LA CONTINUIDAD CON OTRO ROSTRO

31/01/2011

El surrealismo electoral

Jesús Cantú
MÉXICO, D.F., 30 de enero (Proceso).- Hoy se abre el calendario electoral de 2011: este domingo 30 de enero habrá elecciones en Guerrero, y el próximo 6 de febrero ocurrirá otro tanto en Baja California Sur. Los resultados contribuirían a seguir alimentando el surrealismo electoral mexicano, pues en Guerrero la alianza de izquierda (de último momento con el apoyo del PAN) muy probablemente ganará por segunda ocasión consecutiva la gubernatura; sin embargo, para efectos prácticos seguirá sin gobernar la entidad. Y en BCS la mayoría de las encuestas indican que el próximo gobernador será un experredista postulado por el Partido Acción Nacional, combinación que hasta hoy no se había dado.

En estos momentos, enero de 2011, el Partido Revolucionario Institucional mantiene su hegemonía inalterada únicamente en 10 estados de la República Mexicana (Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz). No obstante, otros seis estados (Chiapas, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Tlaxcala) nunca han estado gobernados por un político que no haya pasado por las filas del tricolor; y el Distrito Federal solamente se salva de circunstancias similares por los interinatos de Rosario Robles y Alejandro Encinas.

El caso más paradójico es Tlaxcala, donde en 1998 ganó la elección el PRD, con Alfonso Sánchez Anaya; en 2004, fue el PAN, con Héctor Ortiz, y en 2010 finalmente el tricolor recuperó la entidad, con Mariano González Zarur. Tanto Sánchez Anaya como Ortiz abandonaron las filas del tricolor cuando éste postuló a otros candidatos, y fueron los instrumentos para que amarillos y blanquiazules triunfaran en los comicios.

Otro caso significativo es Chiapas, donde una coalición amplia (PAN-PRD) ganó las elecciones en 2000, y el PRD lo consiguió en 2006, pero en ambos casos con candidatos que acababan de renunciar a su militancia priista: Pablo Salazar y Juan Sabines.

En julio pasado se dio el primer caso en que el PRI recuperó una gubernatura, la de Zacatecas, con un exmilitante del partido en el gobierno (PRD), Miguel Alejandro Alonso Reyes. Éste militó en el PRI de 1992 a 1998, cuando renunció para adherirse al PRD, partido que lo llevó a la alcaldía de Zacatecas y al Congreso del Estado, declarándose diputado independiente el 22 de febrero de 2009. Este ha sido el primer caso de un exmilitante de otro partido que, postulado por el PRI, obtiene la gubernatura de un estado.

Hasta ahora no ha habido un expanista postulado por el PRI, pero el 1 de diciembre de 2010 Gerardo Buganza Salmerón, candidato blanquiazul a la gubernatura de Veracruz en 2004, rindió protesta como secretario de Gobierno de dicha entidad, en el gabinete encabezado por el gobernador priista Javier Duarte.

Es evidente que ni el electorado ni los partidos ni los mismos políticos reconocen diferencias ideológicas infranqueables. Todo lo contrario, están dispuestos a las renuncias más insólitas, las postulaciones más increíbles y las alianzas más aberrantes con tal de alcanzar o mantener el poder. Ejemplo de esto es que el PRD ha postulado a ocho gobernadores o jefes de Gobierno que han sido priistas (Proceso 1765); en coaliciones amplias, lo ha hecho con otros cinco. En contraparte, los panistas han postulado a un expriista, y los priistas a un experredista. Por lo pronto, en las elecciones de este y del próximo fin de semana los perredistas impulsan al que puede ser su noveno gobernante expriista, en tanto que los panistas candidatean al que puede ser su primer gobernador experredista.

En el caso de Guerrero, el PRD gana la gubernatura en enero de 2005 con Zeferino Torreblanca, cuyo gobierno ha sido muy cuestionado por los mismos perredistas, entre otras cosas porque muchos de sus militantes más comprometidos fueron marginados del gobierno; y el año pasado decidieron lanzar como candidato a Ángel Heladio Aguirre, exgobernador interino de dicha entidad, perseguidor de militantes amarillos y quien renunció al tricolor por haber sido desplazado de la contienda interna priista unos días antes de obtener esta nominación. En su postulación y su campaña, asumió el compromiso de integrar en su gabinete a distinguidos perredistas, pero difícilmente adoptará sus principios, postulados y programas de gobierno; así que puede darse la paradoja de que el PRD gane las últimas dos elecciones para gobernador en la entidad sin que nunca la haya gobernado.

En cambio, en Baja California Sur las encuestas difieren en torno al que tiene la preferencia electoral, con cifras que no pueden considerarse dentro del margen de error, pues las hay hasta con más de dos decenas de puntos de discrepancia. Unas señalan como puntero a Marcos Covarrubias Villaseñor, postulado por el PAN; otras, a Ricardo Barroso, del PRI; y unas más ponen por delante a Luis Armando Díaz, del PRD-PT. Sin embargo, la mayoría (incluyendo algunas encuestadoras prestigiadas, como GAUSS e ISA) coincide en colocar a la cabeza a Covarrubias, con lo que se concretarían una nueva alternancia en la gubernatura y una de las combinaciones faltantes: PAN con candidato perredista.

Así, todo indica que en las primeras dos elecciones de 2011 el PRI no logrará recuperar las gubernaturas; el PRD perderá Baja California Sur, salvo que a última hora logre un acuerdo con el PAN, aunque todavía no se sabe quién sería el declinante, similar al de Guerrero. Y, desde luego, el surrealismo electoral mexicano seguirá nutriéndose con las más inverosímiles combinaciones, pues a final de cuentas lo importante es el poder, mientras que el electorado es muy volátil.

Guerrero: votar por el pasado

Miguel Ángel Granados Chapa
MÉXICO, D.F., 30 de enero (Proceso).- En medio de tensiones crecientes, que ya dieron lugar a actos violentos como el asesinato de un líder municipal priista y la cruel golpiza que tiene en estado de coma a un dirigente histórico perredista, Guerrero elige hoy un nuevo gobernador. El calificativo es inexacto. En realidad los guerrerenses no escogen este domingo un gobernador nuevo, sino simplemente otro titular del Poder Ejecutivo. Nada tienen de nuevo los dos aspirantes al cargo, postulados por coaliciones formadas más en provecho de los intereses de quienes dirigen los partidos que en atención a las necesidades de los habitantes de esa dolida entidad.

Los contendientes son casi copia uno del otro. Además de ser primos, sus carreras políticas han estado entreveradas. Manuel Añorve, hoy postulado por el PRI, fue subordinado de Ángel Heladio Aguirre, priista a quien proponen los partidos antagónicos al tricolor. Ambos pidieron licencia a cargos a los que llegaron en fórmulas priistas: Añorve, alcalde de Acapulco; Aguirre, senador de la República. Éste se fue del PRI cuando su primo fue escogido candidato, sobre la base de que él ya había sido gobernador, aunque fuera interino, y con base en el principio filosófico de que “los que ya bailaron se sientan”. Aguirre quiso sentarse, pero de nuevo en la silla que ocupó durante tres años. Se fue de su partido sólo para efectos electorales, pero su corazón y sus intereses siguen siendo tricolores. En campaña reivindicó esa militancia diciéndose parte de la corriente progresista del PRI, entelequia que si tuvo algún barrunto de existencia antaño hoy no existe más.

Ha sido más afortunada que la de su primo la carrera de Aguirre. Añorve tuvo que empezar desde abajo, como auxiliar de Gustavo Carvajal Moreno, en sus tiempos de dirigente del PRI, de 1979 a 1981. En ese año, Aguirre fue secretario particular del gobernador Alejandro Cervantes Delgado –él sí miembro del mítico progresismo priista–, quien después lo ascendería a secretario general de Gobierno. Al mismo tiempo, Añorve fungió también como secretario particular de Gustavo Carvajal cuando éste fue secretario de la Reforma Agraria, y a través de él se relacionó con Alfredo del Mazo, quien lo colocó en una posición subalterna del gobierno mexiquense: subdirector general administrativo de la Dirección de Policía y Tránsito. Luego retornó al círculo de Carvajal como funcionario de segundo nivel en Tabamex.

Bajo el gobierno de José Francisco Ruiz Massieu los primos lograron colocarse, mejor Aguirre que Añorve. Aquél fue secretario de Desarrollo Económico, y éste subsecretario de Trabajo y Previsión Social, donde no permaneció mucho tiempo pues su jefe Carvajal, director de Banobras con el presidente Salinas, lo hizo delegado de esa institución en el estado. Desde allí vio que su primo Aguirre era diputado local y líder estatal del partido. A lo más que llegó Añorve en esa primera mitad de los años 90 fue a síndico procurador de Acapulco.

Tras la matanza de Aguas Blancas el presidente Zedillo quedó obligado a deponer a su amigo Rubén Figueroa, quien recomendó nombrar interino en su lugar a Aguirre, para que le cubriera las espaldas. Lo hizo puntualmente, continuó la agresiva actitud de Ruiz Massieu y de Figueroa contra los perredistas, y benefició a su familia: colocó en la nómina a dos de sus hermanos, sobrinos, cuñado. El primo Añorve llegó por primera vez al gabinete estatal, como secretario de Finanzas. Cuando el nepotismo se hizo insostenible, Añorve fue reducido a la Comisión de Agua y Alcantarillado de Acapulco. En una crisis municipal causada por malos manejos de los fondos de emergencia tras el huracán Paulina, en 1997 resultó presidente del puerto, a título interino, y de allí al año siguiente pretendió suceder a Aguirre, pero en la contienda interna del PRI lo derrotó René Juárez, quien fue un triunfador generoso. Su primo el gobernador saliente lo rescató y “aunque sea” lo hizo, ya de últimas, diputado local. No duró allí mucho tiempo, pues su rival reciente, el gobernador Juárez, lo impulsó a que fuera diputado federal de 2000 a 2003. Lo relevó su primo Ángel, quien permaneció en San Lázaro de 2003 a 2006, año en que perdió la elección de senador frente a la fórmula perredista. Apenas logró ser senador de minoría.

Añorve, por su lado, tornó a ser secretario de Finanzas, con René Juárez. Cuando éste concluyó sus tareas, hace seis años, Añorve volvió a la Ciudad de México, a trabajar al lado de Manlio Fabio Beltrones, como asesor de la Junta de Coordinación Política. Su suerte se fortaleció cuando en 2007 apoyó a Beatriz Paredes en su lucha por la presidencia del PRI. Lo había hecho también cinco años antes, sólo que entonces todos ellos perdieron frente a Roberto Madrazo. En 2009 logró por ello ser candidato a la alcaldía acapulqueña, donde su victoria puso fin a nueve años de gobierno perredista (o casi).

La misma influencia conjunta de Beltrones y Paredes, y el apoyo de los exgobernadores, hicieron de Añorve candidato de unidad, en decisión admitida también por Aguirre, quien no demoró mucho en arrepentirse y buscar otra postulación. La halló en un PRD sumido en contradicciones y temores. El 20 de agosto de 2009 fue asesinado el diputado Armando Chavarría, rival acérrimo del gobernador Zeferino Torreblanca, de quien fue secretario de Gobierno en virtud de arreglos internos en el PRD. No había en el horizonte otro aspirante que con mayor fuerza y legitimidad (no militó nunca en el PRI, ni se apartó de la izquierda) representara la posibilidad de un gobierno popular en verdad. Por eso se le eliminó. Por eso el gobierno local ha sido omiso en averiguar quién lo hizo, o en difundirlo porque acaso sabe quién perpetró el crimen y no es suicida como para inmolarse con la verdad.

Aunque entonces lo supieron con claridad muchos menos guerrerenses que hoy, también en 2005 votaron por el pasado. Torreblanca los engañó. Se dijo que encabezaría la alternancia y no hizo más que practicar la continuidad. No pocos de sus funcionarios y muchas de sus actitudes y políticas pertenecían al ayer, no al mañana que los ciudadanos de esa entidad buscaban. Para rematar su sexenio de autoritarismo e incapacidad, Torreblanca pretendió imitar a sus antecesores priistas y dejar un heredero. Por eso Chavarría desapareció de la escena y el gobernador se dispuso a urdir su propia trama.

Ante el riesgo de que eso ocurriera, Marcelo Ebrard intervino. En acuerdo con Jesús Ortega (quien con la ruptura de Ruth Zavaleta con Nueva Izquierda perdió su principal carta en ese juego), se convirtió en el factótum de la sucesión guerrerense, para evitar que lo fuera Torreblanca. Él construyó la candidatura de Aguirre, sobre la base no de afinidades ideológicas sino de ser el precandidato priista a la cabeza de las preferencias electorales medidas por las encuestas. Lo importante era lograr la apariencia de que el PRD mantiene un gobierno estatal. Y de paso, al sonsacar a Aguirre, Ebrard golpeó en el plexo al gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, con quien por ahora contiende en la propaganda televisiva en espera de algún día disputar la Presidencia de la República. Peña Nieto apoyaba en los escarceos priistas a Aguirre, no a Añorve.

Ebrard apadrinó todo el tiempo al priista postulado por el PRD. Peña Nieto se alejó en el tramo final. Quizá se le informó que su antiguo ahijado, lejano ya de su protección, ganaría hoy los comicios. O quizá temió que se le vinculara con los malos pasos atribuidos al alcalde de Acapulco. Un testigo protegido, esa figura procesal temible porque puede ser usada por la PGR lo mismo para un barrido que para un fregado, lo acusó en noviembre pasado de haber recibido, de manos del propio testigo, apodado Mateo en el expediente, 5 millones de pesos, tercera parte de una entrega convenida con Añorve por la banda de los Beltrán Leyva.

Violento despertar del mundo árabe

GONZALO MARTÍNEZ CORBALÁ

La violencia como elemento común que caracteriza a los movimientos que en estos días ocurren en el mundo árabe –para ser más precisos, en Egipto, Túnez, Marruecos y en Yemen– comparte algunos elementos que no es posible pasar por alto. Uno es el grito amargo que se escuchó hace poco tiempo, cuando Jaled Said perdió la vida en Alejandría el pasado verano, a consecuencia de un abuso flagrante de la policía, que lo aprehendió bárbaramente en un cibercafé desde donde lo arrastró y golpeó hasta quitarle la vida. Los efectos no se hicieron esperar: la sociedad egipcia se lanzó a las calles en protestas multitudinarias, y se asegura que éste fue el germen que dio origen, algunos meses después, a la violencia que expresa la sociedad árabe en El Cairo, esta vez. Esto ya entonces fue considerado por muchos un amargo despertar, que los hizo sentirse obligados a manifestarse contra los abusos de la policía, los que, según parece, fueron siendo cada vez más frecuentes.

Cuando se supo que en Londres se habían encontrado algunos jóvenes que en playeras portaban la cara de Jaled, a jóvenes egipcios les hizo sentir que había ya, por fin, una respuesta positiva, en Europa, para las inquietudes en El Cairo. Las fotos del cuerpo y del rostro desfigurado de Jaled –los dientes rotos y fractura de mandíbula– empezaron a publicarse en Facebook, hasta que llegó el momento de que salió al público una página llamada We are all Jaled Said (Todos somos Jaled Said). A este caso se sumaron muchos que encontraron de esta manera un efectivo medio de expresión para sus inquietudes y sus rebeldías. De ahí pasaron en poco tiempo, de la denuncia de la tortura, a la crítica profunda al régimen de Hosni Mubarak.

Por ello afirmamos que no solamente se trata de dar nuevos cauces a problemas anteriores que pudieran tener mayor o menor calado en las incompatibilidades que se han venido acentuando entre el presidente Mubarak y los representantes más claros y desde luego más numerosos de quienes han venido distanciándose progresivamente de su gobierno, y de lo que éste representa en el conjunto estructural, de un régimen que tiene más que ver con las tradiciones autoritarias político-religiosas, así como étnicas, y aun con las arraigadas tradiciones del mundo árabe, que si bien en muchos aspectos tienen un fondo razonable que proviene de la cultura árabe de tanta prosapia y arraigo en la sociedad, en el más amplio concepto no solamente histórico, sino también geográfico, de una civilización que estuvo dominando vastos territorios en Europa durante varios siglos, y que se enfrentó a los cruzados que dieron una descomunal batalla en contra de los infieles árabes y que basta seguir con la mirada un poco por encima para advertir que fueron muchas veces estrepitosamente derrotados en épicas batallas llenas de romanticismos peliculescos, que han venido siendo objeto de la atención prolongada de Hollywood, en vibrante Tecnicolor –las aportaciones del mundo árabe a la cultura occidental, no consideramos necesario siquiera, por lo menos en este artículo de muy limitados alcances en este aspecto–.

Pudiera ser posible que precisamente por esta viejísima tradición sea por lo que los elementos estructurales de la civilización árabe se manifiesten síntomas muy claros ya de artrosis y de rigideces en los elementos que la integran, y que muestran una manifiesta incapacidad de respuestas lo suficientemente oportunas y aptas para adecuarse a las nuevas demandas de un planeta en el que el mundo árabe está inmerso, que no guarda proporción con el de los tiempos de las Cruzadas, y que, para bien o para mal, no lo sé. Su participación global es considerablemente menor actualmente, de no ser por los importantes yacimientos de petróleo y de gas que posee la OPEP, pero que aun en este terreno, las previsiones que se hacen para 2030 y 2050 se conocen con bastante exactitud. Las realizadas por las grandes instituciones que se dedican a esta importante actividad que previene lo que podemos esperar de un nuevo mundo que se configura rápidamente y que exige una participación muy amplia y nuy decidida, con las grandes organizaciones regionales, como pueden ser la OCDE, el G-20 y muchas otras, no únicamente en el campo de la nueva tecnología, y que se integre a la revolución científica de carácter universal, que se enfrenta en la actualidad a los retos de un mundo en transformación acelerada, que no admite fanatismos retardatarios. Ni falsas estructuras cuyas rigideces son verdaderamente incompatibles con la elasticidad y la oportunidad necesarias en nuestros días.

El cambio llega al mundo árabe, reza el diario español El País en su primera plana del viernes 28 de enero, agregando que, después de Túnez, las protestas se extienden por todo Egipto y prenden en Yemen, para luego incurrir en lo de siempre: EU apoya con cautela las protestas como expresiones de un islam democrático. No podía esperarse que pasara desapercibida la presencia importantísima de Mohamed El Baradei, que se recuerda como titular del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de la ONU, cuando fue comisionado para hacer una inspección al territorio de Irak, antes de que George W. Bush decidiera lanzar la invasión al país árabe, con las complicidades del presidente del gobierno español y del primer ministro británico. El Baradei se enfrentó airosamente a estos poderosos jefes de gobierno, y denunció valientemente que en Irak no había encontrado ningún rastro de armas de destrucción masiva, y regresa ahora a El Cairo para encabezar a la oposición a Mubarak, a quien lo mejor que pudo ocurrírsele fue nombrar vicepresidente a un oscuro funcionario de 30 años atrás, experto en investigaciones e inteligencia, como una aportación de su gobierno para detener lo inevitable. El Baradei, la tarde del sábado pasado, pidió la renuncia a Mubarak a su cargo como presidente de Egipto. No creemos que haya otra solución. No pasará mucho tiempo antes de que sepamos la respuesta. El pueblo árabe ya despertó.