PARA SABER PASADO Y PRESENTE

09/11/2010

Por ser de interés para saber quienes llegan al gobierno de Oaxaca, reproducimos:

Oaxaca, botín para Calderón
por Ana Lilia Pérez*
Políticos cercanos a Felipe Calderón operaron un plan para capitalizar el conflicto en Oaxaca con vías a legitimar su toma de posesión el 1 de diciembre, mientras en el estado las agresiones hacia los manifestantes y la sociedad civil se desborda.
Oaxaca, Oax.— La solución al movimiento del magisterio y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) fue visto por el equipo de Felipe Calderón como un acto ideal mediante el cual el panista podría legitimar su llegada a la Presidencia el próximo 1 de diciembre, y subsanar en algo el descontento que dejaron los resultados de las pasadas elecciones federales.
La idea era cooptar a la dirigencia de la APPO, misma que a raíz de la agresión contra el magisterio se convirtió en el frente con mayor peso dentro del movimiento.
En la operación, tanto políticos ligados al viejo priísmo como al PAN —más precisamente a Felipe Calderón— acordaron “administrar” el conflicto para legitimar al presidente electo. Participaron, entre otros, la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo; el ex gobernador de Oaxaca, Pedro Vásquez Colmenares, y el coordinador panista en el Senado, Santiago Creel Miranda.
La idea fue de Vásquez Colmenares, quien junto con sus hijos se ha convertido en funcionario y asesor de Vicente Fox.
En agosto pasado, cuando en Oaxaca se vivían días críticos dentro del movimiento de resistencia, Bernardo Vásquez Colmenares Guzmán, delegado regional del ISSSTE, buscó a Felipe Martínez Soriano, ex rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez (UABJO) vinculado con el surgimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos.
Colmenares hablaría con Soriano de la basificación (que durante años ha solicitado) del puesto como pediatra de una Unidad de Medicina Familiar en la capital oaxaqueña, en donde trabaja contratado como médico eventual, desde que regresó luego de su excarcelación.
A pesar de más de dos décadas de servicio, el ISSSTE le negó la base, supuestamente como continuidad a la represión que Martínez Soriano ha padecido por sus nexos con el grupo guerrillero PROCUP (Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo), que durante la década de los noventa dio origen al EPR (Ejército Popular Revolucionario), grupo armado del que versiones oficiales señalan a Martínez Soriano como su principal ideólogo.
La idea del equipo de Calderón Hinojosa era atraer a la APPO, mientras que los legisladores panistas decidirían el momento idóneo para concluir el conflicto con la salida de Ulises Ruiz Ortiz, siempre con miras a la toma de posesión de Calderón.
En tanto panistas y priístas hacían sus “amarres”, el conflicto se desbordaba porque las agresiones contra los militantes de la APPO se intensificaban, y quienes arremetían contra las barricadas eran los pistoleros al servicio del gobernador Ulises Ruiz.
Los asaltos han dejado a la fecha nueve muertos, cientos de heridos, múltiples detenidos arbitrariamente, y maestros “apistas” y ciudadanos comunes encarcelados extrajudicialmente.
En entrevista, Martínez Soriano confirma la trama y recrea la petición de Bernardo Vázquez Colmenares:
—“Sabemos que usted tiene influencia en la APPO” —escuchó Martínez Soriano del otro lado de la línea telefónica.
Conciliador, Bernardo insistió: “Sabemos que usted tiene injerencia en la APPO y lo que yo quiero es que nos sentemos a negociar”.
—¿Por qué me pide eso si yo no soy dirigente de la APPO?
—“Pero usted tiene manera de decirles que vengan con usted y platicamos”.
—Yo puedo decirles, eso si no me cuesta, puedo ir a una asamblea y le digo a alguno de los dirigentes que pasen a hablar con usted.
—El plan es éste: tenemos buena relación con Santiago Creel, y la profesora Elba Esther Gordillo puede participar en esto, incluso el presidente electo.
—¡Oiga, pero esta es una situación que no está a mi alcance, política e ideológicamente, porque usted sabe quién soy yo, además el padre de usted estuvo conmigo discutiendo aquellos problemas de resolución para la Universidad!
Martínez Soriano agrega que en efecto, su papel se limitó a informar a la dirigencia de la APPO la intensión de los políticos ya señalados para reunirse con los dirigentes del movimiento y llegar a “negociar”. Agrega que un dirigente de la APPO —no da su nombre— le indicó que considerarían la propuesta.
“El compañero me dijo: ’vamos a plantearlo, pero no creo que se dé’. Manejamos algunas cosas de ciertos senadores, y estuvimos viendo que el problema está, y cuando está un problema así se puede dialogar con cualquiera, así sea el diablo, pero no vender nuestra conciencia”.
Martínez Soriano es un hombre reservado. A sus 79 años, el médico pediatra originario de la zona zapoteca de San Andrés Zautla, parece más lúcido que nunca. Convertido en un símbolo de la lucha social, el legendario normalista, junto con su esposa Josefina, encabezaron la marcha de más de 5 mil oaxaqueños que viajaron a la ciudad de México para exigir la salida de Ulises Ruiz.
Aun en las esferas más derechistas del poder en Oaxaca, Martínez Soriano es considerado un ejemplo de luchador social, idealista y sobre todo víctima del Estado mexicano, torturado en el Campo Militar Número Uno por Miguel Nazar Haro y luego encarcelado nueve años durante el gobierno de Carlos Salinas.
Martínez Soriano, quien fue víctima de la mano dura de Vázquez Colmenares como titular de inteligencia del gobierno mexicano, recuerda aquel encuentro al que hiciera referencia a Bernardo Vázquez:
“Cuando yo era rector de la Universidad, me mandaron llamar urgentemente de Gobernación para resolver el grave problema que había en Oaxaca. Fui junto con cuatro miembros del Consejo Universitario. Cuando llegamos ya estaba allí gente de la Dirección Federal de Seguridad (encabezada por Miguel Nazar Haro); nos llevaron a un restaurante entre Isabel la Católica y 5 de Mayo. Allí estaba Vázquez Colmenares, Eliseo Jiménez Ruiz, Heladio Ramírez López.
“Vázquez Colmenares me dijo: Vamos a ser breves, es para ver quien de los que estamos aquí le gusta para que sea gobernador de Oaxaca. Respondí: Yo no puedo resolver ese problema, no es mi forma y ni lo he solicitado”.
—Así es Gobernación —asienta Martínez Soriano.
Respecto a la propuesta de que Calderón se adjudicara la solución al conflicto, asegura: “Es para tener credibilidad y futuro político. Para que Creel y Calderón digan yo resolví el problema de Oaxaca. El ego de un funcionario es resolver un problema para tener credibilidad y futuro político, les gusta resolver el problema de Oaxaca, les va a dar ciertos adeptos, van a tener el apoyo, buscaron el apoyo”.
—¿Le hicieron ofrecimientos a cambio de que usted interviniera?
—Nada, ninguno, saben que yo no aceptaría. Uno ha vivido cosas muy serias, mucho muy serias. —La frase queda entrecortada, la voz firme se desvanece. El mismo día en que Vázquez Colmenares le diera el mensaje, Martínez Soriano descubrió el engaño:
“Pregunté al director de la clínica se era verdad que el delegado (del ISSSTE) le había enviado los documentados para arreglar mi base. Me dijo que no, que él no sabía nada”.
Nueve años preso en el Reclusorio Norte, la Penitenciaria de Santa Marta Acatitla y La Palma, excarcelado apenas en 1998, Martínez Soriano afirma que el Estado no puede condenarlo dos veces por el mismo delito, —¿o sí?—.
Los operadores de Calderón
Representante del viejo priísmo, Pedro Vázquez Colmenares fue gobernador de Oaxaca entre 1980 y 1985, hasta que Miguel de la Madrid Hurtado lo nombró titular de la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional (Disen), que más tarde se convertiría en Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), con Heliodoro Díaz Escárrega, como su mano derecha.
El conflicto en Oaxaca provocó también la división en el interior del Cisen, entre los operadores de Vásquez Colmenares y de Heliodoro Díaz Escárrega, pues ambos trabajaron para conocer las entrañas del movimiento disidente, cuenta una fuente cercana a ambos.
Vázquez Colmenares pagaba así a Elba Esther Gordillo los favores que le concedió por medio de Benjamín González Roaro, quien colocó a sus hijos Pedro y Bernardo Colmenares en puestos clave del ISSSTE. Desde enero de 2001 Pedro Vázquez Colmenares Guzmán es subdirector General de Finanzas, y Bernardo delegado regional en Oaxaca.
Los nexos más claros con el calderonismo se dan con su hija Ana Isabel Vázquez Colmenares, asesora de Luis Carlos Ugalde, durante el cuestionado proceso electoral que benefició a Calderón Hinojosa, ex asesora también en Los Pinos con Vicente Fox.
La red de políticos que operaron el caso Oaxaca como botín para Calderón, está unida por los encubrimientos mutuos de actos de corrupción en distintos niveles de la administración pública.
Uno de estos es la desviación de recursos por más de 6 mil millones de pesos en el ISSSTE que descubrió la Auditoría Superior de la Federación (ASF) del Fondo de Préstamos Personales que manejó la administración de Benjamín González Roaro.
De acuerdo con trabajadores del ISSSTE, parte de estos recursos fueron a parar a la campaña de las pasadas elecciones del partido Nueva Alianza, formado por Elba Esther Gordillo, proceso en el que González Roaro obtuvo la senaduría. El operador de estos recursos fue precisamente Pedro Vázquez Colmenares Guzmán.
Las operaciones de esta familia que capitalizó el conflicto incluyen a Genaro Vázquez Colmenares, hermano del ex gobernador y diputado local por Convergencia, quien se encargó en Oaxaca del “trabajo sucio” contra López Obrador en las pasadas elecciones del 2 de julio.
A finales de junio, a unas semanas de las elecciones, Genaro Vázquez presentó una denuncia contra la propia dirigencia de su partido en el estado, encabezada por Alberto Esteva Salinas y contra el entonces candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Gabino Cué Monteagudo, por supuestos delitos electorales y peculado.
La dirigencia nacional de Convergencia, lo tachó de “esquirol” e inició un proceso interno en su contra para suspenderle sus derechos y expulsarlo, proceso que continúa abierto.
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Celestino Alonso Álvarez es un hombre reservado, serio, casi inmutable. Su larga trayectoria política lo llevó a trabajar en la Secretaría de Gobierno junto a tres gobernadores en Oaxaca, el último, José Murat, del que se desempeñó como secretario de Gobierno.
Celestino reclama que la federación haya dejado crecer el conflicto pues, dice, más allá de las negociaciones y la búsqueda de acuerdos, "la sociedad civil en Oaxaca pagará un alto costo".
El error de Ulises, dice, fue cerrar los ojos a las organizaciones sociales que existen en Oaxaca "y que son parte de la gobernabilidad", y agrega que si el sistema político y social en la entidad estaba endeble, "Ulises quitó los alfileres que sostenían a Oaxaca”.
Para el jurista Juan Manuel Cruz Acevedo la obcecación de Ulises por permanecer en el poder llevó al complicado entramado en que se convirtió el conflicto en Oaxaca. "Nunca habíamos tenido en el poder una persona tan obcecada. Todos los movimientos se habían resuelto sin estos escenarios de crímenes y con mayor rapidez". Agrega que el conflicto se convirtió en una lucha de "todo el poder del pueblo contra todo el poder del Estado". Uno de los motivos fundamentales de la negativa de Ulises a dejar el cargo, señala el ex procurador general de Justicia del estado, deriva en la negativa de rendir cuentas sobre alrededor de 250 mil millones de pesos, que desde que tomara el cargo (en diciembre de 2004) a la fecha recibió de las participaciones federales para Oaxaca.
Y es que muchos de estos recursos, etiquetados para obra pública y apoyos a organizaciones sociales, habrían sido desviados a la campaña de Roberto Madrazo. Obra pública que, además, Ruiz adjudicó de forma directa a su hermano Víctor Hugo Ruiz Ortiz, dueño de la constructora Vilayaa, S.A. de C.V.
"El sello de la casa, la huella de su administración ha sido no rendir cuentas y además vanagloriarse de ello, que es el único que no rinde cuentas. Su falta de transparencia llegó hasta la controversia constitucional y la Corte dijo, tienes que rendir cuentas a la federación", agrega Cruz Acevedo.
La caída de Roberto Madrazo en las pasadas elecciones del 2 de julio fue la oportunidad para algunos ex priístas de Oaxaca para integrarse en un frente que negociara a nivel nacional y estatal el objetivo común: la caída de Ulises Ruiz Ortiz.
Y es que Ulises, en los casi dos años de su gobierno, los excluyó de los negocios de su administración, como la construcción de costosos inmuebles para descentralizar los poderes de la capital. La Casa de Gobierno en Santa María Coyotepec, el Palacio Legislativo en San Raymundo Jalpan, capitalizando todo para los negocios familiares vía su hermano Víctor Hugo, y de los recursos públicos desviados a la campaña de Madrazo.
Históricamente enemistados desde que Murat aspiraba a ocupar la gobernatura en Oaxaca cuando el CEN del PRI designó a Carrasco Altamirano, el predecesor de Ruiz y el ex secretario de Gobernación son los principales operadores del frente común que a nombre de políticos y de un amplio sector empresarial disidente a Ulises, operaron en la ciudad de México con Felipe Calderón para definir el momento en que la federación debía tomar las riendas del caso Oaxaca.
Entre el empresariado de Oaxaca no se sabía de la existencia de Víctor Ruíz Ortíz, hasta que a unas semanas de que Ulises asumiera el cargo como gobernador del estado, a Víctor se el empezó a ver en restaurantes y hoteles de la colonia Reforma, una zona de clase media alta en la capital.
Recién llegado de Europa a donde viajó "de mochilazo", en un abierto conflicto de intereses, Víctor Ortiz, de profesión arquitecto, empezó a trabar con su hermano mayor el gobernador en la remodelación del Centro Histórico de Oaxaca, proyecto que tanto inconformó a las organizaciones civiles y culturales.
Para laborar como contratista del gobierno, Victor Ruiz Ortiz creó la empresa Vilaaya S.A. de C.V., que en Oaxaca no tiene oficinas formales. Para operar sus negocios, Víctor Ruiz despacha en tres lugares de la colonia Refoma: el Hotel Anturios, el restuarante Los Mariscos, y el restaurante argentino El Ché.
"Lo conocí en un restaurante. Ulises acababa de tomar el poder y Víctor empezaba a hacer el proyecto de remodelación del zócalo, no se cuánta obra le daría su hermano, lo que sí es un hecho, es que a todos los que desde hace años trabajamos como contratistas de gobierno, no se nos autorizó nada", comenta un empresario de la construcción de Oaxaca.
De acuerdo con información que analizan auditores de la gestión de Ulises Ruíz, al parecer el mayor procentaje del dinero desviado a la campaña de Roberto Madrazo se habría hecho de manera directa y no a través de obra pública.
Ambos ex priístas negociaban sus propias prebendas con el PAN: Carrasco Altamirano diputado federal del albiazul, a quien se menciona entre los próximos secretarios de Estado en el gabinete de Calderón, y el mismo José Murat, quien plantea formar un nuevo partido junto con un grupo de políticos oaxaqueños.
Carrasco Altamirano, quien a escasos dos meses de las elecciones del 2 de julio se incorporó al equipo de Calderón vía negociaciones con César Nava, se comprometió a “atraer a los priístas inconformes con Madrazo”, y comenzó a capitalizar el conflicto en Oaxaca desde hace tres meses, cuando creó un frente común con empresarios disidentes al gobernador, cuyas reuniones se efectuaban en la capital de Oaxaca, infiltrados también por informantes de Ruiz Ortiz, y señalados como “empresarios oficiales”.
Celestino Alonso responsabiliza a la federación de la polarización en el estado derivado de la falta de respuesta primero a las demandas magisteriales y luego, de no dar una pronta solución a la salida del gobernador.
"El costo más alto lo pagaremos los oaxaqueños, no el gobierno federal. Porque ahora por la cercanía en la toma de posesión de Calderón, la federación volteó a Oaxaca, pero el problema y sus secuelas aquí se van a quedar por mucho tiempo".