LA EXPLOTACION DE LOS TRABAJADORES

06/06/2011

Lozano, Moreira y el carbón rojo

Miguel Ángel Granados Chapa

MÉXICO, D.F., 5 de junio.- En la región carbonífera de Coahuila llaman carbón rojo al que se obtiene a costa de la salud y la vida de los mineros que lo extraen. Sus condiciones laborales se asemejan a las descritas por Emile Zolá en Germinal. Sólo que el autor francés escribía a fines del siglo XIX y hoy estamos en el comienzo del XXI. Y en vez de que mejoren, tienden a empeorar porque están sujetas a un entramado de componendas políticas en pos de lograr ganancias en operaciones que no son rentables más que a costa de la explotación de los trabajadores.

El 3 de mayo, 14 mineros murieron y un niño quedó mutilado al producirse un estallido en el Pocito número 3 de un lote minero explotado por las empresas Binsa y Minería y Acarreos, S.A. Ambas empresas tienen como denominador común la participación de miembros de las familias Montemayor Seguy, Montemayor Marines y Montemayor Garza. Miembros de esas familias han sido, uno, gobernador del estado, y otro, presidente municipal de Sabinas: lo es hoy mismo Jesús Montemayor Garza, sobrino de Rogelio, el exgobernador. Tener presente ese dato es imprescindible para comprender la naturaleza de la industria carbonífera coahuilense y el escándalo político, creado quizás artificialmente, no para revelar, sino para ocultar los escondrijos de la inicua explotación minera.

Javier Lozano Alarcón no cesa de mostrar su despecho ante el PRI, partido al que perteneció y le dio altos puestos en el gobierno federal (hasta subsecretario de Gobernación llegó a ser) pero no pudo hacerlo diputado, porque perdió la elección a que se postuló en Puebla. Convertido en panista, o mostrándose tal como en realidad era, promovió durante un lustro una nueva legislación laboral. Cuando finalmente la había colocado en la ruta de la aprobación en la Cámara de Diputados, a través de la bancada priista, los desencuentros en el interior del PRI, y la movilización que ya se veía venir en contra del proyecto, obligaron a la fracción dirigida por Francisco Rojas a apaciguar su entusiasmo panista y a congelar su propia iniciativa. Del plato a la peculiar boca de Lozano se cayó esa sopa y el secretario del Trabajo no se cansa de reprocharlo a su antiguo partido. Se borró así el puntaje que ese proyecto le hubiera dado en su estéril lucha por ser candidato presidencial.

Harto a su vez de las invectivas de Lozano, y en torno a sus propios intereses, el líder del PRI salió a embestir al secretario del Trabajo. No lo hizo personalmente, sino que confió la tarea a David Penchyna, el brillante diputado hidalguense, vocero del comité nacional priista. El 25 de mayo, en medio de certeras y agrias críticas a Lozano, el PRI lo declaró inhábil como interlocutor válido. Recordó Penchyna su pobre desempeño, su ineficacia, y adujo para probar su dicho, entre otros casos, que el secretario del Trabajo “se mostró de cuerpo entero en la tragedia minera de Sabinas. Más preocupado por tuitear minuto a minuto, y culpar a su compañero de equipo, el titular de Economía, Bruno Ferrari, que en solventar las causas y raíces, entre ellas las inspecciones a cargo de su dependencia, que fincaron esa tragedia”.

Para su descargo, Lozano había alegado que la empresa tenía sólo 18 días de operación y que no había notificado su comienzo. Con ello quiso mostrar la imposibilidad de revisar las condiciones laborales. Es una mentira. Lo es porque una sana y eficaz administración pública en materia de riesgos industriales debería impedir que una empresa empiece operaciones sin contar con el visto bueno de la autoridad laboral, previa inspección de las condiciones de seguridad e higiene industrial. En rigor estricto, además, no es cierto que apenas iniciara labores la empresa. El Pocito 3, donde murieron 14 mineros, forma parte de un lote que consta de cuatro pocitos más, dos de ellos abandonados y otros tantos en operación. Éstos se hallan en esas condiciones hace más de un año, y la concesión data de 2007.

Lozano y Ferrari fueron llamados a comparecer, a causa de esa tragedia, ante comisiones de la Comisión Permanente del Congreso. Acudieron el último día de mayo, acompañados de otros miembros del gabinete: los secretarios de Energía, José Antonio Meade (a quien una semana de estas se verá mudarse, de regreso, pero a la oficina principal, a la Secretaría de Hacienda), y Rafael Elvira, secretario del Medio Ambiente, así como Antonio Vivanco, flamante director de la Comisión Federal de Electricidad, principalísimo adquirente de carbón para la planta termoeléctrica de Nava, en la propia Coahuila.

La sola presencia de esa variedad de funcionarios de ese rango resultaba promisoria. Parecía posible delinear con ellos allí los ejes de un plan integral para la explotación del carbón en esa comarca, única manera de modernizar una industria que no tiene por qué ser letal, salvo porque se ahorre en seguridad laboral a fin de minimizar los costos y aumentar las ganancias. Ese plan debería cubrir todos los aspectos del ciclo económico y social respectivo. Debería evitar las simulaciones, el arrendamiento de concesiones y la intermediación en la venta del combustible a la CFE, así como impedir trabajos en pocitos donde es imposible establecer condiciones de seguridad, como fue el caso del Pocito 3.

Pero Lozano tenía previsto reventar la sesión, como hacen los porros en los sindicatos, acaso la única enseñanza que le ha dejado su paso por la Secretaría del Trabajo. Encaró con pretendida valentía a los diputados y senadores que buscaban información sobre la seguridad e higiene en las minas del carbón. Los provocó y luego se ufanó, y después hasta ha buscado presentarse como campeón de la libertad de expresión, adalid de los pobrecitos e inermes miembros del gabinete que acuden al Congreso únicamente a ser vilipendiados y zaheridos por la turba legislativa. Ésta, en contraste, se halla exenta de ser llamada a cuentas. Lozano se empecinará, anunció, en seguir diciéndoles sus verdades.

El cruce de acusaciones y burletas entre legisladores y Lozano impidió que se ventilara el caso de Binsa, y ni siquiera pudo abordarse el de Pasta de Conchos. En la secuela de esa tragedia, verdadero crimen en realidad, a Lozano le ha correspondido, como en el momento del siniestro mismo a su antecesor Francisco Javier Salazar, cuidar los intereses de la empresa, parte del poderoso Grupo México de la familia Larrea. Por ello no ha sido posible rescatar los restos de 63 de las 65 personas sepultadas bajo los escombros de esa mina.

Ahora la protección opera a favor de las familias Montemayor, que obtuvieron concesiones y las hacen explotar por terceros, en una forma que cabría comparar con la aparcería rural. Sólo que esos encargados de la explotación, que pertenecen a la misma familia, simulan su actuación. Tal es el caso de Minería y Acarreos, que provee carbón a la CFE sin tener de dónde extraerlo. Cuenta con sólo 33 trabajadores y ni siquiera incluye la minería del carbón en su objeto social. Por lo menos, sin embargo, tiene inscritos a sus empleados en el IMSS, a diferencia de Binsa, que no los registra en ese instituto. A su planta pertenecían las 15 víctimas del Pocito 3, y los del resto de ese lote, que trabajan en plena desprotección.

No sé si de manera concertada, pero sí con efectos coincidentes, los intereses de Moreira (por su vínculo político con su antecesor Rogelio Montemayor, salinistas plenos ambos) y de Lozano quedaron bien servidos en estos lances que se vuelven anecdóticos. No lo son, en cambio, los de los mineros de Sabinas y otros municipios de Coahuila, expuestos a seguir produciendo carbón rojo.

Corrupción vs seguridad nacional

Jesusa Cervantes



MÉXICO, DF, 3 de junio (apro).- El crimen organizado busca países corruptos, con leyes mal confeccionadas que permitan el lavado de dinero, con funcionarios deshonestos que elaboren averiguaciones previas plagadas de inconsistencias y una clase política fácil de comprar.

México es un claro ejemplo de ello. La corrupción y ambición de algunos funcionarios les ha puesto una venda que les impiden entender el riesgo para el país y su población.

Ejemplos hay muchos. Ahí está el caso de cientos de armas provenientes de Estados Unidos que tanto escándalo generó en los principales círculos políticos, entre ellos la Cámara de Diputados, donde los legisladores se indignaron tanto que decidieron llamar a comparecer a los titulares de la Procuraduría General de la República (PGR), del Sistema de Administración Tributaria (SAT), así como al de Aduanas.

Las comparecencias nunca se llevaron a cabo, pero sí hubo declaraciones gubernamentales en donde se sostenía el total desconocimiento del famoso operativo Rápido y furioso del país vecino.

Las armas pasaron por algunas de las 49 aduanas que hay en el país y, si eran ilegales, es decir, no contaban con factura o documentación que acreditara su proceder, pues alguien tuvo que dar la orden de dejarlas pasar. Ejemplo de corrupción que abrió aún más la puerta a que algunas personas fueran ejecutadas con ese arsenal.

Uno más, Carlos Cabal Peniche, el empresario que había lavado dinero, que apoyó las campañas electorales del entonces candidato al gobierno de Tabasco, Roberto Madrazo, y la presidencial de Ernesto Zedillo, con millonarias sumas de dinero, fue detenido luego de largos meses en Melbourne, Australia. Meses para lograr su extradición y, cuando llegó al país, pudo librar fácilmente la cárcel, pues los cargos en su contra estaban mal elaborados.

Simple corrupción, pues alguien tuvo que ordenar errores en una averiguación previa tan importante, ya que existen autoridades con los conocimientos suficientes para confeccionar expedientes impecables.

Un ejemplo más. El Instituto Nacional de Migración (INM). Desde hace décadas, es vox populi que los agentes migratorios vejan a los extranjeros en el sur, que los roban y recientemente, nos hemos enterado que han entregado migrantes a los cárteles de la droga.

Simple corrupción de los agentes migratorios, de los delegados, pero más aún, desde las propias oficinas centrales del INM en la Ciudad de México, en que se ha sabido que por cada extranjero, con el fin de permitirles su paso por México o su estancia en el país, cobran miles de pesos o de dólares, según sea el caso. Simple corrupción.

Los alcances son de un peligro extremo para el país, pues con unas “fronteras porosas”, por donde entra todo, droga, indocumentados, contrabando; con unos centros migratorios en donde se abusa del indocumentado; con unas oficinas centrales en donde la aplicación de la ley languidece o, todavía peor, donde se elaboran reglamentos maleables que permiten el ingreso de extranjeros sin verificación alguna de quiénes son o protocolos que permitan darles un seguimiento, la seguridad nacional se encuentra en peligro. Y todo por corrupción.

Según el Manual del terrorismo elaborado por la Escuela de las Américas, hay varios tipos de terrorismo, entre ellos está la clasificación del narcoterrorista.

“Por años el traficar en drogas ha sido ligado exclusivamente a elementos criminales profesionales. En años más recientes una nueva influencia se ha movido hacia el mundo de las drogas, sujetos motivados no por la avaricia, sino por una determinación para desestabilizar la sociedad occidental. Su método: intercambiar armas por drogas. El operador central: Bulgaria. Hay pruebas establecidas de que el gobierno de Cuba facilita el narcotráfico hacia Estados Unidos, permitiendo que los narcotraficantes usen puertos cubanos para desembarcar los barcos de Colombia. Como pago al gobierno de Cuba, los traficantes entonces llevan las armas para entrega posterior a grupos, como por ejemplo el M-19. Adicionalmente estudios han demostrado que la FARC, una organización terrorista Colombiana, utiliza la venta de drogas como su método principal para financiar sus actividades terroristas”, se detalla en el manual.

En el INM ha habido operativos policiacos en busca de funcionarios de quienes se sospecha han permitido el ingreso de extranjeros que realizan actividades ilícitas para beneficiar la ideología de su país.

Si la hipótesis es que en el INM hay funcionarios corruptos que por unos pesos abren la puerta sin investigar a extranjeros, incluso de países considerados de riesgo y, si por otro lado, hay aduanas por donde entran grandes cantidades de armas a cambio de otros pesos más y, si además se suma el ingrediente de la fuerte presencia de cárteles de la droga, entonces el peligro de la corrupción es exponencial.

El 12 de diciembre de 2003, las Naciones Unidas (ONU) alertaron sobre el surgimiento de una criminalidad organizada transnacional capaz de poner en jaque la seguridad y economía de algunos países.

El 12 de diciembre de 2003, se aprobó en Bruselas, Bélgica, la Estrategia de Seguridad Europea, en el que se incluyó al crimen organizado como una de las cinco amenazas más importantes para la seguridad mundial “en las próximas décadas”.

La estrategia, elaborada por el español Javier Solana, advertía algo que en México ya suena conocido: la posibilidad de futuras conexiones entre el crimen organizado y las otras cuatro amenazas: el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales y el incremento de “Estados fallidos”.

La advertencia de hace siete años de Solana parece tomar forma, poco a poco, en México.

La secretaria de Seguridad Interna estadunidense, Janet Naplitano, ya dijo que su gobierno ha pensado en la posibilidad de que el crimen organizado se una a algún grupo terrorista, en especial Al Qaeda.

La posibilidad existe y si no, basta leer los periódicos para saber lo que el gobierno a veces quiere ocultar, como por ejemplo:

En México hay funcionarios corruptos, crimen organizado que va en ascenso, organizaciones criminales que han traspasado fronteras, “fronteras porosas” y armas ilegales.

Nada menos la semana pasada se encontró en Coahuila un arsenal perteneciente supuestamente a Los Zetas, consistente en 154 armas largas, siete cortas, un lanzacohetes, cuatro grandas para morteros, dos ballestas, seis cohetes y miles de cargadores y cartuchos. Nuevamente, las “aduanas porosas”.

Quizá sea una exageración, pero de que hay la posibilidad de que una de las vertientes señaladas por Javier Solana se dé, la hay.



Dato: Y como muestra de que los cárteles mexicanos han traspasado fronteras, aquí un par de apuntes. En Argentina hay dos investigaciones sobre el cártel de Sinaloa encabezado por Joaquín El Chapo Guzmán; ya estableció en Argentina una base patrimonial; levantó dos bases de producción, es decir, procesamiento de químicos precursores de drogas sintéticas y cocaína; además, estableció ya tres bases de distribución de drogas, armas y personas. Esas bases están en las provincias de Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones y en ciudades como Buenos Aires. Lo anterior forma parte de las indagaciones que ha logrado llevar a cabo el doctor Edgardo Buscaglia, especialista en temas de narcotráfico.

¿Churchill rencarnado?

JAVIER JIMÉNEZ ESPRIÚ

C

uando escuché partes de la exaltada arenga-regaño del presidente Calderón a sus colaboradores –¡bueno, ya todas sus intervenciones son exaltadas arengas-regaño a quien sea o a todos!–, para que salieran a las calles a divulgar los, según él, inmensos logros de su administración, quedé asombrado por el desproporcionado símil que significó su invocación al célebre discurso de Sangre, sudor y lágrimas, de Wiston Churchill y su definición de la victoria como la estrategia, tanto por lo que se refiere a la comparación entre la II Guerra Mundial y la guerra que no es guerra contra el crimen organizado, como por lo relativo a la estatura de los personajes involucrados.

Pero mi asombro pasó a ser una inmensa preocupación, cuando después me percaté de una aparente coincidencia en relación con los dos discursos, porque yo no creo en esas coincidencias, y porque a la que me refiero, se convierte, según mi punto de vista, en algo enormemente serio y grave. Paso a explicar.

No creo en las esas coincidencias, desde que me enteré leyendo a Jean D’Ormesson, de que no era cierto el decir –que yo creí muchos años– de que Cervantes y Shakespeare habían muerto precisamente –¡qué coincidencia!– el mismo día. Efectivamente ambos literatos fallecieron el 23 de abril de 1616, sin embargo, el más grande escritor de lengua castellana terminó sus días en Madrid el martes 23, mientras que el más grande escritor de lengua inglesa pasó a mejor vida en Stratford-upon-Avon el sábado 23 de abril. Esta aparente incongruencia, se debe a que Cervantes vivía en la España católica que se regía por el calendario gregoriano, en tanto Shakespeare lo hacía en la Inglaterra protestante que usaba el calendario juliano, que no coincidía con aquél. Cervantes murió, entonces, 10 días antes que Shakespeare y no el mismo día.

Por esa mi incredulidad en las coincidencias, me preocupó tanto, volviendo a mi tema de origen, el percatarme, repito, de que el primer ministro inglés pronunció su célebre discurso el 13 de mayo de 1940, y Calderón citó a sus incondicionales justamente el 13 de mayo pasado para endilgarles su filípica. Como no lo considero coincidencia, sino cosa predeterminada, preconcebida, me preocupa el gesto de megalomanía exacerbada que significa el considerar su vida y la de Churchill como vidas paralelas –¿se sentirá en verdad, Churchill rencarnado?– y por ende, que el Presidente quisiera prolongar el paralelismo –salvando supongo, el Premio Nobel de Literatura–, a extremos que, dada su proclividad hacia nuestros vecinos del norte, lo lleven a tratar de repetir los trazos de la historia.

Lo planteo con temor, porque aún quedan dos 6 de junio en la presente administración federal, y como el 6 de junio de 1944 fue el día D del desembarco de Normandía, no vaya a querer empatar la fecha con la de un desembarco de contingentes estadunidenses en el Plan Mérida, para apoyarnos a ganar la guerra contra el “eje de los cárteles”.

Cuando hay rumores de que se instalan bases militares estadunidenses en el país; cuando se confrontan opiniones en el seno del Ejecutivo, sobre si se autorizaron sobrevuelos, se solicitaron o se ignoraban; cuando se discute sobre el estado fallido, la seguridad nacional de ambos lados de la frontera, se ofrece a EU pleno acceso a nuestros datos de inteligencia, o se analiza la forma de proteger a los agentes extranjeros que están en nuestro país desarmados, creo que no está por demás encender las antenas, aunque nos califiquen de paranoicos.

Sin embargo, claro está, si en el tablero de su política el Presidente piensa mover esas fichas, lo de menos serán las fechas.