¿ASI SE GENERA EMPLEO DIGNO?

06/12/2010

Nueve de cada 10 nuevos trabajadores reciben menos de 2 salarios mínimos

Son 10 millones 23 mil personas las que ganan hasta dos mínimos

SUSANA GONZÁLEZ

Periódico La Jornada

Lunes 6 de diciembre de 2010, p. 30

En lo que va del sexenio del presidente Felipe Calderón, nueve de cada diez personas que se han sumado al mercado laboral perciben menos de dos salarios mínimos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

A finales de 2006, cuando empezó el actual gobierno, la población que declaró contar con alguna ocupación o empleo ascendió a 42 millones 846 mil personas, pero para el tercer trimestre de 2010 ya sumaban 44 millones 480.5 mil.

La diferencia en los cuatro años transcurridos es de 1.6 millones de personas más que cuentan con algún trabajo, pero la mayoría gana menos de 3 mil 447 pesos al mes, según la encuesta que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El grupo que más creció fue el de trabajadores que reciben más de un salario mínimo y hasta dos –de 7.46 a 114.92 pesos diarios–, los cuales este año llegaron a 10 millones 23 mil personas, cuando en 2006 eran 8 millones 215 mil.

Ésta es una diferencia de 1.3 millones de trabajadores en un cuatrienio, que representa un incremento de 15 por ciento en el grupo donde se concentra la mayor parte de la población ocupada.Otros 185.9 mil mexicanos que consiguieron trabajo lo hicieron a cambio de un salario mínimo o menos, es decir mil 723 pesos al mes. Mientras 112.5 mil personas más lograron ocuparse con una paga de más de dos salarios mínimos y hasta tres, lo que implica que como máximo perciben 5 mil 171 pesos mensuales.

Paralelamente al incremento de trabajadores con menos de tres salarios mínimos, decreció en 10.5 por ciento el número de mexicanos que ganan más de 5 mil pesos al mes.

Hace cuatro años quienes habían logrado romper la barrera de los tres salarios mínimos sumaban 12.8 millones de personas, pero ahora 1.3 millones dejaron de pertenecer a ese grupo.

Si sólo se toma en cuenta a quienes ganaban más de cinco salarios mínimos, es decir de 8.6 mil pesos en adelante, la reducción ha sido más drástica: en 2006 sumaban 5 millones, pero cuatro años después quedan 3.9 millones, es decir 29 por ciento menos en lo que va del sexenio.

En otra de sus variantes, la ENOE muestra que en el periodo señalado también hubo un incremento de 471 mil personas en el grupo de trabajadores que laboran seis días a la semana.

De 1910 al Teletón

Alma Rosa Alva de la Selva



MÉXICO, D.F., 5 de diciembre (Proceso).- En las postrimerías del año del Bicentenario, la TV es espacio de fuertes contrastes: mientras que en algunos canales el Centenario de la Revolución Mexicana continúa como tema recurrente en la pantalla, en otros parece haber constituido sólo una fecha del calendario atendible temporal y acríticamente.

La lucha por erradicar una dictadura oligárquica, con toda su cauda de necesarias reflexiones frente a las realidades del México de hoy, parece ya un tema agotado para las grandes cadenas; éstas cubrieron el expediente para en seguida concentrarse en activar la maquinaria que venían aceitando desde hace meses y poner en marcha el evento que anualmente reporta a los consorcios mediáticos –sobre todo a la TV– significativos beneficios: el Teletón.

Como parte de una estrategia programática cuyo objetivo es el de crear proyectos que aporten “contenidos propositivos” (en esta misma línea, encabezada por Iniciativa México, Televisa transmitió en octubre el reality La expedición), el evento que congregó de nuevo a artistas y celebridades va más allá de su filantrópica fachada. Se inscribe en una tendencia de alcance que ha venido cobrando terreno en años recientes, de un creciente número de fundaciones empresariales o de voluntariado que, por propia cuenta, y en gran medida con cargo a una comunidad convenientemente “sensibilizada”, realizan actividades con fines públicos, en el contexto de un desplazamiento de la escena de la entidad gubernamental y en contrapartida de la predominancia de la acción privada, que desde una postura de supuesta solidaridad acaba tomando las riendas de asuntos donde la dirección corresponde a los organismos gubernamentales.

Estos, incluso, renuncia de por medio a su responsabilidad de atender a los sectores de la sociedad que requieren de apoyos para la atención de sus problemas, “colaboran” con esos empeños privados aportando recursos del erario, con los acuerdos políticos “pertinentes”.

Tal es el caso, por ejemplo, del gobierno del Estado de México, que a instancias de la aprobación, en noviembre pasado, de una iniciativa del Congreso local, se vio autorizado a extender hasta 2022 sus donativos a la Fundación Teletón con 73 millones de pesos anuales, con el argumento, presentado por los diputados del PRI, de que esos fondos servirían para garantizar el tratamiento de numerosos infantes en los Centros de Rehabilitación Integral Teletón (CRIT) instalados en territorio mexiquense.

Ello, aunque en esa entidad opera la oficina correspondiente del Desarrollo Integral de la Familia (DIF), encargada de atender a personas con discapacidad.

Es de esperarse que el despliegue propagandístico –verdadero bombardeo– que realizan los consorcios año con año, les reporte a éstos numerosos puntos en las clasificaciones como “empresas socialmente responsables”. Resulta innegable que la necesidad de atención de ciertos sectores de la población, especialmente el infantil, es urgente e inaplazable, pero la ruta para resolver tales problemas no habrá de provenir de la abdicación del Estado mexicano de tal responsabilidad, como tampoco de los medios o la televisión privada, en su pretensión por ocupar ese vacío y de paso aparecer como encomiables patrocinadores de la filantropía electrónica.

Casi 67% de mexicanos en edad de trabajar no tienen adecuada seguridad social: OCDE

VÍCTOR CARDOSO



Periódico La Jornada

Lunes 6 de diciembre de 2010, p. 30

En México alrededor de 67 por ciento de la población en edad de trabajar no contribuyen al sistema de pensiones y no cuentan con una cobertura adecuada de seguridad social, afirmó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El organismo internacional hizo un llamado a los gobiernos de México y América Latina para definir mecanismos de protección para la clase media, dado que quienes la conforman se siguen enfrentando a considerables problemas en términos de su poder adquisitivo, nivel de educación y estabilidad del empleo.

De acuerdo con un análisis difundido por el organismo, hasta 2008 la población mexicana era mayoritariamente de clase media, con niveles de 53 por ciento, que representaban un fuerte contraste frente a la media latinoamericana de 46.7 por ciento, y menor a la media de los integrantes de la OCDE, de 66.4 por ciento. Ahora, sin embargo, los ingresos más bajos de los sectores medios están muy cerca de la línea de pobreza, precisó.

Como parte de su informe Perspectivas económicas de América Latina 2011, elaborado por el Centro de Desarrollo de la OCDE, concluye que si bien la clase media en México y el continente crece y comienza a ser un motor para el progreso económico, continúa siendo económicamente vulnerable en comparación con los países de alto ingreso, y tiene un largo camino que recorrer para estar al nivel de las clases medias de las economías más avanzadas.

Frente a esa situación la OCDE recomienda a los gobiernos latinoamericanos asegurar que los estratos medios no desciendan en la escala económica. La informalidad en el mercado laboral es muy elevada en este segmento de la población. Dado que el empleo informal está estrechamente relacionado con una baja cobertura de protección social, menos de la mitad de estos trabajadores pertenecientes a los estratos medios se benefician actualmente de una cobertura adecuada de seguridad social al momento de llegar a la vejez o al perder su empleo. En Chile, 39 por ciento de la población que se encuentra en los estratos medios no contribuye en el sistema de pensiones. Este número aumenta a 52 y 67 por ciento en Brasil y México, respectivamente, y a 95 por ciento en en Bolivia, puntualizó.

El organismo internacional sugiere utilizar la educación como la manera más segura de elevar el nivel social y económico de las nuevas generaciones de jóvenes. Sin embargo, advierte que la capacidad de los sistemas educativos en América Latina para promover esta movilidad social ascendente es muy limitada en comparación con otros países, porque la calidad de la educación se encuentra ligada al contexto socioeconómico. Por ejemplo, dice, un latinoamericano cuyos padres son analfabetos tiene 10 veces más probabilidad de ser analfabeto que de terminar estudios universitarios. Afirma que en México, con un promedio de 7.7 años de educación, los sectores medios están más cerca de la media de los desfavorecidos (una diferencia de 2.8 años) que de los ricos (una diferencia de 4.4 años).

Para mitigar los riesgos de vulnerabilidad y favorecer la movilidad ascendente, señala el Centro de Desarrollo de la OCDE, se recomiendan a los gobiernos tres medidas: extender las redes de protección social para consolidar la posición de los estratos medios; promover la movilidad social ascendente mediante la educación, y fortalecer el contrato social mejorando la calidad de servicios públicos como la salud y la educación. Algunos instrumentos concretos que los gobiernos de la región deberían considerar para proteger a los más vulnerables dentro de los estratos medios son: la extensión de pensiones sociales, la afiliación obligatoria (o semiobligatoria) para trabajadores independientes profesionales, mayor flexibilidad con respecto a las contribuciones y retiros de fondos de pensiones, e incentivar el ahorro voluntario, por ejemplo, mediante cotizaciones compartidas, planteó.