nacional democrática a realizarse del 21 al 24 de marzo.
El país necesita, dijo, "una transformación de las dimensiones del movimiento de Independencia, del movimiento de Reforma y de la trascendencia de la Revolución Mexicana".
Mañana, expresó desde el templete ocupado horas antes por organizaciones campesinas y sindicales, posiblemente tengamos la necesidad de volver a movilizarnos (para) que no se abandone por completo la educación pública; impedir la privatización de la seguridad social, y la entrega a particulares ¬nacionales o extranjeros¬ de la industria eléctrica o el petróleo. "Ya ven que anda Francisco Labastida Ochoa (senador priísta) muy afanosito haciéndole el trabajo sucio a la derecha", dijo.
El ideario juarista estuvo presente en el mitin. "La patria no se vende, se defiende", afirmó.
Y, como en tiempos de campaña en pos de la Presidencia de la República, repitió la consigna de Benito Juárez: "vamos a rescatar a México como se pueda, con lo que se pueda y hasta donde se pueda".
Recordó la anécdota cuando Juárez y su gabinete esperaban noticias de una batalla de liberales contra conservadores. Al llegar el parte militar ¬relató¬, Juárez lo leyó, y aunque las fuerzas liberales habían perdido esa batalla, se volteó y les dijo a los miembros de su gabinete: "señores, les informo que sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo".
Atendamos ese ejemplo, insistió el "presidente legítimo", acompañado en el templete por integrantes de su gabinete y dirigentes de su partido: "¡Hay que seguir adelante porque está en juego la transformación del país".
En su mensaje, López Obrador emitió argumentos que sustentan su plan de acción inmediato, desde ahora criticado por funcionarios del gabinete económico del presidente Calderón y por directivos de organismos financieros, como el Banco de México.
El tabasqueño dejó en claro que es urgente un aumento salarial, porque en sólo dos meses del gobierno "usurpador, espurio", el minisalario amentó un peso con 90 centavos al día, es decir, un "raquítico" 3.9 por ciento, mientras los precios de la mayoría de los productos básicos se han incrementado 26 por ciento.
En consecuencia, alertó, es impostergable recuperar al menos esa pérdida del poder de compra y hacer valer el derecho constitucional a un salario justo y remunerador que garantice a las familias de los trabajadores del campo y la ciudad la satisfacción de sus necesidades básicas.
Sobre el segundo punto, relativo a productores de alimentos básicos, López Obrador dijo que el país requiere precios de garantía o de referencia porque, en la actualidad, el campesino tiene que vender barato todo lo que produce y comprar caro todo lo que necesita.
"¡Que coman los que nos dan de comer!", soltó ante la multitud reunida en la Plaza de la Constitución, donde muchos de los asistentes no dejaron de gritar "¡Presidente, Presidente!, ¡Es un honor, estar con Obrador!, ¡Taco por taco, tortilla por tortilla. No queremos PAN, queremos tortilla!"
Como tercer punto, convocó a impedir que se concrete la libre importación de maíz ¬derivada del TLCAN, en vigor desde 1994¬, porque eso significaría un "golpe definitivo" a 4 millones de familias campesinas. "¡Si es necesario, aquí nos volveremos a reunir para impedirlo!", exclamó.
La movilización y la resistencia popular convocadas por el perredista irán de la mano ¬como admitió después del mitin el dirigente nacional del PRD, Leonel Cota Montaño¬ con acciones en el Congreso de la Unión, porque en el caso particular del punto cuatro, López Obrador urgió a impulsar un subsidio al precio de la tortilla, "más allá de la concepción tecnocrática que sataniza los apoyos y los subsidios".
Esto, señaló, porque mientras en el mundo se protege a los productores y a los consumidores, aquí se deja de lado el derecho a la alimentación de todos los mexicanos.
En el quinto punto del plan de acción señaló que con la aprobación de la ley sobre precios competitivos los legisladores estarían beneficiando a millones de consumidores mexicanos, quienes obtendrían ahorros equivalentes a más de 10 por ciento de sus ingresos. "Ya es tiempo de que los integrantes del Poder Legislativo dejen de actuar en la esfera de los poderosos y se conviertan en auténticos representantes del pueblo", manifestó.
"Tengo motivos suficientes ¬agregó¬ para sostener que nuestro país no podrá salir del atraso en que se encuentra, ni mucho menos frenar el empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos, si no cambiamos el actual régimen político de corrupción y privilegios, y llevamos a cabo una renovación tajante en todos los órdenes de la vida pública."
López Obrador no alcanzó a participar en el mitin convocado por las organizaciones sociales, porque otros grupos de simpatizantes y militantes del PRD prácticamente le cerraron el paso, por más que el encargado del micrófono en el camión que trataba de abrirle paso conminaba a los asistentes a caminar más aprisa. "Dile al de adelante que camine un poco más rápido, todos queremos llegar al Zócalo", repetía el hombre desde el templete móvil.
Cuando el tabasqueño apenas dejaba Paseo de la Reforma para enfilarse a la avenida Juárez, a un lado de la Alameda Central, el mitin de sindicatos y organizaciones campesinas había terminado.
Por fin, minutos antes de las siete de la noche López Obrador inició su discurso, los llamados a la resistencia, las críticas a la política económica que privilegia la derecha y para poner de manifiesto su solidaridad con el pueblo de Oaxaca.
Hoy, insistió el "presidente legítimo", debemos mantener nuestras convicciones y actuar con perseverancia y terquedad. "Esta lucha ¬agregó¬ no es de un día, nos va a llevar tiempo, pero vale la pena para construir una nueva República.
"Es tiempo de seguir adelante, de no dar un paso atrás ni siquiera para coger impulso; cumplamos nuestra tarea donde quiera que estemos; convoquemos a amigos y familiares, mandemos cartas y participemos en los medios de comunicación para contrarrestar la guerra sucia; sigamos adelante, porque está de por medio el futuro del país."