DEFENSOR DE LA JUSTICIA Y LOS HUMILDES

25/01/2011

Samuel Ruiz será despedido hoy por los suyos, los indígenas
Cárdenas: ojalá hubiera mucha gente como él, trabajando cerca de la gente
Camacho Solís: creó mayor conciencia sobre el problema de los pueblos indios
ARIANE DÍAZ, REPORTERA, Y MARIANA CHÁVEZ Y RUBICELA MORELOS, CORRESPONSALES
Periódico La Jornada
Martes 25 de enero de 2011, p. 2
El obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Samuel Ruiz García, falleció ayer a las 10 horas en la ciudad de México, a los 86 años de edad.
El prelado estuvo internado las pasadas dos semanas debido a deficiencias pulmonares y renales, problemas en las coronarias y las carótidas, y una prolongada diabetes, informó en un comunicado Felipe Arizmendi Esquivel, actual obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas.
Los restos del defensor de los pueblos indígenas recibieron un homenaje en la parroquia de Santa María de la Anunciación, en el Centro Universitario Cultural (CUC), y fueron trasladados por la noche a Chiapas.
Su cuerpo será velado en la Catedral de San Cristóbal de las Casas y enterrado este miércoles al mediodía. Acompañarán el cortejo representantes de las comunidades indígenas a las que él defendió por décadas.
Minutos después del deceso de quien fue mediador entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el obispo Raúl Vera López acudió al hospital del sur de la ciudad de México, adonde Ruiz había sido trasladado desde Querétaro cuando su estado de salud se agravó. Indicó que al momento de su fallecimiento, a El Tatic lo acompañaban su familia y colaboradores más cercanos.
El propio obispo de Saltillo y quien fue su coadjutor en San Cristóbal de las Casas, había impuesto la noche del domingo los santos óleos a Ruiz García.
Con su muerte, expresó Vera López, la Iglesia pierde un punto de referencia y la sociedad una figura de orden moral y de responsabilidad ética, que ejerció su misión desde una Iglesia al servicio del mundo, no de una Iglesia al servicio de sí misma, que se protege, guarda silencio y hace arreglos con el poder. Fue un hombre libre.
La ceremonia religiosa en el CUC inició alrededor de las tres de la tarde, si bien desde dos horas antes arribaron al lugar políticos, representantes de organizaciones civiles de defensa de derechos humanos y muchos miembros de la comunidad universitaria. Ahí, Cuauhtémoc Cárdenas lamentó la muerte del sacerdote y destacó la labor fructífera y valiosa que realizó durante años. Ojalá hubiera mucha gente como él, trabajando cerca de la gente, afirmó.
En tanto, Gabriela Juárez, secretaria ejecutiva del Observatorio Eclesial, calificó al obispo de profeta, y aseguró a pesar de su partida nos deja su luz, su lucha.
Luis H. Álvarez, quien fue miembro de la Comisión de Concordia y Pacificación en Chiapas durante las negociaciones entre el gobierno federal y el EZLN en la década de los noventa, comentó que el obispo marcó el camino en la defensa de los pueblos indígenas.
Manuel Camacho Solís, nombrado en 1994 coordinador para el diálogo en Chiapas por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, destacó que Samuel Ruiz creó una conciencia mucho mayor sobre el problema de los pueblos indígenas, y dio su ayuda para que lo que pudo ser una guerra prolongada se resolviera por la vía pacífica.
Vera López recordó la llegada de El Tatic a un Chiapas plagado de injusticias y de abusos contra el pueblo indígena y contra los pobres. “Le tocó ver con sus propios ojos las espaldas de los hombres indígenas marcadas por el látigo de los finqueros.
“Toda esta situación de injusticias, de abusos, de trato inhumano para los indios mayas, es lo que no sólo con su palabra de verdad, de justicia y de amor en su proclamación de la dignidad que tienen los hijos y las hijas de Dios denunció.
“De esta manera Tatic Samuel ayudó a que quienes eran oprimidos y humillados se convirtieran, como anuncia el profeta Isaías, en robles de justicia, reparadores y reconstructores de ciudades devastadas”.
Todos y todas, aseguró Vera, somos testigos, quienes colaboramos con él en Chiapas y quienes conocieron su obra desde otros espacios, de lo que significó para él este trabajo por la liberación de los pueblos mayas que viven en Chiapas. Entendemos perfectamente por el texto del profeta Jeremías de dónde le venía la fortaleza inquebrantable que lo caracterizó.
Por separado, el arzobispado de México y la Conferencia del Episcopado Mexicano emitieron comunicados lamentando el deceso del obispo y reconociendo su labor por los pueblos indígenas.
La diócesis de Cuernavaca consideró el deceso como una pérdida irreparable para la Iglesia católica y la humanidad.
El obispo de Querétaro, Mario de Gasperín, definió a Samuel Ruiz como pastor generoso y ejemplar de esa porción de la Iglesia católica y hermano nuestro en el episcopado.
Samuel Ruiz radicaba en la capital queretana desde hace 11 años y celebraba misa los domingos en la parroquia de la Sagrada Familia de Nazareth, ubicada en la colonia Jardines de la Hacienda.
De Samuel Ruiz, el poeta chiapaneco Juan Bañuelos dijo anoche: “Hoy murió uno de los más grandes sabios que defendió toda su vida los derechos humanos de los pueblos indígenas de México, sobre todo en Chiapas. Su humildad y su grandeza humana fue el camino que nos hizo a los que convivimos con él en organizaciones de fraternidad y paz en la selva chiapaneca. Nuestra amistad fue muy cercana y de respeto en la manera de pensar sobre el futuro de nuestro país. Con él conviví en la organización por la paz, en el diálogo tras el alzamiento indígena de 1994 en nuestro estado, con el subcomandante Marcos al frente”.

Inician huelga de hambre padres de los niños fallecidos en la guardería ABC
Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F., 24 de enero (apro).- Tal como lo advirtieron el pasado fin de semana, 23 padres de familia –20 mujeres y 3 hombres-- iniciaron una huelga de hambre en el Zócalo de la Ciudad de México para exigir justicia en el caso del incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, que provocó la muerte de 49 bebés.
Luego de 72 horas de plantón en la Plaza de la Constitución, los 23 padres de igual número de bebés que murieron en el incendio, acusaron al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de “regatear” la atención médica a los más de 100 niños que resultaron lesionados en el incendio.
Antes de que se instalaran frente al Palacio Nacional para iniciar su ayuno, los padres de las víctimas leyeron un comunicado en el que exigieron al director del IMSS, Daniel Karam, que se atienda a sus hijos “sin regateos”.
El diputado federal del PRD, Emilio Serrano, presidente de la Comisión Especial para dar seguimiento al caso ABC, acompañó a los padres de familia que iniciaron su ayuno. En tanto, médicos de la Secretaría de Salud del gobierno capitalino, vigilarán el estado de salud de los ayunantes.
Más tarde, el Instituto Mexicano del Seguro Social rechazó que se “regatee” el servicio médico a los niños que resultaron lesionados durante el incendio en la guardería ABC el junio de 2009.
Por medio de un comunicado, el IMSS dio a conocer que se han practicado acciones médicas y preventivas a los menores que no sufrieron lesiones por quemaduras, y reiteró que todos los gastos vinculados con las atenciones, aquí o en Estados Unidos, seguirán siendo sufragados por el IMSS.
Explicó que en el caso de los 80 menores que, sin tener lesión por quemaduras, podrían haber aspirado el humo del incendio, se les expidió un certificado de atención médica vitalicia en hospitales del IMSS. Además, cuentan con atención médica en instituciones privadas de México o de Estados Unidos.
Refirió que para detectar posibles casos con lesión pulmonar permanente se ha solicitado el diagnóstico y la atención médica de diversos especialistas, quienes, junto con médicos de la propia institución, han dado seguimiento a 68 niños cuyos padres han solicitado esta atención especializada.
"Los padres de los niños restantes no han acudido ni solicitado dicho servicio", precisó.
De los 68 niños que los especialistas han revisado, en ningún caso se ha detectado daño pulmonar permanente vinculado con el incendio.
Plantón y ayuno de 20 padres de niños muertos y lesionados en Guardería ABC
Emite comunicado el IMSS sobre acciones médicas y preventivas de apoyo a los menores
ANGÉLICA ENCISO L.

Periódico La Jornada
Martes 25 de enero de 2011, p. 45
Alrededor de 20 padres de niños que murieron o sufrieron lesiones por el incendio de la Guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009, iniciaron ayer un plantón en el Zócalo y un ayuno en demanda de que la Procuraduría General de la República (PGR) dé seguimiento al caso.
A partir de la una de la tarde comenzó el ayuno de protesta que permanecerá al menos una semana con la finalidad de que comparezca ante la PGR el ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours y el ex director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Juan Molinar Horcasitas.
María Valle, una de las madres ayunantes, dijo que la PGR tiene elementos para emitir órdenes de aprehensión contra los presuntos responsables del siniestro, pero que no actúa. Entre los padres que mantienen la protesta están Beatriz Soto, Alejandra Carpio, María Concepción Campos y Eva María Morales.
Hasta ahora, no hay detenidos por la muerte de 49 niños en la guardería subrogada del IMSS, lo cual ha motivado la inconformidad. Juana Luna, mamá de Johnatan, uno de los niños fallecidos, leyó un comunicado en el que los padres demandaron al titular del IMSS, Daniel Karam, que deje de regatear la atención médica a alrededor de 80 de los niños lesionados,
Al respecto, el IMSS emitió por la tarde un comunicado para actualizar a la opinión pública e informar sobre las acciones médicas y preventivas que ha realizado para apoyar a los niños lesionados.
Explicó que la relación de niños inscritos en la Guardería ABC llevó a identificar 80 menores que, sin tener lesión por quemaduras, podrían haber aspirado el humo del incendio. Agregó que a todos se les expidió un certificado de atención médica vitalicia en hospitales del IMSS y cuentan con atención médica en instituciones privadas de México y Estados Unidos.
Indicó que de los 68 niños que los especialistas han revisado, en ningún caso se ha detectado daño pulmonar permanente vinculado con el incendio. Sin embargo, para confirmar dicho diagnóstico se solicitaron estudios auxiliares para 48 menores, los cuales se han realizado en hospitales de alta especialidad de Phoenix, Houston y Los Ángeles, en Estados Unidos.
Asimismo, especialistas de la Sociedad Mexicana de Neumología realizaron revisiones adicionales y complementarias para determinar la condición pulmonar de 43 menores cuyos padres respondieron a esta iniciativa.
Concluyó que ha habido reuniones con 64 padres de los menores que estuvieron expuestos a la inhalación del humo durante el incendio de la Guardería ABC y que se seguirán llevando a cabo valoraciones integrales adicionales, que están programadas a partir del 25 de febrero próximo, en el Hospital de Niños de Phoenix.

¿A quién defendiste?, es la pregunta al final de la vida
BLANCHE PETRICH

Periódico La Jornada
Martes 25 de enero de 2011, p. 4
En su condición de obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz escribió una carta pastoral en enero de 2004 en la que decía: La pregunta que Dios nos hará al final de nuestra existencia será: ¿De qué lado estuvimos? ¿A quién defendimos? ¿Por quién optamos? Preguntas que nadie, ni los poderosos, podrán eludir al final de su vida.
Era su carta Una nueva hora de gracia, un fuerte alegato contra el sistema neoliberal y contra la guerra, palabras que publicó en el 44 aniversario de su consagración como sacerdote porque me quema la urgencia de sumar mi clamor al de los pueblos indígenas. Así era él.
Samuel Ruiz García, bajo de estatura, pleno de energía, con los ojos saltones detrás de sus gruesos lentes y un trato de erizo, fue un obsequio que el papa Juan XXIII hizo a Chiapas y a México, escribió el antropólogo y ex sacerdote Andrés Aubry a principios de 2000. Fue un hombre que en la coyuntura del levantamiento zapatista y la ofensiva del gobierno federal contra los pueblos indígenas supo llenar los zapatos de un interlocutor confiable para todas las voces confrontadas en los turbulentos años 90. Para un retrato del mediador, tituló Aubry (muerto en 2007) aquel artículo.
En la fructífera vida de su amigo, el prelado, corrían días muy significativos al inicio del nuevo siglo: don Sam cumplía entonces 75 años, celebraba 50 años de su consagración como cura y culminaba 40 años al frente de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas.
Eran días en los que afloraban las contradicciones en torno al polémico pastor. En las parroquias y las comunidades del vasto territorio diocesano, el pueblo se volcaba fervoroso a despedir a su Tatic, un pastor que había predicado que ellos, los indios, eran sujetos de su destino, sus luchas y por tanto de su propia Iglesia. Había conocido tan bien el corazón de sus fieles, había sembrado tantas semillas y había sido tan buen escucha e intérprete que la región había dado un vuelco irreversible. Había cambiado la historia de Chiapas. Nadie recordaba una devoción masiva como esa en la historia del estado. Su retiro despertaba temores y dudas.
Por otra parte, la hostilidad de la burocracia vaticana, que nunca se sintió cómoda con la audacia con la cual el obispo de la remota zona montañosa y selvática se empeñaba en aplicar los principios emanados del Concilio Vaticano II, llegaba a su cima. Hacía años –historiadores como Jean Meyer ubican el momento en 1993, aun antes de la declaración de guerra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)– que una mancuerna formada por la Secretaría de Gobernación, con Patrocinio González Garrido, y la nunciatura apostólica, con Girolamo Prigione, maniobraban por quitar del terreno al obispo Ruiz García. No lo lograron.
En 2000, la animadversión del decano del colegio cardenalicio Angelo Sodano por Samuel Ruiz se hacía sentir desde Roma. La Nunciatura recién había decidido sacar de Chiapas al obispo coadjutor Raúl Vera, el sucesor natural de Ruiz en la diócesis sancristobalense, y enviarlo a Coahuila. Era quien aseguraba la continuidad de su labor. Y el nuncio en turno, Justo Mullor, en el colmo de un insultante desaire, había anunciado que no asistiría a la misa solemne para la despedida del obispo en San Cristóbal.
Ese día –jornada luminosa de peregrinaciones y cirios encendidos, de ritos antiguos desplegados en el altar mayor de la catedral que muestra un encaje de flores en su fachada– don Samuel Ruiz volvió a dar muestra de maestría política: Estamos en comunión con la Santa Sede. Y esta comunión no está cuestionada, dijo. No recogió el guante de la confrontación; nunca lo hizo.
La lamparita de mano
Porque Samuel Ruiz fue radical e indomable pero no alentó rupturas. A él se le consideró el instigador del levantamiento del EZLN en 1994. ¿Lo fue?
José Álvarez Icaza, quien murió recientemente, recogía en un testimonio publicado por el Centro Nacional de Comunicación Social el siguiente diálogo entre el comisionado por el presidente Carlos Salinas, Manuel Camacho Solís, y el obispo.
–¿Pero de veras no es usted el responsable de la rebelión zapatista?
–Lo que yo he hecho es llevar una luz, la luz de la fe a los indígenas de la diócesis y se lo voy a explicar en forma gráfica: si en este cuarto no hubiera luz, nos tropezaríamos y nos golpearíamos en nuestro caminar a oscuras. Pero si alguien nos alumbra (y sacó una lamparita de mano que traía consigo) podemos ver los obstáculos y caminos alternativos para no tropezarnos. Lo que yo he hecho es alumbrar con la luz de la fe. Los caminos que recorran quienes ahora tienen nueva luz no son marcados por mí sino escogidos por mis fieles de acuerdo con sus propias y anteriores experiencias. Me consta que intentaron antes de rebelarse resolver sus problemas por caminos pacíficos. Pero nadie los escuchó ni les hicieron caso. Si después de tratar de crear conciencia durante más de 30 años mis catequistas no buscaran caminos de recuperación de su dignidad, ancestralmente ultrajada, me sentiría el obispo más frustrado de mi pastoral.
La familia Ruiz García
Samuel nació el 3 de noviembre de 1924 en Irapuato, corazón del México cristero y mestizo, hijo de Maclovio Ruiz, un trabajador agrícola migrante, y Guadalupe García. Lo concibieron en los campos de Arizona, pero la pareja no quería que el primogénito naciera en Estados Unidos, así que regresaron al terruño. Tuvo cuatro hermanos. A los 13 años fue enviado al seminario, en León. Su vocación religiosa se resolvió casi de manera natural.
Tenía 23 años (1947) cuando sus superiores lo eligieron con otro pequeño grupo de seminaristas para ir a Roma, a estudiar en la Universidad Pontificia. Cursó teología y santas escrituras, una de las disciplinas que requiere mayor rigor intelectual. De regreso a León, en 1959, se le informó que el papa Juan XXIII lo había elegido como obispo en San Cristóbal de las Casas, en los confines del sureste.
Quienes han reseñado su biografía –Álvarez Icaza, Jan de Vos, Jean Meyer, Sylvia Marcos, Carlos Fazio– resaltan siempre el detalle de la decisión que tomó el entonces benjamín de los prelados mexicanos (tenía apenas 36 años) de ser consagrado en la misma catedral a la que había sido asignado. A lo largo de cuatro siglos, sus 34 antecesores en el obispado habían elegido otros templos, otras ciudades, para recibir su mitra. El único antecedente había sido el del mismísimo fray Bartolomé de las Casas.
Ruiz García llegó a Chiapas con toda su familia y su bagaje cultural: un entorno conservador, militante anticomunista, que no conocía otros rituales más que los del boato y el latín. Así fue como lo conoció Fernando Benítez, periodista que entonces recorría el universo indígena para su magno libro Los indios de México. Lo describe como un fanático. Samuel no rehuye el debate.
El Caminante
Durante los cinco primeros años, el obispo decidió conocer todos los caminos y veredas de la diócesis que le había sido encargada, agreste, incomunicada, un mosaico de culturas y lenguas depreciadas, un mundo de despojo, marginación y violencia que no se conocía en el Bajío, de donde venía.
No sólo se relacionó con los racistas coletos de San Cristóbal sino que se empeñó en caminar, gastar suelas y herraduras para llegar a todos los rincones en la montaña, las cañadas y la selva Lacandona. Fueron años de descubrimientos desgarradores. Con anécdotas como la que relata el libro de Fazio, Samuel Ruiz, El Caminante. Llegó después de días de camino a lomo de caballo a una comunidad cerca de San Pablo Chalchihuitán y encontró a la gente triste, desolada. Le explicaron que todos los niños habían muerto de sarampión y viruela, que cuatro veces fueron a la ciudad a pedir médico, medicina, enfermera. Y nunca llegaron.
Solía contar don Sam, en diversas entrevistas, que en ese tiempo el creyó en la Iglesia misionera, en la acción social, en calzar a los indios con zapatos. Para cubrir toda la diócesis contaba con 20 párrocos, un puñado de religiosas del Divino Pastor y hermanos maristas.
El Caminante fue un personaje popular entre los taxistas, choferes y traileros que surcan las carreteras chiapanecas. A través de su radio de banda corta intercambiaba noticias sobre el estado de los caminos, información de la región, chismes de los pueblos y, claro, uno que otro albur. Casi nadie sabía que ese seudónimo de don Sam, que pasa más tiempo en ruta, detrás del volante de su camioneta, que en su escritorio en la curia.
Jan de Vos, historiador de origen belga avecindado en Chiapas desde los años 70 y autor de varias obras monumentales sobre el sureste, describe el estado en la segunda mitad del siglo XX, los despojos de tierras, el peregrinaje hacia la selva, el avance de las confesiones protestantes que disputan seguidores a la Iglesia católica. De ese encuentro con la realidad lacerante y la teología de la liberación que influyó al obispo y a sus agentes de pastoral toma forma la teología india.
Las comunidades recibieron varias influencias: de la diócesis, de los grupos de izquierda radical que llega del norte y de los ingenieros de Chapingo. Se echó andar una dinámica compleja, por un lado La Biblia traducida a lenguas indias, por otra, la organización campesina, Kip tic Ta lecup kesel (Unión de Ejidos), las corrientes se encontraron y desencontraron, la colaboración Iglesia-organizaciones funciona en una primera etapa y después hubo contradicciones y rupturas. Samuel Ruiz vivió con intensidad el proceso y participó, lideró. Entre 1974 y 1983 los estudiosos encuentran un florecer intenso de organizaciones e ideas. También surgieron otros caminos. El de nuestra raíz de los catequistas, que tomaron como suya la palabra de Dios y la de las armas, que proponía el Frente de Liberación Nacional, que llegó a la zona desde Monterrey. En ninguna otra región se forma una coyuntura así. Y Samuel fue un factor, sostiene De Vos en una entrevista con la revista Ixtus, en 1999.
Aubry así lo analizaba: percibió el tema indígena como la encrucijada del problema de toda la sociedad mexicana. Y vio que no podía dejar de comprometerse.
En los años 60 la jerarquía católica incorporó al joven obispo a la Comisión de Misiones y a la Pastoral Indígena. Relata Ruiz que ahí sientió las primeras contradicciones entre el clero que sólo contempla en su radar la misión evangelizadora y una minoría de religiosos que nos sentíamos impulsados a hacer un análisis de la realidad.
Así llegó a una reunión previa del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) de Medellín en la ciudad colombiana de Melgar. Ésta, más que Medellín, lo marcó, cuando escucha las reflexiones de algunos pastores que interpretaban la evangelización tradicional como destructora de culturas.
Para su formación inició una etapa creativa, entre la biblioteca del Centro de Formación Teológica de Ivan Illich, en Cuernavaca, y las reuniones del Celam, incluida una convocada por el obispo ecuatoriano Leónidas Proaño, en Riobamba, en la que los sacerdotes fueron encarcelados por los militares. La teología progresista fue vista, en los albores de la doctrina de seguridad nacional y el militarismo latinoamericano, como la ideología comunista más peligrosa.
Chiapas es la frontera sur, la frontera con los conflictos armados que se abrían paso en Guatemala, El Salvador, Nicaragua. Junto con el obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, Ruiz entró de lleno a los mecanismos de solidaridad. Más que ningún otro. En 1981 irrumpió en los departamentos guatemaltecos colindantes con México la guerra de tierra arrasada del genocida general Efraín Ríos Montt. Del Ixcán, el Quiché, Huehuetenango, San Marcos, ríos de campesinos mayas huían de las masacres perpetradas por los kaibiles (tropas de elite chapinas) y sus paramilitares Patrullas de Autodefensa Civil.
En los campamentos de refugiados, sobre todo en las primeras semanas, se enterraban varios niños cada día. Agotados, hambreados, empavorecidos, encontraron las primeras redes de apoyo en la diócesis que halló una faceta internacionalista. El clero promovió comprar tierras para asentar a los refugiados, movilizó y alertó cuando las tropas guatemaltecas cruzaban la frontera para cazarlos, intentó frenar la reubicación forzosa que imponía el gobierno mexicano para alejar los campamentos de la línea fronteriza hasta Quintana Roo y Campeche.
El obispo estaba frecuentemente de visita en La Trinitaria o Flor de Café, alentando a los guatemaltecos. De estas experiencias, decía, aprendemos. La lucha de los pueblos mayas del otro lado de la frontera también dejó en México su huella. Y provocó también la reacción represiva del Estado mexicano que detuvo a los colaboradores de Samuel y expulsó a varios sacerdotes extranjeros que se comprometieron en las redes de apoyo a los refugiados.
En 1985, Samuel Ruiz escribió: Hoy nuestra diócesis queda, sin que lo hayamos pretendido, como un enclave importante de lo que se llama América Central, sintiéndonos parte de ella, en la mira de la discordia.
Para ese entonces en la diócesis había mucho camino andado. Se ha dado, en la década reciente, un verdadero proceso de democratización. Samuel Ruiz ha ordenado en todo el territorio a cerca de 300 diáconos (apenas un grado menos que un sacerdote consagrado) que suplieron el déficit de curas en todas las parroquias y comunidades. La religión se vivía de otra manera.
Y también en Chiapas había persecución. La prensa local sobre todo, pero también columnistas de diarios nacionales –Manuel Mejido y Eduardo Ruiz Healy son algunos ejemplos– escribían del cura rojo, del obispo que podía poner en pie de guerra a 300 mil guerrilleros. Prigione, diplomático de gran influencia en la política mexicana, decía abiertamente que el obispo Ruiz era un estorbo para afinar las relaciones de Estado entre México y el Vaticano.
El levantamiento del primero de enero de 1994 desató todas las fobias de la derecha mexicana contra la diócesis.
A pesar de todo, cuando finalmente, ya con Ernesto Zedillo en la Presidencia se estableció la mesa de diálogo en San Andrés Larráinzar, sólo había una figura en el tablero que reunía las características para ser mediador. Zedillo se resistió. Al final, la lógica se impuso. Ruiz García fue nombrado al frente de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai).
La historia es conocida. Se dialogó, se llegó a acuerdos preliminares y el gobierno federal traicionó la palabra empeñada. Meses después, el obispo Samuel, consecuente con el fin de la negociación, disolvió la Conai
Anticipa Añorve que la elección en Guerrero se dirimirá en tribunales
Ya se están preparando las denuncias, afirma el candidato del tricolor
Pide apoyo a diputados federales
No se tolerará la violencia: Paredes
ROBERTO GARDUÑO
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 25 de enero de 2011, p. 37
Acapulco, Gro., 24 de enero. La dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus diputados federales se comprometieron a respaldar a Manuel Añorve Baños en el último tramo de su campaña por la gubernatura de Guerrero. A su vez, el aspirante demandó mayor respaldo y dejó entrever que no las trae todas consigo, al adelantar que los comicios se dirimirán en los tribunales.
Los legisladores del PRI se reunieron aquí para consensuar la agenda legislativa del próximo periodo ordinario de sesiones y expresaron su respaldo a Añorve Baños, quien participa en una cerrada contienda con su primo Ángel Heladio Aguirre, postulado por la coalición Guerrero nos Une, formada por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia.
Francisco Rojas, coordinador de los diputados priístas, convocó a los demás partidos a conducirse con civilidad y respeto el próximo domingo: Será una fiesta cívica, no una batalla para avasallar al contrincante. Debe enmarcarse en la paz y el respeto, con objeto de hacer inobjetable el resultado.
Reiteró su respaldo a Manuel Añorve, quien seguramente será el próximo gobernador.
La lideresa nacional del tricolor, Beatriz Paredes Rangel, garantizó a Añorve respaldo incondicional y acusó al candidato oponente, Ángel Heladio Aguirre, de propiciar la violencia: Te vamos a ayudar a cumplir todos tus compromisos en Acapulco. Que lo sepan los acapulqueños, que sepan que cuentas con el respaldo del PRI para salir adelante con la transformación de este municipio. No vamos a permitir que la violencia, la provocación y el uso indiscriminado de recursos de otras regiones eviten un triunfo legítimo de los guerrerenses.
–Trascendió una conversación entre la hija de Amalia García, Claudia Corichi, y el candidato del PRD –se le recordó.
–Lamento mucho que se haya dado esa conversación –respondió Paredes Rangel–. Me sorprendieron el tono, el lenguaje y, lo que es más grave, el anuncio de que se pretende alterar el clima de legalidad de la elección. El PRI es un partido que actúa dentro de la ley. Vamos a ganar limpiamente en Guerrero y exigimos a todos los partidos políticos respeto pleno a la voluntad ciudadana y civilidad. Son muy lamentables las expresiones que se dieron en ese diálogo. Siempre lo he dicho y lo sostengo: no me gustan las filtraciones. No tienen que ver con la forma en que concibo la política, pero es obvio que ese diálogo indigna a los ciudadanos.
Para Jesús Murillo Karam, secretario general priísta, Aguirre y el dirigente nacional del PRD, Jesús Ortega, alientan la violencia en Guerrero. Me preocupa, porque es lo que generalmente hacen. Ya lo viví en Baja California hace tres años. Pedimos que no haya violencia. A ustedes les consta lo que se dijo hoy. Buscamos la mejor manera de hacer una elección pacífica, libre, en la que se respete el voto de los ciudadanos en el sentido que sea, sin manipulaciones y sin los recovecos a los cuales ellos están llegando para tratar de desvirtuar desde ahorita la elección. Será porque no la tienen ganada, ¿no?
El propio Añorve reconoció lo cerrado de la confrontación. Llamó a los diputados federales a que el domingo participen como observadores, y sorprendió al augurar que el resultado podría dirimirse en tribunales.
De eso no tengo la menor duda. Ya se está preparando una serie de denuncias ante el Instituto Estatal Electoral, sin fundamento, pero vamos a ganar.
Favorecen encuestas al aspirante perredista
Ciro Pérez Silva y Misael Habana de los Santos, Enviado y corresponsal
Acapulco, Gro., 24 de enero. Sobrevivientes, familiares y viudas de los 17 campesinos asesinados en Aguas Blancas el 28 de junio de 1995 brindaron su apoyo al candidato de la coalición Guerrero nos Une, Ángel Aguirre Rivero, quien prometió responder demandas postergadas por anteriores gobiernos.
Mi segunda gira como gobernador interino fue a la comunidad de Aguas Blancas. Seguido había quien me decía que tuviera cuidado y yo les respondí que no hacía falta, porque tengo mi conciencia tranquila. Ellos siguen reclamando justicia y tienen toda la razón, sostuvo Aguirre.
En nombre de los deudos de Aguas Blancas, Mauro Hernández dijo al candidato que el grupo ahí reunido no estaba con otro candidato. Zeferino Torreblanca nos dio la espalda. Pedimos audiencia y nunca nos recibió. Queremos que usted haga el compromiso de atendernos.
Acompañado por el coordinador de la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado, Carlos Navarrete; el vicecordinador, Silvano Aureoles Conejo, y el coordinador general de la campaña, Jesús Zambrano, el candidato ofreció proyectos agrícolas para las comunidades del municipio de Coyuca de Benítez, becas para los huérfanos y pensiones para cada uno de los afectados por la matanza de Aguas Blancas.
Festejó la denuncia que interpuso el Partido Revolucionario Institucional (PRI) por la difusión de una conversación telefónica intervenida entre Aguirre y la senadora Claudia Corichi. Bienvenida la intervención de la Fepade (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales), y si hay algún delito, que se persiga a los responsables.
Más tarde, en una comida con la que dio inicio la novena sesión plenaria de la bancada del PRD en el Senado, los legisladores del sol azteca ratificaron su apoyo al candidato a Aguirre, quien según encuestas tiene amplia ventaja.