NUEVAS CARAS MISMOS PROCEDERES.

17/12/2010

Los nuevos dirigentes partidistas

Jesús Cantú

MÉXICO, D.F., 16 de diciembre.- A más tardar en marzo del próximo año, los tres partidos políticos con mayor participación electoral en México tendrán nuevas dirigencias nacionales. En los casos de PAN y PRI serán básicamente relevos formales, pero no se avizoran modificaciones importantes en sus definiciones, alianzas o posicionamientos públicos. En cambio, en el PRD, la nueva directiva sí puede modificar sustancialmente su estrategia de alianzas con el blanquiazul. El Partido Acción Nacional eligió el sábado 4 de diciembre como nuevo dirigente nacional a Gustavo Madero, quien ya manifestó que buscará integrar alianzas con el PRD para competir en las elecciones del Estado de México y Nayarit. Pero además de eso, quien seguirá definiendo los destinos del blanquiazul será Felipe Calderón, tal como lo ha hecho desde que Germán Martínez asumió la dirigencia el 8 de diciembre de 2007. En esta ocasión, Calderón no jugó con uno, sino con dos candidatos, y uno de ellos era Madero, quien además tuvo que recurrir al apoyo del llamado Yunque, el cual postuló a Cecilia Romero, quien, a su vez, ocupó el tercer lugar en la primera ronda de votaciones. El pago por dicho apoyo se reflejó de inmediato en la integración del Comité Ejecutivo Nacional, donde los yunquistas obtuvieron 15 de las 40 posiciones. Aunque esta composición atemperará la intromisión presidencial, de ninguna manera la evitará.

Mientras tanto, el Partido Revolucionario Institucional ya convocó a la reunión del Consejo Político Nacional para el lunes 13 de diciembre, en el que definirán el método para la elección del próximo presidente y secretario general, así como la fecha en que lanzarán la convocatoria respectiva. La nueva dirigencia asumirá sus funciones el 4 de marzo del año próximo. Pero al margen de las formalidades, ya todo está cocinado para que el nuevo dirigente sea Humberto Moreira, actual gobernador de Coahuila, quien con el respaldo del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, logró hacer desistir a todos los otros posibles contendientes, como fue el caso de Fidel Herrera, exgobernador de Veracruz que ya aceptó incorporarse al Consejo Político como secretario técnico y manifestó públicamente su respaldo a Moreira.

Otro apoyo de Moreira es la dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, personaje que sigue ejerciendo mucha influencia entre los gobernadores aunque ya no milita en el tricolor. La designación de Moreira, al margen de la vía que elija el Consejo Político priista, resuelve dos sucesiones: la relativa a la presidencia del PRI y la correspondiente a la gubernatura de Coahuila, pues dicho movimiento le abre la puerta a su hermano Rubén para buscar la candidatura del tricolor en el estado, para lo cual ya solicitó licencia como diputado federal con el fin de regresar a su estado para iniciar su precampaña. La definición de las dirigencias del PRI y del PAN dio pie a especular sobre las posibilidades de los precandidatos a la Presidencia de la República. Sin embargo, debe recordarse que hace seis años Santiago Creel –entonces secretario de Gobernación– logró colocar como dirigente del PAN a Manuel Espino, pero un año después perdió la candidatura a la Presidencia.

Así que, aun cuando las elecciones de dirigentes son sin duda un buen termómetro de cómo están las preferencias y los apoyos dentro de los respectivos partidos, sería prematuro cantar victorias, pues son muchos los acontecimientos que pueden sobrevenir antes de que haya candidatos. Mientras esto sucede en el PAN y en el PRI, los integrantes del Partido de la Revolución Democrática apenas lograron ponerse de acuerdo en que convocarán a un Consejo Nacional para el 17 de diciembre. El propósito, que avale la propuesta de que en la primera quincena de enero se lance la convocatoria para elegir al nuevo dirigente en marzo. En caso de que logren una candidatura de unidad, la elección sería por la vía de un Consejo Nacional, porque de otro modo los perredistas nuevamente acudirían a las urnas para elegir a su nuevo dirigente. Los grupos opositores a Los Chuchos –éstos detentan la dirigencia nacional– presionaron para que la renovación del liderazgo se diera en el presente mes de diciembre, pero al parecer Jesús Ortega finalmente logró un acuerdo para concluir su periodo. La principal razón es que para esos momentos ya estarían definidas las alianzas electorales en el Estado de México y en Nayarit, de modo que si éstas se concretan –lo cual no es muy seguro el día de hoy, al menos en lo que respecta al Edomex–, quien llegue a la dirigencia partidista tendrá que sumarse a las campañas si quiere contribuir a obtener un buen resultado en las urnas. A pesar de ello, las diferencias en el seno del partido del sol azteca son evidentes, y aunque parece que hay consenso en torno a Lázaro Cárdenas, ahora les falta convencerlo, ya que él se encuentra en el extranjero en un proyecto que lo tendría ocupado hasta finales del próximo año, con lo cual se muestra renuente a regresar para encabezar a los amarillos en estos momentos. No obstante, recurrir a una elección abierta para elegir al nuevo presidente del partido puede resultar catastrófico para el PRD, pues otro escándalo como el suscitado en marzo de 2008 en la contienda entre Jesús Ortega y Alejandro Encinas resultaría devastador para el partido en vísperas de las elecciones en el Estado de México, Nayarit y Coahuila (julio de 2011). Ahora bien, si el que llega es Lázaro Cárdenas, todo indica que no continuaría con la política de alianzas electorales con el PAN; y si en la elección gana alguien del grupo opositor a Los Chuchos, lo más probable es que asuma esta misma decisión, por lo cual –al menos en ese tema– la renovación de dirigentes sí puede impactar directamente en los procesos electorales en puerta. Así el PAN ya resolvió, sin mayores contratiempos, el cambio de dirección, y todo hace suponer que el PRI hará lo propio; pero en el PRD la sucesión es todavía una incógnita y bien puede terminar en una nueva elección abierta que evidencie, una vez más, todos los vicios de sus líderes y militantes, con el consiguiente desgaste de su imagen pública.



Las secuelas de Wikileaks

LUIS JAVIER GARRIDO

Los documentos del Departamento de Estado sobre México divulgados por Wikileaks al concluir 2010, que confirman el fracaso total de la guerra de Calderón contra el narco, han evidenciado la grave responsabilidad que tiene la clase política mexicana de redefinir las políticas generales del Estado para rescatar al país, de ahí que el gobierno de facto y los medios busquen minimizar y mistificar su contenido, y que la única reacción acorde a la gravedad de lo que está aconteciendo en México venga desde la sociedad.

1. La reacción tardía y carente de dignidad de Felipe Calderón ante el escándalo, ajena por completo a la tradición diplomática mexicana, mostrando una tibia inquietud por la divulgación de documentos que lo comprometen, evidencia de nuevo su sumisión a Washington. Tras de que el presidente Barack Obama lo llamó, como a otros jefes de Estado, el sábado 11, para deplorar no el trato que le dan en los documentos los oficiales de su gobierno, sino las que calificó como deplorables filtraciones, y subrayar que el asunto no daña los nexos con México, Calderón aguardó otros dos días para hacer saber que en esa charla él refrendó que a su entender esos documentos deberían haber permanecido por siempre secretos, doblando así de nuevo la cerviz.

2. Los documentos del Departamento de Estado, no se puede desconocer, no hablan únicamente de un gobernante carente de dignidad, que se muestra cobarde, sumiso e inepto en sus relaciones con Washington, como hasta ahora han pretendido los medios, o que en el peor de los casos no tiene más culpa que la de haber instaurado una guerra para amedrentar al pueblo, tratar de legitimarse por la vía del autoritarismo y propiciar con el escenario creado que las multinacionales de las que es cómplice se adueñen de los recursos estratégicos del país, sino de haber instaurado políticas que han llevado –por la barbarie y destrucción que deliberadamente han generado– a una verdadera destrucción de México como un Estado independiente para tornarlo en un Estado fallido como lo exige el proyecto de Washington.

3. Las filtraciones de Wikileaks muestran también cómo Felipe Calderón al llevar a las fuerzas armadas mexicanas a desempeñar funciones que tienen prohibidas por la Constitución General de la República y subordinarlas a agencias estadunidenses, no nada más quebrantó el orden constitucional, atentó contra la soberanía nacional y comprometió la paz social de México, sino que ha abierto una crisis institucional. El reclamo airado del Ejército es ahora por la nula defensa que hizo de éste ante las acusaciones que, según las filtraciones, se le hacen desde Washington de ineptitud y corrupción (Milenio Diario del 16 de diciembre).

4. 2010 se termina por eso con los reclamos provenientes de todos los rincones de México exigiendo que termine la barbarie de Calderón, que éste sin embargo está empeñado en prolongar para propiciar que el Partido Acción Nacional yunquizado siga siendo por seis años más el artífice de esa transición de México de una república a un protectorado.

5. El PRI ha quedado en tanto a la deriva ante la situación crítica, pues a lo largo de los pasados cuatro años avaló todas las acciones de la seudo guerra de Calderón contra el narco, el propio gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto se solidarizó con ella en diversas ocasiones, y de manera tácita en todo momento los priístas aceptaron la sumisión a Washington de los panistas y las acciones intervencionistas de las agencias estadunidenses, y aunque ahora diputados y senadores no desaprovechan momento para condenar la barbarie calderonista, como lo han hecho tras los ataques desquiciados de la PF a Apatzingán y otras poblaciones de Michoacán a mediados de diciembre, no tienen una contrapropuesta.

6. La tesis tardía de Carlos Salinas de Gortari pretendiendo ahora defender la soberanía nacional, criticando el aval del gobierno de Fox a la invasión estadunidense de Irak –país productor de petróleo–, y asumiendo que el PRI tiene políticas económicas e internacionales diferentes de las del PAN, misma que sostiene en su libro Democracia republicana. Ni Estado ni mercado: una alternativa ciudadana (Grijalbo, 2010), no es creíble ni para los mismos priístas, cuyos cuadros dirigentes van todos en picada por el tobogán del neoliberalismo y han perdido como los panistas la noción de lo que es la nación, por lo que sólo evidencia su desquiciamiento por erigirse como el nuevo jefe máximo de su partido.

7. El principal responsable de haber uncido a México al TLC o NAFTA y de haber instaurado las políticas que han llevado al desmantelamiento de la nación y a la destrucción del Estado mexicano, tiene razón cuando culpa a Fox de haber apoyado la invasión a Irak, como lo hizo al polemizar con el ex canciller foxista Jorge G. Castañeda (Milenio Diario de los días 13 y 14 de diciembre). México avaló la invasión de Bush en 2003, por más que Castañeda renunciara entonces para no tener que enfrentar las consecuencias de las políticas que había urdido, que Fox se hiciera operar el día que creyó se iba a votar la guerra en el Consejo de Seguridad y que el embajador Adolfo Aguilar Zinser haya desplegado poco después una mentirosa campaña de propaganda para ocultar que él votó ignominiosamente en el Consejo de Seguridad ese 16 de octubre de 2003 el respaldo a la invasión y todas las vergonzosas decisiones ulteriores.

8. No tiene la razón Salinas, sin embargo, cuando pretende que él es ajeno a la llegada ilegítima de Felipe Calderón a la Presidencia en 2006 por medio de un fraude al pueblo de México, del cual él fue uno de los artífices, ni cuando se olvida que él es el jefe de uno de los grupos de mafiosos que lucran ilegalmente en México con contratos de energía (lo que él critica en Irak), ni mucho menos cuando pretende escamotear su corresponsabilidad y la de los priístas, de los cuales funge como guía, en las políticas de complicidad del gobierno panista con los halcones del Pentágono, de las cuales da cuenta Wikileaks, para llevar a México a una colombianización y tornar a nuestro país en un Estado fallido.

9. Los priístas, en todo caso, están sólo ansiosos por alcanzar el respaldo de Washington para su pretendido retorno, como lo evidenció de manera patética la ex canciller Rosario Green, miembro prominente del Institucional, durante una entrevista con la CNN el miércoles 16, en la cual evidenció una vez más el deterioro absoluto de la clase política mexicana, al hacer varios reclamos a Washington para terminar implorando la ayuda de la administración de Obama para que México pueda combatir el narcotráfico.

10. Las secuelas de las filtraciones de Wikileaks están a la vista, y mientras que para el gobierno panista y los grupos oligárquicos nada va a cambiar, para la mayoría de los mexicanos debe terminar la injerencia extranjera en nuestro territorio y tiene que ponerse un fin a la militarización y a las políticas demenciales de Felipe Calderón para que el país retorne a la legalidad y a la razón.