LA OBRA DE LOS PRIVILEGIADOS DEL REGIMEN

20/08/2010

Caro, pésimo e inseguro, el transporte en Oaxaca.
Misael Sánchez
A pesar de ser pésimo y deficiente, además de inseguro, el servicio de transporte urbano de Oaxaca de Juárez es uno de los más caros del país.
Un comparativo realizado por Tiempo, refleja que las diferencias son abismales, no sólo en el servicio, sino también en las tarifas ya que en ciudades de otros estados el costo es mucho menor.
Así, por ejemplo, en el Distrito Federal el pasaje cuesta 2 y 3 pesos, 4 pesos en Chilpanchingo, 4 pesos en Chiapas y 4.50 en ciudades como Zacatecas, Tlaxcala y Puebla.
Hasta en Acapulco, uno de los destinos turísticos más caros de México, la tarifa de los autobuses, con aire acondicionado, es de apenas 5 pesos.
Y las diferencias se acentúan todavía más si se toma en cuenta que en Oaxaca el ingreso mensual de un obrero que gana un salario mínimo de 54.47 pesos, en la zona “C”, es de 1 mil 634.10 pesos, mientras que en las ciudades de la zona “A”, donde el mínimo es de 1 mil 723 pesos con 80 centavos, asciende a 1 mil 723 pesos con 80 centavos.
Algunas otras ciudades tienen una tarifa similar a la autorizada ayer a Oaxaca, como Campeche e Hidalgo, donde el transporte urbano cuesta 5.50 pesos, pero el servicio es prestado en unidades nuevas.
También hay ciudades donde el pasaje es incluso superior que en Oaxaca de Juárez, sin embargo no tiene comparación con el equipo de transporte que circula en la ciudad y los municipios aledaños.
Allí están Torreón y Guadalajara, con una tarifa de 6 pesos; así como también Sinaloa, Reinosa y Puerto Vallarta, donde el precio del pasaje es de 6 pesos con 50 centavos y el Estado de México, uno de los más caros, al venderse el boleto en 7 pesos.
Ante la necesidad de conocer el precio real del pasaje en otras ciudades, se consultó vía telefónica a editores y reporteros radio y prensa escrita, en lugar de las autoridades o los mismos concesionarios.
“En el Distrito Federal los microbuses tienen una tarifa de 3 pesos, mientras que la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) sólo cobra 2 pesos y el servicio es magnífico, limpio y con unidades nuevas y en buen estado”, explicó vía telefónica Dunia Campos, editora del periódico El Universal.
Edna Jaramillo, periodista de la Red UdeG Medios, explicó que el servicio de transporte urbano en la capital de Jalisco es de 6 pesos.
El reportero del Diario de Chiapas y Radiorama, Javier Gálvez, explicó que en Chiapas el pasaje tiene un costo de 4 pesos con 50 centavos y que el servicio es prestado por el Conejo Bus, que no son más que unidades limpias y de primera clase al estilo de Nueva York y Los Ángeles, pero con la desventaja de que circulan a baja velocidad para evitar percances viales.
“Y las combis o unidades pequeñas cobran 4.50 pesos, sin embargo por la velocidad están convertidas en ataúdes rodantes”, dijo al explicar que para dar de alta un Conejo Bus los concesionarios de las combis deben cambiar 2 unidades por una del nuevo servicio.
Raymundo Espejo de Notiver detalló que en Veracruz el servicio de pasaje urbano tiene un costo de 7 pesos, sin embargo el servicio es aceptable y permite a los usuarios viajar por toda la ciudad.
Y en Acapulco, de acuerdo con Osiel Pacheco, reportero de La Jornada de Guerrero, el pasaje es de 5 pesos en unidades nuevas y de 5.50 en autobuses con aire acondicionado, además de que todas las unidades y los acuerdos para incrementar las tarifas deben pasar primero por la autorización de la Comisión Mixta del Transporte.

El servicio, para llorar

El transporte en Oaxaca es totalmente obsoleto, anacrónico. Las unidades, por dentro, tienen los asientos rotos; los choferes dan boleto al viajero y se quedan con el cambio. La dirección municipal de Tránsito asegura que los operadores circulan con las puertas abiertas, realizan ascenso y descenso de pasajeros en lugares prohibidos, conducen sin licencia, viajan con el ayudante en el estribo, circulan en carril izquierdo, arrojan elevadas emisiones de contaminantes, no portan tarjeta de circulación de las unidades, viajan con exceso de velocidad, traen placas sobrepuestas, viajan con parabrisas rotos, no cargan llanta de refacción, hablan por celular, circulan fuera de ruta y con llantas lisas, entre muchas irregularidades. Todavía más: al año provocan muertos por atropellamiento y lo que es peor: ninguno de los choferes está preso por estos hechos.
Ignora el “pulpo” la tarifa diferenciada
Brisseyda Vásquez
Después de que el miércoles se autorizara una “tarifa diferenciada”, en el servicio de autobuses de transporte urbano, el día de ayer no fue aplicada, ya que todos los vehículos sin distinción de ruta, empresa o estado de la unidad, cobraron $5.50 pesos.
Ayer por la mañana los camiones borraron de sus parabrisas los letreros de “tarifa $7 pesos” y los reemplazaron por los de “tarifa $5.50 pesos”, después de que la Coordinación del Transporte (Cotran) autorizara el aumento de un peso.
Sin embargo, el abuso por parte del “pulpo camionero” continuó, ya que el acuerdo no fue respetado.
Los casos erane videntes: el camión B-290 que cubre la ruta Cuarteles-Santa Cruz denota un desgaste notorio, pero en el parabrisas se lee claramente: “tarifa $5.50”; de igual manera el A-124, de ruta San Martín-Central, C-023 que va al Cecyte o el B-268 de Santa Rosa, todos ellos en pésimas condiciones.
Según el trato, los autobuses que seguirían cobrando $4.50, deberían lucir una línea de color rojo, con el fin de que los pasajeros puedan distinguirlos y no paguen de más, sin embargo ayer la marca distintiva no fue colocada.
Esto fue aprovechado por todas las líneas de transporte urbano, rutas como Primera etapa, Volcanes, Cuarteles, Rosario, Panteón Jardín, Hospital e ISSSTE, de las diferentes compañías no hicieron una clasificación entre sus unidades. Únicamente los vehículos que circulan por Avenida Ferrocarril mantuvieron la tarifa.

LOS TESTIMONIOS
Aurora García, madre de familia y cocinera, emplea diariamente el autobús Cuevita-Rosario y señlaó que el chofer “me cobró cinco cincuenta, al menos la unidad está bien, en comparación con otras, está acojinada.
“Yo tengo la posibilidad de caminar, no me afecta pagar 5.50 pesos cada ocho días que vengo a la Central, pero habrá gente a la que sí, quizá quieran esperar al de $4.50”.
En tanto, Yesenia Pérez empleada, manifestó que suele tomar los de Sertexa porque “son nuevos, están cuidaditos y se ve bien, hasta el chofer está bien presentado, uniformadito”.
Por su parte, Pedro Bautista, estudiante del CLEU, mostró alguna extrañeza porque para él “cómo vas a saber que carro es de $4.50 y cuál de $5.50, ¿así a tu consideración?”.
Sin embargo, las cosas no ocurrieron según lo planeado y lo de la “tarifa diferenciada” fue una irregularidad y no hubo vigilancia de las autoridades correspondientes en torno al distintivo que diferencia las tarifas y el pueblo, como siempre, pagó “parejo”.
Carlos Soriano, estudiante de Ciencias Químicas de la UABJO expresó su descontento porque los choferes no respetaron la cuota convenida, “se supone que los viejos iban a cobrar $4.50 todavía, yo no veo a ninguno con la marca roja”.

LAS PETICIONES
Algunos pasajeros, a pesar de su molestia, propusieron algunas soluciones ante esta situación.
“Yo creo que tTránsito debería vigilar, parar e infraccionar a los choferes que tienen carros viejos y que están cobrando de más”, expresó Yolanda Ramírez, normalista.
Pedro Bautista, obrero, respondió: “pues ver, a simple vista se notan, traer tu cambio, darlo y pasarte de largo, no dejarse”.
“Pues ya que aumentaron la tarifa que los pinten, a los de $4.50 de un color y a los de $5.50 de otro” comentó Yesenia Pérez, secretaria.
Aleyda Díaz, estilista, reconoció que no usa frecuentemente el transporte público, pero indicó “pues que traigan una hoja, con la tarifa, con la firma o sello de una autoridad, para que el pasajero sepa que está pagando lo debido”.
Así las cosas, el aumento al transporte, sin un aumento al salario, es un golpe a la economía del oaxaqueño, pero ahora sólo falta ver como en el transcurso de los días se hace respetar la “tarifa diferenciada”.
No somos un botín de guerra: mujeres triquis
Iván Castellanos
Mujeres triquis de San Juan Copala que se encuentran en plantón en el Zócalo, responsabilizaron al Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT) de las agresiones, balaceras y asesinatos que continúan registrándose en esa comunidad.
Encabezadas por Mariana López Flores, dieron a conocer que a partir del próximo lunes 23 de agosto partirán en caravana a la ciudad de México para exigir justicia ante las diversas instancias.
“Anunciamos que viajaremos a la ciudad de México con la exigencia de justicia para el pueblo triqui y reclamar al estado mexicano porque se violan los derechos internacionales”, señaló.
Acudirán a la PGR para exigir que esclarezca los crímenes de Yuri Jakkola y Betty Cariño, además darán la bienvenida a los familiares del finlandés a quienes invitarán a su pueblo para que escuchen sus necesidades, “porque no somos un botín de guerra, y exigimos que se terminen las agresiones, al MULT le pedimos que termine con esta situación porque la lucha es por la autonomía y la autodeterminación de la población”.
Piden a los pueblos que se sumen por la justicia, ya que la caravana saldrá de la ciudad de Oaxaca el 23, van a Huajuapan, acudirán a Puebla y llegarán al Distrito Federal.
Por una agenda de transición conjunta entre legislativo y ejecutivo: Gabino
Para encontrar puntos comunes y diseñar una agenda legislativa conjunta entre diputados y el nuevo gobierno respetando la separación de poderes y la pluralidad de la próxima legislatura, el Gobernador Electo, Gabino Cué, se reunió con legisladores electos del Partido Acción Nacional.
Cué manifestó que la voluntad de cambio expresada el pasado 4 de julio les otorgó un mandato para desterrar el autoritarismo en todas sus manifestaciones, y hacer gobiernos eficientes y honrados.
Ante la presencia del presidente estatal del blanquiazul, Carlos Moreno Alcántara y del secretario general Rolando García Varela, Gabino Cué votó por una agenda legislativa y de gobierno para hacer cambios fundamentales en el estado, y en este proceso "los legisladores del cambio tienen un importante papel que cumplir", subrayó.
Aclaró que aunque tienen cargos diferentes, legisladores y gobierno cuentan con la misma responsabilidad de trabajar para y con la sociedad.
Recordó que actualmente se trabaja en temas de la más alta prioridad como son el proyecto de Presupuesto 2011, para lo cual se necesita del decidido apoyo de los diputados federales de todos los partidos políticos y del respaldo del gobierno federal.
A nivel local, le dijeron los legisladores presentes, se trabaja desde ahora en el Paquete Económico del año entrante para el estado de Oaxaca con el fin de que haya una mejor distribución de recursos para dotar de obras y acciones a los que menos tienen.
Todos los recursos a ejercer deben sustentar una política social que aminore rezagos y revierta los bajos índices de desarrollo de la entidad, manifestaron diputados y diputadas que tomaron la palabra para exponerle a Gabino las necesidades que tienen habitantes y autoridades de los distritos que representan.
Para Gabino Cué los 25 diputados que llegarán al Congreso estatal, surgidos de la coalición Unidos por la Paz y el Progreso deben estar seguros que las iniciativas del Poder Ejecutivo no se presentarán de manera autoritaria ni unilateral, sino que habrá un consenso previo para estar todos en una misma ruta.
En la próxima administración, destacó, los diputados tienen un papel que cumplir para sacar adelante temas como la transparencia, la austeridad y una mejor distribución de los recursos hacia áreas prioritarias como la salud, la educación, la vivienda y la alimentación, entre otras.
Gabino Cué y diputados electos del blanquiazul coincidieron en que es la hora del cambio, y demostrar ante la sociedad mexicana que en Oaxaca valió la pena la alternancia.
En la reunión se contó con la presencia de Clarivel Rivera Castillo, Eufrosina Cruz Mendoza, Juan Iván Mendoza, Joel Isidro Inocente, Manuel Benítez, Héctor Lorenzo Inocente e Isaac Rodríguez. El diputado Raúl Bolaños Cacho participaba en ese momento en un curso de capacitación con legisladores de otros partidos.
Sumisión o equilibrio de poderes: la apuesta legislativa Escrito por Víctor Leonel Juan Martínez

Si alguna duda quedaba de la imperiosa necesidad del cambio político en Oaxaca, la acaba de despejar el Congreso estatal con la farsa montada en la demanda de juicio político al gobernador Ulises Ruiz. Una cuestión que va más allá de brindar impunidad en nombre de la ley (ver En Marcha 119); este asunto lo trasciende al desnudar uno de los pilares esenciales del viejo régimen y que garantiza precisamente la ausencia de justicia: la falta de división de poderes, el servilismo del legislativo hacia el ejecutivo.

Pero no otra ha sido la actuación de las sucesivas legislaturas estatales en la última década. Siempre, en el tema de que se tratase, han estado “a las órdenes” del jefe máximo: el gobernador del estado. Poco importa si hay que violentar la autonomía municipal, evadir la rendición de cuentas, prohijar la violación de los derechos humanos, hacer retroceder el marco jurídico para legalizar prácticas autoritarias. Siempre prestos las y los señores diputados a votar a favor de cuanto se les ordenase; diligentes para defender al Ejecutivo de cualquier señalamiento en su contra, antes que exigirle rendición de cuentas. En los hechos el Congreso no es sino una Oficialía de partes, lista para tramitar lo que el gobernador quiera y en el sentido que desee.

Por eso se logró construir un sistema autoritario. La responsabilidad es también de los otros poderes: el legislativo y el judicial. Y también toca a los partidos políticos. En muchos, demasiados casos, las fracciones parlamentarias y los diputados de supuesta oposición se mimetizaban con los priistas. Por supuesto, no se trata del elemental acuerdo que debe existir entre las fuerzas representada en la Legislatura. Tampoco en la necesaria coordinación y colaboración que debe existir entre poderes. Son éstas bases de un sistema democrático. Pero no es lo que en Oaxaca se ha presentado.

En el mejor de los casos los diputados del PRI se han ceñido a su mal entendida disciplina partidaria y los seudo opositores han actuado con complacencia; pero en el peor unos y otros han actuado con abierta complicidad, en contra de demandas fundamentales del pueblo oaxaqueño.

Tan sólo recordemos la apócrifa Ley Municipal de 2003: una legislación que apareció publicada en el periódico oficial y en una compilación legislativa sin haber sido votada en el Congreso. La ilegalidad, avalada por diputados de todos los partidos se resolvió: ¡corriendo al oficial mayor y al Contador Mayor de Hacienda!

O su actuación ante el primer llamado que hiciera en 2005 la Comisión Nacional de Derechos Humanos al gobierno ulisista externando su preocupación por el estado de las garantías fundamentales. Diputados “opositores” encabezados por el entonces convergente Genaro Vásquez Colmenares (hoy premiado con la presidencia del instituto de transparencia) y secundado por perredistas, como Serrano Toledo, se desgarraron las vestiduras ante lo que señalaban como “una intromisión de la CNDH que violaba la soberanía estatal”.

O durante el movimiento popular del 2006. De los priistas era de esperarse una acrítica y cómplice defensa de la cúpula gobernante. Dado el tamaño de la movilización social, los diputados de oposición tenían la mejor oportunidad para salvar el poco decoro que les quedaba poniéndose del lado de las justas demandas; no lo hicieron así. Por el contrario, fue justo en este inter cuando se aprobara la ignominiosa Ley de Transparencia (la que nunca entró en vigor) y la vergonzante reforma electoral que tenía por objetivo prorrogar el mandato de los diputados y presidentes municipales por un año; así como evitar las elecciones del 4 de julio de 2010, al otorgar al Congreso la potestad de elegir a un gobernador por dos años, sin la participación del voto ciudadano.

Pues bien, ambas leyes fueron aprobadas por unanimidad: por todas y todos los diputados de esta tristemente célebre 59 Legislatura. Entre los priistas destacaría Bulmaro Rito, el pastor; entre los opositores que ahí votaron estaba lo mismo el petista Mariano Santana; los perredistas Serrano Toledo, Lenin López Nelio; el panista Guillermo Zavaleta; entre otros. Sólo la interposición de un recurso por las dirigencias nacional del PAN, PRD y Convergencia, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y luego que esta declarara la inconstitucionalidad de las reformas, logró devolver a los oaxaqueños su derecho a elegir a sus gobernantes; derecho que ejercieron el 4 de julio.

El corolario de esta historia de tropelías legislativas no podía ser peor: una comedia de juicio político, que refrenda el servilismo de los diputados del PRI y la exhibición impúdica de un diputado “opositor”, que da uno más de sus acostumbrados servicios al régimen. Cristóbal Carmona fue en este caso, pero él no es sino la personificación de muchos que lo antecedieron y, podría ser, otros que lo emularán.

Contra este tipo de decisiones, este tipo de diputados y esta historia de sumisión y autoritarismo fue que se votó también el 4 de julio. Esto tienen que tenerlo presente quienes ocuparán próximamente el palacio de gobierno y el legislativo. Sobre todo porque, si como se anuncia reiteradamente se pretende un gobierno de coalición, el espacio idóneo para conformarlo es el Congreso. La composición de la próxima Legislatura: 16 diputados del PRI, 11 del PAN, 9 del PRD, 3 del PC, 2 del PT y 1 del PUP, la hacen la más plural y equilibrada en la historia oaxaqueña. Ya los diputados de los partidos que formaron la coalición Unidos por la Paz y el Progreso han anunciado puntos en común para impulsar una agenda por la transición democrática.

Buenos augurios éstos, pero no bastan si no pasan por transformar la relación de sumisión al ejecutivo, por un equilibrio entre poderes; si no se privilegian las demandas del pueblo oaxaqueño sobre las agendas particulares de los partidos; si no se valora el momento crucial para la transformación democrática, por encima de coyunturas y tiempos políticos de partidos y legisladores.

Por eso un signo preocupante lo son las declaraciones del dirigente del DIA, Manuel Camacho, en el sentido de que algunos temas que “dividen a los partidos” (como el aborto) no serán discutidas en la Legislatura. Preocupante porque se entiende que temas como ese no formen parte de una agenda común, de la plataforma de la coalición, ni de los 10 compromisos “Por un pluralismo eficaz, transparente y justo” que signaron hace unos días. Ahí se comprometen a temas en los que hay coincidencia.

El problema es que no pueden, por decreto, agenda partidista o voluntad del ejecutivo, vedar la discusión de tema alguno. El Congreso es el espacio natural para el debate y la construcción de acuerdos. Y en esta nueva etapa que se pretende inaugurar en Oaxaca, esa sería una condición vital para la transición. Que se pongan o no de acuerdo, es la lógica del debate parlamentario; pueden al final no coincidir, no convencer a quien piensa distinto. Pero no puede de antemano claudicarse en una de las condiciones esenciales del poder legislativo: el libre debate de ideas y proyectos.

Con esta premisa, el Congreso más plural de la historia oaxaqueña que iniciará funciones en noviembre, podría convertirse en el impulsor de los cambios normativos e institucionales que requiere la entidad para atender a la problemática y salir del atraso jurídico en que se encuentra.
Pero también, dada las limitaciones y cultura política antidemocrática que priva en varios de los próximos legisladores, puede constituirse en el principal obstáculo para lograr esos cambios y, por el contrario, la vía para el retorno del viejo priismo sin el PRI. La duda es entonces si estos diputados podrán ir en contra de su naturaleza misma y realizar una actuación a la altura de lo que Oaxaca necesita.