PRIMER ABOLLADURA A LA TRANSICIÓN

22/11/2010

61 Legislatura: ¿impulsora o sepulturera de la transición?
La más grande fracción parlamentaria la constituya el PRI, no por el número de legisladores que tiene, sino porque los de los otros partidos, practican sin rubor las mismas prácticas que el tricolor.

Victor Leonel Juan Martínez | Revolucionemos Oaxaca

Se acabaron los discursos, las buenas intenciones que anunciaban el arribo de la democracia, las promesas de cambio, los planes de papel, la agenda común legislativa para “la transición” oaxaqueña. Con la instalación de la 61 Legislatura, llegó el tiempo de pasar de las palabras a los hechos. Y al arribo a la real politik, eso que llamamos “transición” salió abollada en su primera prueba.
Y es que la transición, aún cuando es responsabilidad de todos los actores políticos y sociales y de la propia ciudadanía, necesariamente pasa por el Congreso. De ahí la serie de retos que enfrentan estos noveles legisladores y que será decisivo para ver si empujan la transición a su consolidación o al precipicio.
Garantizar la gobernabilidad del Congreso constituía el primer reto. Mal librados salieron de ese rubro. De entrada la Legislatura saliente realizó reformas a la Ley Orgánica del congreso para que el PRI mantuviera el poder pese a ser minoría; una controversia constitucional anuló tal entuerto legislativo. Pero, cumpliendo formalidades que habían obviado, los priistas persistieron en reformar la ley y ya no encontraron oposición de la coalición de partidos que tienen mayoría en la 61 Legislatura.
Las negociaciones en las cúpulas de los partidos, la lucha por el presupuesto de Egresos 2011 para Oaxaca, la debilidad para negociar por separado del nuevo equipo gobernante y de las fracciones parlamentarias en el Congreso federal, junto con la fortaleza que ahí tiene el PRI; aunado a que en el Presupuesto de Egresos presentada por el presidente Felipe Calderón, la asignación de recursos a Oaxaca era menor en casi el 20 por ciento de lo asignado en este año, permitieron al tricolor retomar la iniciativa y negociar. A cambio del apoyo para incrementar la partida para la entidad, obtuvieron, por lo pronto la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la 61 Legislatura.
Una cosa es encontrar consensos y co-gobernar con todos los partidos, el PRI incluido, como se espera de una democracia; y otra es claudicar a los intereses del priismo. Y es que es obvio que el tricolor requiere de posiciones desde donde defender a los cuestionados personajes que, al concluir su periodo gubernamental, pueden ser sujetos a la justicia; dejar en manos del priismo, una posición esencial para el primer año de un gobierno de alternancia, es entregar en charola de plata las herramientas para evitar una real transición, que requiere acabar con la impunidad.
Mantener equilibrios, no significa entregar el control del Legislativo al PRI, como en la real politik está sucediendo. El PRI presidirá la Junta de Gobierno, con el exsecretario de Salud, Martín Vásquez Villanueva; no es todo, como presidenta de la Mesa Directiva, la fracción tricolor del PAN, siguiendo la línea de su dirigente estatal, siempre tan complaciente con los intereses del gobierno en turno, impuso a Eufrosina Cruz. Como lo han hecho de siempre, crean las condiciones y establecen liderazgos débiles para la preeminencia de los intereses priistas.
Lamentablemente no se ha construido en Oaxaca ni el país, ni institucionalidad, ni una cultura democrática. La muestra son los propios diputados y las formas en que llegaron al Congreso. Hay de todo, desde la imposición merced a la cultura de la línea, en el PRI; las complicidades con el régimen de Ulises Ruiz de varios panistas; el reparto familiar mediante cuotas a familias y tribus en el PRD; hasta liderazgos serios, comprometidos, construidos en trabajo permanente, que hay en todas las fracciones parlamentarias, pero que sucumben ante las estructuras anquilosadas de los partidos.
En sus primeras actuaciones, ya se vio que algunos diputados perredistas, panistas y priistas, particularmente, anteponen sus intereses personales o facciosos; o acostumbrados a la transacción de prebendas y privilegios a cambio de votos, pretenden continuar en esa lógica. No de otra forma las familias que regentan las siglas del PRD, como los López Nelio, los Serrano Toledo, los Basaldú, han construido su presencia y sus fortunas. Ni otra sino la connivencia ha sido la relación de la dirigencia del PAN, encabezada por Carlos Moreno Alcántara, con el régimen ulisista.
De ahí que, en los hechos, la más grande fracción parlamentaria la constituya el PRI, no por el número de legisladores que tiene, sino porque los de los otros partidos, practican sin rubor las mismas prácticas que el tricolor.
Para la coalición de partidos Unidos por la Paz y el Progreso, el reto es si tendrán la capacidad de mantenerse unidos —no como coalición partidista sino como una alianza estratégica para empujar los cambios necesarios para concretar la transición—, más allá de sus naturales y necesarias diferencias; de las coyunturas electorales; del reparto de posiciones en el gabinete y el legislativo. La elaboración de una agenda legislativa común, mostraba buenos augurios al respecto. Parecía que habría la posibilidad de que, antes que sus intereses partidarios, obedecieran a la ciudadanía a la cual dicen representar.
Ahora las cosas han cambiado. Se han formado así tres bloques: el del PRI; el pro-priista, integrado por diputados del PAN y el PRD; y el de los coalicionistas: integrado por panistas, perredistas, convergentes y petistas. Sólo que los tres están ahora más equilibrados en términos numéricos. Y poco ayudará a concretar una agenda común, que empiecen a prevalecer intereses sectarios.
Por supuesto, esto apenas empieza. Los yerros pueden ser enmendados. Requiere emplear al máximo las capacidades negociadoras del nuevo equipo gobernante; no ceder a las presiones ni sucumbir a las tentaciones que el poder y la transacción con los poderes fácticos ofrecen. Habrá de fortalecerse también, ese grupo de diputados, que los hay, dispuestos a responder a la confianza y la encomienda que le ha dado la ciudadanía. La voluntad y capacidad política de unos y otros serán determinantes del rumbo a seguir.
Ser agentes de cambio o tempranos sepultureros de la transición democrática, es la disyuntiva de los diputados de la 61 Legislatura de Oaxaca. Habrá que estar atentos hacia donde encaminan sus pasos.

Los escuadrones de la muerte en Oaxaca
La ebullición de la violencia parapolicíaca. La lista es extensa, pero basta un breve muestreo para detectar que la estrategia les es funcional

Oaxaca Rojo

“Los Escuadrones de la muerte fueron grupos paramilitares de extrema derecha, conformados por militares, policías sin uniforme y civiles, que, ejecutaron acciones en contra de opositores políticos o sospechosos de ser opositores al gobierno y al sistema político vigente”
Definición de Wikipedia.
“Paramilitares” y “Parapolicías”, en Oaxaca es una ecuación que parece distinta y hasta nueva, pero tienen los mismos resultados devastadores en una sociedad ya temerosa y que ha incursionado sin querer en el espectáculo violento que han promovido los medios de comunicación en el norte del país, asesinatos por mandato, intereses que se imponen a la lógica de la seguridad tan invocada por el estado mexicano, que repite hasta el hartazgo que no se violan los derechos humanos, que la prioridad es la ciudadanía, en un desgastado discurso de su guerra contra el narcotráfico, en donde la percepción de la ciudadanía era que incluso antes de comenzar ya estaba perdida.
La exacerbada violencia para Oaxaca está alcanzando los límites del miedo, del terror de estado, en una andanada de ejecuciones que ha propiciado en diferentes tonalidades que expertos, periodistas, académicos y organizaciones expliquen el fondo de los asesinatos, ya bien los motivos e intereses, y no explicar la forma, su tinglado, el modo de operar y la similitud de procesos sistemáticos de estos grupos que se han despojado del improbable rubor y a la luz del día, con descaro total, ejecutan, asesinan, amenazan y crean alarma; un terror que alcanza a todos los niveles de la sociedad, pero principalmente a una izquierda fragmentada, un movimiento popular que dividido por discusiones bizantinas, no quiere revisar la historia.
La triple AAA de Argentina en las convulsiones del peronismo, marco la escuela de este tipo de grupos, que a su vez fue ideado de tener raíces más añejas pero igual de sangrientas como el “Somaten Armado”, reestructurado en la época de Francisco Franco en España, ambas generando un historia negra a su alrededor.
Basta revisar los acontecimientos de ejecuciones más reciente en la última media década, partiendo de lo que se conoció como “Caravanas de la muerte” en el año 2006 cuando el conflicto magisterial y popular alcanzo a exhibir la ineptitud del estado local y federal, teniéndoles como única respuesta efectiva o de solución; fue en primer instante en que grupos dotados, atacaran con armas largas los campamentos populares, abriendo paso a los cuerpos policiacos y militares que cumplieron su función represora en un estado a todas luces ingobernable.
De esa experiencia rescatada, rica en acontecimientos y experiencias para el movimiento popular, también marco la viabilidad a este tipo de grupos “parapoliciales”, eran eficaces en cierta medida para el propósito en que fueron creados, pero el afinamiento de la estrategia tardo un par de años más para consolidarse, hoy en día podemos observar que se han especializado, y que no tienen miedo, ya bien por su velada relación con los cuerpos de seguridad, militares y las cúpulas gubernamentales, también como con el posible devaneo que mantienen con el crimen organizado.
La lista es extensa, pero basta un breve muestreo para detectar que la estrategia les es funcional.
• 30 de enero de 2008
(1) Alejandro Barrita Ortiz, ex militar con grado de teniente, originario de Ejutla de Crespo, fue ejecutado a plena luz del día cuando realizaba ejercicio en el parque “El tequio.”, con entrenamiento especial en contrainsurgencia y una de las piezas claves en la represión en el año 2006, se especula que conocía en demasía los movimientos parapoliciales de esta temporada, incluyendo el paradero de los dos militantes del EPR.
• 23 de enero de 2009.
(2) Aristeo López Martínez, ex coordinador de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito de esta capital y ex guardaespaldas de José Murat Casab, fue asesinado en presencia de su hijo, de 12 años, cuando circulaba en su vehículo, pasado el mediodía, en la céntrica calzada La República; De acuerdo con testimonios, los pistoleros eran apoyados por dos sujetos que viajaban en una motocicleta.
• 30 de octubre de 2009
Asesinan en una emboscada en el estado de Sonora a Margarito Montes Parra, líder de la UGOCP organización con presencia en Oaxaca y Veracruz.
• 21 de mayo de 2010.
Personas desconocidas ejecutan a Timoteo Gutiérrez Castro, líder cañero del estado, en el municipio de Acatlán de Pérez Figueroa.
• 17 de agosto de 2010.
El dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (SUTCOBAO), Tomás Matus Matus, fue ejecutado a las afueras de su domicilio.
• 22 de octubre de 2010.
Asesinan durante el día en sus oficinas a Catarino Torres Pereda, líder de la organización CODECI en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca.
• 23 de octubre de 2010.
Asesinan en la ciudad de Oaxaca al líder del MULT, Heriberto Pazos Ortiz, después de una persecución en motocicletas por individuos presuntamente vestidos como policías.
• 29 de octubre de 2010.
Rubén Marmolejo (a) “el Dragón” y Alejandro Nuñez (a) “El Perro” conocidos porros de la UABJO, son asesinados a plena luz del día y ante decenas de testigos por individuos que se transportaban en motocicletas, se les vinculaba como ejecutores de las Caravanas de la Muerte en el año 2006.
La forma alevosa dadas las ejecuciones de todos estos y otros, marca el punto intermedio de una escalada de agresiones al movimiento popular en forma sistemática. Motivos sobrados tiene el estado para esgrimir presuntas líneas de investigación, ajustes de cuentas, conflictos interétnicos, asuntos personales, litigios sin resolver y un extenso etcétera. Ahora con la ascensión del gobierno de “transición” en Oaxaca, que lleva el nombre de Gabino Cué Monteagudo a la cabeza, se está considerando a la “izquierda como el enemigo número uno”.
Si bien estos grupos “parapoliciales” no poseen una ideología de extrema derecha, sus componentes o mejor dicho sicarios son reclutados bajo una atracción más convincente para ellos que el imperativo ideológico: cada asesinato o atentado es pagado con fondos del Estado ¿o de donde más?
Motivados por la preocupación general acerca de la violencia creciente en Oaxaca y también por la importante agenda nacional sobre el problema de las armas de fuego, hasta hace algunos años la SEDENA había implementado un programa de canje de armas ya por despensas, o bien por equipos de computo, la aplicación de la llamada Ley Federal de Armas de Fuegos y Explosivos, en caminos rurales o carreteras de transito sumario, han servido para objetivos políticos, y mostrado la opacidad de su papel como garante de la seguridad en territorio nacional, se puede entender mejor que uno de sus papeles fundamentales es el (3)Plan DN-2 que es la aplicación de tácticas contrainsurgentes, ante un “enemigo interno”.
Al filtrase Iniciativas sociales más agresivas, más violentas de tipo económico el descontento en la población está alcanzando niveles no contemplados por el gobierno y una vez más recurre a los artilugios que a otros gobierno de corte dictatoriales ha funcionado con la inevitables consecuencias sociales, “Paramilitares” y “Parapolicías”, grupos de control, que establecen sus reglas al margen de la ley, acompañado de un terrorismo jurídico, que orilla a la toma de decisiones más violentas en la población, justificando con ello la incursión de estrategias de seguridad bien diseñadas de la que se conoce como “Escuela de las Américas”, lugar donde se capacitan en estas medidas a los operadores de grupos de mercenarios teniendo “materias” como la tortura sin huellas, hasta la infiltración y descabezamiento de grupos organizados.
A esto se tiene que acompañar con la actual discusión de una policía de mando único, que esconde bien el desorden en las diferentes corporaciones existentes, de acuerdo al informe de la (4) Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales titulado “Armas ligeras y Livianas” cita que en México:
“… existen 1661 corporaciones policíacas en el país… México es de los pocos países en el mundo que por disposición jurídica separa las funciones de prevención y persecución del delito, tanto a nivel federal como local. Así, en la República Mexicana tenemos policías municipales de tránsito, municipales preventivas, preventivas estatales, ministeriales, judiciales, de investigación estatales, auxiliares, montadas, rurales, charras, ribereñas, ecológica, diplomática, bancarias, industriales, aduanales, migratorias, turísticas, federal de caminos, en patines, en bicicletas, cibernéticas, preventiva y de investigación federal, entre otras… Por otra parte, existen 3419 corporaciones de seguridad privada”
Este mismo informe cita que se tienen detectadas rutas de armamento de todo tipo y dos de ellas tienen como destino Oaxaca.
¿Directrices cambiables?
Tanto la delincuencia común como la delincuencia organizada, utilizadores intensivos de armas ligeras y pequeñas, continúa aumentando de manera alarmante su almacén de armas, existe la teoría que estos grupos “Parapoliciales” en Oaxaca han recibido entrenamientos “kaibiles” o que incluso en sus “filas” están integrados ex miembros del Ejército Guatemalteco. La tendencia de este tipo de hechos tienden a no retroceder, han dado muestras de la eficacia para los fines con que fueron creados y no importa si los objetivos son de izquierda, o parte de las mismas instituciones, basta con que sean “incómodos” a un proyecto político, para estar en la palestra de la ejecución.
El creciente incremento de armas permitido por el mismo Estado-Gobierno, crea la campaña adecuada, para los propósitos contrainsurgentes se logra sembrar el terror, crear miedo en la población para así evitar que se organicen y presionan a los mandos policiales para que no se desvíen de las intenciones del poder de turno.
Otras terribles experiencias de este tipo de grupos se dieron en el Salvador, Chile, Nicaragua y muy recientemente en Colombia, la estrategia modificada y perfeccionada está siendo aplicada en México, también queriendo confundir a la opinión pública sobre su percepción de lo que acontece. Se involucra a grupos presuntamente ligados al narcotráfico como el denominado “Zetas”, como fue el caso de Rubén Marmolejo, para de este modo crear el veredicto social de que si son ejecutados es porque tenían que ver con el crimen organizado. O que fue un ajuste de cuentas en el caso de San Juan Copala, respecto a Heriberto Pazos Ortiz, de este modo deslindándose el Gobierno de su responsabilidad.
El miedo que pretenden sembrar con estas prácticas también lo alcanzará, y no será menor la respuesta del pueblo organizado. En tanto esto sucede, tendremos que seguir esquivando los balazos; que la lucha por el poder apenas comienza.
Las calles son nuestras.
“Hoy con cierto miedo…pero mañana las calles serán de nuevo nuestras”.