40 AÑOS, UNA MASACRE IMPUNE

10/06/2011

'Halconazo' ensombreció la democracia del país: UNAM

La Universidad recordó la muerte, en 1971, de decenas de jóvenes por un grupo paramilitar.

Emir Olivares Alonso

Publicado: 10/06/2011 10:39

México, DF. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseveró que los "lamentables" hechos ocurridos el 10 de junio de 1971 -cuando el grupo paramilitar Los Halcones asesinó a decenas de jóvenes que participaban en una marcha- ensombrecieron el entorno democrático del país y es un acontecimiento que nunca debió ocurrir.

"La expresión de los jóvenes de entonces, como en 1968, se hizo escuchar en las calles y externó su anhelo por un México mejor. Hoy recordamos aquella movilización bajo la premisa de que no debe repetirse nunca más".

En un comunicado, la casa de estudios se manifestó en favor de consolidar una democracia participativa, de abrir paso a un desarrollo humano que disminuya la desigualdad y la pobreza, que contribuya a edificar una sociedad más justa y libre.

"Somos muchos los que estamos convencidos de que hoy como ayer, los problemas de la juventud sólo pueden resolverse por la vía de la educación y no con un horizonte en el que el signo sea la ausencia de oportunidades y expectativas".

Agregó que la sociedad debe rechazar cualquier forma de autoritarismo, además tiene que robustecer el sistema de valores laicos, contribuir al fortalecimiento de la democracia y expresarse con fuerza frente a la injusticia.

"La atención a los jóvenes en México es una responsabilidad colectiva. La educación superior, la cultura y la ciencia son tres instrumentos para favorecer su desarrollo. La UNAM, como institución pública, reitera su compromiso con estas tareas, en este aniversario luctuoso de un acontecimiento que nunca debió de ocurrir".

De su lado, el rector José Narro Robles señaló que aun cuando hoy existen más libertades y un régimen democrático más consolidado, "las amenazas del autoritarismo (aún) se pueden hacer presentes".

En entrevista tras el acto cultural, Narro Robles sostuvo que la sociedad tiene la responsabilidad de recordar esos hechos para decir no a cualquier tipo de práctica autoritaria.

"Hace 40 años las condiciones del país eran diferentes; hoy tenemos mayores libertades y la posibilidad de tener un régimen democrático mucho más constituido. Pero también hoy las amenazas del autoritarismo se pueden hacer presentes".

El rector de la UNAM señaló que los jóvenes siguen siendo víctimas de la violencia, pues hoy son presa del crimen organizado, las adicciones y el desempleo.

En un acto cultural efectuado en el Centro Cultural Universitario, la UNAM recordó los "lamentables" hechos conocidos como halconazo.

Con poesía de Efraín Huerta y otros autores, así como con música de cámara del cuarteto de cuerdas Humbolt, la casa de estudios celebró un acto luctuoso por las decenas de muertos en los sucesos del 10 de junio de 1971.

Narro indicó que aún hay muchos pendientes, principalmente con los jóvenes, quienes "no pueden seguir siendo víctimas de la ola de violencia, inseguridad e injusticia que vive el país.

"Los propios jóvenes son quienes caen muertos o los que matan a otros jóvenes. Todos, unos y otros son víctimas de esa condición que debemos rechazar".

La Caravana por la Paz, la Justicia y la Democracia encabezada por el poeta Javier Sicilia, firmará hoy diez de junio en Ciudad Juárez, Chihuahua, un pacto por reconstruir el país.

La fecha no fue buscada al azar sino porque se conmemoran los 40 años de una matanza de estudiantes. La masacre del 10 de junio mejor conocida como Jueves de Corpus.

No habían pasado ni tres años de la matanza del 2 de octubre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México, cuando fue masacrado otro grupo de estudiantes

En 1968 los Juegos Olímpicos se realizaron sobre los cadáveres de los estudiantes. México, como siempre, fue un magnífico anfitrión. En 1968 el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, en su informe de gobierno, asumió la responsabilidad de la matanza (sin nunca decir el número de muertos o desaparecidos) y el Congreso le aplaudió de pie.

Décadas después, se supo que quien empezó el tiroteo contra estudiantes, civiles y soldados fue el Batallón Olimpia, un grupo de matones de élite que formaba parte del Estado Mayor Presidencial, es decir, la guardia pretoriana del presidente Díaz Ordaz. Esa era la coartada. Un grupo secreto y desconocido empezaría a disparar a diestra y siniestra para culpar a los estudiantes de la violencia y justificar la intervención del ejército y una brutal represión. Desde entonces, el utilizar grupos paramilitares, se convirtió en una estrategia gubernamental.

Ganar la calle

Parecía que el movimiento estudiantil seguiría paralizado tras la violencia desproporcionada de 1968. La represión y una guerra contra los jóvenes fueron tan sucias como secretas. En el contexto de la Guerra Fría, la supuesta lucha contra el comunismo fue el mejor pretexto para eliminar extrajudicialmente a todo el que incomodara, a todo el que no se subordinara o hiciera preguntas incómodas o sindicatos independientes.

En 1971, la Universidad Autónoma de Nuevo León, hizo una reforma universitaria y una reducción del presupuesto dedicado a educación. Estos recortes resultaron inaceptables para los estudiantes que inmediatamente después se declararon en huelga. La noticia llegó a la Ciudad de México donde un grupo de jóvenes de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, muchos de ellos de nivel bachillerato, organizaron una marcha de protesta por la reforma universitaria de Nuevo León. Además de mostrar solidaridad con los compañeros del norte, los jóvenes se proponían tomar la calle, como una forma simbólica de democratizar el país. La calle es lo cotidiano, el lugar donde la gente se encuentra, el punto de partida de un país.

El Halconazo

Las organizaciones estudiantiles, las organizaciones cristianas y las juventudes del Partido Comunista Mexicano, en una inusual ensalada, convocaron una marcha el 10 de junio de 1971 en la Ciudad de México.

Se reunieron más de 10 mil personas para participar en la manifestación que inició en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional.

Partieron los contingentes y en las inmediaciones de la Escuela Normal de Maestros, ante la mirada cómplice de los policías, llegaron los Halcones, un grupo paramilitar. Previamente en las azoteas de los edificios por donde pasaría la marcha, se habían apostado francotiradores.

Arrancó la marcha y de pronto, aparecieron los Halcones, con enormes varas de bambú, palos de Kendo, y golpearon a todo estudiante o persona que estuviera a su alcance.

Gritaban “Viva el Che Guevara” para confundir a los estudiantes. Todos los paramilitares habían tenido un esmerado entrenamiento en artes marciales en una época en que nadie sabía qué era eso. Todavía no había películas de tortugas ninja, karate kid ni de Bruce Li.

De manera casi inmediata a los golpes kendo, cayó la lluvia de balas expansivas que estallaban dentro de las personas. Los halcones también portaban pistolas y armas largas de uso exclusivo del ejército. La mayor parte de los muertos, fue a causa de los disparos de los francotiradores de las azoteas.

Los periodistas que cubrieron la marcha también fueron agredidos. Entre los fotógrafos están Armando Salgado, Héctor García, Roberto Sánchez, Rodrigo Mora, Enrique Bordes Mangel y Antonio Reyes Zurita, recuerda en sus artículos el sobreviviente Jesús Martín del Campo.

Los heridos fueron trasladados al Hospital Rubén Leñero y a la Cruz Verde. Hasta allá llegaron los halcones y sacaron a los heridos de quirófanos y salas de recuperación para llevarlos a un patio y a los ojos de médicos y enfermeras, los remataron. El mensaje debía quedar muy claro para todos.

Diez de junio, un crimen de Estado

Luis Echeverría Álvarez era el presidente de la República, declaró que los disturbios se debieron a enfrentamientos entre estudiantes de diversos grupos ideológicos. Negó que hubiera muertos aunque los familiares de los jóvenes calculan que hubo por lo menos 100 muertos.

Enrique Herrera, entonces subsecretario de radiodifusión del gobierno de Luis Echeverría, presentó su renuncia al presidente. Herrera es un hombre honorable.

Alguien filmó el ataque. El documental Halcones, de El Canal Seis de Julio, muestra esas valiosas tomas que contradicen la versión oficial y se pueden ver en Youtube.

Los sobrevivientes a las masacres, a la Guerra Sucia y al abuso de poder llevan años tratando de que se enjuicie a los culpables y se le envíe a prisión. En el año 2000 cuando Vicente Fox subió a la presidencia de México, prometió terminar con la impunidad y castigar los crímenes del pasado. Creó la Fiscalía Especial Para Crímenes del Pasado, pero los archivos, muchos de ellos desaparecieron y la fundación de esa fiscalía no parece ser otra cosa que un golpe mediático y solo eso, pues ninguno de los responsables de las matanzas de 1968 y de 1971 han recibido condena.

El 10 de junio de 2002, ante la Fiscalía Especial fue presentada la primera denuncia de hechos de la masacre del 10 de junio de 1971. Fue la de Jesús Martín del Campo (miembro fundador del Partido de la Revolución Democrática). Más adelante, hicieron lo mismo Raúl Álvarez Garín, Pablo Gómez y Oscar Luis Argüelles, entre otros.

En efecto, de acuerdo a las pruebas existentes y a la jerarquía de sus funciones los principales responsables, afirma Martín del Campo, serían:

1. Luis Echeverría Álvarez, Presidente de la República.

2. Alfonso Martínez Domínguez, Jefe del Departamento del Distrito Federal.

3. Julio Sánchez Vargas, Procurador General de la República.

4. Mario Moya Palencia, Secretario de Gobernación.

5. Fernando Gutiérrez Barrios, Subsecretario de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación.

6. Capitán Luis de la Barreda, Director Federal de Seguridad.

7. General Hermenegildo Cuenca Díaz, Secretario de la Defensa Nacional.

8. Rogelio Flores Curiel, Jefe de la Policía del Distrito Federal.

9. Coronel Manuel Díaz Escobar, Subdirector de Servicios Generales del D. D. F.

10. Miguel Nazar Haro, Subdirector Federal de Seguridad.

11. Los más de mil integrantes del grupo Halcones.

En el año 2009, Luis Echeverría fue exonerado al no encontrarse suficientes pruebas en su contra.

Luis Echeverría estuvo dos años en arresto domiciliario y eso fue todo.

Sicilia: Presidente, principal responsable de esta guerra

Sostuvo que si bien Felipe Calderón es un mandatario “tremendamente débil, que llegó al cargo con grandes sospechas de ilegitimidad” y es el principal responsable de esta lucha, no es el único, también el Congreso y los partidos.

Alonso Urrutia, enviado y Rubén Villalpando, corresponsal

Publicado: 10/06/2011 14:52

Ciudad Juárez, Chih. Al arrancar los trabajos de discusión del Pacto Nacional Ciudadano, el poeta Javier Sicilia reconoció que si bien, el presidente Felipe Calderón es un presidente “tremendamente débil, que llegó al cargo con grandes sospechas de ilegitimidad” y evidentemente es el principal responsable de esta guerra, no es el único, también el Congreso y los partidos que se lo han permitido.

En rueda de prensa ofrecida en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez sostuvo que el objetivo del movimiento es impulsar el Pacto Nacional Ciudadano para mandatar a los gobernantes para agilizar las reformas que requiere este país y salir de esta crítica situación que mantiene esta guerra contra el narcotráfico.

En este sentido consideró, que es fundamental para la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad la reforma política porque mediante esta que la sociedad puede superar una postura reactiva hacia una postura mucho más participativa. Cuestionado sobre los alcances de la resistencia civil, Sicilia dijo que “”No se si estamos preparados para una resistencia grande, civilmente, pero un proceso podría ser la no cooperación, vayamos a negarles el voto a ver si vuelven a condicionar el voto, no sé hasta donde se pueda llegar”.

Fuertemente cuestionado por los medios locales sobre la viabilidad de un diálogo con el gobierno, que en esta ciudad han intentado inútilmente las organizaciones sociales, el poeta reconoció que Juárez es una ciudad profundamente agraviada por el gobierno, ha habido una “traición” del gobierno en su actuación, recordó que el programa Todos somos Juárez ha sido un total fracaso. Sin embargo, dijo, que aunque no nos gusten las autoridades que están al frente de las instituciones con ellas son con las que tenemos que discutir.

Al abundar en las responsabilidades de gobierno, dijo que no sólo Calderón tiene parte en esta guerra, a nivel local claro que los gobernadores, los alcaldes, las procuradurías debieran hacer algo por reducir los niveles de impunidad e injusticia que les reclama la gente. Una justicia que reclamos para los 40 mil muertos de esta guerra emprendida desde el gobierno federal porque todas ellas son familias agraviadas, familias dolidas.

Sicilia dijo que por ello, el Pacto Nacional Ciudadano pretende ser un espacio de discusión para impulsar una nueva postura ciudadana, porque no queremos que esta Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad se convierta sólo en un muro de lamentaciones que no conduzca a nada, ni que genere odios, sino que proclame su exigencia de paz y busque la forma de alcanzarla.